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Felipe Acedo Colunga, el creador de la “solución final” de la represión franquista

Los historiadores Francisco Espinosa, Guillermo Portilla y Ángel Viñas descubren al responsable de la fórmula sistemática “para exterminar” a los defensores del orden constitucional a partir de un documento hallado en un archivo

Felipe Acedo Colunga, jefe provincial del movimiento y gobernador de Barcelona.

El fiscal Felipe Acedo Colunga fue el ideólogo de las tesis defendidas en los consejos de guerra sumarísimos de urgencia entre 1937 y 1939. También a él se le debe la creación del plan que determinó cómo debía llevarse a cabo la depuración de todos los colectivos fieles a la República. Fue inflexible con los defensores de la Constitución republicana. Dio forma a una norma penal destinada a exterminar al enemigo, como se aclara en la investigación Castigar a los rojos. Acedo Colunga, el gran arquitecto de la represión franquista (Editorial Crítica), de los historiadores Francisco Espinosa, Guillermo Portilla y Ángel Viñas. La obra descubre un personaje cruel y decisivo, que actuó en la sombra en la construcción de los criterios sistemáticos para ejecutar un gran crimen contra la humanidad durante la Guerra Civil y la dictadura, como indica el juez Baltasar Garzón en la introducción del ensayo.

El “horror penal”, como lo define Garzón, que imagina Acedo Colunga queda patente en la Memoria del final del Ejército de Ocupación, redactada el 15 de enero de 1939, que aplicó “con generosidad” sobre aquellos que defendieron al Gobierno salido de las urnas y al orden constitucional. Para Francisco Espinosa el objetivo de este documento –hallado en el Archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla– fue mantener viva la represión. “Aunque la guerra hubiera terminado, la campaña seguía vigente”, apunta el historiador. Y solo cesó en 1944, durante cierto tiempo, cuando la dictadura necesitó abrirse al mercado internacional. Cuando Franco comprobó que los aliados mirarían para otro lado ante la existencia del fascismo español, la maquinaria judicial militar volvió a encenderse.

“Los militares tenían un proyecto ideológico de control y exterminio. No pudieron matar a toda la gente que les habría gustado. ” Francisco Espinosa — historiador

Primero, reprimir. Luego, afirmar y justificar: “Demostrar al mundo de forma incontrovertible y documentada nuestra tesis acusatoria contra los sedicentes poderes legítimos, a saber, que los órganos y las personas que el 18 de julio de 1936 detentaban el poder adolecían de tales vicios de ilegitimidad en sus títulos y en el ejercicio del mismo, que, al alzarse contra ellos el Ejército y el pueblo, no realizaron ningún acto de rebelión contra la Autoridad ni contra la Ley”, puede leerse en el objetivo de la memoria.

Sádaba, la segunda fosa común más grande de la represión franquista en Aragón

El redactor del infierno
El fiscal del horror, ideólogo jurídico de tan cruenta represión, procedía de la rama de aviación del ejército. Durante la República ya se había mostrado como un convencido antidemócrata y participó en el golpe de Sanjurjo, el 10 de agosto de 1932. Con el tiempo llegaría a ser, entre otros cargos, gobernador civil de Barcelona entre 1951 y 1960.

Francisco Espinosa cuenta a este periódico que su encuentro casual con la Memoria en los archivos militares demuestra lo que muchos se han empeñado en negar hasta el momento: “Que los militares tenían un proyecto ideológico de control y exterminio. No pudieron matar a toda la gente que les habría gustado. Dejaron vivos a los que tenían que trabajar el campo”, apunta el historiador, que advierte que Acedo Colunga era admirador de la Alemania nazi.

Lo asombroso, añade, es que este documento tan significativo pero tan poco conocido se haya conservado. Tiene cerca de 90 páginas mecanografiadas y, a simple vista, va sin firmar. El nombre de Felipe Acedo Colunga está al final del documento. Era un archivo de uso interno, orientado a las auditorías y no para salir de los círculos castrenses, en el que quedan detallados los fundamentos ideológicos de la represión. En esas páginas el final del horror puso negro sobre blanco su experiencia de “limpieza” de las poblaciones andaluzas según eran ocupadas por el ejército franquista. Su misión empezó en Málaga, donde hicieron miles de consejos de guerra en unos meses… “y se carga cerca de 4.000 personas”, cuenta Espinosa. Sin la farsa de los Consejos de Guerra.

¿Hasta cuándo han persistido esos conceptos terribles, inhumanos y fascistas en nuestras normas legales? ¿Cuánto hay que trabajar aún para arrancar las raíces de aquel odio implantado con tanto rigor? Baltasar Garzón

En noviembre de 1936, Acedo Colunga fue nombrado director de la Fiscalía del Ejército de Ocupación. Tres años después solicitó la pena de muerte para Julián Besteiro, presidente de las Cortes durante la Segunda República y también del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT). El tribunal desechó la petición y fue condenado a cadena perpetua, que se concretó en 30 años de reclusión. El político murió en prisión.

La judicatura pendiente
El plan para la represión penal de los desafectos al Movimiento Nacional funcionó desde el primer día. La Memoria maldita es el boceto para concluir legalmente el exterminio físico, moral y económico de los defensores de la República. A estos se les consideró enemigos ilegítimos carentes de derechos y como tal los asesinaron sin escrúpulos y sin consecuencias.

Baltasar Garzón se pregunta si, una vez pasada la Transición por España, pasó la judicatura por la Transición. “¿Hasta cuándo han persistido esos conceptos terribles, inhumanos y fascistas en nuestras normas legales? ¿Cuándo y hasta dónde se produjo el cambio de mentalidad y cultura en la judicatura, una estructura cerrada y endogámica? ¿Cuánto hay que trabajar aún para arrancar las raíces de aquel odio implantado con tanto rigor?”, se pregunta el juez en la introducción del ensayo.

A la voluntad sistemática de exterminar a los defensores del orden constitucional y a todo su entorno Francisco Espinosa la llama “lobotomía de la zona izquierda” de España. “Lo que sale del franquismo ya no tiene nada que ver con lo que fue durante la República, ni el PCE ni el PSOE fueron igual. Ese es el efecto real de todo aquel proyecto de Acedo Colunga, crear una sociedad nueva en la que se borrara cierta línea de pensamiento”, sostiene Francisco Espinosa. Hoy, cuenta, afloran las consecuencias.

https://www.eldiario.es/sociedad/felipe-acedo-colunga-creador-solucion-final-represion-franquista_1_9083186.html

En la Transición hubo un poco de generosidad y un 90% de miedo

El periodista José Antonio Martínez Soler publica sus memorias, que cubren décadas de trabajo periodístico en el final de la dictadura y la democracia. Un momento para olvidar: las presiones del Gobierno en TVE durante la campaña del referéndum de la OTAN

El periodista José Antonio Martínez Soler. Nando Ochando

La vida periodística de José Antonio Martínez Soler (Almería, 1947) recorre desde el final de la dictadura de Franco hasta la Transición y unos cuantos años de democracia. Trabajó en Arriba, el diario falangista donde un subdirector ponía la pistola encima de la mesa al comenzar la jornada de trabajo, fue el primer director de la revista Doblón, donde desveló los escándalos económicos del final del franquismo, y dirigió Cambio 16 cuando la revista solo podía publicar información económica. Trabajó en varias etapas distintas en El País, dio un nuevo estilo a las noticias económicas en TVE y fundó medios como El Sol, La Gaceta de los Negocios y 20 minutos. Ahora publica sus memorias, ‘La prensa libre no fue un regalo’, donde queda claro que en democracia tanto los gobiernos como las propias empresas periodísticas pueden ser un peligro para la libertad de los periodistas.

