
Frases Cèl·lebres


Frases cèlebres

Envejecer no es deseable, pero la alternativa es peor y yo mantengo mi cerebro sano investigándolo en sus redes: la relación es la reina de la cognición. Con los años perdemos memoria de los detalles, pero ganamos en perspectiva. Nací en Barcelona y soy neurólogo en UCLA. Publico ‘El telar mágico de la mente’
Qué tiene nuestro cerebro que no tengan otros primates?
Los humanos podemos anticipar el futuro y ningún otro animal puede. Nuestro cerebro ha evolucionado, sobre todo, para convertirse en una máquina de lanzar hipótesis y actuar en consecuencia.
¿Cómo anticipamos lo que va a pasar?
Utilizamos la experiencia del pasado y los conocimientos que vamos almacenando en la memoria y los proyectamos en el futuro.
En bolsa dicen que rendimientos pasados no garantizan ganancias futuras.
Por eso, nuestro cerebro anticipa solo lo que sabe y suele equivocarse mucho.
¿Evolucionamos hacia la imperfección?
Evolucionamos como podemos y eso incluye muchas imperfecciones.
¿Aún así dominamos el planeta?
Depende de lo que entendamos por dominar. En cualquier caso, ese dominio nos garantiza el poder de autodestruirnos como especie, pero no el bienestar como individuos.
¿Por qué?
Son fines diferentes. ¿Tiene usted perro?
No, pero me gusta verlos jugar.
Le relaja observar a los animales, porque el cerebro animal carece de categorías de tiempo. Ver a su perro es agradable, porque él vive siempre en el “aquí y ahora”, usted no.
¿Nosotros en cambio siempre estamos sufriendo por lo que hicimos y haremos?
Es el núcleo de mi investigación, porque lo procesamos en la corteza del lóbulo frontal de nuestro cerebro, la sede del futuro.
¿El lenguaje animal empieza a ser humano cuando adquiere categorías de tiempo?
Y le es posible introducirlas a medida que ese lóbulo frontal en nuestro cerebro va evolucionando y adquiriendo más control y recursos para ser el compositor y director de la partitura de nuestra conducta.
¿Por eso los cráneos de los humanoides iban ganando cada vez más frente?
Y yo le llamo a ese córtex evolucionado que investigo “el horno de la libertad”.
¿Libertad dentro de unos límites?
Nuestro cerebro tiene libre albedrío por definición fisiológica: es capaz de analizar la realidad y proceder en consecuencia con un mecanismo cibernético que incluye al cerebro y el entorno, que interactúan.
¿Cómo?
Nuestra memoria, el conocimiento del pasado, se proyecta en el futuro para decidir nuestra conducta y esa acción produce efecto en el entorno, que, a su vez, genera percepciones que modulan la siguiente acción.
¿Y a veces acierta y persiste y otras yerra y corrige?
Ahora está tocando usted un punto que es puro futuro: la inteligencia artificial.
¿La inteligencia artificial piensa?
La inteligencia artificial no acierta ni se equivoca, solo sigue las instrucciones de un algoritmo programado por un humano.
¿Y puede programarse para aprender?
¡Ahí iba yo! Esa es la cuestión clave.
Ya gana al ajedrez a su programador.
Porque ejecuta mejor las órdenes, las reglas del juego, que quien las ha programado.
¿Se autoprogramará algún día?
Nunca, porque ningún robot tiene corteza cerebral prefrontal en evolución como nosotros y, por tanto, no puede predecir. Es decir, saltarse su algoritmo, su programa.
En suma, la inteligencia artificial no sabe equivocarse.
No se equivoca, ni corrige, ni cambia. Puede derrotar al campeón del mundo de ajedrez, ya lo ha hecho, pero no puede inventar un juego nuevo como hace cada día un niño de ocho años en el patio del colegio.
Tampoco nosotros sabemos curar aún las enfermedades neurodegenerativas.
Yo me equivoqué hace unos años cuando le dije que en cinco curaríamos el alzheimer y ahora ya no me atrevo a pronosticar nada.
No es su fracaso, es el de todos.
La clave está en aprender más sobre la genética y la biología molecular de esas dolencias en las células y en las conexiones nerviosas. Justamente la corteza prefrontal es una de las primeras en padecer con la demencia y no es casualidad que haya sido la última en desarrollarse en nuestra evolución.
¿Y la empleamos del todo ya mayores?
Hasta los 30 años no aprovechamos todo el potencial del cerebro.
¿Y en cambio lo perdemos pronto?
Empieza a declinar también temprano: a partir de los 60-70, aunque hay enormes variaciones individuales.
¿Dónde ve esperanza de curación?
Yo creo que la clave está en estudiar las relaciones neuronales en su red, incluso más que sus componentes fisiológicos.
¿El cerebro no es un conjunto de áreas como la de Broca del lenguaje y las demás?
Lo esencial son las relaciones entre neuronas y entre las diversas redes en espacio y tiempo y cómo se transforman en capacidades. La relación es la reina de la cognición.
¿Cómo?
