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Santa Sede a la ONU: La pornografía contribuye al abuso infantil

NUEVA YORK, 14 de octubre (C-Fam) Durante los debates de la ONU esta semana, la delegación de la Santa Sede, que representa al Papa Francisco en las Naciones Unidas, denunció el aborto, la pornografía y la subrogación como “prácticas que reducen a la persona humana a un objeto.”

“Es un error pensar que en una sociedad en donde el consumo anormal de sexo por internet es desenfrenado entre los adultos podría ser capaz de proteger eficazmente a los menores”, dijo Monseñor Robert Murphy al tercer comité de la ONU al citar los comentarios del Papa Francisco contra la pornografía infantil. El comité, que se ocupa de temas sociales, se reunió a principios de esta semana para debatir los derechos de los niños.

Monseñor Murphy tampoco se anduvo con rodeos al describir la gestación subrogada, afirmando que “convierte al niño en el mero objeto de un absoluto deseo de ser satisfecho y no puede justificarse por motivaciones solidarias”.

Dijo que la mercantilización de los niños también estaba presente en relación con el aborto porque “trata a los niños como descartables”. Como ejemplos, señaló el rechazo a las niñas y niños con discapacidad a través del aborto selectivo por sexo y el aborto basado en la discapacidad.

Monseñor Murphy destacó la importancia de la familia como “la base para el bienestar de los niños” de acuerdo con el derecho internacional. Hizo hincapié en el papel de los padres como los “principales educadores de sus hijos”, y enfatizó que los padres significaban tanto “madre como padre” cuando se referían a los padres. Y lamentó cómo “los niños sin el cuidado de sus padres tienen más probabilidades de sufrir exclusión, violencia, abuso, abandono y explotación”.

“Por lo tanto, los esfuerzos para promover y proteger los derechos y el bienestar de los niños deben ir de la mano con medidas para apoyar y fortalecer a la familia”, concluyó.

Los comentarios de Murphy contrastaron con los comentarios de países occidentales poderosos que no mencionaron en absoluto a las madres, los padres y la familia en sus declaraciones sobre los derechos de los niños.

La delegación de Estados Unidos eligió el debate sobre los derechos del niño para promover la homosexualidad y la transgeneridad.

“En todo el mundo, los niños LGBTQI+ están sufriendo y, a menudo, en silencio. Los niños LGBTQI+ corren un mayor riesgo de quedarse sin hogar, suicidio, depresión, ansiedad, abuso y uso de sustancias. Debemos trabajar juntos para garantizar que los niños LGBTQI+ en todas partes sean tratados con el respeto y la dignidad que merecen”, dijo Dylan Lang, asesor de EE. UU. para el Tercer Comité.

La Unión Europea enfatizó el derecho de los niños a “ser escuchados” ya tomar sus propias decisiones.

Varios países mencionaron las políticas familiares en el contexto de la protección infantil, pero ninguno más que Hungría.

“La protección de los niños es una alta prioridad para Hungría, consagrada en nuestra Ley Fundamental”, dijo la delegación húngara. “Con este espíritu, no escatimamos esfuerzos para apoyar el desarrollo físico, mental y social de los niños y hemos brindado un apoyo integral directamente a los niños que lo necesitan, como catering escolar gratuito, así como un entorno familiar propicio a través de la licencia parental pagada, exención de impuestos para familias con cuatro o más hijos, protección social, así como apoyo en la crianza de los hijos a familias en situación de vulnerabilidad”.

Las resoluciones de la Tercera Comisión finalmente se enviarán a la Asamblea General en pleno en diciembre.

Un observador le dijo al Friday Fax: “Es muy útil cuando la Santa Sede habla con tanta fuerza. También ayuda a todas las delegaciones que quieren hacer oir su voz”.

La ultraderecha ataca al Papa; los obispos callan

El Papa Francisco recibe a un niño durante su audiencia general de los miércoles en el Aula Pablo VI en la Ciudad del Vaticano.- EFE

El mundo al revés: cuentas de twitter del mundo de la izquierda haciéndose eco, e incluso aplaudiendo, según qué declaraciones del Papa Francisco, y tanto la derecha ultra como la ultraderecha españolas criticándolo o ninguneándolo, cuando no insultándolo sin recato alguno. No entiendo nada, pero lo que menos alcanzo a comprender es el silencio de los obispos españoles.

El sábado 16 de octubre, durante su intervención vía zoom en el IV Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el Papa defendió “un salario universal” y abogó por “la reducción de la jornada laboral” como medidas para un mayor acceso de todos al trabajo. Con esta propuesta, Bergoglio vino a redondear el mensaje que días antes había dirigido a la FAO durante la celebración del Foro Mundial de la Alimentación, y en el que textualmente afirmó: “Para la humanidad el hambre no es sólo una tragedia sino una vergüenza. Ante esta realidad, no podemos permanecer insensibles o quedar paralizados. Todos somos responsables”.

¿Cómo queremos que diciendo estas cosas la ultramontana derecha española no ande cabreada con el Sumo Pontífice? Andan descolocados, los “pobres”, porque además del himno o la bandera, sin duda están convencidos de que el catolicismo es también patrimonio exclusivamente suyo. Les está complicando mucho el discurso tanto a ellos como a cuantos poderosos abusan de su posición:

Pido a los medios de comunicación que terminen con la lógica de la post-verdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio”, escribió Francisco en su cuenta de twitter –@Pontifex- el mismo día 16 de octubre echando más leña al fuego. Este Papa “es una catástrofe para la iglesia, un populista, se apresuró a proclamar Marhuenda en la tele esa misma noche. Y añadió: “Como católico, lo resistiré hasta que dios lo lleve a su sino y llegue un Papa que tenga la cabeza mejor ordenada”.

Quizás convenga recordar a estos “sepulcros blanqueados” que lo que está haciendo Francisco, en realidad no es ninguna novedad: proviene de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), allá por 1891, cuando los Papas empezaron a publicar encíclicas sociales. En todas ellas, desde la Rerum novarum de León XIII hasta la Laborem excersens de Juan Pablo II, se encuentran presentes ideas como que “el trabajo está por encima de la producción” o que “toda propiedad tiene una hipoteca social”. Y en todas aparecen principios básicos como la dignidad del ser humano, el bien común o la solidaridad.

Lo que ha hecho Francisco es proporcionarle mayor altavoz a esta doctrina, reivindicarla, ponerla en valor, pero todo estaba ya dicho por algún Papa anterior. En la carta que envió a México para ser leída el 26 de septiembre durante los actos del Bicentenario de la Independencia no se decía nada que no se hubiera dicho ya: “Tanto mis antecesores como yo mismo, recordaba, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización”.

En su cuenta políglota de twitter, el sábado pasado Francisco debió pensar que era un buen día para difundir su mensaje “urbi et orbi”: además de leerle la cartilla a los medios de comunicación como ya hemos visto, decidió no dejar a nadie con poder sin su correspondiente admonición:

Pido a los gobiernos y a todos los políticos que trabajen por el bien común; a los fabricantes y traficantes de armas que cesen totalmente su actividad, a los grandes laboratorios que liberen las patentes, a las grandes corporaciones alimentarias, que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución. A los grupos financieros y organismos internacionales de crédito, pido que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas….” Y así sucesivamente hasta completar una docena de tuits donde no dejó títere con cabeza.

Ni siquiera aquí había nada nuevo, porque estas admoniciones se pueden encontrar en la encíclica “Fratelli tutti” publicada hace ahora un año, también en la exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, de noviembre de 2013, o en la encíclica “Laudato si” de 2015, dedicada a la ecología. Tanto en estos como en otros muchos escritos Francisco había denunciado ya la existencia de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera.

Lo único novedoso es que el Vaticano decida trasladar todo esto a las redes sociales aumentando así tanto su repercusión como el escozor producido a la mayoría de los hooligans de la ultraderecha española. Que los medios españoles, teniendo en cuenta en manos de quiénes están, insulten o permanezcan callados puede entenderse, pero los jerarcas de la Iglesia católica… ¿qué hacen ellos puestos de perfil? ¿qué hacen viendo pasar los días sin decir esta boca es mía?

