Category Archives: economia

Ana Iris Simón, la escritora que cantó las cuarenta

La periodista de izquierdas ha sido calificada de reaccionaria por un discurso que dio el pasado sábado en La Moncloa

El 22 de agosto de 2019, en la revista Vice, en la que trabajaba antes de irse a la calle tras sufrir el tercer ERE de su vida profesional, Ana Iris Simón Cuesta (Campo de Criptana, Ciudad Real, 29 años) escribió un artículo titulado “Crecí en una familia de feriantes en la España de los ochenta” que fue extraordinariamente leído. Lo leyeron también las periodistas Jimena Marcos y María Jesús Espinosa de los Monteros, que escribieron, deslumbradas, a la editora Eva Serrano, de Círculo de Tiza.

“Deberías leer a esta chica”, fue el mensaje que recibió Serrano junto al enlace. Serrano telefoneó a Ana Iris Simón y quedó con ella. “Me pareció una niña duende, muy morena, muy femenina, que hablaba de cosas que parecían mágicas”, dice la editora al teléfono. Acordaron una suerte de continuación de aquel artículo viral en Vice, y Serrano comenzó a recibir, a ritmo lento, textos de la escritora sobre la feria y la vida en la feria. Hasta que cesó abruptamente y estuvo varios meses sin enviar nada.

La razón era que se había muerto su tío Hilario y después, de pena, su abuela Mari Cruz, y aquello fue el detonante para que las dos, editora y autora, retomasen el libro volcándolo directamente en su familia a partir de una lección del fallecido Hilario: seguimos vivos y cerca en las historias que nos contamos. Aquello se llamó Feria y no es la biografía de los Simones y los Bisuteros, como son conocidas las dos ramas familiares de la autora, sino que estos, y La Mancha, se utilizan para vertebrar un ensayo recibido primero con euforia, como los éxitos discretos, y después con violenta división de opiniones, como los éxitos masivos. Esta semana, en la plataforma Amazon, Ana Iris Simón ha sido la autora más vendida de España, por encima de la superventas María Dueñas, que acaba de publicar Sira, la continuación de El tiempo entre costuras.

¿Por qué? El 20 de mayo Ana Iris Simón recibió una llamada de La Moncloa. ¿Le apetecería participar en un acto con el presidente del Gobierno sobre retos demográficos y la iniciativa España 2050? Dijo que sí. “¿Pero a ti por qué te llaman?”, le preguntó su madre, la Ana Mari. Ana Iris Simón se puso a escribir un discurso que es, básicamente, un resumen del primer capítulo de Feria (Círculo de Tiza, 2020), el libro que la ha puesto en boca de todo el mundo, y cuando terminó recordó que no tenía impresora.

En casa de un amigo, aprovechó para preguntar qué le parecía lo que había escrito. “¿Me paso?”. No, le respondió. El sábado 22 se presentó en el acto embarazada de ocho meses largos y dijo: “Está muy bien ayudar a empresas ecológicas y ponerle wifi al campo. Pero no habrá agenda 2030 ni plan 2050 si en 2021 no hay techo para las placas solares porque no tenemos casas, ni niños que se conecten al wifi porque no tenemos hijos”. También: “Se me ponen los pelos de punta cada vez que se habla de necesitar inmigrantes que nos paguen las pensiones, como si fueran divisas. Emigrar fue un trauma para mi abuelo en los setenta y para mis amigos en 2008, y mientras les pedimos a los inmigrantes que paguen nuestras pensiones, no les estamos permitiendo pagar las de sus padres ni las de sus abuelos en sus países de origen, y eso me suena a robarle la mano de obra a los que hace siglos les robamos el oro”.

“¿Autoficción neofascista o reivindicación de lo comunitario?”, tituló un artículo eldiario.es. “¿Falangista o de izquierdas sin tonterías?”, planteó El Español. Ana Iris Simón genera, sobre todo, preguntas. En su libro, de 220 páginas, sus detractores señalan varios pasajes en los que supuestamente la autora enseñaría la patita, como uno en el que, de adolescente, una amiga suya punk escucha a Estirpe Imperial, grupo neonazi, y a Simón le gusta una canción, Primavera, porque le parece “muy bonito eso de que un ángel fuera cabalgando con brío y valor, y de que le cantaran a una patria que echaban de menos desde la lejana y gélida Rusia”; otro cuando le escribe a su futuro hijo que casi nadie entendió El Quijote salvo Ramiro Ledesma Ramos, “el joven Ramiro, que por gracia de Ortega se enamoró de su fulgor y su brío y quiso requijotar España. Pero esto no te lo diré, lo de Ledesma Ramos, no porque seas pequeño ni porque vaya a ser que te líes, porque serás un chico listo, sino porque te dejaré descubrirlo”.

Más allá de eso, el verdadero debate de Feria es el espíritu que impregna todo el libro y el que puso su autora sobre la mesa en La Moncloa. ¿Vivimos peor que nuestros padres? Ana Iris Simón cree que sí. Voces a derecha e izquierda creen unas que no y otras que sí. “Lo que ha pasado con Feria”, dice a EL PAÍS, “es lo mismo que ha pasado con Díaz Ayuso, que está en mis antípodas ideológicas: que decimos lo que se oye en el bar”. Simón se considera de izquierdas (“mi posición es la de Podemos de 2015: el pueblo contra la casta”) pero cree que el eje izquierda/derecha lleva a la inmovilidad “y a un bipartidismo de bloques con el que el 15-M quería romper”.

Cuando salió de La Moncloa hacia Aranjuez, donde vive, su nombre ya estaba en todos los titulares. “Esperamos que no te hayas arrepentido de haber venido por la que se ha liado”, le dijeron dos representantes del Gobierno. Dijo que no. ¿Y de algunos pasajes de Feria se arrepiente?, le pregunta este periódico. “No”, responde. “Mucha gente que ha leído Feria y ahora lee algunas interpretaciones debe de sentirse gilipollas. ¿Leí un libro falangista, neofascista?”. Su padre, comunista como su abuelo y su bisabuelo, le escribió un wasap en 2019 acerca de la conveniencia de la palabra “patria”: había dado con una carta del bisabuelo represaliado escribiéndole a su hijo sentir estar exiliado de su patria. “El relato lo hacemos nosotros o lo hacen otros. Imaginario, yo no sé, llámame escéptico. Y también eso lo dudo. El imaginario lo creáis los que sabéis escribir. A los demás se nos olvida”.

https://elpais.com/ideas/2021-05-29/ana-iris-simon-la-escritora-que-canto-las-cuarenta.html?outputType=amp

On va a parar la roba que llencem? Només un 10% es reaprofita

Una cinta transportadora atapeïda de samarretes, pantalons o vestits que algú ha descartat de l’armari. Milers de peces de roba passen cada dia per davant dels ulls de la Sete, una de les treballadores de la planta de tractament de residus tèxtils que té la Fundació Formació i Treball (depenent de Càritas) a Sant Esteve Sesrovires. A les instal·lacions hi arriben les tones de roba i calçat que surten dels contenidors taronges de l’entitat Roba Amiga on, amb sort, van a parar els residus tèxtils quan els seus propietaris en donen per acabada la vida útil. Cada dia passen per les cintes transportadores unes 130.000 peces de roba, l’equivalent a 35.000 quilos. Ella en fa una ràpida inspecció ocular i una primera tria: el cotó, a la pila del cotó; els sintètics a una altra caixa; les peces infantils separades de les d’adults, i els complements, en un altre compartiment.