En el libro menciona varias veces la idea del arte del disimulo, que es algo esencial para sobrevivir en una dictadura.

En mi caso, es algo innato.

¿Era una cosa que le venía de familia o del ambiente de la época? A su padre, teniente republicano, no le fusilaron porque consiguió ocultar que era oficial y se hizo pasar por un soldado.

Siempre me ha impresionado la posibilidad de sobrevivir en situaciones difíciles. Y para mí la más difícil fue en la adolescencia, cuando fui con beca a un colegio religioso de ricos en Almería y tuve que disimular muchísimo de dónde venían mis padres, que eran rojos. Eran del Ejército Republicano, habían perdido la guerra. Entonces los frailes me enseñaron una cosa muy importante que es la duda. Dudar de todo lo que te dicen. ¿Por qué tenía que disimular? Porque cuando el fraile decía que el cuarzo cristaliza en el sistema hexagonal, yo no me lo creía, porque media hora antes había dicho que los rojos violaban niños, quemaban iglesias y mataban mujeres. Mis padres no eran así. Entonces aprendí desde muy niño que tenía que buscar dos versiones de cada acontecimiento. Los hechos son sagrados. Sí, pero ¿qué hechos? ¿Y cómo los interpretas?

La desconfianza ante las figuras de poder es normal. En una dictadura, obligada. Pero eso del disimulo no es la mejor actitud cuando uno empieza a trabajar en periodismo.

Sí, es verdad, porque de lo que se trata es de descubrir la verdad en lo que te están contando. Y lo primero que sabes es que la verdad no existe. Eso es una cosa absoluta que creen los teólogos. La verdad absoluta no existe. En el periodismo me parecía que era una tendencia maravillosa la búsqueda de la verdad, sabiendo que nunca la iba a alcanzar. Creo que un periodista tiene que buscar varios ángulos de la realidad. Cuanto más puntos de vista tengas de un acontecimiento, más te acercas a la verdad. Aquellos colegas que dicen que son objetivos, neutrales, independientes, mienten sencillamente, porque no soy un objeto, soy un sujeto.

La objetividad es un concepto académico que se cita mucho en la universidad, pero que tiene mal encaje en la realidad.

Tú tiendes a ser tolerante, tiendes a ser objetivo, tiendes a ser neutral. Tiendes a ser independiente sabiendo que jamás lo vas a conseguir al cien por cien. Bueno, eso me da un poco de humildad, que parece que no va conmigo porque soy un tipo muy presumido, pero aprendí. El periodismo me vino como anillo al dedo. Creo que estaba predestinado a ejercer el periodismo buscando varias fuentes y sin fiarme de ninguna de ellas.

Otro elemento esencial en una dictadura es el miedo, el compañero constante para cualquier ciudadano. También para los periodistas.

El miedo de mi madre lo cuento en el libro. Yo pensaba que era una miedosa terrible. Luego descubrí que no, que era una valiente heroica que en la posguerra ayudaba a los maquis. Decía siempre: hijo mío, no te signifiques, no hables, cierra la boca. Las paredes oyen. Yo me he criado en un ambiente de silencio con la puerta cerrada. El miedo era permanente. Pero también nos protegía.

Siempre se ha dicho que la Ley de Prensa de Fraga redujo un poco la arbitrariedad y eliminó la censura previa. La realidad era muy diferente. Cuando dirigía Cambio 16 debía enviar antes diez ejemplares a la censura.

Claro, pero voluntariamente.

Por si acaso.

Con esa ley hubo un pequeño espejismo. Cuando Fraga saca la Ley de Prensa, se buscaba lavar la cara a la dictadura. Imprimíamos y enviábamos diez ejemplares con mi firma en la portada al Ministerio de Información para que los autorizara. No se hablaba de censura, sino de autorización. Si te ponían el sello en la portada, podías repartir y la policía no te lo retiraba. Pero normalmente una vez al mes me llamaban y me decían que ese ejemplar no podía ir a los quioscos. Fernández Sordo, el director general de Prensa, decía: “¿Estás loco? Martínez Soler, ¿qué te has creído?”. Por ejemplo, un día me censuró la revista porque titulamos con la huelga en Motor Ibérica. Había una huelga cuando salió Marcelino Camacho de la cárcel de Carabanchel. ¿Pero no sabes que no se puede escribir huelga en España, que está prohibido?, decía. Esa palabra no existe.

En Cambio 16, tuvo la ocasión de probar algo también habitual en democracia. Un artículo titulado ‘El Recorte Inglés’ por una sentencia contra los grandes almacenes por recortes ilegales de las nóminas nunca se publicó. El editor, Juan Tomás de Salas, lo retiró cuando ya estaba en la rotativa. Los periodistas descubrieron muy pronto que no solo existía la censura política, sino también la económica.

Era otra censura distinta. Es verdad que la censura económica es más sutil, porque tú decides o tu empresa decide publicar o no algo por si perjudica al anunciante. Cuando la conciencia chirría mucho y no coincide con la cultura corporativa de la empresa periodística, tienes que cambiar de empleo o cambiar de conciencia. Para mí, era más fácil cambiar de empleo.

En marzo de 1976 unos hombres armados y encapuchados le secuestran y torturan por un artículo sobre la Guardia Civil en la revista Doblón que dirigía por el que además fue procesado. Pasaron muchos años, hasta 2006, hasta que se atrevió a contar en detalle toda esa historia.

Lo empecé a contar después de que leí el libro biográfico del general Sáenz de Santamaría que hizo nuestro colega Diego Carcedo, que se titulaba ‘El general que cambió de bando’. Él dice que sí, que fue la Guardia Civil y que el general Ángel Campano (director de la Guardia Civil) era proclive a autorizar ese tipo de secuestros. Entonces me atreví a contarlo después de más de treinta años, porque antes tenía miedo. Mis secuestradores seguían vivos, eran del Servicio de Información de la Guardia Civil y podían ser ya generales, qué sé yo. Me había metido en un lío sin saber lo grave que era al pensar que podía ser interesante descubrir la purga de jefes y oficiales moderados en la Guardia Civil. Franco está moribundo, y en el último Consejo de Ministros que él preside en octubre un nombramiento me llama la atención. Quitan al general Vega, que era un moderado, de director de la Guardia Civil y ponen al general Campano, que era del búnker. Si con un dictador moribundo tienes el control de la Guardia Civil, controlas España. El Ejército no sale de los cuarteles sin una orden del Gobierno. La Guardia Civil es un ejército de 70.000 hombres armados en permanente movilización. No hay que sacarlos de los cuarteles, están en la calle.