Consulto la cuentas de twitter de Juan José Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal: ni un solo retuit a las peticiones de su jefe directo; tampoco en la cuenta de Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. Y eso que ambos son, al menos sobre el papel, las personas de confianza colocadas por Bergoglio al frente de la Conferencia Episcopal Española. Ninguna referencia tampoco en la cuenta institucional, ni en la de Luis Argüello, secretario general, aunque este sí salió a la palestra para reclamar que se leyera la carta completa del Papa a los mexicanos antes de criticarla. Por lo demás, nada de contestar a las arremetidas ultras. Solo silencio. ¿Alguien me lo puede explicar?

Al final vamos a tener que resignarnos y verle la parte positiva. Por lo menos no están echando leña al fuego ni apoyando públicamente los desafueros de Marhuenda, Ayuso, Espinosa de los Monteros, Aznar y compañía. Algo es algo. Porque algunos obispos me conozco yo que estarían encantados, si tuvieran poder en estos momentos, de irrumpir en escena y soltar cuatro frescas en esa línea.

No estaría mal que la plana mayor de los obispos españoles, en teoría todos ellos de la confianza de Francisco, salieran ya de sus madrigueras y se pronunciaran claramente contra esta especie de cruzada de las ultraderechas contra un Papa al que ahora solo parece defender la izquierda. Que tampoco es eso, ni tanto ni tan calvo. Cuanto antes acabemos con esta esquizofrenia mejor, ¿no les parece?

Acusen l’ultradreta d’aprofitar-se del cristianisme

La sociòloga de la religió Mar Griera i el teòleg i jesuïta Víctor Codina han alertat de l’aprofitament que fa l’extrema dreta del cristianisme per difondre el seu missatge i han alertat del fonamentalisme cristià que fomenten dirigents com Donald Trump (EUA), Jair Bolsonaro (Brasil) o Jeanine Áñez (Bolívia).

Griera, que va participar dilluns passat amb Codina a la conferència “Fonamentalismes cristians i autoritarismes” organitzada per Justícia i Pau i Cristianisme i Justícia, ha advertit, en declaracions a Efe, de la instrumentalització del cristianisme que duen a terme aquests dirigents polítics.

Griera defensa que “les persones que formen part de comunitats cristianes voten menys a la dreta radical”, però que entre els votants de l’extrema dreta es troba “una identitat cristiana no practicant que oposa la cultura cristiana als migrants musulmans que rebutgen”.

La sociòloga posa com a exemple d’aquest simbolisme cristià que utilitza el líder de l’extrema dreta Santiago Abascal, “que primer es va casar pel civil, però després del divorci, es va casar per l’Església”.

“Racisme cultural”

“El racisme de l’extrema dreta actual no és biològic, sinó cultural”, adverteix Griera, que ha assenyalat que la ultradreta “utilitza el discurs que la civilització judeocristiana ha de separar-se de la civilització islàmica per justificar el racisme”.

El fonamentalisme cristià va sorgir en la dècada del 1910 als Estats Units, i segons Griera, en aquell moment “eren comunitats tancades que rebutjaven entrar en política i que se centraven a interpretar la Bíblia de manera literal”.

Aquesta reclusió canvia al llarg de segle XX, fins que apareix “un fonamentalisme amb característiques de moviment social”, que es vincula amb una dreta radical que “formalment respecta el mètode democràtic però que ataca les bases de la democràcia”.

“Les grans manifestacions de plataformes com Hazte Oír a principis dels anys 2000 contra el matrimoni entre persones de mateix sexe o l’avortament són mostres d’aquesta agenda conservadora de l’església que surt al carrer”, exposa Griera.

“Més incògnites que certeses”

Tot i així, la sociòloga alerta que hi ha “més incògnites que certeses” pel que fa al fenomen de l’extrema dreta, ja que és un fenomen recent: “estudis de fa dos anys explicaven que a Espanya no era previsible el sorgiment d’una força d’extrema dreta com a la resta d’Europa”, recorda.

El teòleg Víctor Codina explica que la instrumentalització del cristianisme “aporta seguretat a l’extrema dreta” per justificar un discurs de “pensament únic, vertical, sense diàleg i masclista” i posa l’exemple del polític italià Matteo Salvini, que va parlar en contra dels migrants “amb el rosari a la mà”.

Papa Francisco: “Latinoamérica será víctima hasta que no se libere de imperialismos explotadores”

En una extensa entrevista con la agencia argentina de noticias ‘Télam’, el pontífice habla del “sueño de San Martín y Bolívar” y convoca a la unidad regional

El papa Francisco durante una audiencia general en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.
ALESSANDRA BENEDETTI (CORBIS)

El papa Francisco hizo una firme defensa del perfil “popular” de la Iglesia latinoamericana y su papel emancipador en una región que, consideró, “será víctima hasta que no se termine de liberar de imperialismos explotadores”. En una entrevista de alto contenido político, concedida en Santa Marta la semana pasada a la agencia argentina de noticias Télam, el pontífice evitó mencionar a esos “explotadores” porque, dijo, “son tan obvios que todo el mundo los ve”. E invitó a América Latina a pensarse “desde la periferia” para cumplir el “sueño de unidad de San Martín y Bolívar”.

“Me llamó la atención una conferencia que escuché de Amelia Podetti, una filósofa que ya falleció, en la que dijo: ‘Europa vio el Universo cuando Magallanes llegó al Sur’. O sea, desde la periferia más grande, se entendió a sí misma. La periferia nos hace entender el centro. Podrán estar de acuerdo o no, pero si vos querés saber lo que siente un pueblo, andá a la periferia. Las periferias existenciales, no sólo las sociales. Y ahí se muestra el pueblo”, dijo el Papa.

En esa periferia está América Latina, ese sitio donde “se ve la verdadera realidad”, según Francisco. La región tiene entonces el desafío de construir desde allí la unidad y “liberarse de los imperialismos”. “Latinoamérica todavía está en ese camino lento, de lucha, del sueño de San Martín y Bolívar por la unidad de la región. El sueño de San Martín y Bolívar es una profecía, ese encuentro de todo el pueblo latinoamericano más allá de la ideología. Esto es lo que hay que trabajar para lograr la unidad latinoamericana”, dijo Francisco a Télam.

Nacido en Argentina hace 85 años, Francisco se convirtió el 13 de marzo de 2013 en el primer Papa latinoamericano. Desde entonces no ha vuelto a su país, pero ha visitado Brasil -su primer viaje al exterior, en julio de aquel mismo año-, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba, México y Colombia. En todos esos países la Iglesia Católica está fuerte porque, dijo Francisco, “tiene una historia de cercanía al pueblo muy grande”: “Es una Iglesia popular, en el sentido real de la palabra. Es una Iglesia que se desnaturalizó cuando el pueblo no podía expresarse y terminó siendo una Iglesia de capataces de estancia, con los agentes pastorales que mandaban”. “La Iglesia latinoamericana tiene aspectos de sujeción ideológica en algunos casos. Los ha habido y los seguirá habiendo porque eso es una limitación humana”, agregó el Papa, “pero es una Iglesia que pudo y puede expresar cada vez mejor su organización popular”.

Francisco habló durante más de una hora y media y se mostró francamente recuperado de su artrosis en la rodilla derecha, el mal que lo obligó a suspender una gira prevista para principios de julio por República Democrática del Congo y Sudán del Sur. La suspensión disparó los rumores de una posible renuncia. Consultado por Télam si aún había “Papa para rato”, optó por una respuesta casi de protocolo: “Que lo diga el de arriba”. Se mostró, sin embargo, muy animado durante la charla. Habló de la guerra en Ucrania, la necesidad de acercar la política a los jóvenes y del fin de la pandemia. “No podemos volver a la falsa seguridad de las estructuras políticas y económicas que teníamos antes [de la covid-19]. Así como digo que de la crisis no se sale igual, sino que se sale mejor o peor, también digo que de la crisis no se sale solo. O salimos todos o no sale ninguno”, dijo Francisco.

