Ciudadanos conectados que apoyan la investigación científica

  • La Vanguardia 5 Jun 2019

Los proyectos de ciencia ciudadana permiten a los investigadores obtener miles de datos gracias a la información que generan los ciudadanos y ya se han realizado iniciativas de éxito relacionadas con el mosquito tigre, la calida del agua de ríos y mares, y sobre la contaminación del aire en Barcelona y Madrid, gracias al estado de los líquenes de los árboles

Los ciudadanos podemos aportar nuestro granito de arena en la investigación y en la preservación del medio ambiente participando en los proyectos de ciencia ciudadana. Se entiende como tal la investigación científica que cuenta con la implicación activa del público no especializado. Como los conocidos Bioblitz, una búsqueda exhaustiva de especies en un área determinada, ya sean parques urbanos o el medio natural, que se realiza con escuelas, familias, grupos de voluntarios… asesorados por biólogos de campo. Existen muchísimos encuentros de este tipo, basta con poner la palabra Bioblitz en Google para conocer algunos muy cerca de nuestras casas.

TIC y Móviles

Las nuevas tecnologías y especialmente los teléfonos móviles hacen que la información circule con mucha rapidez y son una herramienta excelente para recoger millones

de datos de miles de ciudadanos. Gracias a ellos se pueden desarrollar aplicaciones sobre la presencia del mosquito tigre o la acumulación de polen, por ejemplo, lo que facilita el trabajo a los científicos y, de paso, nos ayuda en nuestro día a día.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha contribuido al Libro verde de la ciencia

ciudadana, elaborado en el marco del proyecto europeo Socientize (VIIPM), que coordina a todos los agentes implicados en el proceso de la ciencia ciudadana, sentando las bases para este nuevo paradigma de la ciencia abierta. Y ayuntamientos como el de Barcelona ya hace años que abrieron su Oficina de Ciencia Ciudadana, que reúne a grupos del área metropolitana con proyectos, interesados en compartir experiencias y metodologías en este ámbito. Desde esta oficina se ha desarrollado Mosquito Alert, coordinado por el CREAF, el CEAB-CSIC e ICREA, para la lucha contra la expansión del mosquito tigre y el mosquito de la fiebre amarilla. En el seno de la oficina también se ha desarrollado el proyecto Observadores del Mar, una portal a través del cual, personas con contacto con el mar comparten sus observaciones y experiencia sobre fenómenos de cambio que ocurren en este medio.

Existen otras iniciativas como SEOBirdLife, que desarrolla actividades de ciencia ciudadana desde su fundación, en 1954. Gracias a la labor de los voluntarios se llevaron a cabo estudios exhaustivos sobre la avifauna española, algunos de los cuales se publicaron en revistas de referencia como Science o Nature.

Una de las últimas iniciativas es Liquencity. Su objetivo es explorar la diversidad de líquenes que habitan en los árboles de Madrid y Barcelona, y relacionar estos datos con la calidad del aire. Estos organismos, al ser muy sensibles a los niveles de contaminación atmosférica, son buenos bioindicadores. Por esta razón, el equipo de Liquencity prevé que se producirá la siguiente correlación: cuanta mayor diversidad de líquenes se observe en un área, mejor será la calidad del aire, y viceversa. Gracias a la participación ciudadana, el proyecto dispondrá de la información necesaria para realizar mapas de la contaminación atmosférica de Madrid y Barcelona basados en la diversidad de líquenes que habitan en los árboles urbanos. Con estos resultados, el equipo de Liquencity quiere formular recomendaciones que puedan ser implantadas en los planes de uso y gestión de ambas ciudades.

Liquencity tiene como objetivo explorar la diversidad de líquenes que habitan en los árboles de Madrid y Barcelona, y relacionar estos datos con la calidad del aire, para realizar recomendaciones

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