Me interceptaron en Las Matas al salir de casa, me metieron en mi coche en la parte de atrás y me subieron a la sierra de Guadarrama. Me hicieron un interrogatorio profesional de siete u ocho horas hasta que oscureció. Y lo que querían desde el primer momento era saber quién me había filtrado esos cambios. Y dije: sinceramente me podéis matar, pero no puedo decirlo porque no lo sé. En vista de que no podían sacarme nada, un señor con un pasamontañas y una pistola apuntando a la frente me dijo: voy a contar hasta tres. Si no nos dices el nombre de los dos generales, que sabemos quiénes son, aquí te quedas y no te encuentran ni los cuervos. Los demás se apartaron para que no les salpicara la sangre. Y a la de tres, en lugar de disparar los de atrás se me echaron encima para seguir pegándome. Pero pensé: estoy vivo. Ya no me pueden hacer nada más después de un fusilamiento simulado.

Tanto en el Ejército como en la Policía y la Guardia Civil, había una parte del aparato de la dictadura que tenía mucho poder y pretendía seguir teniéndolo.

Sí, pero no era una piña. Yo aprendí eso más tarde. Teníamos mucho miedo al ruido de sables y al búnker. Un año antes de la muerte de Franco, nos dio mucha alegría la Revolución de los Claveles en Portugal, los civiles abrazando a los militares con claveles. Y eso nos abrió la posibilidad de una transición en paz. Eso y que Carrillo dijo muchas veces que no habría violencia si había libertad, y esa fue la clave.

Manifestación en Madrid en protesta contra el secuestro de Martínez Soler el 24 de marzo de 1976. EFE

Sobre el secuestro tiene una conversación con el general Vega cuando él ya es capitán general de la región militar de Madrid. Es bastante reveladora. Vega sabe lo que había pasado.

Lo sabe todo. Fue una conversación interesantísima, porque en los silencios nos entendíamos y eso que no hablamos casi nada del secuestro. Solo me dijo: quiero que sepa usted que los hemos localizado. Y por qué me persiguen a mí por ese artículo si usted conoce la historia?, le dije. Y me dijo: “para calmarlos, había que echar carne a las fieras”. “Y yo soy la carne”, dije. Y dice: “sí, y ellos son las fieras”. Ellos eran la otra parte del Ejército.

Volviendo al periodismo, ha pasado varias etapas en El País y conoció muy bien a Juan Luis Cebrián.

Creo conocerle bastante bien. Para mí, Cebrián es un personaje digno de biografía. Lo conozco y lo aprecio porque, aunque tiene sus sombras como todos, yo siempre he dicho que era muy inteligente porque me contrató tres o cuatro veces. Me acuerdo de un día en que me dijo en su despacho cuando me fui a TVE: “Oye, no te creas que esto es un tren que lo dejas aquí y lo coges en la siguiente estación. Si te vas de aquí, ya no vuelves más a El País”. Y me acuerdo de que le dije: “Mira, Juan, me alegro de que me lo digas aquí en privado, entre tú y yo, porque si lo dices en público, haces el ridículo porque me vas a contratar otra vez”. Entonces el tío se reía y decía: “Lárgate”.

¿Cómo se entiende la evolución de Cebrián, alguien que es periodista y se lanza a un capitalismo de ganar dinero y aumentar el negocio de la empresa como sea y acaba en el desastre?

Él quiso ser más que periodista. Quiso ser empresario, quiso ser rico. Yo creo que siempre tuvo esa vocación. Hay una cosa de él que no me gusta. Tenía la impresión de que era un niño un poco malcriado, que le gustaban sus juguetes, pero le gustaba más el juguete que tú tenías, el camioncito y estaba a ver si te pillaba el camioncito hasta que se lo quitaban al niño y se lo daban a él. Y una vez que lo tenía, lo tiraba. Es un hombre que tiene pocos amigos porque era temido más que querido, y yo a él le quería. Yo no le temía.

¿Qué se puede decir de los periodistas de la Transición para diferenciarlos de los actuales? Las circunstancias históricas eran muy singulares, pero ese compadreo con los políticos…

Eso nos ha hecho mucho daño.

Esa relación tan directa en la que el periodista olvida cuál es su función.

Eso nos ha hecho muchísimo daño porque en las redacciones del final de la dictadura, convivíamos periodistas y políticos, gente que tenía vocación periodística y gente que tenía vocación política. Los políticos estaban en los periódicos, en las agencias, en las revistas, convivían con nosotros, nos ayudábamos mutuamente. Esa complicidad y ese compadreo nos ha perjudicado mucho en la credibilidad a los que elegimos el periodismo a secas. Creo que el compadreo nos ha perjudicado en la democracia, porque se mantiene. La mayor fuente de corrupción del mundo es la amistad. ¿Por qué? Porque a un amigo le crees todo lo que te cuenta, no lo pones en duda y publicas su versión.

Martínez Soler, derecha, antes de moderar un debate de Corcuera, Romero, Olabarria y Gallardón en la campaña de las elecciones de 1993 en TVE. EFE

¿Se puede hacer una reflexión similar con la monarquía? Me refiero a cómo los directores sabían mucho más de la conducta de Juan Carlos de Borbón de lo que estaban dispuestos a contar.

Ahí funcionó muy bien el miedo. Fíjate, todo el mundo dice siempre que la Transición fue un acto de generosidad, de nobleza del pueblo español y de perdonarse los unos a los otros. Hubo un poco de generosidad. Seguramente un poco de nobleza, sí, pero lo que hubo en un 90% fue miedo, hubo mucho miedo. Por eso para mí el miedo preside toda la historia de mi libro. Porque los demócratas y los que habían sufrido la opresión de la dictadura habían perdido la guerra. Cuarenta años machacados. Machacados porque la guerra no terminó en el 39. La guerra terminó en el 75, cuando muere Franco. En realidad, en el 78, cuando se aprobó la Constitución. En aquella época cuando veían que Franco se moría, los del búnker se encerraron en la caverna y tenían miedo a una revancha por parte de los demócratas. Revancha que hubiera sido legítima y que no se ejerció. Pero los demócratas teníamos mucho miedo a los sables. De hecho, no era una fantasía, hubo un golpe de Estado en el 81. Por eso, digo que el miedo nos hizo demócratas a todos. En ese sentido fue más miedo que generosidad.

¿Y con respecto a la figura de Juan Carlos?

Desde el principio, el rey se ganó la simpatía de los demócratas porque prometía democracia para todos. Y había que apoyarle. Al principio no sabíamos que era un golfo. A mí me dio muestras de apoyo. Cuando murió Franco, se intentó secuestrar la revista Doblón. Y nos salvó el rey, cuando aún no había sido nombrado rey. Le envié un escrito a través de su hermana diciéndole: señor, nos han secuestrado la revista, somos demócratas y queremos servirle en una democracia. Y me llamó a su despacho el ministro de Franco León Herrera y me dijo: “No sé cómo lo has hecho, hijo mío, ¿qué prisa tenéis? Acaba de morir el generalísimo, decía, y ya queréis quedaros con todo. No sé cómo lo has hecho, pero puedes repartir la revista”. El rey me permitió sacar la revista. Eso se lo agradecía siempre. Entonces, como ayudó a que el cambio fuera posible, pues le dimos una carta blanca. Miramos para otro lado cuando veíamos que salía con su moto y tenía sus ligues.