El destí del 50% d’aquestes peces és la reutilització, tot i que només el 5% acabarà en alguna prestatgeria de les botigues de segona mà de Roba Amiga, entitat sota el paraigua de Càritas que ha substituït el punt d’entrega social que abans hi havia a la parròquia i que ara és obert al públic general. La majoria d’aquesta roba reaprofitable, però, s’exportarà, principalment als països de l’Àfrica, “perquè aquí falta múscul per poder trobar-li una sortida”, admet Albert Alberich, director de Moda Re-, la cooperativa que han constituït 42 Càritas d’Espanya i que aglutina empreses d’inserció social que treballen en la recollida i gestió dels residus tèxtils. A banda de la de Sant Esteve, Moda Re- nodreix dues plantes de triatge més a València i a Bilbao. Alberich lamenta que la taxa de reutilització de roba i calçat avui a Espanya és “a anys llum” de la d’altres països europeus amb molta més tradició de mercat de segona mà. A més, alerta, cada cop més països africans, com ara Kènia i Ruanda, en tenen prou amb els seus mercats interiors i rebutgen la roba usada d’Europa.

El consum i el reciclatge de la roba

Els residus tèxtils a Catalunya. Dades del 2020

Alberich celebra que s’han fet passos endavant –fa 15 anys el 70% del que arribava a la planta de Sant Esteve acabava a l’abocador–, però el reciclatge real de bona part de les peces és el repte pendent. Avui, un 30% del que arriba s’orienta a alguna mena de reciclatge. Tradicionalment, s’envia a països d’Àsia per acabar convertit en draps o materials aïllants per a sectors com l’automoció, o de farciment de tota mena de tapisseries. Però, a poc a poc, la mateixa indústria de la moda es veu empesa a canviar i a apostar perquè els residus tèxtils tornin a convertir-se en roba. El director de Moda Re- explica que està emergint un sector industrial dedicat a fer que les peces tornin a ser primera matèria, convertides en fil reciclat que servirà per a futures produccions. Aquesta activitat, per bé que encara incipient, vaticina el director de Moda Re-, és el futur, i a Catalunya ja treballen tant amb alguns fabricants de fil reciclat com amb laboratoris tècnics, com el de la Universitat Politècnica de Catalunya, que fan recerca en teixits i demanen primera matèria a la planta de triatge.

La nova llei, una oportunitat

La realitat, però, és que les 40.000 tones de roba que tracten a les instal·lacions cada any són una petitíssima part del que acaba a les escombraries. A Catalunya, només el 10,6% de tot el tèxtil que es llença es recull en contenidors separats d’altres residus com els de Roba Amiga o altres operadors i, per tant, té l’oportunitat de ser reutilitzat o reciclat. D’aquí, però, també hi ha una part que acabarà al rebuig (en el cas de la planta de Sant Esteve, un 6% arriba sense possibilitat de ser aprofitat). En total, els ajuntaments recullen vora 166.000 tones de residus tèxtils que acaben, majoritàriament, al contenidor gris del rebuig i amb destinació final a l’abocador o a la incineradora, segons les dades de l’Agència de Residus de Catalunya (ARC). A Espanya, la xifra oficial és incerta, tot i que les estimacions calculen unes 800.000 tones de residus tèxtils a l’any només en postconsum, és a dir, sense comptar els excedents de producció que acaben, en molts casos, directament descartats.

LA PLANTA DE ROBA AMIGA DE SANT ESTEVE SESROVIRES TRIA 130.000 PECES DE ROBA AL DIA

El problema dels residus tèxtils ha crescut molt i molt de pressa a tot el món. Entre el 2000 i el 2015, les vendes d’indumentària s’han duplicat, avançant molt per sobre de l’augment del PIB mundial. En paral·lel, l’ús d’aquestes peces decau i els manaments del fast fashion s’imposen amb efectes insostenibles: quan llencem una peça de roba avui ens l’hem posada un 36% menys de cops que quan la descartàvem l’any 2000, segons un informe de la Fundació Ellen McArthur. La UE calcula que les compres de roba i calçat per persona han crescut un 40% entre el 1996 i el 2012 i l’Agència de Residus de Catalunya estima que avui cada ciutadà té a l’armari gairebé un 40% de roba que no s’ha posat ni un sol cop en l’últim any.

La legislació comunitària, i ara l’espanyola, comencen a reconèixer el problema. La llei estatal de residus que s’acaba d’aprovar estableix que a finals del 2024 serà obligatòria la recollida separada del tèxtil a tot Espanya, igual que es fa amb la del vidre o els envasos. També es prohibeix la destrucció dels excedents de producció, seguint els passos que ja han fet països com França.

A Sant Esteve, explica el director de Moda Re-, ja reben col·leccions i produccions descartades, ja sigui per tares o per algun altre problema. En bona part, són peces candidates a acabar a les botigues de segona mà pel seu bon estat i aparença: estan per estrenar. Alberich explica que fa poc han obert també un taller de sabates. El grup Inditex, per exemple, els va traslladar que tenien un problema amb les sabates amb tares o desaparellades i els va enviar un tràiler de material. Alberich recorda que a la planta van comprovar que amb paciència les parelles apareixien i que algunes tares (sivelles que havien caigut o petites esgarrapades a la pell) es podien resoldre o no impedien la venda de segona mà.

Un objectiu ambiental i social

El Luciano és un dels 110 treballadors de la planta de Sant Esteve Sesrovires, on la meitat de la plantilla són persones en risc d’exclusió social. S’encarrega de la recepció del material per al triatge, la seva “primera feina”, diu des de damunt del toro mecànic. Va arribar a la Fundació Formació i Treball de Càritas després d’un període molt fosc “de 24 anys de toxicomanies”. Va tocar fons, va dormir al carrer i durant cinc anys a l’aeroport del Prat, però se n’ha sortit, reivindica.

La Sete, des de la cinta de triatge, explica que fa sis mesos que treballa a la planta i que li acaben d’allargar el contracte. Compleix condemna a la presó i ve només unes hores, les millors del dia, assegura. Amb les seves companyes de feina riuen quan recorden les sorpreses que a vegades s’han trobat dins de les bosses de roba: “Un dia van sortir tot de joguines sexuals!” Al seu costat, una companya explica que la feina a la planta l’ha ajudat a regularitzar la seva situació a Espanya. Com ella, diu Alberich, unes 80 persones han pogut obtenir els papers.