El Papa es consciente del poder de su voz “disonante”, como la definió, pero también criticó lo que consideró la manipulación mediática de sus palabras. “Si hablo yo todos dicen “habló el Papa y dijo esto”. Pero también es cierto que te agarran una frase fuera de contexto y te hacen asegurar lo que no quisiste decir. Por ejemplo, con la guerra hubo toda una disputa por una declaración que hice en una revista jesuita: dije “aquí no hay buenos ni malos” y expliqué por qué. Pero se tomó esa frase sola y dijeron ‘¡el Papa no condena a Putin!’. La realidad es que el estado de guerra es algo mucho más universal, más serio, y aquí no hay buenos ni malos. Todos estamos involucrados y eso es lo que tenemos que aprender”, dijo. Llamó entonces a reconsiderar el concepto de “guerra justa”, aquella que justifica la reacción la víctima: “Puede haber una guerra justa, hay derecho a defenderse, pero como se usa hoy día ese concepto hay que repensarlo. Yo he declarado que el uso y la posesión de armas nucleares es inmoral. Resolver las cosas con una guerra es decirle no a la capacidad de diálogo”.

Jorge Bergoglio cumplirá el año próximo diez años como Papa. “Bergoglio nunca se imaginó que iba a terminar aquí. Nunca”, dijo. Y recordó cómo fue aquel día de la elección. “Yo vine al Vaticano con una valijita, con lo puesto y un poquito más. Más aún: dejé preparados en Buenos Aires los sermones para el Domingo de Ramos. Pensé: ningún Papa va a asumir el Domingo de Ramos, así que yo el sábado viajo de vuelta a casa. O sea, nunca me imaginé que iba a estar acá”. “¿Y cómo miraría Bergoglio al Papa?”, le preguntó Télam. “Yo creo que en el fondo diría ‘¡Pobre tipo! ¡La que te tocó!’. Pero no es tan trágico ser Papa”.

https://elpais.com/argentina/2022-07-01/el-papa-francisco-latinoamerica-sera-victima-hasta-que-no-se-libere-de-imperialismos-explotadores.html

¿Qué es el capital espiritual y qué relación tiene con el suicidio juvenil?

Discurso del Papa en Asís en ocasión del evento Economy of Francesco. En el habla de 3 formas de sostenibilidad (social, relacional y espiritual) y da tres claves para ir adelante. En el ámbito de la sostenibilidad espiritual dice qué es y habla del suicidio juvenil.

(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano-Asís, 25.09.2022).- A las 9.00 de la mañana del sábado 24 de septiembre, el Santo Padre Francisco despegó del helipuerto del Vaticano para viajar a Asís con motivo del evento «Economía de Francisco».

A su llegada a la Piazzale frente al Pala-Eventi de Santa Maria degli Angeli, el Papa fue recibido en el Teatro Lyrick por tres jóvenes, en representación de los participantes en el evento; por el Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Card. Michael Czerny, S.I.; el Arzobispo-Obispo de Asís-Nocera Umbra-Gualdo Tadino, y de Foligno, Monseñor Domenico Sorrentino; la Presidenta de la Región de Umbría, Dra. Donatella Tesei; el Prefecto de Perugia, Dr. Armando Gradone; el Alcalde de Perugia, Dr. Francesco C. G. M., y el Presidente de la Región de Umbría, Dr. Francesco C. M. S., de la Provincia de Perugia. Armando Gradone; la Alcaldesa de Asís y Presidenta de la Provincia de Perugia, Dra. Stefania Proietti; los miembros del Comité Promotor del Evento, Prof. Luigino Bruni; la Dra. Francesca di Maolo y Sor Alessandra Smerilli, F.M.A, y por Representantes de las Familias Franciscanas de Asís y Pro Civitate Christiana.

A las 9.50 de la mañana el Papa Francisco llegó al escenario del Teatro Lyrick donde comenzó el encuentro con los jóvenes. Tras varios momentos musicales y teatrales y los testimonios de ocho jóvenes, el Papa Francisco pronunció su discurso. Inmediatamente después, se procedió a la lectura y firma del «Pacto».

Al final, tras saludar a los jóvenes presentes en el escenario, el Santo Padre se dirigió a la plaza frente al teatro desde donde -a las 11.50 horas- partió en helicóptero para regresar al Vaticano. Ofrecemos a continuación la traducción en español del discurso del Papa en Asís:


Queridos jóvenes, ¡buenos días! Saludo a todos los que habéis venido, que habéis tenido la oportunidad de estar aquí, pero también quiero saludar a todos los que no han podido llegar, que se han quedado en casa: ¡un recuerdo para todos! Estamos unidos, todos nosotros: ellos desde su lugar, nosotros aquí.

He esperado más de tres años este momento, desde que, el 1 de mayo de 2019, escribí la carta que les llamó y luego les trajo aquí a Asís. Para muchos de vosotros –acabamos de escuchar– el encuentro con la «Economía de Francisco» despertó algo que ya teníais dentro. Ya estabais comprometidos con la creación de una nueva economía; esa carta os unió, os dio un horizonte más amplio, os hizo sentir parte de una comunidad mundial de jóvenes que tenían la misma vocación que vosotros. Y cuando un joven ve en otro joven su propia vocación, y luego esta experiencia se repite con cientos, miles de otros jóvenes, entonces se hacen posibles grandes cosas, incluso esperar cambiar un sistema enorme, un sistema complejo como la economía mundial. De hecho, hoy casi hablar de economía parece algo antiguo: hoy hablamos de finanzas, y las finanzas son una cosa acuosa, una cosa gaseosa, no se pueden tomar. Una vez, una buena economista del mundo me dijo que había tenido una experiencia de encuentro entre la economía, el humanismo y la religión. Y fue bien, esa reunión. Quiso hacer lo mismo con las finanzas y fracasó. Cuidado con esta gaseosidad de las finanzas: hay que devolver la actividad económica a sus raíces, a sus raíces humanas, tal y como fueron hechas. Vosotros, los jóvenes, con la ayuda de Dios, sabéis cómo hacerlo, podéis hacerlo; los jóvenes lo han hecho muchas veces a lo largo de la historia.

Estás viviendo tu juventud en una época que no es fácil: la crisis medioambiental, luego la pandemia y ahora la guerra de Ucrania y las otras guerras que se suceden desde hace años en varios países, están marcando nuestras vidas. Nuestra generación os ha legado muchas riquezas, pero no hemos sabido cuidar el planeta y no estamos cuidando la paz. Cuando te enteras de que los pescadores de San Benedetto del Tronto en un año han sacado del mar 12 toneladas de suciedad y plásticos y cosas así, ves cómo no sabemos cuidar el medio ambiente. Y, en consecuencia, tampoco guardamos la paz. Estáis llamados a convertiros en artesanos y constructores de la casa común, una casa común que está «cayendo en la ruina». Digámoslo: lo es. Una nueva economía, inspirada en Francisco de Asís, puede y debe ser hoy una economía respetuosa con la tierra, y una economía de paz. Se trata de transformar una economía que mata (cf. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 53) en una economía de la vida, en todas sus dimensiones. Para llegar a ese «buen vivir», que no es la dolce vita o el vivir bien, no. El buen vivir es esa mística que los pueblos aborígenes nos enseñan a tener en relación con la tierra.