Lo peor era cuando supimos que robaba, porque tanto Ruiz-Mateos como Mario Conde nos decían: es que puedo probar que yo le he dado una maleta (con dinero). Nosotros no teníamos pruebas. ¿Sabíamos que robaba? Sí, pero sin pruebas. Cómo publicas algo sin pruebas contra el rey al que le debes cierta gratitud, es que es inviable. Como los sobres de Aznar o de Rajoy. Todos sabíamos que eran sobrecogedores en el Partido Popular, que cogían sobres de dinero B. ¿Pero cómo lo publicas si no tienes pruebas hasta que salieron los papeles de Bárcenas? De hecho, en cuanto tuve pruebas publiqué todo lo que pude. Pero como director no tenía que censurar a nadie. Había una autocensura personal de cada uno. Con el rey emérito, tengo el alma dividida porque le agradezco lo que hizo al principio y repudio todo su comportamiento. ¿Qué ha pasado? No quería ser como su padre. Su padre, don Juan, era pobre. No tenía para comer. Le llevaban a Estoril dinero para que comiera. Y él vivió esa etapa de infancia en Estoril.

Una vez que ganas el primer millón, los problemas económicos desaparecen.

Él quería ser rico y se hizo rico. Es riquísimo. Así como el 23F fue una vacuna para los golpistas y para el ejército, espero que el golfo del rey emérito sea una vacuna para Felipe VI.

En otro momento importante tenía un puesto muy influyente en TVE como editor del Telediario cuando se celebró el referéndum de la OTAN. Cuenta en el libro que la campaña estuvo llena de “artimañas y chantajes sectarios”.

Sí. A mí todavía me duele. Aquella etapa fue terrible. Es que era tremendo. El cambio de política oficial nos sorprendió a todos. Después del golpe, Calvo Sotelo nos metió en la OTAN deprisa y corriendo. Y en ese momento Felipe vio que había un yacimiento de votos con el no a la OTAN y movilizó a toda la sociedad. Luego dio un cambio total. Fue durísimo, rompió el país en dos y torció nuestra conciencia periodística. De verdad fue el momento más traumático de toda la Transición.

¿Cómo afectaba en el día a día al director de un informativo de TVE?

Tenía que decirles a los redactores: oye, esto no. Antes sí, pero es que ahora nos echan a todos. A ti te echan al pasillo y te quitan el plus, ¿no? Así de claro. En el libro he escrito por primera vez que voté no a la OTAN como represalia, casi como revancha contra Felipe.

Eso quiere decir que había informaciones que no se podían dar en el Telediario.

Tú no podías poner el telediario ninguna información que desanimara a los favorables a la OTAN. Todo tenía que ser dirigido a convencer, a machacar que los países de la OTAN eran demócratas, y no lo eran, porque Grecia y Turquía no eran demócratas. Todo eran falsedades para convencer al votante del sí a la OTAN. Y cuando él dijo “Yo o el caos”, Felipe se la jugó. Luego reconoció que fue un error. Desde entonces me fío menos de Felipe.

https://www.eldiario.es/politica/martinez-soler-transicion-hubo-generosidad-miedo_128_9112853.html

“Perdón” y “Paz”: la carta de una nieta de un represor franquista a las víctimas

Una vecina de Santa Eulalia de Cabrera reconoce la violenta muerte de dos vecinos en una operación para acabar con el mítico líder de la guerrilla antifranquista Manuel Girón en 1951 en un gesto que los nietos de las víctimas agradecen

Una cascada de dolores y perdones. Muchísimas décadas después. Eso es lo que una sencillísima carta manuscrita que ha aparecido en el pueblo de Santa Eulalia de Cabrera (municipio de Encinedo en la provincia de León) ha conseguido arrancar a raíz de reconocerse de manera por primera vez pública y directa algunos salvajes asesinatos de represión ocurridos en la comarca leonesa de la Cabrera, que fuera santuario de la primera guerrilla antifranquista de España, con el mítico Manuel Girón como uno de sus líderes.

La carta del perdón final, asumiendo aquellos crímenes siempre conocidos pero jamás aireados, está firmada por Gema Rodríguez Ballester. Ella ha querido hacer el esfuerzo que varias generaciones obviaron y escribir el reconocimiento de algunas muertes de la represión en la dura posguerra de esta comarca, repleta de violencia silenciada durante décadas.

En la puerta del Cabildo del pueblo, el punto donde de manera habitual se sitúan escritos y avisos oficiales o populares, ella pegó hace unas semanas una carta de su puño y letra que seguro que fue difícil de escribir. Decorada con unas flores, el texto reza así:

“Santa Eulalia. 7 de julio de 2022

Estas flores blancas son para el hombre y la mujer, cuyos nombres desconozco, vecinos de Santa Eulalia de Cabrera, que en los años 50 fueron torturados y asesinados a manos de mi abuelo, Benjamín Rodríguez Cañueto, y de su hermano pequeño, José Rodríguez Cañueto. Ambos emigraron a Sevilla, como una forma de huida, imagino.

A las familias de este hombre y esta mujer, en nombre de mi familia quiero decir: “LO SIENTO”

Siento mucho todo lo que sucedió. Siento mucho vuestro dolor. Una pérdida así no se puede reparar pero con este gesto pretendo al menos reconocer la responsabilidad que mi linaje paterno tuvo en estos actos criminales. Y pedir PERDÓN.

La guerra terminó. Que la paz sea para todos, para los que ya murieron y para los que seguimos vivos.

Que Dios tenga en su Reino a aquellas víctimas que tanto sufrieron sin comprender y a sus perpetradores, haciéndoles reflexionar sobre sus actos y haciéndoles restablecer el equilibrio en el continuum de la vida.

La Guerra terminó. Paz para todos.

Si alguien encuentra esta carta y conoce a algún miembro de estas familias a las que me dirijo, le agradecería que les hiciera llegar estas palabras“

No parecía conocer mucho los detalles pero sí el dolor que sin duda la actuación de sus propios familiares causó. Así, salió a la luz la historia de los Rodríguez Cañueto. Ahora se reconoce por fin que fueron ellos los artífices de la muerte de los vecinos Antonio León Carrera y Carmen Ballesteros Rodríguez un fatídico 23 de abril de 1951.

La traición que acabó con el mítico Girón
Tal y como relata y demostró en su libro ‘El monte o la muerte’ Santiago Macías, “mientras José fue uno de los autores materiales, su hermano Benjamín lo fue de forma intelectual, tanto para contactar con algunos miembros del último grupo guerrillero -que estaban al tanto de la operación- como señalando a los objetivos entre la población”.

Además de este episodio, también sale a la luz indirectamente una especie de demostración definitiva de que José Rodríguez Cañueto fue el artífice de la histórica traición por la que cayó El Girón, quien fuera desde 1936 la pesadilla de resistencia antifranquista en el monte para el régimen fascista de Francisco Franco.

Infiltrado en la última cuadrilla maqui de Girón, se ganó la amistad del líder y aprovechando una ocasión única le mató disparándole a bocajarro mientras desayunaba cerca de Molinaseca el 2 de mayo de 1951, desfigurándole la cabeza para causar confusión y enterrándole evitando que su sepultura se convirtiera en un referente de la lucha contra el dictador y su régimen de 40 años. Dicen que cobró 80.000 pesetas, una fortuna de la época.

Reacciones a la historia
Ahora, las simples líneas de Gema Rodríguez Ballester han desatado el perdón que reclamaban, en cascada. En el grupo de Facebook ‘Cabreireses entusiastas’, donde se compartió su escrito, ya son dos los familiares directos de los vecinos asesinados los que han reaccionado a los detalles de la historia.

