Unes 2.000 famílies demanen classes d’islam a Catalunya

Nuovi guai per Marinelli, il prof che osò criticare l'islam a scuola -  IlGiornale.it

La Comisión Islámica elabora una lista de profesores para ocho centros

Este curso se impartirá por primera vez en Catalunya la materia de religión islámica en ocho centros educativos públicos. Será un plan piloto porque la demanda es muy superior: unas dos mil familias de promedio en los últimos años, según datos de la Unió de Comunitats Islàmiques de Catalunya (Ucidcat), cifra que la Generalitat reduce de forma ostensible, sin llegar a precisar.

Una resolución del pasado 28 de agosto del Departament d’Educació establece que se contratarán cuatro docentes, designados por la Comisión Islámica de España, para atender distintos centros de cuatro áreas educativas: Barcelona, Baix Llobregat, Tarragona y Girona (aquí se sabe ya que serán los institutos Vallvera, de Salt, y Rafael Campalans, de Anglès).

La Ucidcat, que forma parte de la Comisión Islámica de España, estima que hay unos 80.000 alumnos musulmanes en Catalunya (lo cual no significa que todos quieran acudir a este tipo de clases). Y el acuerdo de cooperación de 1992 entre el Estado y la Comisión Islámica de España establecía la posibilidad de clases de religión islámica, en los centros educativos, tal como se acordó también para la religión católica, protestante y judía.

Según datos del Departament d’Educació del curso 2016-17, hubo 90.024 alumnos que solicitaron clases de religión católica, 270 de religión evangélica y 44 de religión islámica. Hasta ahora el argumento para no dar esas clases de Islam era que no había suficiente alumnado o no existía acuerdo con la Comisión Islámica de España para la elección del profesorado. La normativa vigente señala que el profesorado de las clases confesionales lo designa cada comunidad religiosa, siempre que reúnan la titulación exigida para otros docentes del mismo nivel, pero sin que pasen por oposiciones como el resto.

The 5 Pillars of Islam Storyboard par cd1fcdae

La Comisión Islámica de España (CIE) está integrada por la Unión de Comunidades Islámicas (Ucide), que es mayoritaria y con la que está federada Ucidcat; la Federación Española de Entidades Religiosas (Feeri), en la que está integrada la Federació Islàmica de Catalunya (FIC); y otras 41 federaciones (entre ellas la del Consell Islàmic i Cultural de Catalunya) y 28 comunidades sin federar. Mohamed El Ghaidouni, presidente de Ucidcat y delegado de la CIE en Catalunya, ha explicado a La Vanguardia que en estos momentos están elaborando ya una bolsa de candidatos que cumplan los requisitos de titulación (grado universitario, nivel C de catalán y máster exigido a los docentes), así como el Certificado de Idoneidad de la propia Comisión Islámica. Este certificado se da a quien “tenga una formación básica de religión islámica, pero también exigimos que sea una persona que lleve a cabo una práctica religiosa que sirva de modelo a los alumnos y que sea compatible con los valores del país”, explica El Ghaidouni. Y en base a la lista de seleccionados, será el Departament d’Educació quien elija estos primeros profesores. Actualmente se está confeccionando esta bolsa, “casi a contrarreloj”, para poder empezar cuanto antes estas clases. “Hemos pactado una implantación progresiva y empezamos con cuatro profesores a jornada completa, lo que significa que llegarán a ocho centros”, explica el delegado de la CIE.

L'Islam classe 5° - YouTube

Los profesores

La Comisión Islámica crea una bolsa de docentes idóneos para que escoja Educació

Según la resolución de la Generalitat, se dará preferencia a las clases en primer curso de primaria y primero de la ESO. Y solo si al profesorado le queda horario disponible se podrán impartir clases a otros niveles. Dadas las restricciones impuestas por la Covid, deberán atenerse a los mismos criterios que se establecen para otras materias optativas que pueden agrupar a alumnos de distintos grupos. Dado que no son grupos estables, deberá estudiarse en cada caso cómo se realiza.

El currículum de esta materia ha sido definido por el Gobierno español, pero la resolución de la Generalitat añade que “tiene que reflejar las lenguas y culturas de las familias musulmanas en Cataluña”, así como transmitir al alumnado “la perspectiva de inclusión y la educación en la diversidad”.

Actualmente ya se imparten clases de religión islámica en Andalucía, Madrid, Extremadura, La Rioja, Valencia, País Vasco, Aragón, Canarias, Castilla y León, Ceuta y Melilla. En Baleares deben empezar también este curso. En total son unos 80 profesores, de los cuales 23 están en Andalucía, que ya en el año 2000 empezó estas clases. En España se da la cifra de 312.000 musulmanes, de los cuales 170.000 son inmigrantes (la mayoría marroquíes) y otros 133.000 españoles o nacionalizados.

El conseller d’Educació de la Generalitat, Josep Bargalló, ha declarado en más de una ocasión que sería partidario de una clase de “cultura de las religiones”, común a todo el alumnado y que no tuviese carácter confesional. Pero esa opción choca con los acuerdos entre el Estado y las distintas comunidades religiosas, incluida la católica. Las comunidades musulmanas habían amenazado ya con denunciarlo por incumplir el Acuerdo de Cooperación que daba derecho a estas clases en horario lectivo.

En Catalunya, desde el año 2015, se ofrecen clases de árabe en escuelas e institutos de Catalunya al margen del currículum. La Generalitat pone las aulas y el gobierno de Marruecos, a través de la Fundación Hasan II para los Residentes Marroquíes en el Extranjero, financia a 17 profesores para “clases de árabe y cultura marroquí”. El objetivo es proporcionar unos conocimientos mínimos de la lengua árabe pero también sobre la cultura de origen y sobre educación islámica.

This PowerPoint leads students through the five "pillars" of Islam. Each  pillar includes a brief def… | Pillars of islam, Social studies middle  school, Islam lesson

Actividad extraescolar

En la escuela catalana hay otros 17 maestros de lengua árabe gracias a la Fundación Hasan II

A nivel de todo el Estado son más de cien los profesores laicos que imparten esta materia. Se trata de docentes con más de una década de experiencia y con conocimientos de castellano, que se trasladan desde Marruecos. Es conocido también que en muchas de las 1.500 mezquitas que existen en España se ofrece los fines de semana formación religiosa para los más pequeños, en lo que vendría a ser como una catequesis sobre el Islam.

Un fòssil robat permet de descriure una nova espècie de cocodril al Pirineu

Un treball liderat per l’investigador Albert G. Sellés de l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) descriu la nova espècie Ogresuchus furatus a partir d’unes restes fòssils trobades a Coll de Nargó. Es tracta d’un cocodril terrestre de mida relativament petita que s’hauria pogut alimentar de les cries dels dinosaures que ponien els ous en aquesta zona dels actuals Pirineus. Un dels aspectes més interessants de la recerca és que el fòssil té una antiguitat de 71,5 milions d’anys i representa l’exemplar més antic descobert. El fòssil va ser robat poc abans de la seva extracció l’any 2013 i recuperat en poques setmanes gràcies a la intervenció dels Mossos d’Esquadra.

L’article descriu Ogresuchus com un animal força petit, de menys d’un metre de longitud. Les seves dent serrades i corbes, així com les seves potes gràcils, suggereixen que deuria ser un depredador actiu i molt àgil, capaç de caçar preses petites.

L’equip de recerca format per investigadors de l’ICP, del Museu de la Conca Dellà, la Universitat de la Corunya i la Universitat de Barcelona l’ha batejat com a Ogresuchus furatus, que significa ‘el cocodril-ogre que va ser robat’, en record al rocambolesc periple que va patir el fòssil quan va ser descobert a principis de juny del 2013.

La nit anterior a la data prevista per a la seva extracció, un desconegut va robar les restes de l’esquelet del jaciment del Mirador del Cretaci (Coll de Nargó, Alt Urgell), que van romandre en parador desconegut durant algunes setmanes. La intervenció de la Unitat de Patrimoni Històric dels Mossos d’Esquadra va identificar l’espoliador i va recuperar el fòssil, que estava en un estat força precari de conservació.

Segons els resultats de l’estudi publicat avui a la revista Scientific Reports, l’esquelet parcial descriu la nova espècie Ogresuchus i és un nou membre de la família dels sebècids, un grup de cocodrils terrestres molt abundants entre el Paleocè i el Miocè mitjà, fa entre seixanta-sis i quinze milions d’anys.

Un dels aspectes més interessants de la recerca és que el fòssil té una antiguitat de 71,5 milions d’anys i representa l’exemplar més antic descobert. ‘Ogresuchus és 10 milions d’anys anterior a la resta de sebècid més antiga coneguda fins ara, de manera que la troballa ens obliga a redefinir la història evolutiva d’aquesta família’, ha explicat el paleontòleg Albert G. Sellés que encapçala la recerca.

La principal característica dels sebècids és que, a diferència dels cocodrils actuals, tenien les potes situades sota del cos. ‘Aquesta particularitat anatòmica els permetia desplaçar-se d’una forma similar als mamífers actuals i ser uns depredadors molt actius’, ha explicat el paleontòleg.

L’article descriu Ogresuchus com un animal força petit, de menys d’un metre de longitud. Les seves dents serrades i corbes, així com les seves potes gràcils, suggereixen que hauria de ser un depredador actiu i molt àgil, capaç de caçar preses petites.