Para entender un mapa no estudie su tinta sino su uso. Con el cerebro es igual, la cognición son redes con memoria.
https://www.lavanguardia.com/lacontra/20201217/6128041/ver-perro-le-relaja-vive-siempre.html

tempesta i pau
La madurez psicológica se puede definir de muchas formas, pero el escritor escocés M. J. Croan resumió a la perfección este concepto: “La madurez es cuando tu mundo se abre y te das cuenta de que no eres el centro de él”.
Madurar significa salir de nuestra visión egocéntrica para comprender que existe un mundo más amplio y complejo, un mundo que a menudo nos pondrá a prueba y que no siempre satisfará nuestras expectativas, ilusiones y necesidades. Y sin embargo, cuando maduramos somos capaces de vivir en paz en ese mundo, aceptando todo aquello que no nos gusta pero que no podemos cambiar.
La negación es un mecanismo de afrontamiento que implica negar fervientemente la realidad, a pesar de los hechos. Generalmente este mecanismo se pone en marcha por dos motivos: 1. Porque nos aferramos a unas ideas rígidas que no queremos cambiar o, 2. Porque no contamos con los mecanismos psicológicos necesarios para afrontar la situación.
En ambos casos, negar la realidad nos permite reducir la ansiedad ante una situación que nuestro cerebro emocional ya ha catalogado como particularmente inquietante o incluso amenazante. El problema es que la realidad siempre gana.
Si un acosador nos aborda en medio de la calle, no cerramos los ojos repitiéndonos mentalmente: “¡Esto no está ocurriendo!”. Comprendemos que estamos en peligro y escapamos o pedimos ayuda. Sin embargo, no reaccionamos de la misma manera con el resto de las situaciones de nuestra vida. Cuando algo no nos gusta, nos decepciona o entristece, ponemos en marcha el mecanismo de negación.
Negar vehementemente los hechos no hará que cambien. Al contrario, nos conducirá a tomar decisiones poco adaptativas que pueden terminar causándonos más daño. La persona madura, al contrario, acepta la realidad, no con resignación sino con inteligencia. De hecho, el psiquiatra alemán Fritz Kunkel dijo que “ser maduro significa encarar, no evadir, cada nueva crisis que viene”.
“Érase una vez un hombre a quien le alteraba tanto ver su propia sombra y le disgustaban tanto sus propias pisadas que decidió librarse de ellas.
“Se le ocurrió un método: huir. Así que se levantó y echó a correr, pero cada vez que ponía un pie en el suelo había otra pisada, mientras que su sombra le alcanzaba sin la menor dificultad.
“Atribuyó el fracaso al hecho de no correr suficientemente deprisa. Corrió más y más rápido, sin parar, hasta caer muerto.
“No comprendió que le habría bastado con ponerse en un lugar sombreado para que su sombra se desvaneciera y que si se sentaba y se quedaba inmóvil, no habría más pisadas”.
Esta parábola de Zhuangzi nos recuerda una frase de Ralph Waldo Emerson: “La madurez es la edad en que uno ya no se deja engañar por sí mismo”. El escritor se refería a ese momento en el cual somos plenamente conscientes de los mecanismos psicológicos que ponemos en marcha para lidiar con la realidad y proteger nuestro “yo”, a ese momento en el que nos percatamos que la realidad puede ser difícil pero que nuestra actitud y perspectiva son dos variables esenciales en esa ecuación.
Por eso, la madurez psicológica pasa inevitablemente por el autoconocimiento, implica conocer las zancadillas mentales que nos ponemos para no avanzar, los mecanismos que usamos para evadirnos de la realidad y las creencias erróneas que nos mantienen atados.
Ese conocimiento es básico para lidiar con los problemas y obstáculos que nos pone la vida. Por desgracia, hay personas que, como el hombre de la historia, nunca llegan a alcanzar ese nivel de autoconocimiento y terminan creando más confusión y problemas, alimentando la infelicidad y el caos interior.
Alcanzar la madurez psicológica no implica aceptar pasivamente la realidad asumiendo una postura resignada sino ser capaces de mirar con otros ojos lo que sucede, aprovechando ese golpe para consolidar nuestra resiliencia, conocernos mejor e incluso crecer.
William Arthur Ward dijo: “Cometer errores es humano y tropezar es común; la verdadera madurez es ser capaz de reírse de sí mismo”. Ser capaz de reírnos de nuestros antiguos temores porque ahora nos parecen grotescos, de nuestras preocupaciones magnificadas y de esos obstáculos “insalvables” que en realidad no eran, es una enorme muestra de crecimiento. Reirnos de nuestras viejas actitudes y creencias no solo significa que forman parte del pasado, sino que han dejado de tener cualquier influjo emocional sobre nosotros.
La verdadera madurez psicológica llega cuando practicamos la aceptación radical, cuando miramos a los ojos la realidad y, en vez de venirnos abajo, nos preguntamos: “¿Cuál es el próximo paso?”. Eso significa que, aunque la realidad puede ser dolorosa, no nos quedamos atrapados en el papel de víctimas sufriendo inútilmente sino que protegemos nuestro equilibrio emocional adoptando una actitud proactiva.
