Category Archives: Política

L’opacitat de la despesa militar

Desfilada militar davant del Congrés. EFE

Per afrontar un debat seriós al voltant de la despesa militar el primer que cal és transparència amb els números, perquè la realitat és que avui dia és molt difícil fer un càlcul real sobre la inversió pública en el sector de la defensa. Per què? Doncs perquè, com que es tracta d’una despesa ideològicament impopular, els successius governs espanyols s’han dedicat a camuflar sota altres epígrafs inversions relacionades amb el món militar. Per sort, centres especialitzats com el Centre d’Estudis per la Pau J.M. Delàs s’han acostumat a bussejar per les xifres que ofereixen els pressupostos per desemmascarar aquestes partides ocultes i fer més llum en la despesa militar real. I, aplicant aquest exercici al projecte de pressupostos que el govern espanyol va aprovar la setmana passada en el consell de ministres, resulta que la despesa és el doble del que s’havia anunciat: els 12.300 milions que va admetre la ministra d’Hisenda, María Jesús Montero, són en realitat 24.000 si s’hi sumen la resta de partides.

https://www.ara.cat/editorial/l-opacitat-despesa-militar_129_4515273.html

És Franco qui no hauria d’haver existit mai

“Va ser legítim oposar-se al règim franquista? Doncs, des del punt de vista de l’Estat espanyol, no. D’aquí que el president Companys continuï afusellat i ben afusellat”

“ETA no hauria d’haver existit mai”, afirma el lehendakari Urkullu. Naturalment, la violència sempre és ofensiva. Però ETA no va néixer, l’any 1959, enmig del no-res, sinó com a resposta a una dictadura violentíssima, basada en la repressió de les classes populars i en un nacionalisme espanyol d’aniquilació. És legítima una resposta armada contra la tirania? Es pot debatre, òbviament, però el que segur que no té justificació és l’opressió assassina d’una dictadura com la del general Franco. El debat essencial, per tant, és si la dictadura franquista va ser legítima -i continua sent-ho- o no.

El punt de vista majoritari del nacionalisme espanyol, des del centre-dreta del PSOE fins als ultres de Vox, és que la Transició, via pacte i llei d’amnistia, fa immune el règim de Falange. Per això al policia torturador Melitón Manzanas, assassinat per ETA el 1968, li van atorgar l’any 2002 la Gran Creu de l’Orde de Reconeixement Civil a les Víctimes del Terrorisme. I per això mateix tots els recursos contra aquesta distinció han estat rebutjats pel Tribunal Suprem -fins a tres vegades- amb l’argument que Manzanas hauria participat del nou règim amb la mateixa alegria que la resta de franquistes: “Personalitats amb notable rellevància política del règim anterior han prestat importants serveis a la democràcia”, van sentenciar els magistrats, assegurant-se les medalles per a si mateixos.

Va ser legítim oposar-se al règim franquista? Doncs, des del punt de vista de l’Estat espanyol, no. D’aquí que el president Companys continuï afusellat i ben afusellat i desenes de milers de persones portin dècades sota el revolt d’un camí o la tàpia d’un cementiri. Aquesta és la qüestió central, la resta se’n deriven.

https://elmon.cat/opinio-singular/es-franco-qui-no-hauria-dhaver-existit-mai-318525/

La ultraderecha ataca al Papa; los obispos callan

El Papa Francisco recibe a un niño durante su audiencia general de los miércoles en el Aula Pablo VI en la Ciudad del Vaticano.- EFE

El mundo al revés: cuentas de twitter del mundo de la izquierda haciéndose eco, e incluso aplaudiendo, según qué declaraciones del Papa Francisco, y tanto la derecha ultra como la ultraderecha españolas criticándolo o ninguneándolo, cuando no insultándolo sin recato alguno. No entiendo nada, pero lo que menos alcanzo a comprender es el silencio de los obispos españoles.

El sábado 16 de octubre, durante su intervención vía zoom en el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el Papa defendió “un salario universal” y abogó por “la reducción de la jornada laboral” como medidas para un mayor acceso de todos al trabajo. Con esta propuesta, Bergoglio vino a redondear el mensaje que días antes había dirigido a la FAO durante la celebración del Foro Mundial de la Alimentación, y en el que textualmente afirmó: “Para la humanidad el hambre no es sólo una tragedia sino una vergüenza. Ante esta realidad, no podemos permanecer insensibles o quedar paralizados. Todos somos responsables”.

¿Cómo queremos que diciendo estas cosas la ultramontana derecha española no ande cabreada con el Sumo Pontífice? Andan descolocados, los “pobres”, porque además del himno o la bandera, sin duda están convencidos de que el catolicismo es también patrimonio exclusivamente suyo. Les está complicando mucho el discurso tanto a ellos como a cuantos poderosos abusan de su posición:

Pido a los medios de comunicación que terminen con la lógica de la post-verdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio”, escribió Francisco en su cuenta de twitter –@Pontifex- el mismo día 16 de octubre echando más leña al fuego. Este Papa “es una catástrofe para la iglesia, un populista, se apresuró a proclamar Marhuenda en la tele esa misma noche. Y añadió: “Como católico, lo resistiré hasta que dios lo lleve a su sino y llegue un Papa que tenga la cabeza mejor ordenada”.

Quizás convenga recordar a estos “sepulcros blanqueados” que lo que está haciendo Francisco, en realidad no es ninguna novedad: proviene de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), allá por 1891, cuando los Papas empezaron a publicar encíclicas sociales. En todas ellas, desde la Rerum novarum de León XIII hasta la Laborem excersens de Juan Pablo II, se encuentran presentes ideas como que “el trabajo está por encima de la producción” o que “toda propiedad tiene una hipoteca social”. Y en todas aparecen principios básicos como la dignidad del ser humano, el bien común o la solidaridad.

Lo que ha hecho Francisco es proporcionarle mayor altavoz a esta doctrina, reivindicarla, ponerla en valor, pero todo estaba ya dicho por algún Papa anterior. En la carta que envió a México para ser leída el 26 de septiembre durante los actos del Bicentenario de la Independencia no se decía nada que no se hubiera dicho ya: “Tanto mis antecesores como yo mismo, recordaba, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización”.