L’excepcional registre fòssil del Pirineu català

Fa més de seixanta-sis milions d’anys el Pirineu actual era una plana de vegetació tropical, una zona d’aiguamolls salobres on vivien una gran diversitat de faunes entre les quals hi destacaven els dinosaures titanosaures i els hadrosaures, així com nombroses espècies de cocodrils, tortugues, peixos, llangardaixos o granotes.

Els dinosaures del Pirineu són els darrers que van viure a Europa abans de la seva extinció a tot el món. Des de fa més de deu anys, investigadors de l’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont hi organitzen campanyes d’excavació i les seves troballes han donat lloc a centenars de publicacions científiques.

Paral·lelament, el projecte de divulgació ‘Dinosaures dels Pirineus’ impulsat per l’ICP intenta donar a conèixer aquesta extraordinària riquesa al gran públic a través de museus i sales d’exposicions com el Museu de la Conca Dellà (a Isona, Pallars Jussà) o Dinosfera (Coll de Nargó, Alt Urgell).

L’ICP

L’Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP) és una institució sense ànim de lucre dedicada a la recerca en paleontologia de vertebrats, així com a la conservació i difusió del patrimoni paleontològic al més alt nivell internacional. L’ICP s’estableix com una fundació pública amb un patronat format per la Generalitat de Catalunya i la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). L’ICP també forma part d’iCERCA (Institució CERCA – Centres de Recerca de Catalunya, Generalitat de Catalunya), i està adscrit a la UAB.

https://www.vilaweb.cat/noticies/fossil-especie-cocodril-pirineu/

Una defensora de la prostitución de adolescentes es nombrada alto cargo en la ONU

NUEVA YORK, 4 de septiembre (C-Fam). Las Naciones Unidas han designado como su máxima experta en salud y derechos humanos a una antigua abortista partidaria de que las adolescentes se prostituyan.

El pasado mes de abril, la autora de “Dra. T: Una guía para la salud y el placer sexual” y presentadora del programa de televisión sudafricano “Charla sobre sexo con la Dra. T”, recibió una fuerte reprimenda de ex víctimas de explotación sexual y de las asociaciones que las defienden cuando escribió un artículo en Teen Vogue en el que animaba a las jóvenes adolescentes a plantearse el “trabajo sexual” como una opción laboral más.

“Creo que el trabajo sexual y los derechos de la trabajadora sexual son también derechos de la mujer, derechos sanitarios y derechos laborales, y constituyen la prueba de fuego del feminismo transversal” declaró la Dra. Tlaleng Mofokeng en su artículo “Por qué considero digno el trabajo sexual” (2009).  “La idea de comprar la intimidad y pagar por estos servicios puede ser positiva para muchos individuos necesitados de conexión humana, amistad y apoyo emocional. Algunas personas pueden satisfacer ciertas fantasías  y preferencias sexuales escabrosas gracias a los servicios de las trabajadoras del sexo”.

El artículo de la Dra. Mofokeng indignó en su día a los abolicionistas que luchaban para poner fin a la violencia sexual perpetrada contra mujeres y niñas vulnerables. Entonces la Dra. Mofokeng era una simple defensora de los derechos y la salud de carácter sexual. Un año después, esta doctora sudafricana ha sido promovida al rango de Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Salud, donde llevará a cabo su campaña de despenalización de la prostitución a nivel mundial.

Los grupos de lucha contra la explotación sexual han reaccionado con contundencia.

“La idea de que legalizar o despenalizar el sexo comercial reduciría sus daños es un mito persistente”, afirmó Deidre Pujols, fundadora de Open Gate International y cofundadora de Strike Out Slavery.  “Muchos afirman que si el comercio sexual fuera legal, regulado y tratado como cualquier otra profesión, sería más seguro. Pero las investigaciones sugieren todo lo contrario. Los países que han legalizado o despenalizado el sexo comercial suelen experimentar un aumento de la trata de seres humanos, del proxenetismo y de otros delitos vinculados”.

“Los compradores de sexo no ven a las mujeres que compran como personas dignas de respeto, sino como objetos infrahumanos para usar”, dijo Haley McNamara en el Friday Fax (Fax del Viernes). McNamara, Vicepresidente del Centro Internacional sobre la Explotación Sexual (ICOSE), con sede en el Reino Unido, citó un estudio centrado en EE.UU según el cual el 75% de las mujeres prostituidas declararon haber sido violadas por los compradores de sexo.

La ONU ya se había granjeado anteriormente la oposición de la comunidad anti-trata de personas. En la última década, agencias de la ONU como ONU Mujeres, ONUSIDA y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos han tomado posiciones neutrales respecto a la despenalización de la prostitución.

“La ley por la que aboga la Dra. Mofokeng despenaliza completamente todos los aspectos del comercio sexual, incluyendo a los dueños de burdeles y proxenetas (también conocidos como tratantes), afirmó Helen Taylor, Directora de Intervención de “Exodus Cry”. “Las Naciones Unidas deberían ser el último lugar donde se defienda la legalización de los traficantes de personas y se apoye a los consumidores que alimentan esa demanda”.

Taylor ha instado a las Naciones Unidas y a la Dra. Mofokeng a que adopten un “enfoque centrado en la supervivencia y se alineen únicamente con el modelo igualitario de despenalización parcial” que ayuda a las mujeres y niñas explotadas y criminaliza a quienes compran sus servicios.

“De modo sistemático, la violencia es inherente a la prostitución”,  escribió Jewell Baraka como réplica al nombramiento de la Dra. Mofokeng. Baraka, que sobrevivió a la explotación sexual gracias a la organización “Exodus Cry”, imploró a la Dra. Mofokeng que reconsiderara sus opiniones sobre la prostitución.  La violencia ejercida por los compradores de sexo no es una opción que las profesionales  puedan aceptar o rechazar libremente,  y son raras los que la aceptan de forma totalmente voluntaria. La mayoría de las supervivientes de la violencia sexual cuentan historias no de elección, sino de violencia, fraude y coacción, factores que las empujaron a la prostitución y les impedían abandonarla.”

Nombrados por el Consejo de Derechos Humanos con sede en Ginebra, los relatores especiales son independientes de los Estados Miembros de las Naciones Unidas y ejercen una influencia considerable en el modo de interpretar las obligaciones en materia de derechos humanos dentro de la burocracia de las Naciones Unidas. Los informes de la Dra. Mofokeng que promueven los derechos sexuales, incluida la legalización de la prostitución, probablemente serán citados como interpretaciones autorizadas de la ley de derechos humanos por las agencias de la ONU y los Estados Miembros afines.

Nen o Nena. Qui decideix?

Per Soraya Hernandez. Revista Valors 176. Març 2020

Una parella divorciada de Texas no es posa d’acord sobre si el seu fill de 7 anys ha de canviar de sexe. Un jutge ha de prendre aquesta decisió? Qui vetlla pels drets de l’infant?

Les dificultats amb les quals es troben els pares i mares divorciats en relació a la custòdia dels infants generen un ampli ventall de processos de presa de decisions: l’escola, la religió, les activitats extraescolars… Per això sovint es proposa una mediació o, fins i tot, la intervenció judicial, quan ambdós tutors legals tenen opinions diferents i no són capaços d’arribar a acords sobre un tema important. I aquest és el cas d’un pare i una mare de Texas (EUA) que es troben en un procés legal que ha estat notícia per la seva controversia i mediatització.

L’Anne i en Jeffrey es van separar al 2016. Segons els mitjans de comunicació, en la sentència de divorci el poder de decidir sobre l’educació i els temes de salut del fill, en James, es concedeixen a la mare. Malgrat això, el pare segueix present de forma activa a la vida del nen, que als set anys expressa conductes considerades típiques del gènere femení i per això la mare el comença a anomenar Luna. És en aquest moment que el pare, argumentant que s’està segrestant la infància d’en James, inicia una batalla legal.

Durant mesos, els dos progenitors fan valer els seus drets: el fill es diu James quan està amb el pare i Luna quan està amb la mare. En Jeffrey pensa que el nen és massa petit per prendre decisions, que només està experimentant i jugant, que és la mare la que vol una filla i, per tant, l’inici d’un canvi de sexe amb medicació hormonal pot ser perjudicial. D’altra banda, l’Anne té clar que la Luna sempre ha estat una nena i que ha de prevaldre la seva identitat al sexe biològic. Aleshores comencen les denúncies creuades i la recerca de la custòdia en exclusiva, fins que una jutgessa dictamina: els pares s’hauran de posar d’acord.

Abans d’arribar a aquest punt el pare inicia una campanya a les xarxes socials en la qual demana ajuda a la comunitat ia les institucions religioses. Són diversos els sectors conservadors del país que li donen suport. Al mateix temps, al costat de la mare, grups a favor de la llibertat d’elecció de sexe en els menors també es fan sentir. Mentre, en James/Luna és explorat i valorat en diverses ocasions per psicòlegs, pediatres i psiquiatres.

El debat passa a la societat. D’una banda, els defensors de les teories queer i del postmodernisme asseguren que tant el sexe com el gènere són construccions socials i culturals, per tant, podem definir qui som, amb multiplicitat de possibilitats, evitant el binarisme i facilitant que els infants puguin fer transicions, ja que neguen el sexe com una realitat física.