Fuente: www.rinconpsicologia.com
Tengo bastantes décadas para seguir en el viaje de ida. Barcelona es una de las ciudades que elegí para vivir. Mi nacionalidad soñada es Europa y su cultura mi identidad. Soy de izquierdas pero no sé a quién votaré. Publico ‘Las pasiones según Rafael Argullol (conversaciones con Fèlix Riera)’

Adónde vamos los humanos?
La historia comienza cuando el humano sale del agua, va a cuatro patas, luego a dos. Ve una cosa que llama horizonte, y empieza a preguntarse si hay algo más allá.
¿Es esa rebeldía la que le hace humano?
Y así descubre que más allá del horizonte está la muerte e inventa de inmediato la inmortalidad y con ella empieza la gran historia.
¿Qué le ha sorprendido de lo sucedido desde que nos daba clases de filosofía?
Cuando empecé a escribir, todavía teníamos el rescoldo de la utopía europea muy presente. Aún creíamos con ilusión que con unas ideas podríamos cambiar el mundo. Décadas después, la utopía ha dejado de ser la protagonista de las ideas.
¿El eje de la política ya no es el ideal de progreso?
En el mundo de la política hay muy pocas ideas. Los políticos dicen tenerlas, pero yo me refiero a ideas que generen entusiasmo.
¿Por qué ya no creemos en utopías?
Porque el momento utópico duraba desde el renacimiento, pero al llegar hasta nuestra generación ya le quedaba poco.
¿Por qué?
Porque la utopía ha sido sustituida por la razón pragmática y el utilitarismo rabioso. Y los proyectos espirituales que quedan son fragmentados, subjetivos, individualizados. Ya no son grandes ni compartidos, como lo fueron el cristianismo o el socialismo, y se duda hasta del mismo ideal de progreso.
¿Qué lo sustituye hoy?
La idea de una humanidad mejor está siendo sustituida por la de una roboticidad mejor.
¿Los robots ya son nuestro proletariado sin sueldo?
Sí, pero así surge el dilema que plantea Blade runner : si las máquinas son como nosotros, también tendrán nuestras pasiones, amores y odios. Y así se iniciará de nuevo el ciclo de Prometeo. Los dioses volverán a aniquilar a los hombres por haber querido ser demasiado dioses con sus robots y máquinas.
¿Y los hombres tendrán que aniquilar a las máquinas por ser demasiado humanas?
Es que junto al tiempo lineal transcurre otro cíclico en el que juegan hombres y dioses.
Y hoy, además, la inteligencia artificial.
Y con ella jugamos a ser dioses siguiendo el canto a la progresión. Pero esa tensión entre hombres y dioses, que se encarna en los mitos clásicos, está convirtiéndose ahora en la tensión entre hombres y máquinas.
¿Qué máquina es la mayor amenaza?
El móvil.
¿Por eso las nuevas religiones datistas lo exaltan como pasaporte a la eternidad?
Son creencias de última hora, pero lo grave es que la desaparición de las utopías a los creadores, a mí como escritor, nos condena al bloqueo creativo.
¿Por qué?
Porque crear es proponer algo diferente a lo existente. Si no contrastáramos lo que es con lo que podría ser, no pensaríamos y el arte se convertiría en algo plano y repetitivo.
¿El ecologismo está en auge y, sin embargo, usted no lo considera una utopía?
Veamos: para el mundo antiguo, la tensión entre dioses y hombres estaba en el centro del mundo.
¿Y en el medievo fue Dios?
Hasta que el renacimiento pone al hombre y su progreso en ese centro y desde entonces hasta hoy se iban sucediendo las utopías de progreso humano.
¿Y ahora hemos puesto al planeta?
Ahora se tiene que trabajar la paradoja de la centralidad del hombre sin que el hombre sea ya el centro de todo progreso, porque ahora también ponemos al planeta.
¿Podemos retroceder en el crecimiento sin regresar a la pobreza de antaño?
Con un contrapunto: igual que hubo un primer humano que supo que iba a morir,nosotros somos la primera generación que sabe que los humanos podemos autodestruirnos.
Pero también somos la que más años viviremos de media.
Hemos prolongado la vida, pero también para poder prolongarla creciendo nos hemos puesto una espada de Damocles sobre la supervivencia de la humanidad y el planeta.
¿La guerra fría capitalismo-comunismo, hoy es entre verdes y desarrollistas?
Y de una u otra forma vamos a ver cómo se recupera la utopía, porque es necesaria. Y el inagotable prestigio del amor es porque es la utopía más accesible a todos.
Tanto como la muerte.
Y en la pobreza política del momento hay una brecha entre la ecología, que es una utopía global, y las tradiciones políticas nacionales y nacionalistas. Pocas veces la inteligencia había estado tan alejada de la política.
Le llamarán elitista por decirlo.
Elitista era el insulto favorito de Gil y Gil.
¿Por qué se banaliza el debate político?
Porque, aunque progrese la Europa económica, nos falta la ilusión europeísta que nos daría una gran cultura europea. Solo desde ella podemos forjar una identidad europea que trascienda las locales.