Me gustó su elección de modelar esta reunión de Asís sobre la profecía. Me ha gustado lo que has dicho sobre la profecía. La vida de Francisco de Asís, después de su conversión, fue una profecía, que continúa incluso en nuestro tiempo. En la Biblia, la profecía tiene mucho que ver con los jóvenes. Samuel era un niño cuando fue llamado, Jeremías y Ezequiel eran jóvenes; Daniel era un niño cuando profetizó la inocencia de Susana y la salvó de la muerte (cf. Dan 13:45-50); y el profeta Joel anuncia al pueblo que Dios derramará su Espíritu y «vuestros hijos e hijas se convertirán en profetas» (3:1). Según las Escrituras, los jóvenes son portadores de un espíritu de conocimiento e inteligencia. Fue el joven David quien humilló la arrogancia del gigante Goliat (cf. 1 Sam 17:49-51). De hecho, cuando la comunidad civil y las empresas carecen de las habilidades de los jóvenes, toda la sociedad se marchita, la vida de todos se extingue. Falta creatividad, falta optimismo, falta entusiasmo, falta valor para asumir riesgos. Una sociedad y una economía sin jóvenes son tristes, pesimistas, cínicas. Si quieren ver esto, vayan a esas universidades ultra especializadas en economía liberal, y miren las caras de los jóvenes que estudian allí. Pero gracias a Dios estás ahí: no sólo estarás ahí mañana, sino que estás ahí hoy; no sólo eres el «todavía no», también eres el «ya», eres el presente.

Una economía que se inspira en la dimensión profética se expresa hoy en una nueva visión del medio ambiente y de la tierra. Debemos ir a esta armonía con el medio ambiente, con la tierra. Hay muchas personas, empresas e instituciones que están haciendo una conversión ecológica. Debemos avanzar por este camino, y hacer más. Lo haces «más» y se lo pides a todos. No basta con maquillar, hay que cuestionar el modelo de desarrollo. La situación es tal que no podemos esperar a la próxima cumbre internacional, que puede no ser necesaria: la tierra arde hoy, y es hoy cuando debemos cambiar, a todos los niveles. Este último año ha trabajado en la economía vegetal, un tema innovador. Has visto que el paradigma vegetal contiene un enfoque diferente de la tierra y el medio ambiente. Las plantas saben cooperar con su entorno, e incluso cuando compiten, en realidad están cooperando por el bien del ecosistema. Aprendamos de la mansedumbre de las plantas: su humildad y su silencio pueden ofrecernos un estilo diferente que necesitamos urgentemente. Porque si hablamos de transición ecológica pero nos quedamos en el paradigma económico del siglo XX, que expolió los recursos naturales y la tierra, las maniobras que adoptemos siempre serán insuficientes o estarán enfermas de raíz. La Biblia está llena de árboles y plantas, desde el árbol de la vida hasta el grano de mostaza. Y San Francisco nos ayuda con su fraternidad cósmica con todos los seres vivos. Los humanos, en los dos últimos siglos, hemos crecido a costa de la tierra. Es ella quien ha pagado la factura. A menudo lo hemos saqueado para aumentar nuestro bienestar, y ni siquiera el de todos, sino el de un pequeño grupo. Es el momento de un nuevo coraje para abandonar las fuentes de energía fósiles, para acelerar el desarrollo de fuentes de impacto cero o positivo.

Y luego hay que aceptar el principio ético universal -que no nos gusta- de que hay que reparar el daño. Se trata de un principio universal y ético: el daño debe ser reparado. Si hemos crecido abusando del planeta y de la atmósfera, hoy también debemos aprender a hacer sacrificios en estilos de vida que siguen siendo insostenibles. De lo contrario, serán nuestros hijos y nietos los que paguen la factura, una factura demasiado alta e injusta. Hace seis meses escuchaba a un científico mundial muy importante que decía: «Ayer me nació una nieta. Si seguimos así, pobrecita, dentro de treinta años tendrá que vivir en un mundo inhabitable». Serán los hijos y los nietos los que paguen la factura, una factura que será demasiado alta y demasiado injusta. Es necesario un cambio rápido y decisivo. Lo digo en serio: ¡cuento con ustedes! Por favor, no nos dejen solos, den el ejemplo. Y les digo la verdad: para vivir en este camino se necesita valor y a veces una pizca de heroísmo. Escuché, en una reunión, a un joven, de 25 años, que acababa de salir como ingeniero superior, no encontraba trabajo; al final lo encontró en una industria que no sabía muy bien lo que era; cuando estudió lo que tenía que hacer -sin trabajo, en condiciones de trabajar- lo rechazó, porque estaban fabricando armas. Estos son los héroes de hoy.

La sostenibilidad, pues, es una palabra multidimensional. Además de la medioambiental, también están las dimensiones social, relacional y espiritual.

1º Sostenibilidad social

El social empieza a ser reconocido lentamente: nos damos cuenta de que el grito de los pobres y el grito de la tierra son el mismo grito (cf. Enc. Laudato si’, 49). Por lo tanto, cuando trabajamos por la transformación ecológica, debemos tener en cuenta los efectos que algunas opciones medioambientales tienen sobre la pobreza. No todas las soluciones medioambientales tienen los mismos efectos sobre los pobres y, por lo tanto, hay que preferir las que reducen la miseria y la desigualdad. Mientras intentamos salvar el planeta, no podemos descuidar al hombre y la mujer que sufren. La contaminación que mata no es sólo el dióxido de carbono, la desigualdad también contamina mortalmente nuestro planeta. No podemos permitir que las nuevas calamidades medioambientales borren de la vista pública las antiguas y siempre presentes calamidades de la injusticia social, incluso de la injusticia política. Pensemos, por ejemplo, en la injusticia política; el pobre pueblo maltratado de los rohingya que vaga de un lado a otro porque no puede vivir en su propia patria: una injusticia política.

2º Sostenibilidad relacional

También hay una insostenibilidad de nuestras relaciones: en muchos países, las relaciones de las personas se están empobreciendo. Especialmente en Occidente, las comunidades son cada vez más frágiles y fragmentadas. La familia, en algunas regiones del mundo, está sufriendo una grave crisis, y con ella la aceptación y custodia de la vida. El consumismo actual busca llenar el vacío de las relaciones humanas con bienes cada vez más sofisticados: ¡la soledad es un gran negocio en nuestra época! – pero de esta manera se genera una hambruna de felicidad. Y eso es algo malo. Piensa en el invierno demográfico, por ejemplo, cómo se relaciona con todo esto. El invierno demográfico en todos los países está disminuyendo mucho, porque la gente no está teniendo hijos, pero es más importante tener una relación afectiva con los perritos, con los gatos, etc. Tienen que empezar a procrear de nuevo. Pero también en esta línea de invierno demográfico está la esclavitud de la mujer: una mujer que no puede ser madre porque en cuanto le sube la barriga la despiden; a las embarazadas no siempre se les permite trabajar.

3º Sostenibilidad espiritual

Por último, está la insostenibilidad espiritual de nuestro capitalismo. El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, antes de ser un buscador de bienes es un buscador de sentido. Todos somos buscadores de sentido. Por eso el primer capital de cualquier sociedad es el espiritual, porque es el que nos da las razones para levantarnos cada día e ir a trabajar, y genera la alegría de vivir que también es necesaria para la economía. Nuestro mundo está consumiendo rápidamente esta forma esencial de capital acumulado durante siglos por las religiones, las tradiciones de sabiduría y la piedad popular. Y así, los jóvenes en particular sufren esta falta de sentido: a menudo enfrentados al dolor y las incertidumbres de la vida, se encuentran con un alma agotada de recursos espirituales para procesar el sufrimiento, la frustración, la decepción y el duelo. Mira la tasa de suicidio juvenil, cómo ha subido: y no los publican todos, ocultan la cifra. La fragilidad de muchos jóvenes proviene de la falta de este preciado capital espiritual; yo digo: ¿tienes capital espiritual? Todos responden en su interior, un capital invisible pero más real que el financiero o el tecnológico. Hay una necesidad urgente de reponer este capital espiritual esencial. La tecnología puede hacer mucho; nos enseña el «qué» y el «cómo» hacer: pero no nos dice el «por qué»; y así nuestras acciones se vuelven estériles y no llenan la vida, ni siquiera la económica.