D’altra banda, hi ha els defensors del feminisme i del model de l’evidència científica, que parlen del sexe biològic, de la realitat de ser home o dona des del naixement i de la importància d’abolir la construcció del gènere.

Sigui com sigui, aquest cas ens presenta multiplicitat de qüestions ètiques. Inicialment el debat ja conegut sobre qui dels dos tutors legals ha de prendre decisions quan hi ha desacords icom el context sociocultural influeix en els jutges per resoldre conflictes greus.

També cal posar el focus sobre els dret dels infants a ser escoltats i a prendre decisions sobre el seu propi cos i els conflictes ètics que se’n deriven. Tampoc podem oblidar les polèmiques sobre les teories de gènere i els canvis de sexe en els menors d’edat. Qui ha de decidir si serà James o serà Luna: l’infant, els pares o un jutge? I com conjugar tots aquests aspectes per acompanyar de la millor manera els infants?

Els evangelis del capellà-escriptor

Fa ficció de la dura realitat viscuda pel món. Predica i després escriu. Les novel·les són les benaurances d’aquest capellà-escriptor lliure. Pere Ortís, un represaliat espiritual que té fe en l’escriptura, en la humanitat i en el que no es veu però hi és.

Els evangelis del capellà-escriptor
Mirada de fe en el llunyà i el proper. Pere Ortís al peu de l’església de Santa Maria de Preixana (l’Urgell), on fa missa. Al costat hi ha la caseta blanca on viu i escriu. (Fotografies de Jordi Borràs Abelló)

Hi ha la caseta. Arrebossada d’aquell blanc desarrollista. Una caseta colonial, tropical. Una caseta que sembla de cap de setmana en un poble de dia a dia. Una caseta que podria ser en una d’aquelles urbanitzacions de costa que no veuen el mar. Una caseta que podria ser enmig d’una planura on bufen els vents dels destins sense bitllet. Una caseta que podria ser a tot arreu. Una caseta petita, de planta baixa. Un rectangle sense equivocacions. Fe planera, horitzontal. Tot és clar. Si no fos que a la vora, a tocar, a una esgarrapada d’ombra hi ha Santa Maria de Preixana.

Hi ha l’església. Cop de puny gòtic. I manetes barroques. Finestrals senyorius de petits plors. Un rectangle de pedres rumiades. El poder seu al banc dels segles. Fe vertical, d’alçar el dit. Omnipresent. Omniscient. Davant, una balconada d’aire que ho fa veure tot: Preixana, a la falda, i totes les estovalles de la planúria del gran Urgell: Bellpuig, Mollerussa, les Borges Blanques, Maldà… 360 graus d’esperança. Un cel a la terra. Sense aquest paisatge, real i espiritual, no hi hauria aquesta història. Hi ha dos portes per entrar-hi. La petita, la de la caseta, i la gran, la de l’església. Si piques a la petita surt l’escriptor. Si piques a la gran surt el capellà. Pere Ortís (Bellpuig, 1930). L’escriptor-capellà; el capellà-escriptor. Entre predicar i escriure. Entre la ficció i la realitat. Entre creure i viure. Entre dos evangelis. Piquem. I entrem per una altra porta. Aquella a través de la qual hi és tot.

—Per què es fa capellà vostè?

—Una pregunta ben interessant. Jo em vaig fer capellà bàsicament perquè un nen als nou o deu anys no té criteri, es guia per allò sensible que veu. Érem una família pastissera de Bellpuig, el meu pare era pastisser i ja de petitets ens tenien subjectes a la feina. Érem pobres, érem set germans; s’havia d’arrencar el negoci i durant la guerra el pare va estar amagat perquè el volien pelar els rojos. El pobre no es va posar mai amb ningú… Només perquè anava a missa.

—On s’amaga?

—El meu pare era molt, molt llest i es va construir uns amagatalls en què també va col·laborar la meva germana Maria Teresa, perquè la gran, l’Antonieta, era a la botiga. Hi havia el menjador, que era tot continu: menjador, sala d’estar i cuina. Hi havia uns armaris a la paret, però hi havia un buit entre tots dos, tapat amb una fusta, i ell movia l’armari i es posava darrere, en aquell buit. Ens van fer tres escorcolls i no el van trobar. Després va voler sortir de tantes angúnies i…

—Què va fer?

—A baix de l’obrador hi havia un soterrani. Va tapar una boca del soterrani amb llenya, un munt de llenya ben col·locadeta, per a l’hivern, i hi va penjar unes teranyines molt estratègiques com volent dir: “Això ja és vell, per aquí no hi teniu entrada!”. I a l’altra banda del soterrani hi havia una obertura. Ell la va tapar amb botes de vi i licor, que venia. En va deixar una de buida, que donava exactament a l’entrada aquesta, i fins i tot en una bota hi va posar vi, per si n’obrien l’aixeta.

—No se’n van adonar mai, que era allà?

—El curiós del cas és que l’alcalde de Bellpuig, que era un bon home, pobret, va venir una vegada acompanyat dels del comitè roig del poble, que tenien el pare a la llista. Va avisar que venien a buscar el pare. I van entrar i la mare era al llit, que havia tingut la meva germana Àngels, estava malaltona encara. Li van aixecar els matalassos, van mirar si sota hi era. I van baixar cap baix. Van mirar-ho tot i no van trobar res. Llavors, la mare va recordar que hi havia els calçotets llargs d’hivern del pare penjats damunt de l’escala. Van passar, van apartar els calçotets… No s’hi van fixar. És a dir, d’acord amb els més religiosos: un miracle. I l’alcalde ho sabia, que el teníem allà. Pobre… Tot i que després els rojos el van empresonar.

—Com?

—Espera! A un altre home del comitè, que també va comunicar un cop al meu pare que el tenien a la llista per pelar-lo, els rojos també el van empresonar a Lleida, i després de la guerra, els altres, els nacionals, el volien matar. El meu pare i un oncle meu van anar a Lleida i van dir: “Aquest senyor no ha fet cap mal, ha fet el bé d’avisar i salvar-ne moltes, de persones!”. I el van salvar. Va venir a casa i es va agenollar als peus del pare: “Lluís, m’has salvat la vida”. I el pare diu: “Alça’t, home, que tu me la vas salvar a mi!”.

—Es fa capellà per tot això? Perquè persegueixen el pare, per la guerra…?

—Sí, però hem deixat de banda que jo ja m’escapo sempre. Com que a casa havies de treballar i veia el convent de Bellpuig, el pati que donava a la carretera, que hi havia la canalla jugant a futbol, i em deia: “Jo vull anar cap al convent!”.

—Pel futbol?

—Sí.

—El cridava més el futbol que el convent?

—Exactament, aquesta va ser la motivació. La pilota. Els nens jugant allà i divertint-se i jo a casa netejant llaunes i oliant-les, i noi, vaig començar a pensar… Però quan ets allà entres a una olla de pressió, ja t’estàs atabalant que si surts, que si aniràs a l’infern…

—A quina edat entra al convent?

—Jo soc de 1930… Als nou-deu anys, després de la guerra.

—Ja ho veu clar, això de ser capellà?

—Quan soc al convent, sí, per raó del bombardeig psicològic. Hi ha l’ideal de missioner, bé que està bé, això. Ho encaixes per grat o per força, no?

—Hi influeix molt el moment, oi? El franquisme, el nacionalcatolicisme…

—Jo estava molt mentalitzat pel franquisme. El mal que em va fer la formació eclesiàstica sota criteris del franquisme. I després ja quan vaig anar a l’Espluga de Francolí…

—Com?

—Vaig anar l’Espluga de Francolí per ser novici. Tenia quinze anys.

—I què passa allà?

—Teníem un superior mallorquí. Hi havia sa colònia mallorquina, que estaven tots… estaven afectats per la guerra. Quan va esclatar la guerra, la Generalitat va anar a conquerir Mallorca i van fracassar. Hi havia mallorquins que eren acèrrims de Franco i van concebre un odi a Catalunya; això era palpable allà, no toleraven que parléssim català. Aquest superior ens va imposar el castellà incondicionalment.

—En tot moment?

—Tot el que era oficial havia de ser “en castellano”. I allà dintre el messies no era Jesucrist, no; era Franco. Ara, nosaltres parlàvem en català.

—El tracte personal era en català?

—En català. Però, de fet, allí hi manava Franco, començant per la llengua. I després se li veia, a aquell superior, se li veia un favoritisme pels mallorquins, i hi havia uns quants personatges realment sinistres. Posar, per exemple, a un català, dintre la pastilla de sabó, navalles d’afaitar perquè es ferís rentant-se les mans.

—De veritat? Quants catalans eren?

—Érem una cinquantena de xicots, i de catalans… uns deu màxim. N’hi havia un que es deia Sebastià Solà, fill de Bell-lloc i germà del Joan Solà, el gran gramàtic. Doncs ell també ens va animar secretament amb el català i el tenien fitxat. Ell em va arrencar amb el català ben parlat.

—Ja era conscient de la situació de la llengua?

—Home, jo tenia molt amor a la llengua, i potser alguna vegada vaig manifestar que volia la independència, perquè al convent de Bellpuig, que ens feien parlar també en castellà, ja vaig concebre que, noi… Catalunya independent! Són els anys 40, 41, 42; llavors hi havia un gran fervor a Catalunya per Franco, i els mateixos catalans eren oposats a la llengua, la tenien per una llengua… I jo, en canvi, la defensava.