En su cuenta políglota de twitter, el sábado pasado Francisco debió pensar que era un buen día para difundir su mensaje “urbi et orbi”: además de leerle la cartilla a los medios de comunicación como ya hemos visto, decidió no dejar a nadie con poder sin su correspondiente admonición:

Pido a los gobiernos y a todos los políticos que trabajen por el bien común; a los fabricantes y traficantes de armas que cesen totalmente su actividad, a los grandes laboratorios que liberen las patentes, a las grandes corporaciones alimentarias, que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución. A los grupos financieros y organismos internacionales de crédito, pido que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas….” Y así sucesivamente hasta completar una docena de tuits donde no dejó títere con cabeza.

Ni siquiera aquí había nada nuevo, porque estas admoniciones se pueden encontrar en la encíclica “Fratelli tutti” publicada hace ahora un año, también en la exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, de noviembre de 2013, o en la encíclica “Laudato si” de 2015, dedicada a la ecología. Tanto en estos como en otros muchos escritos Francisco había denunciado ya la existencia de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera.

Lo único novedoso es que el Vaticano decida trasladar todo esto a las redes sociales aumentando así tanto su repercusión como el escozor producido a la mayoría de los hooligans de la ultraderecha española. Que los medios españoles, teniendo en cuenta en manos de quiénes están, insulten o permanezcan callados puede entenderse, pero los jerarcas de la Iglesia católica… ¿qué hacen ellos puestos de perfil? ¿qué hacen viendo pasar los días sin decir esta boca es mía?

Consulto la cuentas de twitter de Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal: ni un solo retuit a las peticiones de su jefe directo; tampoco en la cuenta de Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. Y eso que ambos son, al menos sobre el papel, las personas de confianza colocadas por Bergoglio al frente de la Conferencia Episcopal Española. Ninguna referencia tampoco en la cuenta institucional, ni en la de Luis Argüello, secretario general, aunque este sí salió a la palestra para reclamar que se leyera la carta completa del Papa a los mexicanos antes de criticarla. Por lo demás, nada de contestar a las arremetidas ultras. Solo silencio. ¿Alguien me lo puede explicar?

Al final vamos a tener que resignarnos y verle la parte positiva. Por lo menos no están echando leña al fuego ni apoyando públicamente los desafueros de Marhuenda, Ayuso, Espinosa de los Monteros, Aznar y compañía. Algo es algo. Porque algunos obispos me conozco yo que estarían encantados, si tuvieran poder en estos momentos, de irrumpir en escena y soltar cuatro frescas en esa línea.

No estaría mal que la plana mayor de los obispos españoles, en teoría todos ellos de la confianza de Francisco, salieran ya de sus madrigueras y se pronunciaran claramente contra esta especie de cruzada de las ultraderechas contra un Papa al que ahora solo parece defender la izquierda. Que tampoco es eso, ni tanto ni tan calvo. Cuanto antes acabemos con esta esquizofrenia mejor, ¿no les parece?

Joan B. Culla: “Per l’opinió pública espanyola el Catalan Gate no és cap escàndol”

L’historiador i assagista Joan B. Culla (Barcelona, 1952) analitza en aquesta entrevista el moment polític que viu Catalunya després de l’esclat del Catalan Gate i de les conseqüències que hi podria haver.

-S’esperava la magnitud de l’anomenat Catalan Gate?

-No és un tema que hagi seguit amb gran passió, però si em pregunta si em sorprèn, la resposta és no. Ja s’ha escrit aquests anys que quan es qüestiona la unitat de la pàtria, l’Estat espanyol, i per tant els aparells, els governs, la majoria dels diputats, mitjans, etc., consideren que això és una amenaça existencial i que contra aquest tipus d’amenaça s’han d’utilitzar tots els recursos. L’independentisme català no és percebut com un adversari legítim, sinó com un enemic. I la resposta, per tant, és coherent amb aquesta percepció. Ja es va afusellar en el seu dia alguns dirigents catalanistes, i com que això ja no és possible, s’utilitzen formes de repressió compatibles amb l’Europa del segle XXI. L’espionatge electrònic és una cosa incruenta, no causa ferides físiques ni morts, i Espanya no anava a desaprofitar aquesta possibilitat. De fet, ja en teníem indicis, tot i que amb certa cobertura judicial, però s’havien filtrat fragments sense cap valor penal. Tot servia, això sí, per a desacreditar l’independentisme. Els dirigents polítics espanyols es van veure ridiculitzats amb el tema de les urnes de l’1 d’octubre. Van comprovar que ni Puigdemont ni Junqueras estaven en l’operació per amagar-les, i va ser llavors quan van mirar de controlar tothom que tingués alguna possibilitat de participar-hi.

-Hi ha qui considera que l’Estat espanyol havia demostrat ser capaç de protagonitzar un episodi com aquest i que els independentistes han tornat a ser ingenus.

-Crec que, en general, l’independentisme, i no només pel Catalan Gate, no va ser prou conscient mai de amb qui s’estava jugant els calers. És una metàfora, evidentment. No va ser prou conscient de quina mena d’adversari tenia al davant ni del que era capaç de fer. No sé què s’hauria d’haver fet per evitar aquesta ingenuïtat, però potser es va ser una mica innocent pensant que això seria com el Quebec versus Canadà o com Escòcia versus el Regne Unit, que hi hauria uns límits al joc brut establerts per la cultura democràtica present. I no. L’Estat espanyol no en té, aquesta cultura. I mai no ha acceptat amb fair play la possibilitat que un territori que era seu s’emancipés. Mai no ho ha fet: ni a Cuba, ni a Filipines ni a Canàries quan van intentar assassinar Antonio Cubillo, fet que va ocórrer a finals del segle XX, per cert. Pensar que l’Estat jugaria net va ser innocent. I pensar que l’Estat no utilitzaria tots els recursos a l’abast per mirar d’anticipar-se a les decisions de l’independentisme també ha sigut innocent.

-A qui afectarà més negativament aquest cas?