Estando en la ciudad de Francisco, no puedo evitar pensar en la pobreza. Hacer economía inspirada en él es comprometerse a poner a los pobres en el centro. De ellos a mirar la economía, de ellos a mirar el mundo. Sin la estima, el cuidado, el amor por los pobres, por cada persona pobre, por cada persona frágil y vulnerable, desde el concebido en el vientre materno hasta el enfermo y discapacitado, hasta el anciano con dificultades, no hay «Economía Francisco». Yo iría más allá: una economía de Francisco no puede limitarse a trabajar para o con los pobres. Mientras nuestro sistema produzca residuos y funcionemos según este sistema, seremos cómplices de una economía que mata. Así que preguntémonos: ¿estamos haciendo lo suficiente para cambiar esta economía, o nos conformamos con pintar una pared cambiando de color, sin cambiar la estructura de la casa? No se trata de dar pinceladas de pintura, no: hay que cambiar la estructura. Tal vez la respuesta no esté en lo que podemos hacer, sino en cómo podemos abrir nuevos caminos para que los propios pobres se conviertan en protagonistas del cambio. En este sentido, hay experiencias muy grandes y muy desarrolladas en la India y en Filipinas.

San Francisco no sólo amaba a los pobres, sino también a la pobreza. Esta forma de vida austera, digamos. Francisco fue a los leprosos no tanto para ayudarlos, sino porque quería hacerse pobre como ellos. Siguiendo a Jesucristo, se despojó de todo para ser pobre con los pobres. Pues bien, la primera economía de mercado nació en la Europa del siglo XIII en contacto diario con los frailes franciscanos, amigos de aquellos primeros comerciantes. Esa economía creaba riqueza, claro, pero no despreciaba la pobreza. Creó riqueza sin despreciar la pobreza. Nuestro capitalismo, en cambio, quiere ayudar a los pobres pero no los estima, no entiende la paradójica bienaventuranza: «bienaventurados los pobres» (cf. Lc 6,20). No hay que amar la pobreza, sino combatirla, en primer lugar creando trabajo, un trabajo digno. Pero el Evangelio nos dice que sin valorar a los pobres no se puede combatir la miseria. Y es de aquí de donde debemos partir, incluso vosotros, empresarios y economistas: de vivir estas paradojas evangélicas de Francisco. Cuando hablo con la gente o me confieso, siempre pregunto: «¿Das limosna a los pobres?». – «¡Sí, sí!» – «Y cuando das limosna a los pobres, ¿les miras a los ojos?» – «Eh, no sé…» – «Y cuando das limosna, ¿tiras la moneda o tocas la mano del pobre?» No miran a los ojos y no tocan; y esto es un alejamiento del espíritu de la pobreza, un alejamiento de la verdadera realidad de los pobres, un alejamiento de la humanidad que debe tener toda relación humana. Alguien me dirá: «Papa, llegamos tarde, ¿cuándo vas a terminar?»: Terminaré ahora.

Y a la luz de esta reflexión, me gustaría dejarles tres indicaciones para seguir adelante.

1ª Mirar al futuro a través de los ojos de los más pobres

La primera: mirar el mundo a través de los ojos de los más pobres. En la Edad Media, el movimiento franciscano pudo inventar las primeras teorías económicas e incluso los primeros bancos solidarios (los «Monti di Pietà»), porque miraba el mundo con los ojos de los más pobres. Tú también mejorarás la economía si miras las cosas desde la perspectiva de las víctimas y los descartados. Pero para tener los ojos de los pobres y las víctimas hay que conocerlos, hay que ser su amigo. Y, creedme, si os hacéis amigos de los pobres, si compartís su vida, también compartiréis algo del Reino de Dios, porque Jesús dijo que de ellos es el Reino de los Cielos, y por ello son bienaventurados (cf. Lc 6,20). Y repito: que tus elecciones diarias no produzcan residuos.

2ª No olviden a los trabajadores

La segunda: sois sobre todo estudiantes, académicos y empresarios, pero no olvidéis el trabajo, no olvidéis a los trabajadores. El trabajo de las manos. El trabajo es ya el reto de nuestro tiempo, y lo será aún más en el futuro. Sin un trabajo digno y bien remunerado, los jóvenes no se convierten realmente en adultos, las desigualdades aumentan. A veces se puede sobrevivir sin trabajo, pero no se vive bien. Por lo tanto, mientras creas bienes y servicios, no olvides crear trabajo, buen trabajo y trabajo para todos.

3ª La Encarnación

La tercera indicación es: la encarnación. En los momentos cruciales de la historia, quienes fueron capaces de dejar una buena impresión lo hicieron porque tradujeron los ideales, los deseos, los valores en obras concretas. Es decir, los encarnaron. Además de escribir y hacer congresos, estos hombres y mujeres dieron vida a escuelas y universidades, bancos, sindicatos, cooperativas, instituciones. Cambiarás el mundo de la economía si, junto con tu corazón y tu cabeza, también utilizas tus manos. Los tres idiomas: la cabeza, el lenguaje del pensamiento, pero no sólo: combinado con el lenguaje del sentimiento, del corazón. Y no sólo: combinado con el lenguaje de las manos. Y tienes que hacer lo que sientes y piensas, sentir lo que haces y pensar lo que sientes y haces. Es la unión de las tres lenguas.

Las ideas son necesarias, nos atraen mucho sobre todo cuando somos jóvenes, pero pueden convertirse en trampas si no se convierten en «carne», es decir, en concreción, en compromiso diario: los tres lenguajes. Las ideas por sí solas enferman y acabamos en órbita, todos nosotros, si sólo son ideas. Las ideas son necesarias, pero deben hacerse «carne». La Iglesia siempre ha rechazado la tentación gnóstica -el gnosticismo, el de la sola idea-, que piensa que puede cambiar el mundo sólo con un conocimiento diferente, sin el esfuerzo de la carne. Las obras son menos «luminosas» que las grandes ideas, porque son concretas, particulares, limitadas, con luces y sombras juntas, pero fecundan la tierra día tras día: la realidad es superior a la idea (cf. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 233). Queridos jóvenes, la realidad es siempre superior a la idea: estad atentos a esto.

Queridos hermanos y hermanas, os agradezco vuestro compromiso: gracias. Sigue adelante, con la inspiración e intercesión de San Francisco. Y yo -si están de acuerdo- quisiera concluir con una oración. Yo lo leo y vosotros con el corazón lo seguís:

“Padre, te pedimos perdón por haber herido gravemente la tierra, por no respetar las culturas indígenas, por no estimar y amar a los más pobres, por crear riqueza sin comunión. Dios vivo, que con tu Espíritu inspiraste los corazones, los brazos y las mentes de estos jóvenes y los pusiste en marcha hacia una tierra prometida, mira con benevolencia su generosidad, su amor, su voluntad de gastar su vida por un gran ideal. Bendícelos, Padre, en sus empresas, en sus estudios, en sus sueños; acompáñalos en sus dificultades y sufrimientos, ayúdales a transformarlos en virtud y sabiduría. Apóyalos en sus deseos de bondad y de vida, sostenlos en sus decepciones ante los malos ejemplos, que no se desanimen y sigan su camino. Tú, cuyo Hijo unigénito se hizo carpintero, dales la alegría de transformar el mundo con amor, ingenio y manos. Amén”.

Y muchas gracias.

Abat emèrit Soler: “Treballem per una Església arrelada al País”

La missa de la Diada a la Basílica de Santa Maria del Mar de Barcelona ja s’ha convertit en una tradició més. Aquest 11 de setembre l’ha presidit l’abat emèrit de Montserrat, Josep M. Soler, que ha defensat l’amor a la pàtria com un dels components de la vida cristiana. El Concili Vaticà II va demanar “que els ciutadans cultivin, magnànimament i amb lleialtat, l’amor a la pàtria” i “sempre en consideració al bé de la família humana”.

Coincidint amb els 75 anys de l’entronització de la Moreneta, l’abat emèrit ha destacat el que es pot recuperar avui d’aquells actes de reconciliació després de la Guerra Civil que va liderar l’Església. Entre altres punts, que “treballem per una Església -pastors i fidels- arrelada al País i a la seva cultura, servidora dels petits i dels pobres”. Alhora “que des de la diversitat d’opcions sapiguem treballar units en allò que més convé al nostre poble” i que “l’amor a Catalunya ens faci superar les divisions i els conflictes per mitjà d’un diàleg franc i respectuós”.