La socióloga franco-israelí publica su ensayo ‘El fin del amor’

va Illouz (Fez, 1961) es, para algunos, la mayor teórica del amor contemporáneo. Esta socióloga franco-israelí ha publicado obras como ‘El consumo de la utopía romántica (1997), ‘Intimidades congeladas’ (2007), ‘La salvación del alma moderna’ (2008) o ‘Por qué duele el amor’ (2012). Atiende por videoconferencia a este diario desde París para hablar de su último ensayo, ‘El fin del amor’ (Katz). Su método tiene la virtud de atraer tanto a lectores académicos como profanos, alternando referencias intelectuales (Hegel, Freud, Marx, Durkheim…) con entrevistas de campo (92 personas han sido interrogadas sobre su vida sentimental para este último libro), referentes de la cultura popular -como la serie ‘Sexo en Nueva York’- o incluso chats de Tinder.
-¿Por qué un libro más sobre el amor?
-Para mi supone el final de un ciclo. Es más sobre el desamor que el amor. Me interesa la manera en que nuestras experiencias emocionales son conducidas por las instituciones, la manera en que somos moldeados, cómo actúan en nuestro interior unas fuerzas sociales que no vemos ni comprendemos. Del mismo modo que, en su día, intenté comprender el tránsito del amor burgués del siglo XIX al amor de la sociedad de consumo, veo ahora que todas esas construcciones burguesas y capitalistas se están hundiendo. Es un libro sobre la contradicción entre el ideal que tenemos del amor, que viene de esas estructuras del pasado, y las potentes fuerzas institucionales que trabajan en otra dirección y que hacen que no pueda funcionar bien.
-Cuando tenemos problemas amorosos, buscamos a los psicólogos. Usted propone la aproximación sociológica, muy distinta. El desamor es visto como fruto del sistema en que vivimos, no como una ineptitud de las personas.
-Exactamente. Una parte importante de mi trabajo es escribir contra la psicología, que es la competidora epistemológica de la sociología. Escribo contra la psicología clínica, que tiene cosas que se pueden utilizar individualmente, que son útiles, pero eso no significa que no haya grandes causas colectivas, problemas sociales, también en este campo. La incertidumbre se ha convertido en un problema sociológico, porque hoy la certidumbre es una anomalía en una relación sentimental. En general, cuando entramos en cualquier otro tipo de relación social, laboral, sabemos a qué atenernos, cuáles son las reglas: lo que significa ser un padre, un vendedor de helados, una prostituta callejera… Son roles que interpretamos. Pero, hoy, entrar en una relación amorosa es introducirnos en un territorio totalmente incierto. No sabemos cuál es la buena conducta a seguir, y esta tremenda incertidumbre no tiene precedentes en la historia. La sociología nos ayuda a gestionar esto. Ojo, no estoy diciendo que los individuos no sean diferentes, sino que hay individuos con muchos más problemas que otros. Los individuos se mueven en instituciones y entornos que no dominan, cosas que no funcionan, y que son constantemente eludidos en la comprensión de los psicólogos en sus terapias.
-Usted habla de desregulación amorosa…
-Utilizo voluntariamente conceptos económicos porque ha habido transformaciones en las relaciones amorosas que tienen un carácter económico. Muy importante resulta, por ejemplo, que, hoy, los encuentros amorosos son un mercado, han adoptado esa forma: hay dos entidades que se encuentran en una arena libre y van a intercambiar algo entre ellos, sin mediaciones ni regulaciones. Antes nadie se casaba fuera de los preceptos de una religión, de los estereotipos, de su clase social… Había un montón de mecanismos sociales que regulaban las parejas. La desregulación es lo mismo que en el terreno de las mercancías: la libre circulación de cuerpos y de psiques. Eso va a hacer que la gente se aparee en función de mecanismos de acumulación de valor, de capital, que maximicen sus posibilidades en el mercado matrimonial. La regulación implica muchas prohibiciones y tabúes, y en el mercado no los hay, solo dos personas que intercambian utilidades. Ese es el amor del neoliberalismo. La paradoja es que las ideas de Thatcher y Reagan, tan defensores de la familia tradicional, conducen a su destrucción, a la ley del más fuerte.

-De hecho, usted muestra cómo, en el amor, coinciden los libertarios y los neoliberales…
-Uno de los desafíos del libro es proponer una sociología de la libertad. Pensamos comúnmente en la libertad en términos morales y políticos, pero yo lo que quiero es ver sus efectos profundos en las prácticas sociales, porque es absolutamente claro que la libertad cambia de contenido, según las épocas. Por ejemplo, en los años 70 y 80 el escritor Gabriel Matzneff podía tener comportamientos pedófilos, acostarse con niños, impunemente, se consideraba parte de su libertad sexual. Hoy eso ya no es posible. Hay, pues, ajustes y redefiniciones de la libertad. Me doy cuenta de que los grandes valores que han defendido las feministas y los homosexuales, que jugaron un papel importantísimo en todo el siglo XX y en el advenimiento de la democracia, cambian de cariz al ser cooptados por lo que yo llamo el capitalismo escópico, las industrias que utilizan la mirada, el ojo del espectador, para extraer valor de otra persona, a partir de la belleza evaluable del cuerpo de una mujer. La idea de libertad de ese capitalismo escópico cambiará profundamente la definición de la masculinidad y la feminidad, así como de la sexualidad. Se trata de algo muy político: privilegiar a la vez la libertad y la desigualdad. Dado que no existe una igualdad de partida, la libertad sexual se utiliza contra las mujeres.