-El problema és, com dèiem, que per l’opinió pública espanyola això no és cap escàndol. “Ah, pero qué se pensaban? Que les íbamos a dejar romper España sin que hiciéramos nada?”. La impressió és que “només faltaria”, que calia espiar l’independentisme, per descomptat. Des d’aquest punt de vista és molt complicat, per no dir impossible, que el Govern Sánchez hagi de pagar un gran preu, llevat que Esquerra Republicana li retiri el suport parlamentari. Tot i que aquest no seria un gran problema si es té en compte que els independentistes li retirarien el suport “por defender España”. En altres països l’escàndol hauria sigut de gran magnitud, però em temo que aquí no. Si l’espionatge s’hagués practicat sobre altres adversaris polítics sí que hi hauria hagut un escàndol, tal com va passar amb les escoltes del final del mandat de Felipe González. Ara les víctimes no són polítics del PP, sinó independentistes, i contra ells és legítim qualsevol procediment per aturar-los.

-Creu que el cas Pegasus és motiu suficient perquè el Govern trenque el diàleg amb l’Estat i perquè ERC deixe de donar suport al Govern de Pedro Sánchez?

-Si el Govern Sánchez, que ha tingut paralitzada i morta la taula de diàleg durant tant de temps, en vista d’això decideix tornar a convocar la taula de diàleg, posarà difícil a ERC retirar-li la confiança. Aquest desenllaç em semblaria plausible.

-Només en aquest cas pensa que ERC podria mantenir el suport?

-Si Pedro Sánchez no fa res, no dona cap explicació, no investiga i no convoca la taula, potser ERC no tindrà cap altra alternativa que trencar les relacions. Sánchez haurà de posar alguna mesura compensatòria a l’escàndol si no vol que salti tot pels aires.

https://www.eltemps.cat/article/16850/entrevista-joan-b-culla

Aprobada definitivamente la nueva Ley de Memoria Democrática que declara ilegal la dictadura franquista

El Senado ha rechazado los vetos de las derechas y las más de 500 enmiendas presentadas, por lo que la norma ya no tendrá que volver al Congreso y enfila su entrada en vigor

España tiene ya una nueva Ley de Memoria Democrática. El Senado acaba de aprobar definitivamente por 128 votos a favor, 113 en contra y 18 abstenciones la norma impulsada por el Gobierno y enfila así su entrada en vigor. Ninguna de las más de 500 enmiendas presentadas por los grupos han sido respaldadas ni tampoco los vetos de PP, Vox y Ciudadanos han salido adelante tras el largo pleno celebrado este miércoles, por lo que el texto se mantiene, y así se publicará en el Boletín Oficial del Estado, tal cual salió del Congreso a principios de verano.

A punto estuvo entonces la ley de darse por perdida por falta de apoyos, pero un acuerdo con varios de los socios habituales del Gobierno salvó uno de los proyectos más simbólicos de la legislatura. La norma pretende ser una nueva hoja de ruta en materia de memoria histórica y, entre otras cosas, resignifica el Valle de los Caídos, retira los títulos nobiliarios concedidos por Franco, asume las exhumaciones como responsabilidad de Estado o declara ilegal la dictadura y las sentencias dictadas por los tribunales franquistas.

Más de cinco horas han estado los senadores debatiendo este miércoles sobre esta legislación que viene a sustituir y ampliar la vigente, aprobada en 2007 por José Luis Rodríguez Zapatero. “Hoy es un día inolvidable para la democracia española porque la hacemos mejor, pasamos definitivamente página de la etapa más negra de nuestra historia y abrazamos lo mejor”, ha dicho al terminar la sesión el Ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, que la calificado de una “ley humanitaria que está con las víctimas” y, por eso, “hubiera merecido un consenso amplísimo, de unanimidad de las cámaras”.

Y es que el Gobierno ha sufrido para sacar adelante la ley, a la que se ha opuesto PP, Vox y Ciudadanos y sobre la que una parte de la izquierda cree que es “mejorable” y ha reclamado más ambición. Es el caso de ERC, que como ya hiciera en el trámite en el Congreso, se ha abstenido. Esta visión crítica es un parecer que comparten también algunas asociaciones memorialistas, que creen que la norma es “insuficiente” y que seguirá dejando impunes en nuestro país los crímenes franquistas, que, de momento, únicamente están siendo investigados en Argentina.

El proyecto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el BOE, pero el texto se da un plazo de hasta un año para que algunos de sus preceptos sean llevados a la práctica: es el caso de la reforma de la ley de asociaciones para incluir como causa de extinción la apología del franquismo o el mandato al Gobierno para que realice una auditoría de bienes expoliados durante la guerra y la dictadura. También habrá un año de plazo para realizar el estudio que evalúe qué reparaciones económicas a las víctimas se han llevado a cabo hasta ahora, ya que la ley no reconoce explícitamente el derecho a la indemnización.

La oposición de las derechas
Las críticas más duras han venido de la bancada de las derechas, que tildan la ley de “sectaria”. “¿Por qué se empeñan en rechazar una ley que es un acto de justicia elemental?”, les ha preguntado la socialista Eva Granados al PP, Ciudadanos y Vox. “Memoria es lo contrario al olvido y en democracia el olvido no es una opción, memoria es el reconocimiento, la reparación y la dignificación de todas las víctimas del golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura”, ha zanjado la senadora, que ha cerrado la sesión con una ovación de la cámara a los expertos, víctimas y representantes de asociaciones que veían el debate desde la tribuna de invitados.

Que la ley es “un arma arrojadiza” y una “traición a los españoles” que “pretende convertirnos en una democracia militante de izquierdas” son algunas de las opiniones manifestadas por la popular Amelia Salanueva, a la que posteriormente ha complementado su compañera Salomé Pradas para acusar al Gobierno de “reescribir la historia” y “reabrir heridas del pasado”. “Hasta que no se abran las fosas, no se cerrarán las heridas”, le ha respondido en su turno Granados.

Una argumentación similar ha desplegado Vox, que incluso habla de “vulneración de derechos fundamentales” y ha prometido “no parar hasta conseguir su total derogación”, en palabras de José Manuel Marín. Las tres derechas ponen en el foco un precepto de la ley incluido para estudiar posibles vulneraciones de derechos humanos más allá de la muerte del dictador, hasta 1983. Algo con lo que el senador de Ciudadanos, Miguel Sánchez, ha acusado al Ejecutivo de “cuestionar pilares básicos de nuestro sistema democrático” como la Transición a pesar de que la medida no extiende el ámbito de aplicación de la ley, que llega hasta la promulgación de la Constitución.