La convocatòria de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat s’ha consolidat els darrers anys en assistència i seguiment. Hi ha participat el conseller Jaume Giró, habitual en aquesta celebració des de fa anys, la directora general d’Afers Religiosos, Yvonne Griley, i el director general de Prospectiva d’Exteriors, Joan Maria Piqué. L’exconseller Quim Forn i l’historiador Lluís Duran, membres de la junta d’Òmnium, són alguns dels representants de les entitats socials que també han assistit a la missa. En coincidir en diumenge, aquest any hi ha hagut menys capellans concelebrants del que és habitual.

L’abat emèrit ha centrat l’homilia en l’Evangeli d’aquest diumenge, la paràbola del fill pròdig. Ha fet una reflexió sobre el perdó i l’alegria de Déu quan retroba el qui s’ha perdut: “Déu no menysprea mai un cor penedit”.

“ESTIMAR LA PÀTRIA, NO ÉS SOLS UN SENTIMENT, ÉS UN COMPROMÍS PER BUSCAR EL MILLOR PELS SEUS CIUTADANS”


En la seva reflexió sobre l’amor al país, ha recordat que “la pàtria no la triem, ens és donada en néixer com una realitat espiritual”. Això porta als cristians ha haver de “ser corresponsables en la recerca del bé comú des del moment que el compromís cívic és part integrant de la vida dels deixebles de Jesucrist”. Entre altres, es concreta en el respecte a la pluralitat d’opcions o el treball per una societat justa i per una economia equilibrada i ecològica. També en la necessitat de conèixer “la història del nostre poble” i “conrear amorosament la llengua i parlar-la amb correcció; hem de conèixer la nostra rica literatura, que, juntament amb la història, ha forjat l’ànima del nostre poble”. “Estimar la pàtria, no és sols un sentiment, és un compromís per buscar el millor pels seus ciutadans, és afavorir que es puguin resoldre els conflictes per mitjà d’un diàleg sincer pensant en el bé comú i és, també, decidir el futur col·lectiu per mitjà de processos democràtics i pacífics”, ha conclòs.

Al final de la missa, el president de la Lliga Espiritual, Carles Armengol, ha agraït la participació de l’abat emèrit el suport que ha donat l’entitat durant tota seva etapa abacial que es va acabar ara fa un any. També ha convidat als assistents a donar suport i adherir-se a la Lliga Espiritual.

L’eucaristia s’ha tancat recitant amb tots els participants la Visita Espiritual a la Mare de Déu de Montserrat de Torres i Bages, que demana “traieu de Catalunya l’esperit de discòrdia i ajunteu tots els seus fills amb cor de germans”. L’acte s’ha acabat amb el cant del Virolai.

https://www.catalunyareligio.cat/ca/abat-emerit-soler-treballem-esglesia-arrelada-pais

Papa Francisco: “Latinoamérica será víctima hasta que no se libere de imperialismos explotadores”

El papa Francisco hizo una firme defensa del perfil “popular” de la Iglesia latinoamericana y su papel emancipador en una región que, consideró, “será víctima hasta que no se termine de liberar de imperialismos explotadores”. En una entrevista de alto contenido político, concedida en Santa Marta la semana pasada a la agencia argentina de noticias Télam, el pontífice evitó mencionar a esos “explotadores” porque, dijo, “son tan obvios que todo el mundo los ve”. E invitó a América Latina a pensarse “desde la periferia” para cumplir el “sueño de unidad de San Martín y Bolívar”.

“Me llamó la atención una conferencia que escuché de Amelia Podetti, una filósofa que ya falleció, en la que dijo: ‘Europa vio el Universo cuando Magallanes llegó al Sur’. O sea, desde la periferia más grande, se entendió a sí misma. La periferia nos hace entender el centro. Podrán estar de acuerdo o no, pero si vos querés saber lo que siente un pueblo, andá a la periferia. Las periferias existenciales, no sólo las sociales. Y ahí se muestra el pueblo”, dijo el Papa.

En esa periferia está América Latina, ese sitio donde “se ve la verdadera realidad”, según Francisco. La región tiene entonces el desafío de construir desde allí la unidad y “liberarse de los imperialismos”. “Latinoamérica todavía está en ese camino lento, de lucha, del sueño de San Martín y Bolívar por la unidad de la región. El sueño de San Martín y Bolívar es una profecía, ese encuentro de todo el pueblo latinoamericano más allá de la ideología. Esto es lo que hay que trabajar para lograr la unidad latinoamericana”, dijo Francisco a Télam.

Nacido en Argentina hace 85 años, Francisco se convirtió el 13 de marzo de 2013 en el primer Papa latinoamericano. Desde entonces no ha vuelto a su país, pero ha visitado Brasil -su primer viaje al exterior, en julio de aquel mismo año-, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba, México y Colombia. En todos esos países la Iglesia Católica está fuerte porque, dijo Francisco, “tiene una historia de cercanía al pueblo muy grande”: “Es una Iglesia popular, en el sentido real de la palabra. Es una Iglesia que se desnaturalizó cuando el pueblo no podía expresarse y terminó siendo una Iglesia de capataces de estancia, con los agentes pastorales que mandaban”. “La Iglesia latinoamericana tiene aspectos de sujeción ideológica en algunos casos. Los ha habido y los seguirá habiendo porque eso es una limitación humana”, agregó el Papa, “pero es una Iglesia que pudo y puede expresar cada vez mejor su organización popular”.

Francisco habló durante más de una hora y media y se mostró francamente recuperado de su artrosis en la rodilla derecha, el mal que lo obligó a suspender una gira prevista para principios de julio por República Democrática del Congo y Sudán del Sur. La suspensión disparó los rumores de una posible renuncia. Consultado por Télam si aún había “Papa para rato”, optó por una respuesta casi de protocolo: “Que lo diga el de arriba”. Se mostró, sin embargo, muy animado durante la charla. Habló de la guerra en Ucrania, la necesidad de acercar la política a los jóvenes y del fin de la pandemia. “No podemos volver a la falsa seguridad de las estructuras políticas y económicas que teníamos antes [de la covid-19]. Así como digo que de la crisis no se sale igual, sino que se sale mejor o peor, también digo que de la crisis no se sale solo. O salimos todos o no sale ninguno”, dijo Francisco.

El Papa es consciente del poder de su voz “disonante”, como la definió, pero también criticó lo que consideró la manipulación mediática de sus palabras. “Si hablo yo todos dicen “habló el Papa y dijo esto”. Pero también es cierto que te agarran una frase fuera de contexto y te hacen asegurar lo que no quisiste decir. Por ejemplo, con la guerra hubo toda una disputa por una declaración que hice en una revista jesuita: dije “aquí no hay buenos ni malos” y expliqué por qué. Pero se tomó esa frase sola y dijeron ‘¡el Papa no condena a Putin!’. La realidad es que el estado de guerra es algo mucho más universal, más serio, y aquí no hay buenos ni malos. Todos estamos involucrados y eso es lo que tenemos que aprender”, dijo. Llamó entonces a reconsiderar el concepto de “guerra justa”, aquella que justifica la reacción la víctima: “Puede haber una guerra justa, hay derecho a defenderse, pero como se usa hoy día ese concepto hay que repensarlo. Yo he declarado que el uso y la posesión de armas nucleares es inmoral. Resolver las cosas con una guerra es decirle no a la capacidad de diálogo”.