Tere Franco afirma: “Soy nieta de Antonio León y aunque nada va a cambiar el dolor de mi abuela y de sus hijos me parece un buen gesto que desde aquí quiero dar las gracias”. Parecido mensaje que desde Francia ha escrito Carmina Cortes: “Hola. La mujer que mataron en Santa Eulalia era mi abuela Carmen Ballesteros. Gracias por reconocer públicamente el horror que cometió tu familia”, le replica ella a Rodríguez Ballester.

Para Santiago Macías, que arrojó tanta luz sobre hechos como estos, las de la emotiva carta “son unas palabras que no van a cambiar el pasado, pero honran a quien las ha escrito porque pocas veces se pueden ver cosas así”. Porque “para perdonar, alguien tiene que pedir previamente perdón”, zanja. Es así como la verdad, la historia y los sentimientos pueden ayudar a cerrar heridas.

https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/perdon-paz-carta-nieta-represor-franquista-victimas-abuelo-pueblo-leon_1_9221094.html

Les cures són el primer signe de civilització, perquè són la prova que algú va passar el temps necessari per tenir cura d’una altra persona

La primera amputació quirúrgica de la història va ser fa… 31.000 anys!

Arqueòlegs australians i indonesis han descobert que la primera amputació quirúrgica de la història va ser fa… 31.000 anys! Restes òssies trobades a la cova Liang Tebo de Borneo (sud-est d’Àsia) apunten al fet que pot ser la primera evidència coneguda d’un acte mèdic complex a l’Edat de Pedra i que va ser realitzat per algú expert a la seva època, segons recull l’article publicat a la revista Nature aquest dimecres. Era tan sols un nen quan van haver-li d’amputar la cama esquerra, una operació quirúrgica que va superar. Així, va arribar a la joventut. Si bé la troballa té a veure amb la història de la medicina, és bonic recordar allò que va dir l’antropòloga nord-americana del segle XX Margaret Mead sobre que l’inici de la civilització el troben en “un fèmur trencat i sanat”: les cures són el primer signe de civilització, perquè són la prova que algú es va prendre el temps necessari per cuidar d’una altra persona ferida i apreciada. Es va quedar amb aquesta persona fins que estava sanada, ja que per ella mateixa no podria haver sobreviscut.

És l’evidència més antiga d’una cirurgia d’amputació. Fins ara, la prova més antiga d’un procediment d’aquesta mena es remuntava a 7.000 anys: eren les restes d’un agricultor de l’Edat de Pedra a l’actual França, al qual li mancava l’avantbraç esquerre. Amb tot, la teoria predominant és que l’evolució de la medicina va sorgir amb l’inici de les societats agricultores sedentàries. D’això fa uns 10.000 anys, amb la revolució neolítica. Però els habitants de Liang Tebo eren caçadors-recol·lectors molt anteriors. Un dels directors de la recerca, Timoty Maloney (Universitat de Griffith, Austràlia), explica que “el descobriment d’una amputació de fa 31.000 anys a Borneo té importants implicacions per a la nostra comprensió de la història de la medicina“.

Primera amputacio quirurgica historia / Nature
Primera amputació quirúrgica de la història / Nature

L’estudi l’ha realitzat també la Universitat de Sidney i el Centre Indonesi d’Arqueologia, Llengua i Història. Parteix del descobriment l’any 2000 d’un esquelet al qual li mancava el peu esquerre, part de la tíbia i el peroné. Tenia uns 19 o 20 anys en el moment de la mort. Les anàlisis van confirmar creixements ossis relacionats amb la cicatrització. A més, la petita mida de la tíbia i el peroné en comparació amb la cama sana suggereix que es tracta d’una ferida de la infància. “Va sobreviure amb la mobilitat alterada i va viure entre sis i nou anys més, en una de les comunitats d’artistes més antigues conegudes en els muntanyosos boscos tropicals de Borneo”, on s’han trobat pintures rupestres de 40.000 anys d’antiguitat.

Les marques que presenten els ossos “no són compatibles” amb una amputació no quirúrgica. Altres marques, com les d’un trauma, “no causen un tall oblic net”. Alhora, les d’un accident o d’un atac animal solen presentar “fractures triturades i esclafades”. És per això que Maloney veu que “una de les grans implicacions” és que la comunitat tenia “coneixements mèdics avançats per amputar una cama a un nen i que sobrevisqués” en un lloc i un temps molt difícil, però on la indústria lítica amb instruments afilats ja existia.

Primera amputacio quirurgica historia / Nature
Primera amputació quirúrgica de la història / Nature

En aquesta línia, l’expert destaca que el nen era un “component valuós de la seva comunitat” i no hauria pogut tirar endavant sense la seva ajuda després de l’amputació. Va necessitar cures com la neteja i desinfecció de la ferida perquè sanés fins a formar un monyó i viure posteriorment amb la mobilitat reduïda. És sorprenent com els ossos no presentaven evidències de signes d’una infecció prou severa per haver deixat marques permanents en ells, cosa prou comuna en una ferida sense un tractament antimicrobià.

Així doncs, els investigadors consideren que en la cura del nen probablement es van fer servir recursos botànics disponibles amb propietats medicinals per prevenir la infecció, anestèsics i calmants. Tot plegat fa pensar que els coneixements sobre anatomia, fisiologia i procediments quirúrgics demostrats per la comunitat es desenvolupessin durant un llarg període de temps mitjançant el mètode d’assaig i error. Uns coneixements que es van passar de generació a generació per transmissió oral, a més. 

Cultura mèdica a la prehistòria

Les restes del jove amputat van ser trobats en bon estat de conservació, amb un 75% dels ossos presents a l’enterrament (entre ells, totes les dents). I és que les dents van servir per datar la seva mort fa 31.000 anys en un procediment que “va resultar ser tot un desafiament”, ha relatat Renaud Joannes-Boyau (Universitat Southern Cross, Austràlia), que s’ha encarregat de la tasca mitjançant el mesurament de la radiació rebuda per l’esmalt dental des de l’enterrament.

Finalment, Maloney indica que encara cal saber si la troballa de Liang Tebo és només la primera prova que la complexitat de les cultures mèdiques de caçadors-recol·lectors estava molt més estesa en aquest període de la prehistòria humana. L’altra possibilitat és que les comunitats que habitaven Borneo fa 31.000 anys havien adquirit un grau inusualment avançat en aquesta àrea. 

https://www.elnacional.cat/ca/societat/amputacio-quirurgica-historia-31000-anys_880401_102.html

Hallada la prueba más antigua de amputación quirúrgica de una extremidad a un ser humano

Se trata de la pierna izquierda de un individuo joven de hace 31.000 años. La intervención es 24.000 años anterior a la más antigua hasta la fecha: la extirpación del brazo de un agricultor, hace 7.000 años

Impresión artística del individuo al que se le amputó la parte inferior de la pierna izquierda cuando era niño y sobrevivió hasta la edad adulta en una comunidad de hace 31.000 años en Borneo Crédito: José García (Garciartist) y Universidad de Griffith

Un esqueleto humano hallado en Borneo, fechado hace unos 31.000 años, muestra que el pie izquierdo había sido amputado quirúrgicamente y que el paciente se recuperó, informa un artículo de Nature publicado este miércoles. Los hallazgos, anunciados en una prepublicación científica el pasado mes de abril, sugieren que los procedimientos quirúrgicos avanzados se producían en el Asia tropical miles de años antes de lo registrado anteriormente.