—Com la defensava?

—Parlant i procurant parlar-la més bé.

—Això és el que fan el grup de seminaristes catalans a l’Espluga?

—Vam crear una revista… Mural.

—Mural? Per què es deia Mural?

—Perquè anava enganxada al mur. Amb cartolines. I escrivíem els textos en català, de coses de l’internat, acudits, del poble, el paisatge…

—Ho veia tothom, entenc…

—Sí. Ho veia tothom i fins i tot els mallorquins, perquè no hi tenien més remei. Ara, el superior… Nosaltres hi volíem posar un títol català, que ara no me’n recordo, de quin era, però era bonic, i ell ens diu: “Un que es pugui llegir bilingüe, que es pugui llegir en les dues llengües”.

—Els molestava que fos en català…

—Els molestava, sí. Molestava als mallorquins.

—Feien alguna cosa més?

—Home, no podíem fer res més. Llegir alguns llibres que hi havia en català… Era molt limitat, el nostre camp d’acció.

—Per tant, vostè ja estava marcat…

—Sí, a mi em tenien per separatista i catalanista, sí.

—Fins que l’ordenen…

—L’1 de maig de 1955, a Valls. Em va ordenar capellà el bisbe Laureano Castán Lacoma, un d’aquells imposats pel franquisme. Després d’ordenar-nos, quan vam acabar a mig juny la carrera, vam anar a rebre la destinació a la casa mare, a Barcelona. I allà em van dir: “Estàs destinat a Tegucigalpa, a Hondures, a fer de professor al seminari”.

—I com es queda vostè?

—Per mi va ser un sotrac.

—No s’ho esperava?

—No, no m’ho esperava. Jo tenia la il·lusió de quedar-me per aquí, a Catalunya, de predicador, perquè deien que predicava bé… Jo tenia aquell ideal.

—Com s’ho explica, que l’enviïn a Hondures?

—Perquè em van clavar puntada i cap allà s’ha dit. El poeta mossèn Ramon Muntanyola, de l’Espluga, era tan graciós, tenia uns acudits… Arribo a casa i me’l trobo que estava llepant un segell de Franco per empegar-lo al sobre i em diu, veient-me venir: “Fins quan t’haurem de llepar el cul, padrí?”. I em va dir: “Si t’arriben a veure més addicte al Movimiento no t’envien tan lluny de Catalunya”. Ho va encertar…

—Vostè creu que el van enviar tan lluny per…

—Jo crec que sí, perquè era molt catalanista.

—Puntada a Tegucigalpa. Aterra allà i què s’hi troba?

—Faig de professor dos anys en un seminari interdiocesà. Ensenyava als nens matemàtiques, que no en sé gens. I després, filosofia en llatí. També em van posar de professor de literatura hispanoamericana. Després vaig demanar el trasllat i em van enviar a la costa nord. Vaig ser dos anys vicari a Tela, port de mar. Són quatre, dos a Tegucigalpa, dos a Tela, i sis de rector de Villanueva de Cortés. Deu anys en total, per obligació, perquè era la norma dels paüls.

—Dedueixo que la seva experiència a Hondures el transforma…

—Sí.

—El desfanatitza?

—Em desfanatitza i em civilitza. Perquè era un cafre, era groller. Un exemple, per entendre-ho: en una de les parròquies que tenia, davant de l’església, a l’altra banda de la plaça, hi havia el cabildo, que és ca la vila, i al costat un bordell, una casa de barrets. Hi havia una noia que es deia Josefina que es mostrava molt en públic. Jo no vaig parlar mai amb ella. Un dia me la veig asseguda davant meu, allà a la parròquia, amb una altra senyora molt digna, i em diu: “Padre, venimos a bautizar”. Jo ja em vaig posar en guàrdia. I diu: “Ella, Josefina, será mi madrina”. I jo recordo allò del dret canònic: un pecador públic no pot ser padrí per decència. Normes carques del dret canònic. I escolta, jo, com que era un novici, no estava civilitzat, li dic: “Lo siento, pero no la puedo recibir”. Totes dues van abaixar la cara, pobres, i se’n van anar. Aquella noia, la Josefina, després d’uns anys, quan vaig tornar a Hondures, vaig preguntar per ella. Amb molta discreció, perquè no es pensessin que la sol·licitava. I els deia: “La busco para que me escuche, pobrecita, para pedirle perdón”.

—La va trobar?

—No la vaig trobar mai. Més em va doldre quan vaig saber que, amb el seu negoci, suportava la seva germana amb quatre o cinc fills, deixada pel marit. D’aquestes coses després me’n vaig penedir.

—Es va penedir de moltes?

—Ai, aquesta gent, senzilla, sobretot la dona hondurenya, que és molt, molt especial. A mi em van civilitzar. Hi ha tants casos! Era a la meva parròquia. En una habitació, molt petita. Assajava amb les catequistes, que estaven assegudes en un banc. Entra un xicot, tot demacrat, blanc, i davant meu em diu: “Padre, ayúdeme, vea que estoy hambriento y no tengo nada para comer”. I a mi m’entra el Pere groller i incivilitzat i li dic: “No, hombre, no. Un hombre joven no pide, vive de su trabajo”. Pobre xiquet, abaixa la cara avergonyit i se’n va. I com ell, la van abaixar totes les noies catequistes. Quan el noi va desaparèixer una em diu: “Padre, esto no se hace”. I jo vaig pensar: “Tens tota la raó, coi”. Cosetes així em van civilitzar.

—Per tant, és a Hondures on xoca amb la realitat…

—Exacte.

—Allà és el miracle…

—Sí. Els homes i les dones d’aquest planeta, que no en tenia cap noció. És que els capellans ens posem a dictaminar sobre el matrimoni i no en tenim cap experiència. Ni coneixem què és una dona i què és un home…

Llatinoamèrica, els Estats Units… el marquen com a capellà, l’obren com a persona i posen la llavor de l’escriptor. Primer la realitat, després explicar-ho amb la veritat de la ficció. 

—I també es posa malalt…

—Sí.

—I torna a Bellpuig…

—Sí.

—I després torna a Hondures…

—Sí.

—I més anar i tornar, i més malalt…

—Sí, hi havia alguna cosa dintre la meva biologia que em deia no, i va rebentar en un estat de nervis i de dispèpsies que em va molestar molt. Vinc aquí, em poso bé, torno a Hondures i em poso malament. Dic: “Això no té remei, me n’haig d’anar pel meu compte”, perquè havia de demanar quatre o cinc o sis permisos. Vaig fer una carta al superior general de París, la casa mare, i li vaig dir: “Me’n vaig per raons de salut, doni’m la dispensa dels vots”. Em va contestar: “Tant de bo que trobi la felicitat que busca”. I jo li vaig contestar: “No cerco cap felicitat, senyor. Cerco normalitzar-me i cerco llibertat, perquè no soc ocell de gàbia”.

—I la llibertat?

—Llavors me’n vaig als Estats Units, el 1969.

—Com a capellà lliure?

—Lliure.

—A on va?

—Home, em continua desfanatitzant. I crec que ja no faig tantes marranades com a Hondures. A aquella pobra gent la vaig maltractar, sobretot els primers anys. I sí, vaig aprenent anglès. Uns bons trenta anys als Estats Units, també entre anar i venir.

—Fa de capellà dels hispans?

—Jo serveixo la missa en espanyol, els atenc quan venen, que els americans no parlen ni gota d’espanyol, l’americà només parla anglès. Faig tot l’apostolat hispànic; si hi ha un malalt el visito, perquè els americans no hi van. Fins i tot també m’endossaven els negres.

—Hondures el desfanatitza. I Nova York?

—Vaig dir: “Mira, me n’aniré cap a Nova York perquè allà hi ha hispans i vaig aprenent anglès a poc a poc”. Deu anys seguits a Brooklyn.

—Sempre a Nova York?

—Després vaig passar a Long Island. I també alguns anys a Geòrgia.

—Comunitats hispanes?

—Sí. I americans també, d’aquests rancis, tradicionalistes. Molt col·laboradors, gent rica… Allà feien unes col·lectes fantàstiques.

—Quan torna cap a Catalunya?

—El 1989. Però passo cada any mesos als Estats Units i a Hondures.

—I tot això que explica, després de viure, vostè es posa a escriure-ho. A escriure novel·les…

—Sí.

—Té una necessitat?

—Sí.

—Pel que ha viscut? Per aquestes realitats llatinoamericanes i hispanes als Estats Units, tan dures? Per això ficciona la realitat?

—Exacte.

—Aquestes novel·les són la seva manera de predicar al món?

—Sí, això sí. No de predicar en un convent, perquè tots s’esgarrifarien i sortirien corrents, ni en una congregació de beates, de cap manera. Ara, per al gran món, sí; per als homes forts i als que els agrada un llenguatge realista, grosser. Perquè a les novel·les hi surten expressions com hijo de puta

—Estem parlant de títols com La pell de la iguanaEl clam de l’asfaltEl crit del guacamai… Tot això és una mena de realisme màgic en català, no?

—Sí, és com dius… Història i ficció.

—A qui s’agafa? A qui imita? Qui l’influencia?