Alberich celebra que, enmig dels canvis legals a Espanya, s’hagi aprovat l’esmena que va presentar Moda Re- a la llei per garantir que la futura recollida separada del tèxtil obligatòria prioritzi el paper que iniciatives socials com la de Càritas han estat tenint fins ara. Així, cada licitació que faci un ajuntament, diu la llei, haurà de reservar el 50% del mercat per a empreses d’inserció social o centres especials de treball. “A banda de l’objectiu mediambiental, a Moda Re- tenim una funció social i donem feina a persones en risc d’exclusió”, subratlla Alberich.

Comptant tota la cadena de recollida i gestió del tèxtil i també els punts de venda, el projecte de Moda Re- ja ocupa un miler de persones a tot Espanya. Compta amb una xarxa de 125 botigues que està creixent (aquest any se n’obriran vora una vintena). A la que acaben d’estrenar a Santa Coloma de Gramenet hi treballa la Maribel Gimeno, que explica com a poc a poc la clientela es va diversificant. “Quan entren per primer cop molts se sorprenen que el que tenim sigui de segona mà”, diu. A la botiga hi van també les famílies derivades dels serveis socials: “El que abans era l’entrega a la parròquia, ara es fa a la botiga, normalitzant així l’entrega social i erradicant l’estigma”, reivindica Alberich, que explica que aquestes persones només han d’ensenyar el QR de serveis socials al mòbil per endur-se la roba que han triat.

Entre les compradores habituals de la botiga de Santa Coloma hi ha l’Eva. “Hi trobo coses més barates i algunes de totalment noves; per què hi ha d’haver prejudicis amb comprar de segona mà?”, es pregunta mentre s’emprova un jersei que li costarà “només vuit euros”. A banda dels punts de venda propis, Moda Re- ha iniciat una experiència pilot en centres comercials Alcampo a Catalunya, que els cedeixen petits espais per vendre-hi les peces de segona mà. Una via més, confia Alberich, per anar ampliant un mercat que té “molt de potencial”.

https://www.ara.cat/societat/medi-ambient/llencem-reciclatge-residus-segona-ma-roba-amiga-caritas_130_4338138.html

https://www.ara.cat/editorial/comprar-vestir-roba-consciencia_129_4340344.html

Comprar i vestir roba amb consciència

Roba acumulada en un abocador al desert d’Atacama. CCMA

Cada any es recullen a Catalunya 166.000 tones de roba. La majoria es llencen als contenidors de rebuig i els residus tèxtils acaben incinerats o a l’abocador. Només el 10,6% dels teixits es recullen en contenidors separats i, per tant, hi ha alguna oportunitat que acabin reciclats o reutilitzats. Però el negoci de la roba no para de créixer. Entre l’any 2000 i el 2015 la venda d’indumentària s’ha duplicat a escala planetària, en un creixement molt per sobre del PIB global. I alhora la roba que adquirim cada vegada ens la posem menys: un informe de la Fundació Ellen McArthur indica que ara, quan llencem una peça, l’hem dut un 36% menys que l’any 2000. És més, gairebé un 40% de la roba que tenim els catalans a l’armari no ens l’hem posat ni una vegada durant l’últim any, segons l’Agència de Residus de Catalunya.

Les xifres són clares: comprem molta més roba que la que ens posem i, quan ens en desfem, no ho fem de manera que es pugui reciclar o tornar a aprofitar. Així, no és estrany veure les imatges d’abocadors immensos amb muntanyes de roba inservible com les del desert d’Atacama, a Xile, que fan evidents les conseqüències ambientals de tot aquest cercle viciós. Algunes iniciatives, com la cooperativa Moda Re-, vinculada a Càritas, intenten gestionar el problema ambiental trobant sortida a tantes tones de roba com poden mentre despleguen un projecte social que atén i dona feina a persones en risc d’exclusió. Alhora, la llei estatal de residus ja preveu que a finals del 2024 sigui obligatòria la recollida separada dels residus tèxtils. Però de moment el problema continua damunt la taula de tots, encara que fem veure que no el veiem.

“Podem triar on i què comprem, escollir teixits i peces que duraran amb la intenció de fer-les servir de veritat”


La roba no és només per tapar-se quan fa fred; va molt més enllà, té implicacions culturals i socials, permet expressar la pròpia personalitat i transmetre missatges de rebel·lia, de poder, de gregarisme, d’originalitat… i varia en funció de les modes i els gustos de cadascú. La gran varietat de tipus de roba i de qualitats a què tenim accés a bona part del món al segle XXI és un avenç, sí, però potser n’hem fet un gra massa. Comprar roba que no durem i acabar-la llençant nova o gairebé nova al contenidor de rebuig només ajuda a perpetuar un sistema basat en devorar recursos.

Les administracions tenen un paper per frenar-ho –i sembla que han començat a assumir-ho–, i les grans marques de fast fashion en tenen la responsabilitat principal, però els ciutadans també hi podem influir. Podem triar on i què comprem, escollir teixits i peces que duraran amb la intenció de fer-les servir de veritat, i llençar-les on es puguin reaprofitar quan arribi el moment de desfer-nos-en. També tenim l’opció de comprar roba usada, que sovint pot ser nova o gairebé nova, o estar en molt bones condicions i a un preu assequible.

A tothom li agrada estrenar, i per a alguns la compra de sabates i peces de vestir és un entreteniment per si mateix, però com tot també es pot practicar amb consciència de les conseqüències dels propis actes.

https://www.ara.cat/editorial/comprar-vestir-roba-consciencia_129_4340344.html

https://www.ara.cat/societat/medi-ambient/llencem-reciclatge-residus-segona-ma-roba-amiga-caritas_130_4338138.html

THE BIG RESET MOVIE

Documental sobre la pandèmia COVID 19

Documental que destapa els draps bruts de la pandèmia, analitzant els deferents actors implicats, denunciant la censura d’altres veus, amb altres visions o altres missatges diferents als corrents oficials.

El documental planteja diferents qüestions:

En qui podem confiar? En els polítics? En el que diu la TV? El que proposa el teu cantant favorit? El que diu internet? Hi ha hagut un debat científic obert? S’ha abusat de la tàctica de la por? Els mitjans de comunicació han creat psicoescenaris per manipular la gent? Les PCR creen malalts que en realitat no ho són?

Si els mateixos que financen la OMS són els mateixos laboratoris que fan les vacunes, no hi haurà interessos comuns i negocis compartits?