-Desmenuza las consecuencias de la falta de ética en el terreno sexual. Pero ¿quién podría dictarla?
–No creo que haya que crear una organización internacional que dicte una ética sexual, han de ser los hombres y las mujeres los que la creen conjuntamente. Esa es una gran cuestión de la que ocuparnos en los años que vienen. El feminismo es una gigantesca reacción al gran malestar que existe en las relaciones sexuales y emocionales. Tenemos una gramática compartida entre hombres y mujeres para tratar las desigualdades en el campo laboral. Pero no hemos formulado la gramática de la sexualidad y las relaciones íntimas para que no sean un campo donde reinen la humillación, la herida, el sufrimiento, los sentimientos de invisibilidad social. No es siempre el caso, de acuerdo, pero sí a menudo. La libertad implica el derecho a hacer lo que queramos sexualmente pero aquello que queremos da lugar a mucha violencia, en lo físico, simbólico y emocional. Hace falta comenzar esta discusión ética. Hasta ahora, hemos percibido este tipo de cuestiones como un intento de reglamentar lo íntimo, pero se trataría simplemente de meterlo en los carriles de la ética. Que la relación ética con los otros no se detenga o se extinga al llegar a la sexualidad y al deseo.
-¿Libertad, igualdad, fraternidad?
-Las tres cosas son una demanda clara, también en lo íntimo.

-Usted habla de la ‘deselección’, el abandono de las relaciones, como la característica más importante de hoy.
-Parto de la constatación de que la idea de ‘elección’ ha sido absolutamente central en la modernidad. El feminismo puede ser definido como un combate para que las mujeres elijan, ya sea en casa o fuera de ella (con el voto). La misma sociedad de consumo se presenta como una cultura del derecho a tener muchas posibilidades de elección… El individuo moderno se define a través de su toma constante de decisiones: en su profesión, en la sexualidad, en sus amistades, sus compras… Pero hoy vivimos una nueva etapa en la historia cultural de la elección porque el individuo se define según sus ‘deselecciones’, su ruptura de compromisos y decisiones anteriores. Eso es algo muy nuevo, un modo de sociabilidad negativa, donde el individuo es quien es por aquello que rechaza, por la experiencia repetida de rechazar o no escoger algo. Bien porque prescinde de algo o alguien o porque lo toma pero luego ya no. El verdadero yo surge de rechazar a alguien: entrevisté a una mujer casada durante 25 años, relativamente contenta con su matrimonio, que estaba bien, pero se decía que, al haberse casado joven, no había conocido nada de la vida, quería probar la vida de soltera y dejó a su marido. Es al menos una acción inteligible, se comprenden las causas. Rechazar es constitutivo de la identidad.
-Habla de poliamor, del más común ‘casual sex’ pero también destaca la gran fuerza que mantiene el ideal del amor romántico.
-Esa es una idea clave del libro, la contradicción entre la ideología que sigue siendo poderosísima en nuestra sociedad y el hecho de que nuestras instituciones trabajan en otra dirección…
-Otra paradoja: la apariencia física es más importante que nunca.
–Nunca ha sido tan importante. Irónicamente, al tiempo que el feminismo ha hecho progresos, el rol de la sexualidad ha sido cada vez más importante en la autodefinición de las mujeres. Hay un enorme debate en el feminismo, el de analizar si la autodefinición a partir del cuerpo y la sexualidad representa una emancipación o una regresión. Tras investigarlo mucho tiempo, finalmente creo que el cuerpo juega un papel fundamental para sojuzgar a las personas. En el patriarcado tradicional, las mujeres tienen dos roles: el reproductor, son matrices o vaginas que van a dar niños; o bien son prostitutas, para dar placer sexual a los hombres. No sorprende que, en este sistema, el rol de la mujer esté hipersexualizado, y marcado como diferente. Este cuerpo sexualizado se ha integrado en las formas actuales de dominio capitalista, las que conciernen a la mirada, la que reconoce la belleza, y que da a algunas mujeres una sensación de empoderamiento, pero junto a la mirada también son necesarios los procesos de reconocimiento social, emocional y romántico, y ahí la hipersexualización de las mujeres –que los hombres no sufren- va a impedir que se produzca ese reconocimiento.
-Se ocupa también del ‘ghosting’…
-Es una forma cool de denominar una crueldad. Es un término que agrupa una serie de prerrogativas, una manera de legitimar un comportamiento maltratador. Si imagináramos un comportamiento parecido en el campo profesional ¿qué sería? ¡Un delito! Sería imposible, usted no puede tratar a un cliente así: que él le pregunte algo y usted decide arbitrariamente no contestarle más. Comportarse así sería considerado una afrenta en cualquier campo, pero lo aceptamos en las relaciones íntimas. Y no hay ninguna razón para ello.

-¿Qué son los ‘incel’?