—Quan vaig escriure La pell de la iguana acabava de llegir El Crist de nou crucificat, de Nikos Kazantzakis, que és premi Nobel. La vaig trobar forta i bona, coi, ben humana, ben sincera. Aquell home té un esperit tan fort… I em vaig influenciar amb aquesta una mica. Les beates me la van tirar pel cap, es van escandalitzar. Una beata de Bellpuig em va dir: “Vostè no parla així”, i una altra beata hondurenya em va dir: “Padre, ¿así nos ve usted? ¿Con eso sale usted, que nos echa estos sermones tan lindos y tan espirituales?”. I dic: “Dona, jo aquí no escric per a vosaltres; escric per al gran món, perquè em llegeixin creients i no creients, comunistes i no comunistes. Jo escric per al gran món”.

—La primera, La pell de la iguana, 1975. Això és el que va veure i viure a Hondures. Aquí hi és tot, els problemes estructurals de l’Amèrica llatina: pobres, rics, abusos de poder, la dualitat de l’Església…

—Sí, senyor. La pell de la iguana la vaig escriure quan vaig arribar a Brooklyn. Volia imitar en català aquests autors sud-americans: Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez… M’inspiraven molt.

—Però vostè sempre ha escrit en català. Autors catalans que llegia?

—Josep Pla ha estat un dels meus més influents. Tant és així que quan vaig fer La pell de la iguana, el Jordi Pàmies, el poeta de Guissona, va dir: “Se li nota molt la influència de Josep Pla”. Josep Pla m’agrada molt, i Gaziel.

—I després, El clam de l’asfalt, de 1977, igual. El món marginal de Nova York: els hispans, els negres, la droga, el racisme, les sectes… Mons duríssims. Al límit gairebé cada dia. S’empelta de la realitat…

—I ho revesteixo de ficció.

—Quin impacte tenen aquestes obres als anys setanta a Catalunya?

—No causen cap impacte.

—Ho dic perquè és molt diferent del que s’estava publicant en català…

—Potser, sí. Però no… El meu germà em va dir una vegada, que em sembla que era a La Vanguardia, que hi sortia, i em diu: “Home, m’afalaga molt que et posin en la línia dels grans escriptors catalans”. Però això no ho he constatat mai.

—Però vostè té molta fe, perquè escriu molts més llibres… Té fe en l’escriptura, en la literatura?

—Crec en la literatura. Crec en la humanitat; pot ser bona, pot ser molt positiva, però la humanitat és molt totxa, és molt bèstia, fa malbé.

—I de l’altra? Continua tenint fe?

—Tinc fe, tot i que tinc els meus límits i dubtes. Jo us diria que no hi ha ningú que estigui completament convençut del que creu, completament, al 100%; jo crec que menteixen. No hi ha ningú ateu, descregut, que estigui ben, ben convençut d’allò en què no creu. Estem en una situació de dubte, som limitats. I sí, tinc fe, i sobretot tinc fe en la bondat; per a mi l’evangeli és, més que res, les benaurances, que és a força d’amor, reconciliació, humanitat, compassió, d’entendre els altres… Què més volem? Aquest és el meu Crist i la meva fe més fonamentals.

—Més fes… És fidel a la llengua. A vostè el preocupa. Té fe en el català?

—Sí. Però això ja és una altra mena de fe.

—Ens en sortirem, amb la llengua?

—Jo ho veig molt negre, que puguem redreçar la llengua, perquè els criteris no l’afavoreixen gens. Un dia estava amb un noi que em deia que els canvis en la llengua són evolució de la llengua i dic: “Escolta, no són evolució, sinó corrupció”. L’evolució una llengua la fa en segles, no d’un dia a l’altre, o en quaranta anys de dictadura. El que tu en dius «evolució» és corrupció, i els criteris així no ajuden els catalans. Tenim molta culpa de ser esclaus de Castella; els catalans en tenim molta culpa perquè estem atordits, estàvem sobretot, després de la guerra; el català estava degradat completament.

—I fe en el país?

—Sí.

—Creu que algun dia Catalunya serà lliure?

—Sí, ho crec. Hi ha raons perquè Catalunya sigui lliure: primer, la llei natural, els drets humans… Aquests de Madrid que diuen: “Es que el derecho a decidir no está en ninguna constitución”. Si un s’hi fixa, això no és cap raó, perquè les constitucions estan escrites pels estats i els estats no posaran una clàusula en contra seu, però la llei natural, que no la pot contradir cap llei positiva, humana, diu que els pobles, si volen ser lliures, les nacions, poden ser lliures. Hi tenen tot el dret.

—Catalunya és una causa de fe?

—Sí. Però no religiosa. Sant Pau diu que la fe és creure allò que no es veu. Això és fe. La resta és patent, no necessita fe, sinó coneixement.

—Ja, però sembla que Déu només sigui espanyol o castellà…

—Un dia, un tal bisbe Cañizares va dir que “ser catalán separatista y católico no era posible”, i ho vaig rebatre, això. Què s’ha cregut, aquest senyor? És completament fals! Jo soc catòlic i soc separatista i soc nacionalista.

—Però hi ha bisbes que diuen aquestes coses…

—Això és una bajanada, ja ho deia jo. Déu diuen que ha creat l’home i que ens deixa fer segons la nostra norma. Som lliures de ser bons, de ser dolents, de pensar això, de pensar allò altre. No ens treu la llibertat; si no, no tindríem mèrit, seríem uns autòmats prefabricats.

—Què creu que en pensa, Déu, de tot això?

—Home, no ho sé. Jo no puc arribar tan amunt.

—Déu és autodeterminista…

—Sí. Hi ha aquella teoria que Déu és el que ens empeny quan fem una cosa, un desig, una acció; Déu ens mou. N’hi ha que diuen que no, que som totalment lliures.

—Però vostè ha estat un represaliat espiritual?

—Sí. Tens tota la raó de dir-ho. Obligat a creure el que després poso en quarantena i en dubte. Obligat a creure.

—És antisistema, eh!

—Sí i no. Preater és un adverbi llatí que vol dir “prescindim-ne”. Hi va haver un mossèn que em va definir molt bé, em va dir: “Tu vas a la teva”. I crec que té raó, perquè, escolta, jo no hauria fet el que he fet a la vida, jo he estat a tot el món pràcticament.

—Com és que a vostè li deixen fer el que vol?

—Ho faig, no m’ho deixen fer.

—Per això és aquí, a l’església de Preixana?

—Jo soc aquí des de l’agost de 2015.

—Com és que va venir aquí?

—Perquè aquesta casa havia quedat buida i hi havia uns estadants que no eren eclesiàstics, una família.

—No hi havia capellà?

—Fa temps que no n’hi ha, fa temps. Jo no soc rector, jo soc un capellà que no sabia on caure mort.

—Hi està d’ocupa?

—Sí.

—Només té aquesta església?

—Jo no en tinc cap. Estic aquí de refugiat, com a mossèn sense ofici.

—Però hi fa missa?

—Sí, la faig normalment aquí. De vegades faig de suplent a un altre lloc. 

—D’oficial només en fa aquí?

—Sí. Jo no tinc obligació de res.

Sortim per la porta de la caseta blanca. De patac a la porta de l’església de Santa Maria de Preixana. Però la porta que ara obre en Pere Ortís és una altra: la que tenim davant. La que tots tenim davant. És immensa, gegant, infinita. El tot. No sabem si hi entrem veient les estovalles virolades ondulants de la planúria del gran Urgell. Tampoc si hi entrem mentre la frontissa de l’horitzó que lliga cel i terra es belluga lentament. Segurament no veiem el mateix. Ni de la mateixa manera. Ni ens fixem en el mateix. Però, indubtablement, ja som dins. I quiet, agafat a la barana de ferro, el Pere camina, lliurement, amb els ulls. I no sabem si resa o escriu. Potser és el mateix. Som, i serem, el que encara no hem vist, ni escrit. 

Lliure, mirant la gran planúria de l’Urgell des de l’església de Preixana. Mirant el cel, mirant l’infinit, mirant la llibertat que sempre vol veure. 

https://www.lamira.cat/persones/1451/els-evangelis-del-capella-escriptor

Armènia: 100 anys d’un genocidi

Recordar el passat per definir el futur d’un país encara de dol

Ciutadans armenis commemoren a Erevan el centenari del genocidi
Ciutadans armenis commemoren a Erevan el centenari del genocidi

EL COL·LAPSE DE LA UNIÓ SOVIÈTICA va trencar la vida a Armènia. D’un dia per l’altre, moltes persones ho van perdre tot. A la rodalia d’Erevan encara és visible el paisatge desolador de cases buides o a mig fer al costat d’indústries abandonades. Professors i enginyers a l’atur venen tot tipus d’andròmines soviètiques al Vernissage, un mercat de les puces al costat de la cèntrica plaça de la República. Les pintures amb la mítica muntanya Ararat et connecten amb un altre temps, molt més llunyà, però aquest any més viu que mai.

El 24 d’abril del 1915 la consciència del poble armeni rebia un cop mortal perpetrat pel govern dels Joves Turcs durant l’Imperi Otomà. L’escriptor, acadèmic i parlamentari armeni Krikor Zohrab no va poder preveure el que li esperava malgrat les massacres d’anys anteriors. Aquell dia Zohrab, i 240 intel·lectuals armenis d’Istanbul, va ser tret de casa seva. No hi tornarien mai més. Mentre Europa estava enfangada en la Gran Guerra, s’orquestrava la liquidació d’un milió i mig d’armenis, la meitat de la població segons algunes fonts, i la despossessió de les seves terres i els seus béns.