Intenta respondre a les diferents questions amb entrevistes a científics censurats, metges d’arreu del món, experts en pandèmies, oficials d’agències d’intel·ligència militar, biòlegs, investigadors, sociòlegs, experts en ciberseguretat, analistes polítics, experts en salut pública, advocats, experts en geopolítica, experts en màfies financeres, doctors en economia i estadística, … i altres persones amb diferents perfils i que aporten informació sensible que ajuda a reflexionar.

https://odysee.com/@CodigoPropio:6/THE-BIG-RESET-MOVIE:68: THE BIG RESET MOVIE

La febre de les rebaixes fiscals

El PP va descobrir no fa massa i de la mà de la inefable Ayuso que el nombre de vegades que anunciïs una mateixa rebaixa d’impostos és indiferent: el soroll mediàtic que es produeix cada cop serà formidable, atiat pels mitjans partidaris d’abolir els impostos (i qui sap si també l’estat del benestar).Possiblement mogudes per aquest objectiu, tant Andalusia com altres comunitats governades pel PP han anunciat rebaixes fiscals en els últims dies. Cada govern és lliure d’aplicar les polítiques fiscals que consideri millors i que facin feliços els votants, esclar, però potser caldria recordar un parell de coses.La principal: el que ha evitat que l’economia europea i encara més l’espanyola s’enfonsés a l’abisme durant la pandèmia han estat els recursos públics (també coneguts com a impostos). I en segon lloc, malgrat la retòrica i els titulars falsaris, la pressió fiscal a Espanya segueix lluny de la mitjana europea. La paraula ‘impostos’ és lletja, lletgíssima. Hospitals, UCIs, ERTOs i ajudes a empreses, famílies i autònoms potser sonen una mica millor.Us deixem amb una tria dels nostres millors articles de la setmana; que tingueu un molt bon inici de tardor.

Albert Martin, cap d’Economia. Diari Ara. 26 de setembre del 2022

Ayuso erigeix Madrid com a baluard de la “llibertat” amb noves rebaixes fiscals

https://www.ara.cat/politica/ayuso-erigeix-madrid-baluard-llibertat-noves-rebaixes-fiscals_1_4486907.html

“Hi ha una fallida general del sistema educatiu. Tothom vol ser ‘influencer’”

Coral Puig explica com fer servir el màrqueting d’una altra manera i per què diem una cosa i n’acabem fent una altra

Coral Puig és de Granollers, però fa nou anys que viu a Hong Kong, on fa classes de màrqueting estratègic a la Universitat de Ciència i Tecnologia d’Hong Kong (HKUST). Un dels seus cursos és dels primers del món a parlar sobre l’activisme de marca. Està convençuda que el màrqueting pot servir per a transformar la societat cap a bé. Li preocupa el sobreconsumisme i l’efecte que té en el planeta. També la fallida del món de l’educació. Vol fer el bé amb el seu ofici, però no va amb el lliri a la mà. Va armada amb tecnologia punta: neuromàrqueting, antropologia i psicologia social. En aquesta entrevista, parlem del món asiàtic, del màrqueting activista i d’una de les seves activitats preferides: formar part de la xarxa d’ambaixadors empresarials de la Generalitat. Una tasca no remunerada i que fomenta l’intercanvi entre empreses. El seu consell als empresaris és directe: valorar-se més i mirar cap enfora.

Què hi feu, a Hong Kong?
—Tinc una consultoria i faig classes de màrqueting a la universitat. Bàsicament, explico l’efecte del màrqueting en el benestar i el malestar del planeta i la societat. I que, segons com es fa servir, el món esdevé un lloc millor o pitjor.

El màrqueting té mala premsa.
—Amb raó, s’ha fet servir per finalitats terribles, però el màrqueting és una eina que pot ajudar a fer el bé. No faig servir el màrqueting per vendre sabates i samarretes, entenc per què funciona i ho aplico a les iniciatives que vulguin fer coses positives per millorar la societat.

Em dieu que feu màrqueting per canviar el món?
—Ben resumit [riu].

No feu cara de ser bonista, de les del lliri a la mà. Tinc entès que apliqueu l’activisme, quan feu màrqueting estratègic.
—Faig diferents cursos de màrqueting estratègic a la Universitat d’Hong Kong, i el que té més anomenada és el d’activisme de marca. Què no és res més que aplicar l’activisme dins l’estratègia i que formi part del model de negoci. Vaja, un negoci creat per resoldre un problema, sigui social, ambiental o el que sigui. Aquesta especialitat la fem poca gent. El nostre curs va ser el primer del món. Faig servir la tecnologia més capdavantera de ciències del comportament (el neuromàrqueting, l’antropologia i la psicologia de la comunicació) per entendre millor la diferència entre allò que la gent diu que vol fer i allò que fa. Així fem el màrqueting més eficient.

Perdoneu, però continuo veient el màrqueting com allò que em diu “compra, compra, no paris de comprar”.
—El sobreconsumisme és a l’origen de molts problemes, si no en el de gairebé tots. Produïm coses que ningú no necessita i el màrqueting s’encarrega que les necessitem. De tots els objectius del mil·lenni de l’Organització de Nacions Unides, el dotzè diu que la producció i el consum han de ser responsables. En realitat, podria ser l’únic punt, perquè, si es complís, es posaria fi a la fam, el canvi climàtic i tota la resta de maldecaps.

Es pot fer servir per aconseguir l’efecte invers?
—El màrqueting que fan els qui produeixen de manera responsable acostuma a ser molt repel·lent. Donen moltes dades, molts números i, sobretot, molta culpabilitat. Això no funciona mai. La Greta Thunberg té setze milions de seguidors i la Kim Kardashian en té tres-cents. La Greta ho fa fatal, no hi ha ningú de màrqueting que li digui que com ho ha de fer. La Kardashian té més de seixanta persones que l’assessoren.

Semblava que podíem aspirar a un món més racional.
—Una de les raons per les quals som en aquest punt és la fallida monumental del sistema educatiu arreu del món. No se’n salva ningú. Diuen que Finlàndia una mica, però no ho sé. És una fallida general del sistema educatiu. Els joves et diuen que de grans volen ser famosos. Volen ser influenciadors, però no saben de què; ni hi pensen. Els és igual. Volen tenir molts likes, es volen sentir segurs i estimats. El màrqueting potencia la part més animal del cervell. L’efecte que fan els “m’agrada” en el cervell és semblant al d’una ratlla de cocaïna. Em fa terror. La gent és capaç de fer qualsevol cosa per tenir seguidors. Això no té res a veure amb la raó. Quan els alumnes em diuen això que em dius i em parlen de fer valdre la raó, els dic que ells són el 5%. Que el 95% es mou per uns altres interessos.

No fa pinta de canviar, això.
—Al primer món, no hi ha ningú que no sàpiga que el canvi climàtic és un perill, i has vist que els senyors d’Inditex hagin perdut cap comprador? No. I els de McDonald’s? Tampoc. Ningú no es pot pensar que una samarreta costa cinc euros. Tothom sap que és impossible que s’aconsegueixi sense esclavitud i tota la resta que sabem que hi ha darrere. El món de la moda i el de la cria d’animals, tots dos junts, són els responsables de gairebé el 40% del canvi climàtic. I, en canvi, tots veiem que no paren d’obrir botigues de Zara, H&M i ara de Shein… I vinga, vinga.

Com es pot revertir? Voleu fer servir el màrqueting per aconseguir-ho?
—Per aconseguir-ho, no s’ha de fer servir el màrqueting racional o de la culpa. Aquest màrqueting el qualifico de repel·lent. Per ser eficients, la gent ha de fer les coses a favor del planeta i la humanitat ha de rebre la mateixa dosi d’emoció positiva que quan compra compulsivament. S’ha d’aconseguir que rebin la mateixa estimulació que quan compren, però fent justament el contrari. Que la rebin quan no compren o compren de segona mà o agafen les samarretes que tenen i les actualitzen. M’entens?

