Anthony Fauci y Bill Gates realizaron durante décadas experimentos médicos con africanos

Gates y el Dr. Fauci son sólo los últimos de una larga lista de cruzados, estafadores y conquistadores que aparecen periódicamente en el continente armados con la convicción de que saben lo que es mejor para los africanos.»

Gates posee acciones en empresas farmacéuticas como Merck, GSK, Eli Lilly, Pfizer, Novartis y Sanofi, junto con fuertes posiciones en Gilead, Biogen, Astra-Zeneca, Moderna, Novavax e Inovio. Muchas de ellas son empresas autorizadas por Anthony Fauci para la producción de fármacos utilizados experimentalmente en los africanos y que han reportado enormes beneficios a Gates.

(ZENIT Noticias – Center for Family and Human Rights / Nueva York, 30.08.2022).- Con la recientemente anunciada jubilación del jefe de enfermedades infecciosas de Estados Unidos, Anthony Fauci, conviene hacer un breve repaso de su trabajo en África.

Fauci ha pasado 40 años experimentando con africanos para desarrollar vacunas destinadas a curar todo tipo de enfermedades, desde el ébola, el zika, la gripe, el cáncer, muy especialmente el VIH, y recientemente el COVID-19.

Tras más de cuatro décadas de investigación, miles de millones de dólares gastados, miles de ensayos clínicos y cientos –quizá miles– de víctimas africanas de prueba, el Dr. Fauci y su socio Bill Gates no tienen mucho que mostrar de su trabajo.

Se les acusa desde hace años de utilizar a los africanos como conejillos de indias para medicamentos dudosos que no funcionan y que a menudo causan un gran daño, mientras se benefician masivamente de la experimentación con víctimas involuntarias. Hay que señalar que, después de muchos anuncios dramáticos de ensayos clínicos, hasta la fecha todavía no hay ninguna vacuna para el VIH.

Como dice Robert F. Kennedy en su nuevo libro, The Real Anthony Fauci, «Gates y el Dr. Fauci son sólo los últimos de una larga lista de cruzados, estafadores y conquistadores que aparecen periódicamente en el continente armados con la convicción de que saben lo que es mejor para los africanos.»

Los investigadores Jeremy Loffredo y Michelle Greenstein sostienen que la Fundación Gates «parece ver al Sur Global tanto como un vertedero de medicamentos considerados demasiado inseguros para el mundo desarrollado como un campo de pruebas para medicamentos que aún no se ha determinado que sean lo suficientemente seguros para el mundo desarrollado.»

Como dice Kennedy, «las vacunas médicas son la solución preeminente de Gates para los males de la pobreza, el hambre, la sequía y la enfermedad. Lo absurdo de las costosas vacunas como remedio para la indigencia, un bálsamo para la desnutrición o la escasez de agua potable es obvio cuando uno considera que tres mil millones de personas viven con menos de dos dólares al día. Ochocientos cuarenta millones de personas no tienen suficiente para comer. Mil millones carecen de agua potable o de acceso al saneamiento. Mil millones son analfabetos. Cerca de un cuarto de los niños de los países pobres no terminan la escuela primaria».

Bill Gates describe sus esfuerzos como «filantro-capitalismo», algo en lo que fue pionero la fundación de John D. Rockefeller cuando intentaba limpiar su imagen después de que la Standard Oil fuera sometida a un escrutinio federal y fuera disuelta por violar la Ley Antimonopolio de Sherman.

Kennedy describe así el funcionamiento del «filantro-capitalismo»: entre 1994 y 2020, Bill y Melinda Gates donaron 36.000 millones de dólares en acciones de Microsoft a su propia fundación. Al mismo tiempo, Gates creó algo llamado Bill and Melinda Gates Investments que «invierte predominantemente en empresas multinacionales de alimentación, agricultura, farmacia, energía, telecomunicaciones y tecnología con operaciones globales». De 2000 a 2022, la fortuna de Gates ha pasado de 63.000 millones de dólares a 133.000 millones. Se expandió en 23.000 millones de dólares sólo durante el cierre de COVID 2020. Gates posee acciones en empresas farmacéuticas como Merck, GSK, Eli Lilly, Pfizer, Novartis y Sanofi, junto con fuertes posiciones en Gilead, Biogen, Astra-Zeneca, Moderna, Novavax e Inovio. Muchas de ellas son empresas autorizadas por Anthony Fauci para la producción de fármacos utilizados experimentalmente en los africanos y que han reportado enormes beneficios a Gates.

En este momento, gracias a sus donaciones filantrópicas, Bill Gates es el segundo mayor financiador de la Organización Mundial de la Salud, sólo superado por Alemania.

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