-Un movimiento de ‘célibes involuntarios’, una subcultura violenta, de extrema derecha, que llama al odio contra las mujeres. La desregulación del mercado sexual crea una gran miseria sexual para mucha gente, enormes bolsas de miseria. El capital sexual es tan importante para los hombres, una fuente de poder, que, cuando no es satisfactorio, dado que está repartido de forma muy desigual, genera enormes resentimientos. Michel Houellebecq fue el primero en hablar de esto en su ‘Ampliación del campo de batalla’ en 1994. Hay un vasto campo de miserables sexuales.
-¿Y el consentimiento?
-Se ha convertido en la piedra angular de las relaciones entre hombres y mujeres basadas en la libertad, el libre albedrío de las partes. Pero a mí me recuerda el contrato del trabajo asalariado, que se presenta como un contrato entre dos partes, el que paga y el que le da su trabajo a cambio. Marx ya se reía de eso en las primeras páginas de ‘El capital’, ¡no es una relación entre iguales! Si no aceptas, te mueres de hambre, el empleador tiene un enorme poder sobre ti. Y hoy, en el terreno sexual, hay que recordar que definimos la identidad de las mujeres según el reconocimiento que la mirada de los hombres le da. Así, le sorprendería descubrir la cantidad de mujeres que dicen que ‘sí’ a propuestas sexuales que no les apetecen. Más allá del ‘sí’ y el ‘no’ hay una gran zona gris donde la mujer no quiere algo pero carece del repertorio adecuado para decir un ‘no’ sin ser insultada, vista como una calientabraguetas o una puritana frígida. Si el hombre te desea es que has hecho algo para que eso suceda y deberías ser consecuente y sentirte halagada. No solo está en juego la voluntad de la mujer. El libro ‘El consentimiento’ de Vanessa Springora es muy bueno porque expone el tema muy claramente: una niña de 14 años ¿qué sabe de la vida? ¿a qué puede consentir cuando un adulto de 50 la aborda? Del mismo modo, una chica de 22 años, que ha bebido en una fiesta, y lleva toda su vida escuchando y asumiendo mensajes sobre la sexualidad que le dicen que follar o responder a esas insinuaciones es cool, le resulta muy difícil oponerse. El debate sobre el consentimiento, reducido a ‘sí’ o ‘no’, elude la complejidad de toda la casuística real.
-¿En qué trabaja?
-En varias cosas. Analizo el populismo a través de las emociones, en el contexto de la sociedad israelí. Tengo otro proyecto antipsicológico: analizo 14 emociones y muestro que, en realidad, son sociales. Acabo otro libro sobre sexo. Y estamos haciendo, con un periodista y un académico, dos libros de entrevistas sobre toda mi obra.
Nominado al Goya y galardonado con los premios a la MEJOR DIRECCIÓN Y AL MEJOR GUIÓN en la XI edición del Notodofilmfest.
En el Notodofilmfest obtuvo seis nominaciones: Mejor pelicula, Mejor guión, Mejor dirección, Mejor actriz, Premio público y corto más visto.
“Si només se sanciona, s’afavoreix la mentida i la irresponsabilitat, mentre que «restaurar» pretén el reconeixement i la responsabilització, el creixement moral

Claire Marin, doctora en Filosofia, professora i escriptora, reflexiona sobre las ruptures

Tinc 46 anys. Visc a París. Sóc membre de el Centre Internacional de Filosofia Francesa Contemporània. No crec que la filosofia pugui ser realment un consol, però ajuda a ordenar el caos interior quan la vida és dolorosa o estressant. Quan no creus en cap déu, la filosofia és molt útil
Por mucho que intentemos planificarla, la vida dispone de nosotros, las cosas se tuercen, se rompen y nos dejan hechos añicos. Claire Marin ha escrito un libro difícil y duro, Rupturas (Alienta), en el que se resiste a dejarse llevar por la visión simplista de los nuevos inicios. Si está en ese momento de ruptura sentimental, laboral, familiar, le ayudará a dimensionar el dolor, entender que el borrón y cuenta nueva no forma parte de la naturaleza de la ruptura y que por más que lo deseemos no es un corte limpio, es un desgarro del tejido de una vida en común, y eso nos cambia. No todos tenemos la misma capacidad para sobreponernos y transformar el pasado, pero verter luz y afrontarlo nos ayuda. “Toda ruptura conlleva la esperanza de encontrarse y el riesgo de perderse”.
Toda ruptura es un desgarro?
La mayoría lo son si te involucraste sinceramente en la relación. Estás perdiendo una parte de ti mismo cuando terminas una historia.
¿Las rupturas son nuestras tanto si las producimos como si las sufrimos?
Sí, muchos de nosotros seremos ambos durante nuestra vida, pero también se puede vivir como una liberación, un movimiento de sinceridad y autenticidad, el momento en que dejas de mentir a los demás o a ti mismo.
¿Cualquier tipo de ruptura?
No importa si es amorosa, familiar, profesional o una ruptura con la vida interior, todo depende de la razón de la ruptura y de la forma en que puede dañar a alguien más.
Romper no es una página en blanco.
A todos nos gustaría ver la ruptura como la ocasión de una nueva vida y convertir lo ocurrido en conocimiento. Pero a veces no es más que el efecto de la falta de valor, de la dejadez.
¿Las rupturas no nos cambian?