Para justificar su ‘no’ a la norma, estos tres partidos también han traído a colación a la banda terrorista ETA, como ya hicieran en el Congreso. La ley “crea una desigualdad inaceptable” entre “víctimas de primera y de segunda”, ha asegurado Sánchez englobando a las personas asesinadas por los etarras en el segundo grupo y a las del franquismo en el primero. Víctimas estas últimas que aún aguardan en muchos casos incluso a recuperar a sus familiares desaparecidos y que tuvieron que esperar más de 30 años para ser mínimamente reconocidas y nombradas por la ley.

Todas las demás formaciones han plantado cara al negacionismo de la memoria histórica de PP, Vox y Ciudadanos. Y de hecho, una de las primeras en responder ha sido el PNV, que en palabras de Estefanía Beltrán de Heredia ha lamentado que “no quieran ninguna ley que reconozca la verdad de lo ocurrido” y que “prefieran un manto de silencio sobre esta etapa de totalitarismo fascista”. “Hoy decimos alto y claro a la derecha y extrema derecha que la memoria democrática es ley porque así lo quiere la ciudadanía”, ha añadido la socialista Granados. “La memoria nos ayuda cada día a saber quiénes fuimos, quiénes somos y qué país queremos ser”, ha resumido la Secretaría de Estado de Memoria Democrática en un vídeo que ha lanzado en redes sociales para celebrar la aprobación.

Cuestiones pendientes
La sensación generalizada es que la norma supone un avance con respecto a la ley actual, pero aún así, algunos grupos no disimulan el sabor agridulce con el que se quedan. Entre ellos, ERC, EH Bildu, Junts, Geroa Bai o Compromís, que reclaman más ambición. Los republicanos, que han sido claros –“Esta no es la ley de ERC”, ha dicho el senador Josep María Reniu–, se han abstenido en la votación, pero han advertido al Gobierno de que estarán “atentos y vigilantes al cumplimiento” de las disposiciones del proyecto.

Por su parte, EH Bildu ha votado a favor porque considera que “es un paso en la dirección correcta”, en palabras del senador Gorka Elejabarrieta, aunque cree que aún deja algunas lagunas pendientes. “Aquella mal llamada Transición ni fue modélica, ni acabó con la herencia franquista, ni terminó con la vulneración de derechos humanos y políticos, de aquellos barros estos lodos”, ha manifestado.

Si en algo coinciden varios de los partidos críticos es en que creen que la ley debería ser más contundente con la persecución y enjuiciamiento de los crímenes franquistas, algo que incluso ha manifestado Amnistía Internacional. Consideran que falta en el texto la supresión explícita de los obstáculos que hoy impiden que se juzguen estas vulneraciones de derechos humanos en España y opinan que no valdrá con la creación de una Fiscalía especializada ni con la enmienda pactada por el PSOE y Unidas Podemos que declara imprescriptibles y no amnistiables los crímenes de guerra y de lesa humanidad.

ERC ha lamentado, además, que la mesa haya inadmitido a trámite una de las enmiendas presentadas por el grupo y que reclamaba la “supresión” del título de Rey de España, una propuesta que no se ha debatido porque “requeriría una reforma del artículo 56.2 de la Constitución”, según les comunicó el Senado. “Es incomprensible la disparidad de criterios en el Congreso y Senado, toda vez que allí se tramitó y se votó”, ha denunciado Reniu.

https://www.eldiario.es/sociedad/aprobada-definitivamente-nueva-ley-memoria-democratica-declara-ilegal-dictadura-franquista_1_9597256.html

Acusen l’ultradreta d’aprofitar-se del cristianisme

La sociòloga de la religió Mar Griera i el teòleg i jesuïta Víctor Codina han alertat de l’aprofitament que fa l’extrema dreta del cristianisme per difondre el seu missatge i han alertat del fonamentalisme cristià que fomenten dirigents com Donald Trump (EUA), Jair Bolsonaro (Brasil) o Jeanine Áñez (Bolívia).

Griera, que va participar dilluns passat amb Codina a la conferència “Fonamentalismes cristians i autoritarismes” organitzada per Justícia i Pau i Cristianisme i Justícia, ha advertit, en declaracions a Efe, de la instrumentalització del cristianisme que duen a terme aquests dirigents polítics.

Griera defensa que “les persones que formen part de comunitats cristianes voten menys a la dreta radical”, però que entre els votants de l’extrema dreta es troba “una identitat cristiana no practicant que oposa la cultura cristiana als migrants musulmans que rebutgen”.

La sociòloga posa com a exemple d’aquest simbolisme cristià que utilitza el líder de l’extrema dreta Santiago Abascal, “que primer es va casar pel civil, però després del divorci, es va casar per l’Església”.

“Racisme cultural”

“El racisme de l’extrema dreta actual no és biològic, sinó cultural”, adverteix Griera, que ha assenyalat que la ultradreta “utilitza el discurs que la civilització judeocristiana ha de separar-se de la civilització islàmica per justificar el racisme”.

El fonamentalisme cristià va sorgir en la dècada del 1910 als Estats Units, i segons Griera, en aquell moment “eren comunitats tancades que rebutjaven entrar en política i que se centraven a interpretar la Bíblia de manera literal”.

Aquesta reclusió canvia al llarg de segle XX, fins que apareix “un fonamentalisme amb característiques de moviment social”, que es vincula amb una dreta radical que “formalment respecta el mètode democràtic però que ataca les bases de la democràcia”.

“Les grans manifestacions de plataformes com Hazte Oír a principis dels anys 2000 contra el matrimoni entre persones de mateix sexe o l’avortament són mostres d’aquesta agenda conservadora de l’església que surt al carrer”, exposa Griera.

“Més incògnites que certeses”

Tot i així, la sociòloga alerta que hi ha “més incògnites que certeses” pel que fa al fenomen de l’extrema dreta, ja que és un fenomen recent: “estudis de fa dos anys explicaven que a Espanya no era previsible el sorgiment d’una força d’extrema dreta com a la resta d’Europa”, recorda.