Sí, però no veig com convèncer les grans empreses.
—Ja ho veurem! Hi entra en joc el fet que ha de canviar la manera de mesurar les coses. Aquesta és la gran conversa que s’ha de tenir. Hi ha una professora, Yayo Herrero, que també és cocoordinadora a l’estat espanyol d’Ecologistas en Acción, que ho explica molt bé. Com mesurem les coses, com paguem els executius de les empreses? Ara tot es fa per vendre més, per tenir més beneficis, per créixer. Com més vens, com més creixes, més guanyes. Però això es pot canviar, ha de canviar, perquè els recursos són finits.

Com?
—Es pot pagar més a la gent per reduir el canvi climàtic, per millorar la vida dels treballadors al tercer món. Si ho fas, et canvia tot. Els accionistes han de saber que és impossible de créixer eternament. Ho saben. S’ha de veure com es repensa tot el capitalisme. Recorda que el 2019, abans de la pandèmia, The Finacial Times va fer aquella portada: “Capitalism: time for a reset.” Abans no se sabia que el planeta no té recursos infinits. Són canvis complicats, que semblen impossibles, però mira, jo faig la meva guerrilla i treballo amb iniciatives que van cap a aquest canvi. Si hi ha cinc persones menys que compren a Zara o a Häagen-Dazs, me’n vaig a dormir més tranquil·la.

Aquesta guerrilla, com la feu?
—Intento que les empreses que venen les opcions correctes per a nosaltres i el planeta facin servir les mateixes tàctiques de guerrilla que fan servir els qui volen el contrari. Les ajudo a entendre per què la gent diu que pagaria per un producte responsable, que vol més productes orgànics o que vol menys plàstics, però després no ho fa o té comportaments contraris.

Per què la gent fa el contrari d’allò que diu?
—T’ho explicaré d’una manera molt ràpida, i ja em perdonaran els psicòlegs i antropòlegs que llegeixin això, però serà la més fàcil d’entendre’ns. Imagina’t que tenim dues persones al cervell. Una és com un nen de cinc anys que tan sols pensa en la seva comoditat, que solament vol seguretat, amor i sentir-se protegit. Un nen que és gandul i vol una recompensa immediata. Aquest és el nostre cervell més bàsic, el que fa milions d’anys que és amb nosaltres. Després tenim el cervell més nou, el que ens va fer Homo sapiens, el que sap llenguatge i matemàtiques. Aquest cervell necessita un consum calòric.

Quina de les dues parts del cervell pren les decisions?
—El cervell més ràpid, i les pren per les emocions.

I l’altra?
—Les racionalitza. És a dir, si vas a una botiga d’aquestes de roba barata i et compres la samarreta, tot i saber que la fa gent en esclavitud, la compres per aquesta part emocional.

I la part racional, què fa?
—El teu cervell racional et diu: “Ara no vindrà de la teva samarreta.” Si solament féssim servir la part del cervell racional, no hi hauria moltes malalties, no hi hauria canvi climàtic. Les coses no van bé perquè les decisions les pren aquest nen de cinc anys que té molta mandra i que té un amic perfecte que ho racionalitza tot. I jo faig que les empreses que tenen valors i venen coses bones facin servir aquest cervell de cinc anys en màrqueting.

Com?
—Aquesta mena d’empresa tendeix a parlar solament al cervell racional, no al que va de compres. Però hi ha poquíssima gent que compri amb el cervell racional, i, per tant, poquíssima gent rep aquest missatge. L’equip Kardashian, que en dic jo, no l’escolta. Bé, sí que l’escolta, però quan surt a comprar no el recorda.

Com és que sou a Hong Kong? Us va ser fàcil de connectar amb la societat asiàtica?
—No em va ser gens fàcil. Hong Kong és molt diferent. Però, per entendre’ns, no és la Xina o el Japó, que encara són més difícils. Un dels motius és que no t’ho posen fàcil. No és una societat que esperi que vingui l’estranger. Tenen un concepte de l’espai comú i de la privacitat molt diferent del nostre. L’obediència als pares encara causa moltes dificultats als joves, conflictes molt seriosos sobre allò que voldrien fer i que no tenen ni tan sols l’oportunitat de pensar. Els fa por d’obrir aquella porta perquè no es poden permetre de jugar amb la idea. Tenen un respecte absolutament religiós, gairebé obsessiu, per seguir les ordres del pare. És molt xocant. Hi ha coses que són molt arcaiques per uns ulls occidentals, però, en canvi, en l’ús de tecnologia són vint anys avançats. Allà et demanen de seguida quant guanyes i què pagues de lloguer o hipoteca.

Hong Kong pot sobreviure a la situació de repressió actual?
—Hi ha dues versions: la primera, que la Xina no té gens d’interès a tocar-nos, i la segona, que la Xina no perdonarà mai les protestes del 2019 i el ridícul que va passar el govern xinès durant aquell any. Tinc amics cantonesos que diuen que Hong Kong continuarà tal com està perquè és una sortida de la Xina per a comerciar amb l’estranger, que si Hong Kong no molesta es quedarà igual. Per ells, som un barri de Pequín i, si no els fem passar vergonya –que, per un xinès, és el pitjor–, ens deixaran en pau. Una altra versió d’allò que pot passar, i que també té força, és la que circula per Twitter i que diu que el president xinès va dir al nostre nou president: “Mantingues Hong Kong i desprèn-te de la gent.” El temps dirà quin dels dos camins prendrà el futur.

Es vanten de les planificacions a deu anys.
—La manera en què veiem el món ve marcada per la llengua que parlem, per això com més llengües parlem, veiem el món amb molta més complexitat. El xinès té una capacitat descriptiva que tenen pocs idiomes. Tenen més colors, tenen una estació més que nosaltres, però quan es tracta del temps verbal, tenen limitacions. Per parlar de futur, han de dir demà, demà passat o el que sigui, perquè no tenen el temps verbal per a indicar-ho. Això vol dir que quan pensen en el futur no hi pensen com nosaltres. Són una piconadora i van fent. No planifiquen, improvisen. La Xina no juga a escacs, juga al parxís.

Gairebé no tenim temps de parlar de la vostra tasca com a ambaixadora empresarial de Catalunya a Hong Kong.
—Fa dos anys que en sóc i formo part d’una xarxa potent, d’una setantena de persones que col·laborem amb les oficines d’Acció Exterior d’arreu del món. Som com una extensió de la feina d’Acció Exterior, que és molt oficial. Som aquest personatge no oficial que té molta més flexibilitat que no pas una oficina de la Generalitat i pot ajudar a fer coses. És una tasca preciosa i es fa molta feina. En el moment històric que viu Catalunya, és important que la gent sàpiga que a fora es fan coses i ben parides. No és un càrrec remunerat de cap manera.

I què feu?
—Em concentro en transferència de coneixement i de tecnologia. Agafo iniciatives que aquí tot just comencen i que a Hong Kong, Macau o Taiwan estan més desenvolupades, i faig els contactes, facilito la col·laboració. Enguany s’ha fet un rècord històric d’inversió estrangera a Catalunya, i això que sortim de la pandèmia. Evidentment, les oficines d’Acció Exterior hi tenen un paper brutal. És una feina lenta, però hi ha empreses tecnològiques capdavanteres que es decideixen per Barcelona.