Pueden transformarnos, depende de la forma en que respondamos a ellas. Puede ser la oportunidad de redefinir nuestra vida, pero también puede ser una experiencia muy destructiva. Estar acompañado por la familia o los amigos es esencial para encontrar la energía para superar la tristeza y la soledad.
¿Nuestra vida está hecha de rupturas?
Sí, y nos gustaría que fueran limpias, pero son un desgarro constante. Desgarramos el tejido de una vida en común en la que las identidades están tan mezcladas que ya nadie sabe dónde empieza uno o acaba el otro.
Queremos que la ruptura acabe rápido, iniciar una nueva vida, ¿es posible?
No si la relación es importante en nuestra vida. Las cosas, los libros, las canciones, los lugares están llenos de recuerdos compartidos. No es tan fácil borrar nuestro pasado, incluso si decidimos terminar una historia sigue viviendo en nosotros, a pesar de nosotros. Una ruptura es siempre un cataclismo interior.
Una enfermedad, un duelo, una depresión, ¿es una ruptura con nosotros mismos?
Al contrario: nos sentimos atrapados en nuestra vida, pegados a nosotros mismos, cuando preferiríamos olvidarnos de nosotros mismos, para salir de nuestra vida.
¿Podría crear nuevas posibilidades o es sólo la experiencia de la pérdida?
Puede tomar algún tiempo, pero podemos descubrir una nueva forma de vida mucho más satisfactoria que la anterior, aunque no hayamos elegido la ruptura. Por el contrario: puede que hayas fantaseado con una ruptura como el comienzo de una gran nueva vida y estar muy decepcionado por ello.
Dice que la mayoría de los fracasos no nos aportan nada. ¿El dolor es inútil?
Por supuesto que sí. Puede ser simplemente destructivo. Algunos fracasos fragilizan a la gente, a veces durante mucho tiempo. Cuando has sido traicionado o humillado, puede pasar mucho tiempo antes de que vuelvas a tener confianza, antes de que vuelvas a confiar en alguien.
Después de una ruptura el otro se convierte en un desconocido, ¿sucumbimos a la ilusión del amor?
A menudo la posibilidad de ser otro pone de manifiesto, de manera dolorosa, las ilusiones del amor y del afecto: ¿cómo ha podido engañarme de esta manera?
Duele.
O tal vez no sea una ilusión, tal vez la otra persona ha cambiado realmente y esa es la razón por la que tuvo que irse: para ser libre de expresar otra parte de su personalidad que no podía existir en la relación anterior.
¿Qué podemos hacer con la rabia?
Convertirla en energía. Energía para hacer algo que no nos habríamos atrevido antes, energía para ser más independientes, para crear. Pero también puede ser muy obsesiva. El tiempo ayuda a manejarla progresivamente.
Cuando nos rompemos, ¿qué es lo que se rompe en nuestro interior?
Puede ser una personalidad en la que ya no encajamos o un compromiso al que no podemos ser leales ahora, porque nuestros sentimientos o nuestra forma de pensar (ideología política, espiritualidad) han cambiado.
¿La ruptura entre progenitores e hijos es inevitable?
Todos tenemos que tomar cierta distancia con nuestros padres para convertirnos en adultos.
Cuando alguien querido muere nos preguntamos por qué. ¿No somos realistas?
Sentimos una terrible injusticia. Y tenemos razón, nada lo justifica. Pero la vida no puede vivirse con garantías, las cosas no pasan como uno se las imagina, no basta planificarlas para que salgan bien, pensar eso es irracional.
¿Cómo vivir sin ninguna certeza?
No podemos, es insoportable. Necesitamos tener alguna relación garantizada (familia, amistad), aunque sepamos que nada es para siempre, confiar e imaginar algunos horizontes de estabilidad para continuar en nuestra vida.
¿Cómo?
Correr el riesgo de vivir es apostar por las alegrías posibles. Y tener la fuerza de recordar, incluso en la noche más trágica, el destello de la felicidad que esconde.
Rosa Cobo. Tengo 63 años. Nací en Cantabria, vivo con mi hija en Madrid y trabajo en A Coruña. Doctora Lo más urgente es reducir la pobreza. Necesitamos más izquierda, más políticas redistributivas. Agnóstica, creo en los seres humanos, pero también creo que existe el mal

Pensamos que el porno es inofensivo, pero en su investigación, Pornografía. El placer del poder (Ed. B), Cobo deja claro que el porno es uno de los fenómenos sociales que más están dañando a nuestros menores y adolescentes porque a ellos les está educando en el ejercicio del poder y de la violencia y a ellas en la aceptación de esa violencia como parte de la sexualidad. El porno alimenta el imaginario sexual de nuestra sociedad, permea la publicidad, las series, el cine… “La pornografía es un discurso ideológico y una práctica económica y social que está en un proceso creciente de institucionalización. Es un negocio internacional que alimenta y nutre la prostitución. Emporios económicos, como el Banco de Irlanda o General Motors, invierten en productoras de pornografía.
Ha visto usted pornografía?
No.
Yo, para hacer este libro me he hinchado a verla y todavía no me he librado del asombro.
¿Qué se ve?
Las mujeres son objeto de distintas formas de violencia. Uno de los vídeos más vistos es una violación colectiva a una chica.