El teòleg Víctor Codina explica que la instrumentalització del cristianisme “aporta seguretat a l’extrema dreta” per justificar un discurs de “pensament únic, vertical, sense diàleg i masclista” i posa l’exemple del polític italià Matteo Salvini, que va parlar en contra dels migrants “amb el rosari a la mà”.

La ‘tercera via’ independentista

  1. Els millors

Se’n recorden quan el 2010 Artur Mas es vantava d’intentar constituir el “govern dels millors”? El primer govern del líder de CiU tenia cinc consellers convergents, dos democratacristians i quatre independents, un d’ells, l’exconseller socialista Ferran Mascarell, el més polític, i un altre Boi Ruiz, que seria el responsable de les retallades més bèsties que s’han fet mai a la sanitat catalana. Aquell govern no va ser el dels “millors”, sobretot pel fiasco en la gestió de consellers poc experimentats políticament, com ara Francesc Xavier Mena (Empresa i Ocupació) i Pilar Fernández Bozal (Justícia). En el cas del conseller d’Economia, Andreu Mas-Colell, la seva provada competència tècnica i acadèmica era —i és— inversament proporcional a la seva visió política. La seva incapacitat per entendre que la política és, a més de gestió, l’administració del temps, va fer que Mas, que havia aconseguit arribar a la presidència a empentes i rodolons, quedés marcat de seguida amb l’etiqueta de “neoliberal”. Tot i això, l’executiu comptava amb consellers amb un clar pes polític.

Al costat de Mascarell, relegat a Cultura, opció que sempre he cregut que va ser una equivocació, altres consellers també tenien un pes polític evident: Felip Puig (Interior), un faixador dels convergents; Lluís Recoder (Territori i Sostenibilitat), la gran esperança de CDC que es va florir a la cua dels relleus, i Joana Ortega (Vicepresidència), la primera dona a arribar a una posició tan alta, però que no va assolir dirigir el govern amb la mà forta i la confiança del president, privilegi que només tenia Mas-Colell. Tot i que aquell govern no fos realment el dels “millors”, almenys oferia una imatge consistent.

Es poden criticar els ajustos, les “retallades” que va promoure, però el govern va demostrar una determinació que ha anat desapareixent amb els governs posteriors, cada vegada més dèbils políticament. Durant la dècada sobiranista, l’autonomia ha tingut els pitjors governs en molts anys possiblement perquè al capdavant dels partits hi ha hagut uns dirigents incapaços i molt sectaris.

2. Dirigents inhabilitats

La repressió ha escapçat la política catalana. També hi ha influït el desgast d’una dècada que ha estat dramàtica. En conseqüència, actors secundaris s’han convertit en protagonistes perquè els líders del procés van anar caient en l’abisme. La política catalana viu ara una anomalia que seria impensable en altres indrets. Els dos partits de govern estan dirigits per persones que estan inhabilitades i són, per tant, inelegibles. Oriol Junqueras va ser condemnat a tretze anys d’inhabilitació i Marta Rovira viu a l’exili (ja es veurà si torna aviat i quin preu haurà de pagar per poder fer-ho). Fins i tot el corrent crític d’Esquerra, el Col·lectiu Primer d’Octubre, reclama “donar un descans” a Junqueras i Rovira.

Pel que fa a Junts, Jordi Turull va ser condemnat a dotze anys d’inhabilitació i Laura Borràs ha estat inhabilitada, sense cap condemna judicial, pel Parlament de Catalunya, convertit en tribunal de la Inquisició. Amb uns partits amb líders com aquests on es vol anar? Pere Aragonès és el president de la Generalitat, però és tan “vicari” com ho va ser Quim Torra, malgrat la seva resistència a complir el paper que havia estipulat la direcció de Junts. Són èpiques les batusses entre Jordi Sànchez i Torra en les trobades que mantenien a Lledoners, com també són conegudes les trampes que es paren Aragonès i Junqueras. L’animadversió entre ells dos és còsmica. Així doncs, la combinació de polítics inhabilitats i polítics mediocres és el principal perill que corre la política catalana.

Carles Puigdemont és un cas a part. A poc a poc s’ha anat allunyant del dia a dia de la política a l’interior, fins al punt d’enretirar-se’n del tot i abandonar la direcció de Junts per centrar-se en el Consell per la República, un organisme a mig coure. A l’exili, Puigdemont desplega una frenètica activitat política sobretot com a eurodiputat. La seva denúncia de la repressió, juntament amb Toni Comín i Clara Ponsatí, ha estat essencial per afavorir la causa catalana al món. L’exili, per bé que amarg, ha estat una oportunitat per als eurodiputats de Junts que Meritxell Serret, Marta Rovira o Anna Gabriel no han volgut aprofitar.

Una candidatura com aquesta ha de tenir un plantejament plenament rupturista, sense oblidar que també cal administrar l’autonomia. Ha de ser una política de ruptura que faci mal de veritat a l’Estat i als seus governs, siguin del color que siguin, en comptes de delmar les files independentistes

3. El quart espai o l’abstenció

Ho ha escrit Xavier Roig en un dels articles que publica al seu blog: “Un projecte tan ambiciós com la independència d’un país no s’assoleix sense tenir els millors dirigents al capdavant”. Posa l’exemple de la qualitat dels dirigents de la independència nord-americana —Adams, Jefferson, Hamilton, Washington…—, que ell considera que eren els millors, els més preparats. Que la Catalunya actual estigui liderada pels “pitjors” porta Roig a propugnar, com també fan altres articulistes del morro fort i més joves, l’abstenció. No ho veig gens clar.

És cert que molts dels integrants del grup que es reunia per determinar què s’havia de fer i quines accions calia emprendre durant el procés, que era conegut amb el sobrenom, força pompós i ridícul, d’Estat Major, eren uns inútils. La composició d’aquest grup era tan esotèrica com dominada pels partits polítics, a pesar que hi tinguessin veu els presidents de les organitzacions de la societat civil. També integraven aquest nucli reduït vividors professionals que, en un altre context i en una altra època, haurien estat afusellats no precisament per l’enemic. La reunió de la setmana passada a Palau, amb presència del president de la Generalitat, Pere Aragonès, la consellera Laura Vilagrà, la presidenta de l’ANC, Dolors Feliu, el president d’Òmnium, Xavier Antich, i el president de l’AMI, Jordi Gaseni, no va servir de res. De fet, en aquesta reunió només tenia una posició clarament discrepant de les tesis d’ERC, celebrades pel règim del 78, Dolors Feliu.