Las amputaciones requieren un amplio conocimiento de la anatomía humana y la higiene quirúrgica, así como una considerable habilidad técnica. Antes de los avances clínicos modernos, como los antisépticos, la mayoría de las personas sometidas a una operación de amputación morían por la pérdida de sangre y el shock o la infección posterior.

Hasta ahora, la operación compleja más antigua que se conoce se le practicó a un agricultor neolítico de Francia hace unos 7.000 años, al que se le extirpó quirúrgicamente el antebrazo izquierdo y se le curó parcialmente.

En una nota de prensa, Tim Maloney y sus colegas informan del descubrimiento de los restos óseos de un individuo joven de Borneo al que se le amputó quirúrgicamente el tercio inferior de la pierna izquierda, probablemente de niño, hace al menos 31.000 años.

Descubrieron que el individuo sobrevivió a la intervención y vivió entre seis y nueve años más, antes de ser enterrado en la cueva de piedra caliza de Liang Tebo, situada en Kalimantan Oriental.

Conocimiento de músculos y vasos sanguíneos
Los autores sugieren que el individuo o los individuos que amputaron la parte inferior de la pierna izquierda debían poseer un conocimiento detallado de la estructura de la extremidad, los músculos y los vasos sanguíneos para evitar una pérdida de sangre e infección fatales.

Sugieren que es improbable que la amputación se debiera al ataque de un animal o a otro accidente, ya que éstos suelen causar fracturas por aplastamiento. Tampoco es probable que la amputación se llevara a cabo como castigo, ya que el individuo parece haber recibido un tratamiento cuidadoso después de la cirugía y durante el entierro.

Los hallazgos apuntan a que algunos de los primeros grupos humanos modernos que buscaban comida en Asia desarrollaron conocimientos y habilidades médicas avanzadas en un entorno de selva tropical del Pleistoceno tardío.

Los autores sugieren que las rápidas tasas de infección de heridas en los trópicos podrían haber estimulado el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos, como los antisépticos, que aprovechaban las propiedades medicinales de la rica biodiversidad vegetal de Borneo.

A) Piernas izquierda y derecha con cintura pélvica que muestran la ausencia completa de la parte inferior de la pierna izquierda. B) Tibia y peroné izquierdos que muestran la superficie de atrofia y necrosis. C) Radiografía de la tibia y el peroné izquierdos Tim Maloney / Adhi Agus Oktaviana / Pindi Setiawan (CC BY 4.0)

https://www.eldiario.es/sociedad/hallada-prueba-antigua-amputacion-quirurgica-extremidad-humano_1_9293495.html

Progressisme i cristianofòbia

Pilar Rahola. Barcelona. Diumenge, 17 d’abril de 2022

Avui, Diumenge de Resurrecció, culmina la Setmana santa, la festa més solemne de la fe cristiana, on es commemora el Tríduum Pasqual, és a dir, la Passió, Mort i Resurrecció de Jesucrist. Alhora, estem en plena Pesaj, la Pasqua jueva, mare de la cristiana, i recordatori emotiu de l’èxode del poble jueu d’Egipte. En ambdós casos, la idea central és el sacrifici, com a pas previ a l’alliberament —tant des de la perspectiva física, com l’espiritual—, i la fe en Déu és el motor d’impuls. Per això mateix, totes dues religions tenen cura de la neteja interior —el dejuni—, i exterior, amb el judaisme especialment dedicat a netejar a fons les cases. És un ritual d’higiene que allunya el creient de les coses fútils i l’apropa a la transcendència espiritual.

    Òbviament, el significat de la Pasqua és molt complex, i doctors té l’església —o la sinagoga— per esbrinar-los, no endebades, es tracta d’un moment culminant de la fe. Però més enllà de la mirada espiritual, té sentit una festa religiosa en una societat aconfessional —per dir-ho en els acomplexats termes constitucionals—, o laica? És un fet que la Setmana Santa s’ha vulgaritzat i que moltes de les expressions religioses estan més vinculades a l’economia i al turisme, que no a la reverència a Déu, a banda de ser un respir festiu. Però la qüestió no és com ha mutat i quin benefici en treiem tots aquells que, emparats en el calendari, la celebrem sense ser-ne creients, sinó, si hi té cabuda en una societat multicultural sorgida de l’esperit de la Il·lustració: la separació entre les lleis i els déus. I la pregunta no és innocent, perquè en general es formula des de posicions d’esquerres i en termes de consigna política, amb una barreja d’anticlericalisme ranci, i un considerable empatx de correcció política.

Quan més anticatòlica és la posició progressista, més proislàmica resulta. Són les bestieses del multiculturalisme mal entès, usat com a ariet ideològic.

   Un anticlericalisme, cal afegir, que no s’escandalitza amb totes les religions, sinó especialment amb la cristiana, derivant sovint en una patètica cristianofòbia. Els exemples són múltiples i arriben al ridícul, com les polèmiques Colaueres sobre el Pessebre de Sant Jaume, o la beneita servitud que tenen alguns líders davant de l’islamisme. Fa anys ho vaig resumir en una frase que és plenament vigent: “n´hi ha que tenen urticària quan veuen un capellà, i un orgasme quan veuen un imam”. Són els mateixos que mostren la seva profunda indignació amb les maldats històriques de l’Església, i s’apressen a recordar la Santa Inquisició, Pius XII i el bajo palio, mentre degluteixen sense problemes el jihadisme, l’opressió de la xària, l’adoctrinament misogin i homòfob, etcètera. És a dir, si es fa una maldat en nom del Déu cristià, és opressió secular, però si es fa en nom d’Alà, aleshores es projecta una mirada paternalista i comprensiva, que resulta esfereïdora. Amb una proporció inversa igualment esperpèntica: quan més anticatòlica és la posició progressista, més proislàmica resulta. Són les bestieses del multiculturalisme mal entès, usat com a ariet ideològic.

   Aquesta hiperideologització malaltissa de determinat progressisme respecte a la fe catòlica, acaba derivant en una posició enormement reaccionària. D’entrada, perquè és reaccionari menystenir el nostre llegat catòlic, que ens ha definit com a identitat durant més de mil anys. Més enllà de la creença o la no creença, pertanyem a la tradició judeocristiana, i aquesta cultura ancestral ens ha atorgat coneixement, valors, tradicions i ens ha marcat col.lectivament. Renunciar-hi és despullar-se nacionalment, aprimar la identitat, embrutir l’herència secular. És evident que podem enriquir-nos amb noves aportacions culturals i religioses, però sense negar el passat de desenes de generacions de catalans.

   A banda d’aquest fet identitari, també em sembla reaccionari el menyspreu cap a la fe, des de la “superioritat” de la raó, i ho afirmo des de posicions racionalistes. Però fins i tot els que som incapaços d’entendre les subtileses de la creença en Déu, hem de reconèixer un fet incontrastable: la raó no ha resolt els abismes de l’ésser humà, ni les seves misèries, només ha intentat explicar-los, cal dir, sense massa èxit. Des d’aquesta cura d’humilitat, seria molt més progressista un diàleg fluid entre creients i no creients, és a dir, entre raó i fe, que no pas una confrontació estèril. Al capdavall, aquells que han fet un viatge interior, i honest, de transcendència espiritual, són gent d’una gran riquesa valòrica i intel.lectual. Per dir-ho amb precisió, podem no creure en Déu i reconèixer, alhora, que els que creuen en Déu ens enriqueixen com a societat. En el fons és el concepte de la reflexió col·lectiva, incorporant els elements que la fe, com a gran creador de consciència, atorga al pensament.