Jorge Bergoglio cumplirá el año próximo diez años como Papa. “Bergoglio nunca se imaginó que iba a terminar aquí. Nunca”, dijo. Y recordó cómo fue aquel día de la elección. “Yo vine al Vaticano con una valijita, con lo puesto y un poquito más. Más aún: dejé preparados en Buenos Aires los sermones para el Domingo de Ramos. Pensé: ningún Papa va a asumir el Domingo de Ramos, así que yo el sábado viajo de vuelta a casa. O sea, nunca me imaginé que iba a estar acá”. “¿Y cómo miraría Bergoglio al Papa?”, le preguntó Télam. “Yo creo que en el fondo diría ‘¡Pobre tipo! ¡La que te tocó!’. Pero no es tan trágico ser Papa”.

https://elpais.com/argentina/2022-07-01/el-papa-francisco-latinoamerica-sera-victima-hasta-que-no-se-libere-de-imperialismos-explotadores.html

El papa i el perdó

Montserrat Dameson. Barcelona. Diumenge, 31 de juliol de 2022

Predicar amb l’exemple és l’eina més eficaç que tenim els catòlics. És eficaç perquè la coherència ens converteix en mereixedors de respecte a ulls de qui, d’entrada, no ens en tindria, i perquè a algú a qui tot allò sobrenatural li sembla una bola impressionant, els fets li permeten retenir el debat en el terreny material. Aquesta setmana, el papa Francesc ha demanat perdó als indígenes del Canadà pels mals i abusos que l’Església Catòlica va cometre contra la comunitat. Ho ha fet bo i sabent que hi ha vegades en què donar context s’assembla molt a donar excuses i que, sovint, la millor reparació és verbalitzar l’error, perquè tot el que necessita la víctima és aquest reconeixement. Quan el mal és irreparable, és tot el que pot aconseguir. Dels fets als fets, aquest acte de contrició és bo perquè parla des de l’exemple. És just perquè, malgrat no canviar res a la pràctica, ofereix el consol de la raó a qui durant segles ha patit els efectes del silenci.

Vençut l’ego, ets capaç de capir que les disculpes sempre honoren més del que humilien, que és bo que allò que no està bé no ens faci sentir bé, i que esmenar-ho ens faci recuperar la pau

El papa Francesc demana perdó perquè entén els efectes que té el paper de l’Església en l’últim segle i mig malgrat que la línia entre allò que històricament és justificable pel pes de les circumstàncies i allò que no ho és sempre fa de mal dibuixar. De la mateixa manera que el Sant Pare tenia poder llavors per escriure el relat que justifiqués els abusos a la comunitat indígena canadenca, el Sant Pare té poder avui per reubicar l’Església dins d’aquest relat i esmenar les seves misèries morals, intentant un encaix de tetris entre allò que la institució considera bo i allò que la societat d’avui considera bo. És absurd emmarcar les disculpes en l’oportunisme perquè l’alliberament de consciència de qui busca redimir-se sempre és conseqüència directa de l’obtenció del perdó. Això no el fa ni menys just ni menys necessari d’implorar. Les disculpes sempre són oportunistes perquè per arribar al cap de carrer que et cal disculpar-te has de passar per la incomoditat de reconèixer-te desencertat i voler deslliurar-te’n. És una lluita contra el propi ego, en el fons. Un cop vençut l’ego, arribes a l’estadi en què ets capaç de capir que les disculpes sempre honoren més del que humilien, que és bo que allò que no està bé no ens faci sentir bé, i que esmenar-ho ens faci recuperar la pau.

L’Església no és democràtica i per tant no és fiscalitzable en els termes en què avui pensem les organitzacions mundials dins els nostres caps

Església i societat són indestriables. La primera la configurem els homes, i la segona també. Els catòlics tenim un paper dins la societat —o l’hauríem de voler tenir— i una part de reconèixer-nos-hi com a membres de l’Església passa per enfrontar-nos al cost de convertir-nos en cares visibles d’un macroprojecte que no sempre té els perfils que ens agradarien i no sempre se’ns fan fàcils de defensar. I no cal fer-ho. O podem no fer-ho. Potser és més adequat plantejar-ho en termes de possibilitat que de necessitat perquè així queda oberta la porteta de la llibertat, que és la base d’una bona relació amb l’Església i d’una bona relació amb Déu.

Demanar perdó avui no em sembla una mala manera d’alliberar els catòlics del pes d’un mal que no han comès i del qual, gràcies a Déu, no en comparteixen els motius

L’Església no és democràtica i per tant no és fiscalitzable en els termes en què avui pensem les organitzacions mundials dins els nostres caps. És la institució més gran i antiga de la terra i això té dos efectes: que els seus engranatges funcionen a pas de mamut i que sempre funcionen amb el fi de sobreviure, perquè en la seva existència es preserva el missatge de Crist. En són —som— conscients. Això també té dues virtuts: la seva magnitud li fa impossible d’eludir la diversitat dels qui la configurem i, per tant, sempre hi haurà un lloc adequat per a qui, en sospesar si li pesa més la voluntat de viure en Jesús de Natzaret o de pertànyer a una institució que li satisfaci tots els peròs, esculli la primera i busqui l’espai que més s’adeqüi al seu tarannà. El papa demana perdó perquè és conscient que la càrrega que ens suposa als catòlics el mal que la institució que configurem pugui inferir a la societat —en cas d’uns abusos com els del Canadà, per exemple— va més enllà de tarannàs. Ataca la moral i els principis compartits per qualsevol catòlic, allò que tenim en comú. No sé si és just o no jutjar el passat des del present, però demanar perdó avui no em sembla una mala manera d’alliberar els catòlics del pes d’un mal que no han comès i del qual, gràcies a Déu, no en comparteixen els motius. I de fer notori que allò que no està bé, no està bé. Perquè no es repeteixi.

https://www.elnacional.cat/ca/opinio/papa-perdo-montserrat-dameson_795051_102.html

68 cristianos asesinados en un solo par de meses en un estado de Nigeria

El obispo católico de Makurdi destaca la magnitud del problema y denuncia la inacción del gobierno ante los ataques de islamistas.

(ZENIT Noticias – Ayuda a la Iglesia Necesitada / Ciudad del Vaticano, 19.07.2022).- Al menos 68 cristianos han sido asesinados -y muchos más secuestrados o desplazados- en los últimos dos meses en el estado de Benue, en el centro de Nigeria.

El obispo Wilfred Chikpa Anagbe, de la diócesis de Makurdi, en el estado de Benue, envió un informe a la organización benéfica católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), en el que destacaba la magnitud del problema y denunciaba la inacción del gobierno ante los ataques de los pastores islamistas fulani.

“La magnitud de los asesinatos, los desplazamientos y la destrucción gratuita de propiedades por parte de estas milicias yihadistas fulani no hace más que reforzar el plan, ya revelado, de despoblar las comunidades cristianas de Nigeria y apoderarse de sus tierras», dice el obispo. «Resulta revelador que el gobierno que está en el poder en Nigeria en este momento siga sin hacer nada respecto a estos persistentes ataques, salvo dar razones irrisorias como el «cambio climático» o que algunos musulmanes también son asesinados a veces en ataques de los llamados bandidos», agrega.

Mons. Chikpa Anagbe puntualiza que «Naturalmente, tener que vivir una situación así ha sido muy terrible para mí y para mi pueblo, por no decir otra cosa».

Según el obispo, los combatientes fulani se disfrazan de pastores nómadas y las incursiones regulares en el estado de Benue han provocado una «grave e insoportable escasez de alimentos»: “El estado de Benue es conocido por ser la cesta de alimentos de la nación, pero el terrorismo ha afectado a la situación del suministro de alimentos». También refiere que “La situación de carencia ha reducido a muchos a una condición indigna para la dignidad humana, dependiendo a menudo de las raciones de alimentos aportadas por otros cuya condición económica no es mejor, en absoluto.»

Alrededor del 80% de los desplazados de Benue se encuentran en la capital, Makurdi, y la Iglesia está prestando apoyo espiritual y de emergencia. «No hemos olvidado la atención pastoral que merecen estas personas. Hay una parroquia en algunas de las zonas de asentamiento que atiende las necesidades espirituales de los desplazados internos», dice el obispo Anagbe.