“RECORDAR I EXIGIR”. Un segle després, Armènia no oblida. Als carrers d’Erevan, diferents generacions comparteixen el sentiment d’una tragèdia col·lectiva i també individual que demana el reconeixement internacional. “Només hi ha una manera de prevenir els genocidis, i és el reconeixement i la condemna de pàgines horribles de la història de la humanitat”, clama el president d’Armènia, Serj Sargsian, el tercer mandatari des de la independència de la Unió Soviètica, el 1991, en un discurs emmarcat en els 100 anys d’aquell desastre humanitari. El govern turc el nega i parla de tragèdia compartida entre dos pobles en el context bèl·lic de la Primera Guerra Mundial.

I, just un segle després, el 24 d’abril del 2015, un renovat i ampliat Museu del Genocidi Armeni, ubicat en uns turons de la capital, obrirà les seves portes després d’estar tancat durant més d’un any. Per a aquesta data tan especial, s’han organitzat conferències, debats i una vintena d’exposicions amb peces explícites de l’evidència del genocidi armeni, entre el 1915 i el 1923. Un extermini que -segons ens explica la vicedirectora del museu, Abrahamyan Lousine- buscava la liquidació total dels cristians, inclosa la seva cultura, “per això van destruir les esglésies”, i que va seguir tres passos ben definits: “La liquidació dels homes armenis: tots els homes d’entre 18 i 45 anys van ser mobilitzats i posteriorment assassinats. La liquidació dels intel·lectuals el 24 d’abril del 1915. I, finalment, la deportació massiva en condicions extremes de dones i nens cap als deserts sirians: només entre un 3% i un 5% d’aquelles dones i nens van sobreviure”.

El museu forma part d’un complex sagrat per als armenis, visitat en pelegrinatge cada 24 d’abril, que inclou el monòlit amb la flama eternament encesa en memòria de totes aquelles víctimes. Un grup d’estudiants armenis vinguts des de Califòrnia s’arrepleguen al voltant de la flama perpètua en un respectuós i dolorós silenci. “És una visita molt especial, perquè és el centenari i perquè nosaltres sempre ho recordem, encara que siguem lluny. Tots, d’una manera o una altra, estem lligats amb el genocidi”, diu la professora que els acompanya, Seda Batmanian. Cadascun porta una samarreta amb l’eslògan del centenari: “Recordar i exigir”. Un símbol acompanya l’eslògan: la flor no m’oblidis, amb pètals de color lila, visible en aparadors de botigues, cotxes i peces de roba.

Armènia recorda però també exigeix. “Cal preservar la memòria i demanar un reconeixement”, comenta amb passió Analit Sargsian, de 25 anys. Fa només un any va descobrir la relació dels seus avantpassats amb el genocidi. Els avis dels seus pares eren originaris de Mush i de Van, on va tenir lloc la resistència armènia més gran descrita en el llibre Els 40 dies de Musa Dagh, de Franz Werfel (1933). La majoria dels homes de la seva família van ser liquidats, mentre que dones i nenes van ser obligades a casar-se amb turcs i a renunciar al cristianisme. Aquesta és una altra tragèdia, viscuda per les dones, moltes violades, venudes com a esclaves i obligades a convertir-se a l’islam. Les més joves i atractives es reservaven per als harems dels turcs més poderosos, com relata una supervivent a La història d’Aurora Mardiganian (1918). Pel camí van quedar milers d’orfes, sense família i sense identitat, acollits en orfenats fundats per missioners estrangers. La ciutat de Gyumri, que en va arreplegar uns 25.000, era coneguda com la ciutat dels orfes.

Un dels preuats documents que es conserven de l’època, i que vam poder llegir malgrat el secretisme que hi ha al voltant de la gran inauguració del museu, és un telegrama enviat a Washington del que era aleshores l’ambaixador nord-americà a Constantinoble, Henry Morgenthau. El 29 de maig del 1915 Morgenthau avisava que kurds i turcs “han estat massacrant armenis amb la connivència i sovint l’assistència de les autoritats otomanes”. Aquest tràgic succés va centrar també El llibre blau, del diplomàtic anglès James Bryce -que l’octubre del 1915 va dir: “Només hi ha una potència que pot frenar el genocidi armeni, i aquesta potència es diu Alemanya”-, i Quatre anys sota la mitja lluna, del veneçolà Rafael de Nogales, escrit entre el 1915 i el 1918, quan era oficial de l’exèrcit otomà. Nogales parla de “la fam nacionalista” d’una minoria pròspera com una de les raons de l’odi que despertaven els armenis entre els otomans.

“UN FET OBVI”. Per a la gran celebració a Erevan s’espera l’assistència dels caps d’estat de Rússia, França i Xipre, entre d’altres. Són tres dels només 22 països que fins ara han reconegut oficialment el genocidi armeni. En aquesta llista no hi són Espanya -sí que l’han reconegut els Parlaments de Catalunya, el País Basc i les Illes Balears-, el govern dels Estats Units -sí que ho han fet 43 dels seus estats- ni Israel, malgrat que intel·lectuals i polítics armenis han dibuixat un paral·lelisme entre la massacre del seu poble i l’Holocaust jueu. “No hi ha un reconeixement, però el fet és obvi”, afirma el professor Ashot Melkonyan, director de l’Institut d’Història Nasra, que ens rep al seu despatx. Les persones consultades sobre el no reconeixement de la qüestió armènia parlen dels inevitables “interessos geopolítics”. La prioritat passa, al seu entendre, perquè el món el reconegui, sense obviar que hi va haver també “la pèrdua de la nostra mare terra, a l’oest d’Armènia i, per això, com ha passat amb l’Holocaust jueu, hi ha d’haver una contribució material de Turquia, que practica la política de la negació del genocidi”. Melkonyan aposta perquè aquest centenari sigui l’oportunitat “per recordar que res es pot oblidar”.

ARARAT, SÍMBOL DE L’EXILI. El territori de l’actual República, sense sortida al mar i amb uns 3 milions d’habitants, ocupa menys de 30.000 quilòmetres quadrats, el 10% del que era la gran Armènia. El mont Ararat, el símbol del poble armeni, on va amarrar l’arca de Noè després del gran diluvi, segons el Gènesi, va quedar en terreny turc, després de la partició d’Armènia feta per Rússia i Turquia el 1921. El venerat Ararat, de més de 5.000 metres d’alçada, és visible des de molts punts de la capital. Dibuixos, pintures i fotografies de la muntanya bíblica vesteixen les parets de botigues, hotels i cases armènies. El pic nevat també dóna nom al preuat conyac armeni, el preferit de Churchill. I les grans marques de tabac han de compartir prestatges amb les cigarretes Ararat.

El turó on hi ha el monestir de Khor Virap, a la frontera amb Turquia, és el lloc més pròxim per admirar aquesta imponent muntanya que “s’ha begut tot l’aire”, com va relatar el poeta Óssip Mandelstam (1891-1938) en el seu Viatge a Armènia. Un prodigi de la natura que va ser descrit pel viatger i escriptor Philip Marsden “com un objecte de fe, la supervivència d’un passat animista”. Els armenis, davant de la seva força visual, sembla que esperin un miracle, el miracle de l’acostament.

Khor Virap, com les pedres d’altres esglésies, les que no van ser destruïdes al llarg de les successives invasions que ha patit aquest país, cruïlla entre Orient i Occident, són un altre recordatori de les profundes arrels cristianes dels armenis, habitants del primer país del món que va adoptar el cristianisme com a religió oficial al segle IV. Armènia continua sent cristiana i el cristianisme ha sigut el nexe d’unió d’un poble envoltat de musulmans. El cristianisme, reconeix el professor Melkonyan, ha jugat un paper important en la identitat del poble armeni. Com la seva llengua, tan perfecta que gairebé ha sigut inalterable des de la seva creació, al segle V.

https://www.ara.cat/suplements/planeta/ARMENIA-ANYS-DUN-GENOCIDI_0_1341465877.htmlç

Submissió a les aules

Hable bien.

Àstrid Bierge, 9 de desembre 2019

«Fins fa menys d’un segle, com que la llengua del carrer era només la pròpia, el país catalanitzava sense problemes la gent que arribava de fora. Ara ja no. Per revertir la situació, el castellà, eventualment, hauria de tornar a convertir-se en una llengua que no serveixi per relacionar-se socialment».

Aprendre i parlar català: ens cal la vostra col·laboració! - Òmnium Cultural

Fa uns mesos vaig anar a passar un cap de setmana a Mallorca amb un grup de bons amics. Un migdia, en una guingueta de platja on vam seure a dinar, va venir a prendre’ns nota un cambrer argentí que ens va donar la benvinguda en castellà. Com que ja em veia venir la manera en què es desenrotllarien els esdeveniments, de seguida vaig prendre la paraula en nom del grup per intentar alterar la versió determinista del curs de la història.