Els republicans estaven representats pels seus tres militants (Gaseni, alcalde de l’Ametlla de Mar, ho és) i mitjançant la posició del president d’Òmnium, cada vegada més distanciat de l’ANC, suposo perquè el gruix de la Junta de l’entitat es decanta per aquesta opció. Combatre l’abstenció independentista, que el 2021 va arribar als 700 mil votants, i la nova que propugnen diverses veus, no serà fàcil si la correlació de forces continua sent aquesta i tot aquell que discrepa és acusat d’infantilisme.

4. Una llista cívica per fer què?

Perquè una llista electoral cívica arribi a tenir èxit cal alguna cosa més que voluntarisme o reclamar la proclamació de la independència el primer trimestre del 2023. La candidatura de Junts per Catalunya del 21-D va arrencar com una llista cívica, a conseqüència de la suma de dues iniciatives separades, http://www.llistaunitaria.cat i http://www.republica.cat, que van presentar a l’Ateneu Barcelonès Pere Pugès, Francesc de Dalmases, Toni Morral i Aurora Madaula. Si el president Carles Puigdemont no hagués acceptat l’envit per encapçalar aquesta llista, que a través d’ell va arribar a un acord amb el PDeCAT per utilitzar els seus drets electorals, no sé quin resultat hauria obtingut la candidatura cívica.

El que tinc clar és que una llista cívica necessita disposar d’un lideratge fort i popular, que aquesta persona sigui un símbol entre l’independentisme de base. Un perfil així no és fàcil de trobar. Tanmateix, em venen al cap alguns noms, que ara no els escriuré perquè fer-ho portaria malastrugança, que podrien complir el paper de pal de paller. Més enllà dels noms, el més important és aclarir abans què farà una candidatura com aquesta si aconsegueix entrar al parlament. Ha de tenir un plantejament plenament rupturista, sense oblidar que també cal administrar l’autonomia. Però l’ordre dels factors en aquest aspecte sí que altera el producte. Ha de ser una política de ruptura que faci mal de veritat a l’Estat i als seus governs, siguin del color que siguin, en comptes de delmar les files independentistes. ERC, segons les seves declaracions públiques, ja ha renunciat a la independència pel que queda de centúria. I a Junts, els que ara es deixen sentir més són els que reclamen tornar a la vella Convergència, cosa que consistiria a dir una cosa i actuar-hi en contra, com feien els nacionalistes en els bons temps.

El partit de la ruptura no pot imitar ni els uns ni els altres, ni els republicans ni els convergents, si és que vol superar el desànim de les bases independentistes i convèncer els abstencionistes —i els que tenen la intenció de convertir-s’hi— perquè tornin a votar. Per evitar generar expectatives falses, cal que els impulsors d’aquesta nova llista cívica assumeixin, d’entrada, que la independència no es proclamarà el 2023 si no és la força més votada, i que cap partit que tingui avui representació parlamentària s’hi sumarà. Hauran de volar sols i picar pedra.

https://www.elnacional.cat/ca/opinio/tercera-via-independentista-colomines_886029_102.html

Papa Francisco: “Latinoamérica será víctima hasta que no se libere de imperialismos explotadores”

En una extensa entrevista con la agencia argentina de noticias ‘Télam’, el pontífice habla del “sueño de San Martín y Bolívar” y convoca a la unidad regional

El papa Francisco durante una audiencia general en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
ALESSANDRA BENEDETTI (CORBIS)

El papa Francisco hizo una firme defensa del perfil “popular” de la Iglesia latinoamericana y su papel emancipador en una región que, consideró, “será víctima hasta que no se termine de liberar de imperialismos explotadores”. En una entrevista de alto contenido político, concedida en Santa Marta la semana pasada a la agencia argentina de noticias Télam, el pontífice evitó mencionar a esos “explotadores” porque, dijo, “son tan obvios que todo el mundo los ve”. E invitó a América Latina a pensarse “desde la periferia” para cumplir el “sueño de unidad de San Martín y Bolívar”.

“Me llamó la atención una conferencia que escuché de Amelia Podetti, una filósofa que ya falleció, en la que dijo: ‘Europa vio el Universo cuando Magallanes llegó al Sur’. O sea, desde la periferia más grande, se entendió a sí misma. La periferia nos hace entender el centro. Podrán estar de acuerdo o no, pero si vos querés saber lo que siente un pueblo, andá a la periferia. Las periferias existenciales, no sólo las sociales. Y ahí se muestra el pueblo”, dijo el Papa.

En esa periferia está América Latina, ese sitio donde “se ve la verdadera realidad”, según Francisco. La región tiene entonces el desafío de construir desde allí la unidad y “liberarse de los imperialismos”. “Latinoamérica todavía está en ese camino lento, de lucha, del sueño de San Martín y Bolívar por la unidad de la región. El sueño de San Martín y Bolívar es una profecía, ese encuentro de todo el pueblo latinoamericano más allá de la ideología. Esto es lo que hay que trabajar para lograr la unidad latinoamericana”, dijo Francisco a Télam.

Nacido en Argentina hace 85 años, Francisco se convirtió el 13 de marzo de 2013 en el primer Papa latinoamericano. Desde entonces no ha vuelto a su país, pero ha visitado Brasil -su primer viaje al exterior, en julio de aquel mismo año-, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba, México y Colombia. En todos esos países la Iglesia Católica está fuerte porque, dijo Francisco, “tiene una historia de cercanía al pueblo muy grande”: “Es una Iglesia popular, en el sentido real de la palabra. Es una Iglesia que se desnaturalizó cuando el pueblo no podía expresarse y terminó siendo una Iglesia de capataces de estancia, con los agentes pastorales que mandaban”. “La Iglesia latinoamericana tiene aspectos de sujeción ideológica en algunos casos. Los ha habido y los seguirá habiendo porque eso es una limitación humana”, agregó el Papa, “pero es una Iglesia que pudo y puede expresar cada vez mejor su organización popular”.