Renunciar-hi és despullar-se nacionalment, aprimar la identitat, embrutir l’herència secular. És evident que podem enriquir-nos amb noves aportacions culturals i religioses, però sense negar el passat de desenes de generacions de catalans.

  Finalment, l’empatx políticament correcte també ha comportat un rebuig a la intensa xarxa de valors socials que ha representat la fe cristiana durant segles, fins al punt de segellar el concepte “solidaritat” com a progressista i el de “caritat” cristiana com a reaccionari. Però hi pot haver solidaritat més extraordinària, per exemple, que la dels membres de l’Ordre de la Mercè, els mercedaris, que s’oferien al segle XIII per intercanviar-se pels presoners cristians capturats pels musulmans, i que, al llarg de la seva existència, varen alliberar més de 60.000 persones? O, hi ha més entrega i empatia que la dels missioners que dediquen la seva vida a les persones més vulnerables, en els pitjors llocs del planeta? És evident que en nom de Déu es poden fer barbaritats, però no es pot menysprear l’extraordinària llum que també pot atorgar la seva creença. La solidaritat amb el proïsme pot venir de les conviccions i les idees, o de la intensitat de la fe, però al final rau en el mateix lloc: millorar la societat. No és més ètica una que l’altra, ni menys valuosa.

   Aquest és el greu error que comet una part significativa del progressisme: menysprear la religió com a font de progrés. I, sumat a aquest menyspreu, la barreja perniciosa entre prejudicis anticlericals i dogmes ideològics, en un totum revolutum que resulta delirant. Déu no és un concepte contrari a la raó, sino un element més en el complex univers del pensament. I en nom de Déu, es poden concebre idees i valors lluminosos. És possible que els racionalistes, els ateus, els agnòstics ens sentim incòmodes amb aquesta seguretat que la fe atorga als creients, però negar la importància de viatjar junts en el camí del coneixement, és errar el tret. En tot cas, el que no és acceptable és la persistent ximpleria d’alguns dirigents polítics i civils que, sotmesos a una autèntica borratxera de consignes prefabricades, gosen negar els valors religiosos, menysprear els creients i esborrar, d’una plomada, segles de cultura compartida. No sé si Déu existeix. Però existeix la idea de Déu, i és una idea valuosa. I negar-la, menysprear-la i embrutir-la no és l’èxit de la raó sobre la fe, sinó el patètic resultat de confondre el pensament amb la consigna.

https://www.elnacional.cat/ca/opinio/pilar-rahola-progressisme-cristianofobia_742920_102.html

Centre democràtic franquista

… el centre, la dreta i l’extrema dreta esdevenen intercanviables en un país que va tancar en fals la carpeta del feixisme. Una característica, especialment preocupant, que allunya la dreta espanyola de la tradició dels grans partits conservadors

L'adeu interminable al franquisme: 1939-2019, per Xavier Casals

Dilluns passat Pablo Casado es va deixar veure a Àvila, somrient, entre dos exministres de la UCD que les deien de l’alçada d’un campanar. Cal recordar que, amb la finalització del franquisme, la dreta espanyola es va reorganitzar sobretot en dos grans partits. El que avui dia presideix Casado prové, després d’una refundació, d’aquella Alianza Popular creada per diversos ministres franquistes dels sectors més immobilistes. Les cròniques de l’època recullen els habituals càntics de “Franco! Franco! Franco!” en els primers congressos de la coalició. La part més oberta de la dreta va arrenglerar-se amb el Ministre Secretari General del “Movimiento”, Adolfo Suárez, que havia estat nomenat president del govern per Joan Carles I durant el període preconstitucional, deixant-lo en una posició d’avantatge per guanyar les eleccions de 1977.

Que l’acte fos justament a la ciutat de Santa Teresa de Jesús no era pas una casualitat, sinó una decisió molt ben pensada. Suárez era d’allà i Casado és diputat per aquella circumscripció. Ajuntar ministres de la UCD amb Casado a Àvila volia ser un missatge de relleu, de continuïtat en el PP del fallit experiment centrista, de pal de paller de la dreta. Ara bé, la lectura del present i del passat que van fer Rafael Arias Salgado i Ignacio Camuñas ben poc té a veure amb la pàtina de moderació amb la que es va voler decorar la seva extinta formació política. El primer, fill de ministre franquista, va titllar de “fill de puta” a Mark Rutte, primer ministre dels Països Baixos, per haver demanat que es controli l’ús que fa Espanya dels fons europeus. L’insult volia ser jocós i anava seguit d’exclamacions de joia perquè la vigilància va dirigida al govern de Pedro Sánchez. Si a la Moncloa hi hagués un representant del PP possiblement el to hauria estat més agre, convertint-se l’afer en un atac intolerable a la sobirania nacional, tot reprenent el “Muera Europa, viva España” de les darreres grans manifestacions falangistes

Units contra Franco | Pere Bosch i Cuenca | Barcelona | Política | El Punt  Avui

Ignacio Camuñas va acabar d’amenitzar la jornada amb unes declaracions que difonien la lectura franquista del que va ser la Guerra Civil: el conflicte havia estat culpa del règim democràtic que, com que no sabia fer les coses ben fetes, havia obligat a uns pobres militars a rebel·lar-se violentament. No feia pas gaire que Casado havia practicat des del faristol del Congrés dels Diputats un exercici d’igualació pel qual tots eren culpables: la República per voler “democràcia sense llei” i els colpistes per voler “llei sense democràcia”. Ara no mostrava cap signe d’incomoditat en el moment de sentir-ne una altra versió que anava una mica més enllà en la justificació del feixisme, la repressió i la dictadura. 

Hi ha qui ha volgut veure en el paperot de Casado una gravíssima patinada, com si tot hagués estat una errada, un accident o hagués pecat d’excessiva consideració amb els seus convidats. Ho podríem entendre així si no hi hagués una opció que està creixent a la dreta del PP proferint missatges exaltats del mateix tarannà. La mirada a la frontera electoral amb VOX, especialment després que Isabel Díaz Ayuso es reforcés a Madrid utilitzant una retòrica propera a la nova extrema dreta, serà una constant en el partit majoritari de la dreta espanyola. 

El mateix Camuñas que dilluns deia bestieses, el que havia format part d’allò que volia ser el centre durant el postfranquisme, va arribar a ser vicepresident de VOX fa tot just quatre dies. Si aquests eren els moderats, imaginem-nos com les gastaven els altres. Casado no restava impassible, dibuixant un somrís, perquè no sabés què dir, sinó que l’escena era perfectament orquestrada: el centre, la dreta i l’extrema dreta esdevenen intercanviables en un país que va tancar en fals la carpeta del feixisme. Una característica, especialment preocupant, que allunya la dreta espanyola de la tradició dels grans partits conservadors europeus. 