Fa deu anys vaig prendre la decisió de deixar de parlar castellà als Països Catalans i, des de llavors, m’he pres la propagació de la fidelitat lingüística com la meva petita missió al món. He de dir que no sempre ho faig tan bé com voldria. De vegades, els sentiments s’imposen a les tècniques que tinc entrenades per animar els estimadors del català a no passar-se al castellà quan els el parlen.

En tot cas, predicar amb l’exemple sempre té catxet d’argument de pes, i quan tinc l’oportunitat miro de demostrar als meus acompanyants que mantenir una conversa bilingüe és perfectament possible i inofensiu. Quan vaig voler començar a depilar-me el bigoti, la meva mare s’ho va fer davant meu diverses vegades perquè m’adonés que no calia patir. En el moment de l’estrebada feia cara de rosa. «Ho veus, no passa res. Uns quants cops i ni ho notaràs».

De la mateixa manera, vaig preguntar al cambrer de la guingueta tot de coses innecessàries que ell va respondre en castellà, amb eficàcia i amb simpatia. «Doncs picarem tot això i de segon plat, jo faré un llobarro» —vaig acabar.

Al meu costat seia la Marta, que és professora de català en un centre concertat del seu municipi, a l’àrea metropolitana de Barcelona. Al grup tots som de la corda, però la Marta i jo sempre hem estat les més polititzades. Ella, de ben joveneta, ja penjava cartells en un poble on ser independentista és una heroïcitat. Al centre on fa de mestra d’ESO, quasi tots els alumnes parlen castellà. A casa i entre ells. Els professors, en canvi, parlen sempre i amb tothom en català. Ella sempre ho explica amb orgull. La línia lingüística del centre és una regla vinculant. Els professors contractats ho saben i els pares que hi envien els fills, també. Majoritàriament, els alumnes s’adrecen als seus mestres en català, dins i fora de classe. Però reconeix que no sempre és així. «A mi no m’ho fan, eh. Sóc la mestra de català, només faltaria que em parlessin en castellà!».

El cambrer argentí, amb la mirada, li va donar el torn de paraula a la Marta. Jo vaig agafar aire. «Va, Marta, tu pots!», vaig pensar serrant les dents, com si així pogués transmetre-li alguns newtons.

No li’n va arribar cap. «Yo también quiero la lubina, gracias», va dir. Catacrac. La cadena virtuosa que jo havia intentat iniciar se’n va anar en orris. La resta d’amics, com peces de dòmino que cauen una darrere de l’altra, van triar relacionar-se socialment en la llengua que amenaça directament la supervivència de la seva.

Quan el cambrer va marxar, em vaig girar en cos i ànima cap a la Marta i, abans que tingués temps de dir piu, ella va fabricar un senyal d’STOP amb el palmell de la mà:

—Ja ho sé, ja ho sé. Tens raó.

—Però tu entens que si tothom fa…

—Sí, ho entenc perfectament.

—Però llavors com pot ser que…

—No ho sé, ni m’ho preguntis.

Al grup tots parlem català a casa excepte el Mario, que només ho fa a la feina. Fora, com si s’afluixés la corbata, sempre tria el castellà. És més ell, diu. No només sóc l’única persona del nostre grup que li parla i li escriu en català. Afirma no conèixer cap altra persona que ho faci. Amb ell, tothom canvia. Em fa pensar en un tuit recent de Gabriel Rufián, aquell que diu un país, dos idiomas. La majoria de tuitaires catalans que li ho recriminaven, ho feien en castellà. No tinc paraules.

Sociolingüistes i altres professionals de la llengua catalana sovint esbufeguen: «Això passa perquè no hi ha consciència lingüística». Però la meva amiga Marta és conscient del problema i no troba la manera d’actuar en conseqüència.

Quins cargols del cervell s’han de moure perquè la consciència es desplaci de dins cap enfora i es materialitzi en forma d’actitud? Conec la persona perfecta per respondre aquesta pregunta. Ferran Suay és doctor en Psicologia i fa molts anys que, entre d’altres coses, analitza la submissió lingüística des d’aquesta disciplina. També pensa i difon eines —conceptuals i pràctiques— perquè la gent ho tingui més fàcil a l’hora d’acostumar-se a parlar en català sempre i amb normalitat. A mi em van fer servei.

En primer lloc, prendre consciència d’un problema, diu Suay, no és suficient perquè una persona decideixi passar a l’acció. «Per exemple, el fet de reflexionar sobre l’escalfament global no farà que et poses a reciclar. Quan tu arribes a la conclusió que reciclant contribuiràs a la solució, que el teu esforç tindrà un efecte real en el problema i que és important que ho faces, llavors és quan ho fas».

Això em fa pensar en els professors d’instituts públics que parlen castellà amb els seus alumnes, sempre o de manera intermitent. Ho fan, especialment, als centres on els estudiants es relacionen en castellà. La llengua de l’ambient se’ls encomana com un badall. Així, allà on la immersió lingüística és més necessària, sovint els immergits amb èxit acaben sent els professors.

Si un educador s’estima el català, li pregunto a Suay, no li hauria de costar gaire arribar a la conclusió que la seva conducta lingüística amb els alumnes té un efecte real en la salut de la llengua. No? A banda del fet que, per mandat democràtic, parlar català és la seva feina!

Entendre la importància del teu rol, explica, no t’estalvia l’esforç que comporta canviar una conducta. «Has de pensar que estem parlant d’un hàbit. Els hàbits lingüístics són iguals que tots els altres. És a dir, fan que actues d’una manera determinada sense la necessitat d’haver de pensar-hi. Com l’hàbit de caminar amb les mans a les butxaques».

Una mestra que sempre ha treballat a instituts públics d’una comarca de l’àrea metropolitana de Barcelona, enrampa el telèfon mentre m’explica casos que confirmen aquesta teoria.

«El Joan! El Joan, que donaria la vida per Catalunya! Doncs va i me’l trobo al passadís parlant en castellà amb els nanos. Tu creus!? Com que hi tinc confiança, després li dic, però Joan, però com pot ser? Com vols que parlin català si no te’l senten parlar ni a tu!? I em diu que sí, que tinc raó, que ja ho sap i que canvia sense adonar-se’n. I jo li dic, doncs ostres, noi, fixa-t’hi!»

Als instituts on ha treballat, els passadissos són territori desacomplexadament castellà, però es veu que els alumnes normalment fan l’esforç de parlar català si s’hi troben els directors o els caps d’estudi. Per respecte afegit, s’entén.

«Un dia, es va formar un grupet al passadís per anar a explicar una cosa al cap d’estudis, que és indepe i parla català a casa. Durant tota la conversa, els nanos van aguantar en català i ell, toca’t els nassos, els ho anava responent tot en castellà! Em feia mal el cor, jo he de ser molt pesada perquè fora de l’aula em diguin alguna cosa en català!».

Gargots: Inconsistència Nacionalista 7 - Parlar català als immigrants són  ganes de discriminar

L’escena és tremenda. Si l’actitud d’aquests estudiants parlés, diria: «Senyor, aquí mana vostè. Desautoritzi’s, si vol, però nosaltres no ho farem». És com aquest grup de Twitter, els “nous catalanoparlants”, que ens demanen, si us plau, que deixem de parlar-los en castellà perquè són ells els que haurien d’integrar-se i tal. 

La submissió lingüística, diu Ferran Suay, no entén de piràmides de poder. «El que és normal és que la jerarquia social domine per damunt de qualsevol altra cosa, però en una comunitat lingüísticament sotmesa, el jutge parla la llengua del delinqüent, el cap s’adapta a la llengua de l’empleat, el client es passa a la llengua de qui li dóna servei i el professor, efectivament, s’adapta a la llengua del seu alumne».

Amb els nens, puntualitza, la distància jeràrquica és molt més gran que amb els adolescents. De fet, es diu que a Primària hi ha menys professors que utilitzin el castellà. És de consciència comuna que la infància és un període molt important per a l’aprenentatge de la llengua. «Quan els professors comencen a tractar els estudiants com a adults, interpreten que aquesta persona ja té la llengua fixada i que ara ja només toca adaptar-s’hi», diu Suay.

adhesivo-pegatina. no em discriminis. parla'm s - Buy Old and Collectible  Stickers at todocoleccion - 26864242

Segons la mestra que m’ha explicat les anècdotes dels passadissos, els alumnes de primer d’ESO tenen un nivell oral de català i una predisposició a parlar-lo superior que els seus companys més grans. «Desaprenen». Ella en treu una conclusió interessant. El tutor de Primària, com que passa moltes hores al dia amb els mateixos nens, se sent més responsable de la seva educació lingüística.

Deixant de banda per un moment la política i la sociolingüística, respondre en la llengua de l’altre, diu Suay, és un comportament prou natural. «Si en un tren se t’adreça algú en francès i tu saps parlar francès, li contestes en francès. Sense més consideracions. Ara, aquesta naturalitat hauria de ser bidireccional. Si la convergència a la llengua de l’altre depèn de qui inicia la conversa, hauria de passar en els dos sentits. Si quasi sempre passa en el mateix sentit, això és submissió».

L’instint de convergir, diu, encara és menys anòmal si l’alternativa comporta un càstig. «Des del punt de vista de la conducta, si els catalans són lingüísticament submisos no és perquè siguen idiotes, sinó perquè són intel·ligents i han fet una lectura correcta de com és l’ambient. Saben que, si s’adapten, no tindran mai cap problema i que, si no ho fan, en poden tenir algun. Ara, que la submissió siga comprensible no trau que la realitat catalana demane una actitud diferent per part nostra».