Sin embargo, la inestabilidad de la región hace que el propio obispo tenga dificultades para atender a algunos fieles: “Desde hace algunos años no he podido llevar a cabo actividades pastorales en algunas partes de mi diócesis».

Nigeria ha sido durante mucho tiempo un país prioritario para AIN. En 2021 AIN financió 105 proyectos, incluyendo ayuda de emergencia, asesoramiento sobre traumas y una valla en un seminario donde el personal y los estudiantes corren el riesgo de ser secuestrados. «AIN es una fuente de luz en un valle de oscuridad», finaliza el obispo.

Progressisme i cristianofòbia

Pilar Rahola. Barcelona. Diumenge, 17 d’abril de 2022

Avui, Diumenge de Resurrecció, culmina la Setmana santa, la festa més solemne de la fe cristiana, on es commemora el Tríduum Pasqual, és a dir, la Passió, Mort i Resurrecció de Jesucrist. Alhora, estem en plena Pesaj, la Pasqua jueva, mare de la cristiana, i recordatori emotiu de l’èxode del poble jueu d’Egipte. En ambdós casos, la idea central és el sacrifici, com a pas previ a l’alliberament —tant des de la perspectiva física, com l’espiritual—, i la fe en Déu és el motor d’impuls. Per això mateix, totes dues religions tenen cura de la neteja interior —el dejuni—, i exterior, amb el judaisme especialment dedicat a netejar a fons les cases. És un ritual d’higiene que allunya el creient de les coses fútils i l’apropa a la transcendència espiritual.

    Òbviament, el significat de la Pasqua és molt complex, i doctors té l’església —o la sinagoga— per esbrinar-los, no endebades, es tracta d’un moment culminant de la fe. Però més enllà de la mirada espiritual, té sentit una festa religiosa en una societat aconfessional —per dir-ho en els acomplexats termes constitucionals—, o laica? És un fet que la Setmana Santa s’ha vulgaritzat i que moltes de les expressions religioses estan més vinculades a l’economia i al turisme, que no a la reverència a Déu, a banda de ser un respir festiu. Però la qüestió no és com ha mutat i quin benefici en treiem tots aquells que, emparats en el calendari, la celebrem sense ser-ne creients, sinó, si hi té cabuda en una societat multicultural sorgida de l’esperit de la Il·lustració: la separació entre les lleis i els déus. I la pregunta no és innocent, perquè en general es formula des de posicions d’esquerres i en termes de consigna política, amb una barreja d’anticlericalisme ranci, i un considerable empatx de correcció política.

Quan més anticatòlica és la posició progressista, més proislàmica resulta. Són les bestieses del multiculturalisme mal entès, usat com a ariet ideològic.

   Un anticlericalisme, cal afegir, que no s’escandalitza amb totes les religions, sinó especialment amb la cristiana, derivant sovint en una patètica cristianofòbia. Els exemples són múltiples i arriben al ridícul, com les polèmiques Colaueres sobre el Pessebre de Sant Jaume, o la beneita servitud que tenen alguns líders davant de l’islamisme. Fa anys ho vaig resumir en una frase que és plenament vigent: “n´hi ha que tenen urticària quan veuen un capellà, i un orgasme quan veuen un imam”. Són els mateixos que mostren la seva profunda indignació amb les maldats històriques de l’Església, i s’apressen a recordar la Santa Inquisició, Pius XII i el bajo palio, mentre degluteixen sense problemes el jihadisme, l’opressió de la xària, l’adoctrinament misogin i homòfob, etcètera. És a dir, si es fa una maldat en nom del Déu cristià, és opressió secular, però si es fa en nom d’Alà, aleshores es projecta una mirada paternalista i comprensiva, que resulta esfereïdora. Amb una proporció inversa igualment esperpèntica: quan més anticatòlica és la posició progressista, més proislàmica resulta. Són les bestieses del multiculturalisme mal entès, usat com a ariet ideològic.

   Aquesta hiperideologització malaltissa de determinat progressisme respecte a la fe catòlica, acaba derivant en una posició enormement reaccionària. D’entrada, perquè és reaccionari menystenir el nostre llegat catòlic, que ens ha definit com a identitat durant més de mil anys. Més enllà de la creença o la no creença, pertanyem a la tradició judeocristiana, i aquesta cultura ancestral ens ha atorgat coneixement, valors, tradicions i ens ha marcat col.lectivament. Renunciar-hi és despullar-se nacionalment, aprimar la identitat, embrutir l’herència secular. És evident que podem enriquir-nos amb noves aportacions culturals i religioses, però sense negar el passat de desenes de generacions de catalans.

   A banda d’aquest fet identitari, també em sembla reaccionari el menyspreu cap a la fe, des de la “superioritat” de la raó, i ho afirmo des de posicions racionalistes. Però fins i tot els que som incapaços d’entendre les subtileses de la creença en Déu, hem de reconèixer un fet incontrastable: la raó no ha resolt els abismes de l’ésser humà, ni les seves misèries, només ha intentat explicar-los, cal dir, sense massa èxit. Des d’aquesta cura d’humilitat, seria molt més progressista un diàleg fluid entre creients i no creients, és a dir, entre raó i fe, que no pas una confrontació estèril. Al capdavall, aquells que han fet un viatge interior, i honest, de transcendència espiritual, són gent d’una gran riquesa valòrica i intel.lectual. Per dir-ho amb precisió, podem no creure en Déu i reconèixer, alhora, que els que creuen en Déu ens enriqueixen com a societat. En el fons és el concepte de la reflexió col·lectiva, incorporant els elements que la fe, com a gran creador de consciència, atorga al pensament.

Renunciar-hi és despullar-se nacionalment, aprimar la identitat, embrutir l’herència secular. És evident que podem enriquir-nos amb noves aportacions culturals i religioses, però sense negar el passat de desenes de generacions de catalans.

  Finalment, l’empatx políticament correcte també ha comportat un rebuig a la intensa xarxa de valors socials que ha representat la fe cristiana durant segles, fins al punt de segellar el concepte “solidaritat” com a progressista i el de “caritat” cristiana com a reaccionari. Però hi pot haver solidaritat més extraordinària, per exemple, que la dels membres de l’Ordre de la Mercè, els mercedaris, que s’oferien al segle XIII per intercanviar-se pels presoners cristians capturats pels musulmans, i que, al llarg de la seva existència, varen alliberar més de 60.000 persones? O, hi ha més entrega i empatia que la dels missioners que dediquen la seva vida a les persones més vulnerables, en els pitjors llocs del planeta? És evident que en nom de Déu es poden fer barbaritats, però no es pot menysprear l’extraordinària llum que també pot atorgar la seva creença. La solidaritat amb el proïsme pot venir de les conviccions i les idees, o de la intensitat de la fe, però al final rau en el mateix lloc: millorar la societat. No és més ètica una que l’altra, ni menys valuosa.

   Aquest és el greu error que comet una part significativa del progressisme: menysprear la religió com a font de progrés. I, sumat a aquest menyspreu, la barreja perniciosa entre prejudicis anticlericals i dogmes ideològics, en un totum revolutum que resulta delirant. Déu no és un concepte contrari a la raó, sino un element més en el complex univers del pensament. I en nom de Déu, es poden concebre idees i valors lluminosos. És possible que els racionalistes, els ateus, els agnòstics ens sentim incòmodes amb aquesta seguretat que la fe atorga als creients, però negar la importància de viatjar junts en el camí del coneixement, és errar el tret. En tot cas, el que no és acceptable és la persistent ximpleria d’alguns dirigents polítics i civils que, sotmesos a una autèntica borratxera de consignes prefabricades, gosen negar els valors religiosos, menysprear els creients i esborrar, d’una plomada, segles de cultura compartida. No sé si Déu existeix. Però existeix la idea de Déu, i és una idea valuosa. I negar-la, menysprear-la i embrutir-la no és l’èxit de la raó sobre la fe, sinó el patètic resultat de confondre el pensament amb la consigna.

https://www.elnacional.cat/ca/opinio/pilar-rahola-progressisme-cristianofobia_742920_102.html