Francisco habló durante más de una hora y media y se mostró francamente recuperado de su artrosis en la rodilla derecha, el mal que lo obligó a suspender una gira prevista para principios de julio por República Democrática del Congo y Sudán del Sur. La suspensión disparó los rumores de una posible renuncia. Consultado por Télam si aún había “Papa para rato”, optó por una respuesta casi de protocolo: “Que lo diga el de arriba”. Se mostró, sin embargo, muy animado durante la charla. Habló de la guerra en Ucrania, la necesidad de acercar la política a los jóvenes y del fin de la pandemia. “No podemos volver a la falsa seguridad de las estructuras políticas y económicas que teníamos antes [de la covid-19]. Así como digo que de la crisis no se sale igual, sino que se sale mejor o peor, también digo que de la crisis no se sale solo. O salimos todos o no sale ninguno”, dijo Francisco.

El Papa es consciente del poder de su voz “disonante”, como la definió, pero también criticó lo que consideró la manipulación mediática de sus palabras. “Si hablo yo todos dicen “habló el Papa y dijo esto”. Pero también es cierto que te agarran una frase fuera de contexto y te hacen asegurar lo que no quisiste decir. Por ejemplo, con la guerra hubo toda una disputa por una declaración que hice en una revista jesuita: dije “aquí no hay buenos ni malos” y expliqué por qué. Pero se tomó esa frase sola y dijeron ‘¡el Papa no condena a Putin!’. La realidad es que el estado de guerra es algo mucho más universal, más serio, y aquí no hay buenos ni malos. Todos estamos involucrados y eso es lo que tenemos que aprender”, dijo. Llamó entonces a reconsiderar el concepto de “guerra justa”, aquella que justifica la reacción la víctima: “Puede haber una guerra justa, hay derecho a defenderse, pero como se usa hoy día ese concepto hay que repensarlo. Yo he declarado que el uso y la posesión de armas nucleares es inmoral. Resolver las cosas con una guerra es decirle no a la capacidad de diálogo”.

Jorge Bergoglio cumplirá el año próximo diez años como Papa. “Bergoglio nunca se imaginó que iba a terminar aquí. Nunca”, dijo. Y recordó cómo fue aquel día de la elección. “Yo vine al Vaticano con una valijita, con lo puesto y un poquito más. Más aún: dejé preparados en Buenos Aires los sermones para el Domingo de Ramos. Pensé: ningún Papa va a asumir el Domingo de Ramos, así que yo el sábado viajo de vuelta a casa. O sea, nunca me imaginé que iba a estar acá”. “¿Y cómo miraría Bergoglio al Papa?”, le preguntó Télam. “Yo creo que en el fondo diría ‘¡Pobre tipo! ¡La que te tocó!’. Pero no es tan trágico ser Papa”.

https://elpais.com/argentina/2022-07-01/el-papa-francisco-latinoamerica-sera-victima-hasta-que-no-se-libere-de-imperialismos-explotadores.html

Las “cosas del comer”

Gemma Aguilera, 27/09/2022

“Fins que la societat espanyola no es revolti contra l’autoritarisme de l’Estat, qualsevol diàleg democràtic en termes d’independència és pura ficció”

Espanya no és ni serà el Canadà. Tampoc el Regne Unit, de manera que la via canadenca, i per descomptat l’escocesa, són vies mortes per les quals és impossible transitar acompanyats d’un Estat autoritari on la dissidència política és reprimida. Perquè a Espanya es preocupen de “las cosas importantes, las cosas del comer”, ha descrit molt gràficament la ministra portaveu de Pedro Sánchez. Panem et circenses.

Efectivament, un gruix important de ciutadans espanyols i també catalans es veuen abocats a tenir com a prioritat la supervivència i no pas els drets civils i nacionals, perquè viuen en un Estat governat per unes elits polítiques i econòmiques que empobreixen la societat de manera obscena. I de tant en tant, els llancen “las cosas del comer”, com abonaments de tren gratuïts o una ajuda miserable per al lloguer, per mantenir una certa pau social. Fins que la societat espanyola no es revolti contra aquest autoritarisme polític, econòmic, social i cultural que l’escanya, qualsevol diàleg democràtic en termes d’independència és pura ficció. Com també qualsevol canvi que democratitzi totalment Espanya.

El president Aragonès ha volgut preparar una pista d’aterratge amb els Comuns per si Junts per Catalunya acaba abandonant el Govern, o un flotador per allargar la legislatura si els junters no gosen rebutjar obertament la via canadenca. Però no és una pantalla nova. Ja l’havien posat sobre la taula els Comuns el 2018, i un any després l’aleshores president del Parlament, el republicà Roger Torrent.

En tot cas, i en clau interna de país, la proposta d’Aragonès podria permetre guanyar una mica de temps per mirar de recosir el Govern, o perquè es desfili del tot i ERC tingui un soci alternatiu. Però és evident que ni ERC ni Junts no es creuen que Madrid pugui acceptar les regles del joc democràtiques de la claredat canadenca. Com a mínim durant molts anys.

https://elmon.cat/opinio-singular/las-cosas-del-comer-491649/

Félix Ovejero i la banalitat lingüística espanyola: un conte imperial

La nostra pitjor distopia lingüístico-nacional és la seva millor, única i possible utopia patriòtica”.

Resulta preocupant detectar l’absència de la variable político-ideològica en la majoria dels debats al voltant de la situació actual de la llengua catalana. És a dir: les dades, les enquestes i les interpretacions tècniques i sociodemogràfiques descriuen una part de la realitat lingüística i nacional, però no sempre detallen tots els matisos de la imatge completa.

Si la cosa neguiteja especialment, incapacitats nostrades (que requeririen tot un altre article) al marge, és precisament perquè aquesta qüestió, la que entén que hi ha una dimensió política i ideològica indestriables del context lingüístic català (aquí també com a exemple de qualsevol altra llengua minoritzada de l’Estat espanyol), és un factor que l’espanyolisme i els seus homes de lletres, de Ortega i Gasset a Javier Cercas, sempre han tingut molt més clara i han deixat molt més escrita.