I Catalunya interessa a Hong Kong?
—A Hong Kong, per la situació sociopolítica, la gent jove sap què és Catalunya, fins al punt que durant la revolució dels paraigües hi havia senyeres pel carrer i les portaven els joves hongkonguesos. Malgrat les grans diferències, són dues societats que tenen punts semblants. Hi veig molta empatia positiva i respecte. Tenen molt clara la diferència entre Catalunya i Espanya.

No sé si en som conscients.
—Sempre dic una frase d’en Joan Brugues, que ara viu a Singapur i que va ser dels primers a ser a Hong Kong, que em va impressionar molt com me la va dir i que no he entès fins al cap dels anys.

Quina és?
—“El primer bastó a la roda sempre el posen els catalans.” No sé per què sempre ens sentim molt petits. Aquesta humilitat destorba i no s’ajusta a la realitat. Ara mateix, hi ha una empresa de menjar de Lleida, Heura, que desperta gran interès. O, per exemple, ara parlo amb la gent de la FERA, que té un projecte de crear més continguts digitals en català i vol fer intercanvis amb gent d’unes altres llengües minoritàries i ampliar la capacitat creadora… Hi ha molt de potencial aquí i col·laborar amb més països pot ser molt estimulant. Les empreses d’aquí s’han de valorar més a si mateixes i mirar cap enfora.

https://www.vilaweb.cat/noticies/entrevista-coral-puig-fallida-general-sistema-educatiu-tothom-vol-ser-influencer/

ENERGÈTIQUES: Els beneficis caiguts del cel, a punt de passar a la història

Molins eòlics en una imatge d’arxiu CRISTINA CALDERER

El preu de l’energia, amb pujades descontrolades, preocupa als consumidors, als empresaris i també als polítics, que al final han decidit prendre mesures per fer canvis que ajudin a racionalitzar un mercat, l’elèctric, el funcionament del qual és obtús, complicat i, com s’ha vist, en bona part injust. L’origen del problema és el sistema marginalista que estableix que, a tot Europa, primer entren al mercat aquelles tecnologies que no es poden aturar, com la nuclear, després les més econòmiques -com la hidràulica, l’eòlica i la fotovoltaica- i, finalment, les més cares, que són les que necessiten gas o, també, carbó. El problema és que el preu final el marca l’última tecnologia que entra al mercat, que és el gas, i això fa que tota l’energia barata que s’ha generat amb la resta acabi costant igual que la més cara. És el que es coneix com a beneficis caiguts del cel, que han enriquit durant molts mesos, i anys, algunes grans companyies i que ara estan al punt de mira dels governs de tot Europa, inclòs l’executiu europeu. De fet, divendres que ve hi haurà una cimera europea en què es vol posar en marxa una mena de revolució del mercat elèctric.

És una fita important perquè fins ara Europa s’havia negat de totes totes a canviar les normes d’aquest mercat. Tant és així que quan la factura elèctrica es disparava a Espanya i Portugal va costar molt que s’acceptés el que ara es coneix com excepció ibèrica, que almenys permetia regular el preu del gas que es fa servir per generar electricitat perquè no s’encarís tant el preu conjunt.

El que ara vol regular Europa, però, no va per aquí, ja que considera que aquesta opció, tal com ja s’ha demostrat, el que fa és incentivar encara més el consum del gas i no és una bona solució de cara a la transició climàtica, que, com s’ha vist amb les calorades d’aquest estiu, també és urgent. I, a més, la rebaixa es fa també a costa dels consumidors, ja que l’estat ha de compensar a les elèctriques la diferència entre el topall i el preu real que han pagat.

La Unió Europea proposa posar un topall al preu de les energies més barates perquè no s’hagin de pagar a preu de gas
Què vol fer Europa, doncs? Segons el que ha transcendit de moment, el que es pretén és posar un topall al cost de les tecnologies més barates. És a dir, separar el preu del gas del de les altres tecnologies. Seria un topall que hauria de ser prou alt perquè a les empreses de renovables els surti a compte i s’afavoreixi la inversió del sector. Els beneficis caiguts del cel, doncs, que ja han estat regulats via impostos en diversos països, com ara Espanya, deixarien d’existir.

Per posar aquesta mesura sobre la taula, ha calgut una forta crisi, motivada per la invasió russa a Ucraïna i el posterior xantatge que està fent el Kremlin amb un tall del subministrament del gas que intenta dividir i sotmetre els socis de la UE. Tot i les reserves de gas que ja hi ha i la diversificació de proveïdors, s’espera un hivern dur a Europa en termes energètics. Per això també a nivell europeu hi haurà propostes de reducció d’energia i ajudes directes als consumidors i les empreses -Alemanya ja té previst destinar-hi uns 95.000 milions d’euros- per evitar el col·lapse energètic i una crisi social. En aquest context, voler mantenir els beneficis caiguts del cel resultava insultant.

COMENTARIS

@desfeta     05/09/2022    M’agradaria saber els motius objectius del sistema de preus de l’electricitat fixat per l’U.E. Em podeu explicar la base del sistema de preus marginals que ens obliga a pagar el Kw. barat a preu de Kw car ?Hi ha coses que si no s’expliquen costen molt  d’entendre. 

@josepmaria1    05/09/2022    POLÍTICA DE LOBBYS… Les escorrialles del franquisme han passat de la política de partit únic, a la política de Lobbys, sense passar per la política de partits……Vagi per endavant que ve de lluny això del pressupost descomunal per un exèrcit que no ha guanyat mai cap guerra, només contra els propis ciutadans.  El PSOE va inventar el “NO A LA OTAN” i ens va enganyar miserablement perquè el fet de sortir de la OTAN que defensaven en la campanya, ho van transformar, cinc anys després quan ja van governar, en una ferma argumentació per mantenir-s’hi. És ben curiós, per no dir una altra cosa, que el pressupost de l’exèrcit equipat militarment el justifiquen ara per lluitar contra la pandèmia i fan sortir militars a la foto al costat dels científics, i es dediquen a descontaminar aeroports en comptes de fer-ho els professionals de les empreses especialitzades que en saben. Per cert, no van fer servir l’exèrcit per fer front als estralls del tifó Glòria, on sí hauria pogut ser útil. Només per la dèria militar, ja detesto aquesta nacionalitat que m’han imposat  Mort el dictador i superada la dictadura amb un partit únic, el regne d’Espanya va dissenyar una Llei de Partits Polítics de 1978 que permetia legalitzar, per exemple, els partits comunistes i republicans,  perquè la Constitució d’aquell mateix any ja es va cuidar de mantenir el control. Sense que la majoria de la població s’adonés del truc, en la pràctica es van deixar les regnes del poder en mans d’uns Lobbys molt potents, com per exemple el PSOE Lobby per “apuntalar la monarquia”, o el CiU Lobby del “peix al cove”.En el regne d’Espanya, des de fa quaranta anys, tot el que es vol decidir fora dels Lobbys és insubstancial, i sense cap poder. 