Tots tenim històries sobre com es va forjar aquest hàbit lingüístic. De ben petit, el meu avi havia de córrer deu voltes al camp de futbol cada cop que l’enganxaven parlant català amb un company. Era l’època en què corria aquell volant del Règim que deia: «Hable bien, sea patriota, no sea bárbaro». En un vídeo penjat a YouTube, Suay ho explica molt bé: «Cap poble deixa de parlar la seua llengua perquè vol. Si passa, és perquè entra un exèrcit, t’obliga a aprendre la seua llengua, organitza una societat en què necessites aquella llengua imposada per sobreviure i no l’altra i, després d’unes generacions, efectivament, tothom sap aquella llengua».

El perill dels hàbits és que són uns grans supervivents. Encara que els factors que van originar-los canviïn, aquests circuits neuronals són capaços d’aguantar el tipus generació rere generació. Les pors que van originar la submissió lingüística a terres catalanes són pors antigues i antiquades. Actualment, podem triar amb llibertat en quin idioma són les paraules que surten de la nostra boca. Però l’hàbit subsisteix.

A falta de l’adob original, ara aquesta conducta fa arrels en tota una sèrie de prejudicis. No hi ha res més humà que intentar justificar el nostre comportament. Per exemple, el prejudici de pensar que si algú et parla en castellà, no t’entén en català. El prejudici de pensar que et passes al castellà perquè vols, perquè ho tries des del control. El prejudici de pensar que si et mantens en la teva llengua generaràs una situació violenta, que seràs una persona mal educada. I que tot seria molt complicat, un camí que sempre fa pujada. 

El prejudici de pensar que, si t’adaptes a la llengua dels teus alumnes, els agradaràs més. «Tinc companys que ho fan per col·legueig, per fer-se els enrotllats amb els adolescents. Jo sempre els parlo català i m’hi avinc la mar de bé». M’ho explica el mestre d’un institut que també n’és el coordinador lingüístic. És una figura optativa, molts centres no nomenen a ningú. Si ho fan, sovint acaben sent genets solitaris que només tenen assignades una o dues hores a la setmana per fer aquesta feina. El Departament d’Educació no proveeix formació, ni pautes, ni assessorament, ni eines de fiscalització. «Els coordinadors lingüístics estem penjadíssims. Molts companys parlen castellà als alumnes, els directors se’n desentenen i el Departament ni ajuda ni vigila», es queixa el meu contacte. Ni tan sols la llei estableix mecanismes per a l’aplicació i l’avaluació de la immersió lingüística. No està desenvolupada, és vaga i inconcreta.

Del tema, diu, no se’n parla gaire. «El meu director sempre em demana que, si en parlo amb els meus companys, ho faci, sobretot, de molt bon rotllo, no fos cas que algú se m’enfadés. Com que no tinc suport ni autoritat, acabo traient el tema en converses de cafè».

Aquest institut, que té un Pla Lingüístic propi —no tots en tenen, aquí tothom va a la seva bola— fa enquestes als alumnes per conèixer els usos lingüístics dels professors. Els resultats, grosso modo, són del cinquanta-cinquanta. Les enquestes les gestiona el coordinador, que no sap què fer-ne, dels resultats. Quan li pregunto si no podria parlar-ne amb l’inspector d’Educació, fa petar els llavis amb histrionisme. «Jo ni el conec, l’inspector del meu institut! Porto dos anys aquí i no l’he vist mai!».

El mestre d’un altre institut no m’explica el mateix. L’inspector hi va un cop cada tres mesos. Ara bé, pel que fa a la llengua catalana, només repassa que els professors tinguin les competències necessàries. Comprova aquesta paperassa a principi de curs i tal dia farà un any. «Jo només em tinc a mi mateix, per aconseguir que els meus alumnes parlin català. Però ells ho tenen claríssim. Si parlen castellà faig veure que no els entenc. Qui no sàpiga parlar català, dic, cap a l’aula d’acollida. Tinc molts companys que no se’n surten. Si a la mínima es passen al castellà, què vols?».

Sense assessorament ni mecanismes coercitius que obliguin a complir les normes, els hàbits lingüístics locals entren per la finestra i campen al seu aire pels instituts. Com al carrer, el cercle és viciós. Com més castellà es parla, més catalanocallants hi ha i, per tant, més castellà es parla.

Per alterar una dinàmica establerta, cal un pla d’acció. En l’àmbit institucional, s’haurien de replantejar les actuals polítiques lingüístiques —cosmètiques i ignorades— per unes que tinguin l’objectiu de generar canvis estructurals. Naturalment, també s’haurien d’establir mecanismes per fer-les complir i per comprovar que es compleixin. Els flamencs ho van fer als anys 60, no estaríem inventant res. 

Una aula de secundària.

Individualment, Ferran Suay aconsella una tècnica clàssica: paper i llapis. Un cop has decidit que vols canviar la teva conducta, has de definir uns objectius concrets i establir una metodologia. Un dels exercicis que proposa consisteix a fer una llista de totes les persones —o tipus de persones— amb qui parles en castellà. Després, has d’identificar quines creus que t’entenen en català. Has de decidir amb qui vols començar a parlar-lo i de quina manera ho faràs. Per exemple, potser a un company de feina li pots dir que has pres aquesta decisió mentre que a la fornera no cal que li expliquis res. És important prioritzar les opcions que et semblin més fàcils. No cal començar la casa per la teulada ni fer tot l’esforç de cop. Però Suay alerta que no hi cap recepta que valgui si no estem disposats a fer un esforç conscient i proactiu. «La conducta es canvia a través de la conducta. Cal voler-ho de veritat, cal fixar-s’hi i insistir». 

L’investigador explica aquesta i altres tècniques concretes en un llibre que es titula Sortir de l’armari lingüístic. El concepte és ideal per explicar la feblesa lingüística del Govern i dels ciutadans. Estar tancat a l’armari és significativament diferent que estar tancat a la presó. Ningú t’obliga a quedar-t’hi, pots sortir-ne quan vulguis. No és culpa teva que siguis allà, però alliberar-te és la teva responsabilitat. L’únic que has de fer és reunir la dosi necessària de força per superar els límits que t’autoimposes. El Govern català té competències per fer complir la immersió i, en canvi, no les aprofita. Els catalans tenen l’opció de triar la seva llengua i, en canvi, l’amaguen. Si volem fer avançar la línia de la reconquesta, no podem regalar cap espai de poder. I menys encara el de la llengua. 

Sense voler desacreditar tot el que he explicat en aquest article, crec que la renúncia lingüística persisteix a causa d’un problema conceptual de fons. Ni els dirigents ni la majoria de ciutadans perceben el bilingüisme social com una competició. Però sí que ho és, a vida o mort. El bilingüisme social sempre tendeix al monolingüisme i per tant, en aquell territori, una llengua acabarà guanyant i l’altra acabarà perdent. Fins fa menys d’un segle, com que la llengua del carrer era només la pròpia, el país catalanitzava sense problemes la gent que arribava de fora. Ara ja no. Per revertir la situació, el castellà, eventualment, hauria de tornar a convertir-se en una llengua que no serveixi per relacionar-se socialment. O això, o la llengua inútil acabarà sent la catalana. La il·lusió per un bilingüisme estable i vegetarià és la fantasia que s’ha inventat Espanya per tenir-nos distrets mentre es cruspeix la nostra llengua darrere de l’arbre. Si com a poble digeríssim la idea que el català només pot sobreviure si torna a ser l’única llengua comuna del país, el castellà se’ns quedaria encallat a la gola. 

https://catalunyadiari.com/extra/submissio-aules

Això és Madrid, Castella, l’Estat Espanyol. No construeixen res, no produeixen res. són conqueridors de terres i riqueses. són genocides de pobles i cultures

Catalunya sota les bombes durant la guerra civil

1. L’oligarquia madrilenya pren el control de Bankia via els amigatxos d’Aznar.

2. Via targetes black es gasten millions en putes i luxes de tot tipus.

3. Amb una gestió nefasta, enfonsen el banc.

4. Estafen milions de jubilats per intentar reflotar-lo.

5. Quan no aconsegueixen, el Gobierno de España ens fa pagar la festa als contribuents, per tant sobretot als catalans.

6. Bankia té beneficis milionaris però no retorna els ajuts.

7. El Gobierno de Espanya obliga La Caixa a canviar la seu a València, amb el xantatge de la retirada massiva de fons.

8. El Gobierno de Espanya utilitza la Bankia sanejada amb els nostres impostos per quedar-se amb La Caixa.

9. Un cop feta la fusió, tot se n’anirà a Madrid.

Un banc fundat per la iniciativa ciutadana dels catalans, amb finalitats socials (Caixa de Pensions per a la Vellesa i d’Estalvis, recordeu?), amb una obra social única al món, destruida per a engreixar Madrid com a capital financera.

Això és Madrid, això es Castella, això és l’Estat Espanyol.

No construeixen res, no produeixen res.

Només conquereixen, envaeixen i depreden.

Cal bombardejar Catalunya cada 50 anys, per mantenir el sotmetiment

https://twitter.com/Pous/status/1301813745723879425

Design a site like this with WordPress.com
Get started