No sorprèn, doncs, que un professor titular d’economia, ètica i ciències socials de la Universitat de Barcelona, com és Félix Ovejero, publiqui un article amb data 7 de juliol del 2022 al diari El Mundo, titulat El cuento de la diversidad lingüística, on reflexiona sobre el debat lingüístic al voltant de la normalització de les llengües pròpies i aposti, seriosament, per minimitzar-ne la diversitat.

Encara sorprèn menys que ho faci dins d’una secció d’opinió (Otras Voces) que porta associades les etiquetes de Tribuna i Nacionalismos. Un cop acceptat el repte d’endinsar-nos en la lectura –de ressonàncies margaretatwooderianes (El conte de la serventa)– d’Ovejero, podrem comprovar, un cop més, que la nostra pitjor distopia lingüístico-nacional és la seva millor, única i possible utopia patriòtica.

Ovejero, tot ell molt poc previsible (noti’s el to irònic), inaugura el seu article amb la típica captatio benevolentiae de barra de bar o de sobretaula de cunyats: un acudit sexual.

[L’acudit d’Ovejero: “Muchos recordarán el chiste. Un responsable de recursos humanos pregunta a un candidato a un puesto de trabajo: ‘Cuántos idiomas habla?’, a lo que este contesta: ‘Alemán, francés, inglés e italiano”. Muy impresionado, el primero, quizá nacionalista, le pide una precisión más: ‘Excelente, excelente, pero, pensar ¿en que piensa?, a lo que el candidato, en un alarde de sinceridad que, es de temer, no será tenida en cuenta, replica: ‘¿Yo?, puen en follar, como todo el mundo”.

Sense estalviar-se ja d’entrada les consideracions personals sobre quins protagonistes de l’acudit són nacionalistes i quins no, eleva l’anècdota a categoria per parlar generalistícament sobre processos que, al seu entendre, expliquen el funcionament de la psicologia humana i l’establiment d’algunes convencions socials relacionades amb temes com ara el sexe o el menjar escombraria. Tot per, amb la frivolitat característica de qui parla des del privilegi, arribar a allò de què veritablement vol parlar un no-nacionalista-espanyol, que no és altra cosa que la innecessària existència d’altres llengües que no siguin la castellana.

Abans de desplegar el seu conjunt d’arguments neoimperialistes i desacomplexadament exterminadors contra la idea de normalització de la llengua catalana, en tant que llengua pròpia dels territoris on aquesta és parlada, Ovejero té l’amable consideració de deixar per una altra ocasió l’anàlisi desconstructiva dels sintagmes “normalización y lengua propia”.

[Escriu Ovejero: “quede para otra ocasión desmontar esos dos sintagmas de ‘normalización’ y ‘lengua propia’, engendros tan tramposos como imprecisos cuya única función es instrumental: convertir la lengua de todos en “anormal” e “impropia”.]

Serà si més no divertit veure com intenta atorgar a una llengua minoritzada amb poc més de 10 milions de parlants als Països Catalans, la capacitat d’anormalitzar una llengua amb 543 milions de parlants arreu del món.

Per bé que cal poc més que una dada com aquesta per desmuntar tot el seu artefacte de retòrica mesquina i hiperbolitzada, Ovejero aconsegueix enfilar diverses “crítiques” al que ell entén per diversitat lingüística, per arribar al nucli dur del seu argument: entendre-la com un problema i no com un potencial.

[Escriu Ovejero: “Pensemos en las apelaciones, tan repetidas, a las bondades de la ‘diversidad’ que, incluso ya en deriva completamente trastornada, se equipara a ‘riqueza’, cuando sobran los estudios que muestran que, salvo para el gremio de los filólogos, la diversidad de lenguas -como la de pesos y medidas, anchos de via, leyes y hasta convenciones culturales- tiene un alto precio; propicia efectos frontera; dispara los costes de coordinación; multiplica las ineficiencias. Seamos serios: la diversidad en el caso de la lengua no es una ventaja sino un problema, que atenta contra la función fundamental de las lenguas: entendernos. Y cuántas más lenguas, más serio es el problema”.]

Resulta realment esperpèntic que algú que treballa a la universitat catalana pugui arribar a plantejar que la coexistència de diverses llengües en un mateix territori sigui un desavantatge que generi efectes de frontera o ineficiències socials estructurals, com si el concepte de llengua de cohesió social i d’immersió o els contextos d’intercomprensió lingüística, que durant dècades han funcionat a casa nostra, ara fossin absolutes quimeres.

Evidentment, això només s’explica des del seu marc mental d’espanyolista monolingüe que sent absoluta aversió per qualsevol expressió de diferència cultural, lingüística o nacional que pugui amenaçar la seva supremacia de matriu castellana.

[Escriu Ovejero: “Ahora bien, como decía, que la defensa [de la diversidad lingüística] resulte insolvente no quiere decir que sea inconsistente. Ni que deje de cumplir una función política. La condensó impecablemente Junqueras en un artículo de 2010: ‘la identidad colectiva o nacional de un pueblo (Volk) se expresa a través de la lengua (…) la lengua (que) puede unir a los hombres, también tiene la capacidad de diferenciarlos’. Ahí está todo: tenemos una lengua que nos dota de una sensibilidad especial y nos separa de los otros, una identidad que justifica una nación. Ese es el reto fundamental al que debemos hacer frente, el que no podemos escamotear. Y lo primero es no hacernos trampas, dar por buena la quincalla palabrera que todo lo enreda”.]

Deixa entreveure, sota un fals pragmatisme, un inconfessable desig de veure realitzada la seva Espanya monolingüe, ergo mononacional. En definitiva, Ovejero ens brinda una mostra més de la supèrbia moral amb què l’espanyolisme colonial acusa els perifèrics i minoritzats de ser nacionalistes que polititzen la llengua i en promouen un ús excloent. Fent-ho, nega la legitimitat per defensar quelcom tan bàsic i fonamental com el propi dret a existir.

[NOTA: L’article sencer de Félix Ovejero es pot llegir aquí. En aquest enllaç hi ha una imatge de la versió impresa de l’article, compartida per un tuitaire.]