@REFLEXIU    05/09/2022    Sabeu que Naturgy actualment compra el gas d’Argèlia a 33€ MWh ?   Però als clients els hi cobra a preu de mercat actual…   Son contractes de llarga durada (uns deu anys) i ara està renegocian el que té fins el 2027 per establir les condicions del seguent fins el 2037    Anem bé…

A@August2    05/09/2022    O es dóna una solució urgent o moltes PIME de tot tipus a plegar i darrera el País ! Ja ni ha prou de incompetència als governs . 

@Ripa    05/09/2022    Em fa por que com ja és costum acabarem rebent els productors de renovables.Si ens posen un topall per la banda alta,  que ens posin també un topall per la banda baixa.Si només ens limiten els preus alts, i no ens protegeixen amb un preu mínim raonable, a la primera caiguda de preus elèctrics ens acabarem d’arruïnar tots.

@PMC    05/09/2022    Quan els ministres retirats formen part d’aquestes empreses. No es pot esperar cap justícia econòmica.   

@Oh prou…    04/09/2022    Algú recorda aquella expressió “l’Europa dels mercaders”? L’explotació manufacturera dels països en via de desenvolupament (globalització) la va disfressar però d’això es tracta. Tant de bo rectifiquin…si hi són a temps.

@Josep 2    04/09/2022    A Europa el lobby elèctric també funciona, i ha aconseguit frenar durant mesos l’escàndol tarifari, fins que la crisi d’Ukraina ha fet reventar el problema: veurem com maniobren ara que tothom ha entès i sofert el problema.

@de nit    04/09/2022    El lliure mercat, si fos lliure , que no ho és perquè és esclau dels polítics, esclafa els pobres en benefici dels propietaris de les grans empreses. És així. Els “liberales” , normalment del PP, o son pijos curts de gambals, o son accionistes de les companyies que se’n beneficien.

https://www.ara.cat/editorial/beneficis-caiguts-cel-punt-passar-historia_129_4478909.html

Coral romput. La pobresa a la ciutat

… si la política no serveix per revertir una pobresa evitable ni per contenir uns mercats desbocats, per a què carai serveix aleshores la política? La pregunta inquieta; no més que la resposta. 

L’empremta de la pobresa a la ciutat. ETIENNE LAURENT / EPA

Crèiem que sabíem que entràvem desiguals a la crisi social, sanitària i econòmica provocada pel covid-19. I alhora temíem clarament, amb anticipada certesa, que en sortiríem molt més desiguals encara. La sorpresa ha estat prèvia, d’entrada, perquè ara coneixem que, abans de començar, ja érem molt més desiguals que no ens pensàvem. L’Enquesta de Condicions de Vida (ECV), feta pública el juliol passat, aclaria que, el desembre de 2019, la taxa de risc de pobresa a la societat catalana ja s’havia enfilat del 23,6% al 26,3%. Un de cada quatre ciutadans i ciutadanes: 1.993.000. Durant el 2019, 223.000 persones més es van veure abocades a la pobresa. Tres mesos abans del març que tot ho agreujà. 

De la temença que en sortiríem més desiguals, ja n’hem tingut massa males notícies, barri a barri, vida a vida i trastorn de salut mental rere trastorn de salut mental. La pobresa són massa coses que ho són tot alhora. Però l’any passat l’atur va depassar els 500.000, i 120.000 persones més van recalar en l’exclusió social. L’esperança de vida va decaure 2 anys fins als 82,2 –i això que no és el mateix viure a Pedralbes (86,2) que a Torre Baró (77,2)–. El mateix estudi, ara sí amb dades de 2020, recordava que el 45% de les persones tenen dificultats per arribar a final de mes i que un 30% no s’han pogut permetre ni una sola setmana de vacances. La polarització continua creixent: el 20% de les llars amb més ingressos disposen de sis vegades més del que disposen el 20% de les llars més pobres. El 2019 el diferencial era de 5,4. Va per barris, sempre: el 70% de les 236 zones més fràgils es concentren entre el Besòs i el Llobregat. Va per classe, origen i biaix: el risc d’exclusió social afecta el 61,6% de les persones migrades, el 53,8% de les persones a l’atur, el 35,7% de la infància i l’adolescència i el 27,8% de les dones. En un país –caldrà repetir-ho fins a l’extenuació– que en realitat ja són tres: el 45% que viu integrat, el 35% que viu en precari i el 20% que viu sota paràmetres d’exclusió social.

Les dades escatien una permanent insolvència institucional en insuficiència político-social: en realitat, el risc de pobresa afecta obertament el 42,2% de la societat. Transferides les pensions de vellesa i supervivència, es redueix fins al 25%. Realitzades la resta de transferències socials disponibles, se situa en el 21,7%. 2,2 punts més que el 2019. Ras i curt: la meitat de la gent en queda fora i allò del ningú enrere queda per als discursos. I això que tot ve de lluny. A Els salaris de la iraMiquel Puig ens recorda que els salaris porten estancats quaranta-cinc anys i que la desigualtat també acaba corcant la democràcia. Mentrestant, la renda garantida universal és encara un pla pilot experimental. La resta queda congelat en la freda estadística: 400.000 persones en pobresa energètica, 404.000 infants en llars pobres i 53.000 sense una llar digna. La llista extenua, esgota, infarta. Pot ser per això el cooperativisme català ha fet la proposta més raonada i raonable per a un Pacte per una Economia per a la Vida, fonamentat en la  democràcia econòmica, la salut col·lectiva i la transició ecosocial.El que rere dècades no ha aconseguit cap política pública, social i decidida, ho ha aconseguit un virus en un tres i no res. I només transitòriament

Fins que no fem el que cal, la paradoxa permanent de l’era postcovid serà sempre que per aturar desnonaments, acollir les persones sense llar sota un sostre, reduir la contaminació de l’aire, revertir la pobresa energètica o tancar els CIE ens va caldre una pandèmia global. No va ser el fruit de cap decisió política meditada davant l’auge cronificat d’unes desigualtats socials estructurals. El mateix dit al revés: el que rere dècades no ha aconseguit cap política pública, social i decidida, ho ha aconseguit un virus en un tres i no res. I només transitòriament. Potser no diu gaire del virus, però diu massa de tots nosaltres. Tanmateix, el miratge ha durat poc i l’aprenentatge ha estat escàs.

El calendari internacional diu que aquest diumenge, 17 d’octubre, tornarà a ser el Dia Internacional per a l’Erradicació de la Pobresa –i revisar els lemes oficials de cada any des de 2004 fa plorar–. No és cosa d’un dia, sinó de cada dia: probablement de dècades, quan hi ha massa feina pendent, fem tard i anem en direcció contrària. Alhora, ja no és només cosa d’aquí: o hi ha justícia global –social, de gènere i ambiental– o no n’hi haurà enlloc. Rere el covid-19, la pobresa extrema afecta 207 milions de persones més al món, i supera de nou els mil milions de persones. La tesi seria gairebé freudiana: cap societat que generi tant de malestar pot durar massa. Tampoc es mereix durar un sol dia més.