Per finalitzar, podríem fer una reflexió sobre la perillositat d’apropar-se al relat de l’extrema dreta perquè “el votant sol preferir l’original en comptes de la imitació” i totes aquestes coses que solen dir-se. Ara bé, en aquest cas tampoc és que acabi de quedar massa clar quina és la marca genuïna i per això no ens aventurarem a fer pronòstics.

Aranda, el ministre que va desforestar els Monegres

Representació del comte d'Aranda (1769), obra de Ramon Bayeu. Font Museu d'Osca (1)
Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ponts de Mendozacomte de Aranda,

Madrid, 1 d’abril de 1766. El rei Carles III nomenava l’aragonès Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ponts de Mendozacomte de Aranda, nou ministre plenipotenciari de la monarquia espanyola. El seu predecessor, Squillace (Esquilache, en la terminologia espanyola); havia “cremat” la seva carrera política en un conflicte de capes i barrets amb les poderoses oligarquies del règim (la noblesa latifundista castellana), que ocultava un evident projecte de transformació i modernització d’Espanya. Aranda, el candidat preferit de les grans oligarquies aristocràtiques espanyoles, passaria a la història per diversos motius; però, probablement el més desconegut va ser que des del poder va promoure la privatització i la desforestació dels Monegres

Representació de Carles III (1765), obra d'Anton Raphael Mengs. Font Museu del Prado
Representació de Carles III (1765), obra d’Anton Raphael Mengs. Font: Museu del Prado

… no se li va acudir altra cosa que “para la felicidad del pueblo” convertir aquella gran massa forestal en terra de conreu de cereals. El primer pas, la privatització del bosc, no li va costar gens: els Furs d’Aragó -que durant segles havien blindat l’ús comunal dels Monegres; havien estat liquidats a sang i foc sis dècades abans, durant la Guerra de Successió hispànica, i tot seguit a l’ocupació borbònica d’Aragó (1707). Privatitzat el bosc, es va lliurar en cos i ànima a la desforestació de la regió. 

https://www.elnacional.cat/ca/cultura/aranda-ministre-desforestar-monegres_584553_102.html

“El jueu és el culpable”: 300 neonazis reten homenatge a la División Azul

La manifestació va recórrer els carrers de Madrid i s’hi van fer salutacions nazis i tota mena de proclames contra jueus i comunistes

Manifestació neonazi a Madrid, en una imatge d'un vídeo difós per lamarea.com
Manifestació neonazi a Madrid, en una imatge d’un vídeo difós per lamarea.com

No és cap interpretació o lectura entre línies. La frase és literal: “El jueu és el culpable”. La va pronunciar una oradora vestida amb la camisa blava de la Falange dissabte en un acte públic a Madrid, al mig del carrer i a ple dia, com a homenatge a la División Azul, la unitat de soldats espanyols que el franquisme va enviar a Rússia a ajudar Hitler durant la Segona Guerra Mundial. Ho ha revelat el diari lamarea.com, que ha tingut accés al vídeo de la manifestació, en la qual van participar uns 300 neonazis, enregistrat per l’agència russa Ruptly.

L'oradora que diu "el jueu és el culpable" en una concentració neonazi a Madrid / lamarea.com
L’oradora que diu “el jueu és el culpable” en una concentració neonazi a Madrid / lamarea.com

“És la nostra suprema obligació lluitar per Espanya, lluitar per Europa, ara feble i liquidada per l’enemic. L’enemic sempre serà el mateix, encara que amb diferents màscares: el jueu. […] El jueu és el culpable i la Divisió Blava va lluitar per això”, va dir la jove, micròfon en mà i amb la veu projectada pels altaveus. El vídeo corre també per Twitter.

n l’acte, organitzat amb motiu del 78è aniversari de la batalla de Krasny Bor, s’hi van fer la salutació nazi i hi va participar un capellà que va advertir dels perills del marxisme. “El marxisme, igual que ahir […] segueix intentant torbar la pau de la nostra societat, torbar la pau dels esperits i, sobretot, apartar el príncep de la pau, nostre senyor Jesucrist”, va deixar anar vestit amb la roba litúrgica.

La marxa va recórrer diversos carrers de Madrid. A la capçalera hi havia una pancarta amb l’escut de la División Azul i el lema “honor i glòria als caiguts”. Els participants van anar fins al cementiri on hi ha un monòlit en record de la División Azul i van cantar cançons feixistes, desafinant notablement. Els organitzadors eren la Juventud Patriótica –un grup neonazi madrileny– i també hi participaven España 2000 i La Falange, segons lamarea.com.

La misteriosa explosió de Sarrià mai no aclarida

La misteriosa explosió de Sarrià que no va ser mai aclarida. Edifici sinistrat. Font Blog Llibertat
imatge de l’explosió l’edifici edifici situat a la cantonada dels carrers Capità Arenas i Santa Amèlia, al districte de Sarrià, a Barcelona

Tal dia com avui de l’any 1972, fa 47 anys, a les 00.20 hores de la matinada es produïa una potent explosió en un edifici situat a la cantonada dels carrers Capità Arenas i Santa Amèlia, al districte de Sarrià, a Barcelona. Del resultat d’aquella explosió, les portes terceres d’aquell edifici de deu plantes es van enfonsar, i segons la nota de premsa que publicava l’endemà (7 de març de 1972) La Vanguardia Española, l’immoble va quedar seccionat “como si lo hubieran cortado limpiamente con un cuchillo”. Les primeres informacions parlaven de setze víctimes mortals que havien estat localitzades pels serveis d’emergències en les primeres maniobres de retirada de les runes acumulades al carrer. Però en el decurs de les hores posteriors els bombers localitzarien fins a tres cossos més que elevaria el total de víctimes mortals a dinou.

Tot i que, des d’un bon començament, cap font oficial va apuntar les causes reals d’aquella explosió, només passats uns dies cobraria força la possibilitat d’una fuita de gas natural. I malgrat que els experts que va aportar el Col·legi d’Enginyers ho van desestimar, mesos més tard s’iniciava el judici contra Catalana de Gas, que finalment arribaria a un acord per pagar les indemnitzacions, però mai acceptaria la responsabilitat. A les dinou víctimes mortals, calia sumar els ferits, els danys estructurals que va patir l’edifici i els danys menors que van patir els edificis de l’entorn i els vehicles estacionats a la via pública. Segons els testimonis, aquella explosió va propulsar vidres, ferros i bocins de material de construcció en un radi de 200 metres. El maig de 1977 ―cinc anys després― l’Audiència Provincial de Barcelona va decidir sobreseure l’expedient. 

Anys més tard, la premsa revelaria la sospita que aquella explosió s’havia produït en el context d’una guerra d’interessos econòmics. Segons el diari El País en la seva edició del 18 de juny de 1976 (quasi un any abans que l’Audiència de Barcelona decidís sobreseure l’expedient), aquella guerra enfrontava Pere Duran Farell, president de Catalana de Gas i partidari de la liberalització del subministrament de l’energia, amb Luis Valero Bermejo, membre dels consells d’administració de diverses empreses energètiques monopolistes, advocat de l’Estat (ho seria fins a 1980) i president de la Confederación Nacional de Excombatientes. En aquell article El País apunta la possibilitat que Valero podria haver estat al darrere del sinistre amb el propòsit de desprestigiar Catalana de Gas, en una operació que titllava de “terrorismo blanco”.

https://www.elnacional.cat/ca/efemerides/marc-pons-misteriosa-explosio-sarria_361611_102.html