Mentrestant mirem catatònics com les elèctriques –que presten un servei essencial liberalitzat el 1997– han guanyat, des de 2011, la pornogràfica xifra de 84.324 milions d’euros en beneficis nets. Contrapunt, el febrer de 2020, i a les portes de la crisi que no sabríem que esclataria, l’economista Antón Costas recordava que un programa estatal seriós d’erradicació de la pobresa infantil suposaria una inversió social de 1.500 milions d’euros. Enrampant-nos, des del govern més progressista de la història des del pleistocè ens diuen que no hi poden fer res i que la política no pot modular el mercat, la qual cosa exposa una certesa inversament proporcional –que són els mercats els qui modulen la política– i una pregunta al vent: si la política no serveix per revertir una pobresa evitable ni per contenir uns mercats desbocats, per a què carai serveix aleshores la política? La pregunta inquieta; no més que la resposta. Si la política no serveix per revertir una pobresa evitable ni per contenir uns mercats desbocats, per a què carai serveix aleshores la política?

Les desigualtats socials –ni fatals ni naturals– són conseqüència directa de les decisions polítiques continuades que les atien. Entre la runa, passada la funesta moda neoliberal i en una societat que cavalca dues crisis consecutives rere una orgia immobiliària, queden algunes cendres. Ara també sabem que fa anys que el PIB s’ha desacoblat totalment de la generació de benestar social –és a dir, que creix l’economia i, amb ella, puja la desigualtat–. En l’era de l’antropocè, cau el mite-faula que només creixent més i més, en un entorn finit i sota emergència climàtica, podríem viure millor. Viure per veure-ho: vint anys després d’aquelles primeres protestes altermundistes que reclamaven la taxa Tobin, resulta que ara és el G-20 qui reclama una fiscalitat global, rere dècades negant-la radicalment. Diuen els futuròlegs que el futur serà distòpic, però no cal esperar tant. El present ja ho és. Invariablement, és a les nostres mans capgirar-ho.David Fernàndez és periodista i activista social

https://www.ara.cat/opinio/coral-romput-david-fernandez_129_4149950.html?utm_source=newsletter

El Cercle d’Economia i el problema madrileny

La candidata del PP el 4-M, Isabel Díaz Ayuso, en l'acte de fi de campanya.

Des que als anys 90 acadèmics com Antoni Castells o Núria Bosch van començar a estudiar les balances fiscals entre territoris a Espanya i l’anomenat efecte capitalitat, que afavoreix la concentració de recursos a Madrid, ha plogut molt. Amb el temps, i moltes raons econòmiques més tard, un discurs que en aquell moment i fins molt després s’identificava amb posicions nacionalistes (i després independentistes) comença a fer forat en altres àmbits, fins i tot fora de Catalunya. Les denúncies del sistema de finançament i dels efectes de l’Estat en l’economia de Madrid ja no són exclusives de Catalunya. No deixa de ser significatiu que l’últim informe que s’ha fet amb profunditat sobre com Madrid actua com a aspirador de recursos el firmi l’Institut Valencià d’Investigacions Econòmiques (IVIE). Doncs bé, en aquest context, el Cercle d’Economia es va posicionar ahir de manera contundent sobre aquesta qüestió i va afirmar: “La capitalitat de Madrid no pot actuar com a aspirador de recursos de la resta d’Espanya. No assumir una posició conscient del seu paper com a capital pot fer que a la resta del país hi hagi una forta desafecció”. 

Que una institució com el Cercle se sumi a la denúncia del paper que està jugant Madrid en el desenvolupament espanyol és important. Significa que una part de l’empresariat català, en molt bona part crític amb el sobiranisme i el Procés, ha pres consciència que un element veritablement distorsionador que ara mateix amenaça el desenvolupament de l’economia espanyola és el paper que està jugant Madrid, amb el seu dúmping fiscal per atreure tant empreses com grans fortunes i la concentració desproporcionada tant de funcionaris com d’organismes d’àmbit estatal. És important que aquest discurs el faci abans de l’accés als fons europeus, els anomenats Next Generation, que amenacen amb ser distribuïts de manera centralitzada pel govern espanyol, amb el dubte de si es respectarà el pes del PIB català i el caràcter de petita i mitjana empresa de la xarxa emprenedora.

El Cercle aposta també per un increment del pes industrial en l’economia catalana i lamenta que fins ara Catalunya no hagi aprofitat bé els fons que han arribat d’Europa. És una crítica en part injusta perquè la situació de riquesa relativa de Catalunya en el conjunt espanyol ha fet que aquests fons anessin majoritàriament a altres territoris o, en el seu defecte, que servissin per construir infraestructures que els connectessin amb Madrid. D’una manera o una altra, Madrid sempre sortia beneficiada per l’obsessió dels successius governs espanyols per construir un gran París o un Districte Federal. Potser ara es comença a veure el preu que està pagant la resta de l’Estat, sobretot en els territoris del que s’anomena l’Espanya buidada, les grans víctimes de la hipertròfia madrilenya impulsada amb decisions d’estat.

En tot cas, els empresaris catalans del Cercle han de fer una reflexió de per què han permès que aquest model, que perjudica clarament el teixit econòmic català però també el conjunt d’Espanya, tirés endavant. O almenys per què no van aixecar prou la veu ni van intentar exercir la seva influència per frenar-ho. ¿Potser per por a semblar massa catalanistes? ¿A ser considerats nacionalistes catalans pel nacionalisme espanyol? Madrid ara s’ha bunqueritzat, i la victòria d’Ayuso així ho demostra, i serà difícil revertir-ho. Almenys, el govern espanyol ha de saber que més enllà de la M-30 potser algun dia s’acabarà articulant una Espanya diferent que crearà riquesa més enllà de Madrid i que, com a mínim, va acumulant “desafecció”.

https://www.ara.cat/editorial/cercle-d-economia-problema-madrileny_129_4017480.html

Evitemos que Pekín tome decisiones clave para nuestra vida

Fidel Sendagortadiplomático y geoestratega: publica ‘Estrategias de poder’

Fidel Sendagorta, diplomático y geoestratega: publica ‘Estrategias de poder’

De oportunidad a amenaza

En China nació la Covid-19 y China ha sido la que, gracias a ella, más suministros sanitarios ha vendido. El ideólogo de Trump, Steve Bannon, ya advirtió que la campaña electoral del presidente tendría tres obsesiones: China, China y China. Y los europeos hemos dejado de verla como oportunidad de mano de obra barata para temerla como amenaza, por que ya toma decisiones estratégicas sobre nuestra vida en inteligencia artificial, coche eléctrico (adelanta a EE.UU. Alemania y Japón en baterías) y robótica. Sendagorta concluye que sólo si los europeos reafirmamos nuestros valores de democracia y libertad sin los que la prosperidad no tiene sentido podemos frenar su hegemonía.

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20201002/483785810728/evitemos-que-pekin-tome-decisiones-clave-para-nuestra-vida.html