Así nos va.
En pornografía, y también en la prostitución (que bebe de ella), una de las demandas más usuales de los varones es la penetración anal.
¿Y?
Permea a la sociedad. La gran cantidad creciente de adolescentes que llegan con hemorragias anales a los hospitales está documentada. Otro top ten es el bukkake : un grupo de hombres eyaculan sobre la cara de una mujer. Y otro imaginario que está colonizando el porno –también en el mundo gay– es el del incesto.
¿En serio?
Sí, es fortísimo, y provoca que se normalice como fuente de placer. Si pone usted en un buscador “porno gay” en seguida le saldrá un padrastro, dos hermanos, un padre con dos hijos…
Más del 70% de adolescentes ven porno.
Dos terceras partes varones y una tercera parte chicas, y muchas de ellas lo ven para complacer a sus parejas. La pornografía dicta un modelo de comportamiento. Relega a las mujeres a servidoras sexuales y otorga a los hombres el poder.
Pero en la pornografía ellas también son activas y parece que disfrutan.
Las mujeres no disfrutan en la pornografía, tienen que abdicar de sus deseos para complacer los deseos de los varones.
¿Cómo serán de adultos estos jóvenes educados en la pornografía?
No soy optimista, la pornografía alimenta el imaginario sexual de nuestra sociedad, permea la publicidad, las series, el cine, la literatura… El porno es un elemento fundamental de la socialización de los adolescentes y lo llevan a su vida.
¿Consecuencias?
La pornografía no tiene que ver con la sexualidad sino sobre todo con la violencia. Es una construcción jerarquizada: ellos son seres activos, agresivos, violentos, con un subtexto de que pueden hacer cualquier cosa, mientras que ellas son pasivas, deben dejarse hacer y ser receptoras a menudo de grados muy altos de violencia y recibirlos como si les gustase.
Hay actores y actrices porno que defienden la pornografía como una liberación.
Para las mujeres que trabajan en el porno no es nada liberador, tienen permanentes dolores anales, vaginales, y jaquecas. Consumen muchos fármacos y cremas anestésicas para poder rodar esos vídeos. Hay un vídeo de Nacho Vidal en el que agrede repetidas veces a una mujer.
¿Le pega?
Una paliza, y le mete la cabeza cubierta con una bolsa de plástico en una bañera llena de agua (muy de moda ahora). La única escena de sexo que hay es al final, cuando él se masturba solo. Ese vídeo explica muy bien como la pornografía es sobre todo violencia contra la mujer.
¿Es legal ese vídeo?
Sí, claro. Yo lo he visto en una plataforma, de hecho me topé con él. Los chicos están siendo socializados en la idea de que el poder es un elemento fundamental en la constitución de su yo.
Ahora hay pornografía para mujeres.
Las mujeres representamos menos del 30% de los consumidores. A la mayoría de mujeres adultas se lo piden sus compañeros, y en la adolescencia muchas chicas ven porno porque forma parte de lo que tienen que aprender y hacer para ser alguien y pertenecer entre sus iguales.
Las niñas se exhiben en Instagram.
Están hipersexualizadas, no pueden sustraerse a la cultura dominante, a ese modelo que se construye de manera silenciosa.
¿Se está desdibujando la línea divisoria entre la pornografía de adultos y la infantil?
La diferencia es que una es legal y la otra no. Los pedófilos comienzan viendo porno de adultos. No hace falta rebuscar para ver pornografía infantil, se te abren ventanas.
Se contempla el porno como algo aceptable, cotidiano…
Lo esencial no es que se masturben delante de la pantalla, sino cómo contribuye ese consumo a la manera de vivir las relaciones sexuales con las mujeres. Crecen los casos de varones usuarios de porno con dificultades para tener relaciones sexuales cálidas con sus novias.
¿La pornografía acaba con la empatía?
Sí. En la pornografía solo aparece el deseo masculino, ellas, aunque se muevan, son muy pasivas, hacen lo que les demandan los varones. No es un problema moral sino un fenómeno social y político, de poder sobre las mujeres.
Ocurre en todos los rincones del mundo.
Sí, es impresionante. Cuando las grandes empresas pornográficas cuelgan sus vídeos en su plataforma, esas prácticas se estandarizan en todo el mundo y los hombres piden a las mujeres, aquí y en Gabón, lo mismo. El porno es incompatible con la igualdad.
¿Cómo gestionar eso?
La pornografía no puede seguir en abierto y que a un crío de 8 años –edad en la que se comienza a ver porno–, le baste poner la palabra porno para que le aparezcan cientos de vídeos. Y hay que ilegalizar los que utilizan violencia y abuso.
aliasn47j0 Sep 18, 2020 La enésima cruzada de mujeres de cierta edad que buscan la prohibición de todo aquello de lo que no son parte. Esta cruzada contra la pornografía se parece mucho a la liga de la templanza en EE.UU. que se originó como un movimiento de mujeres cristianas radicalizadas que buscaban imponer su credo evangelizante.
BHCQM0PSep 18, 2020 Opinamos que esta Sra. socióloga, que se ha tomado el asunto en serio y no como una mera banalidad, no tiene razón, que exagera, que la cosa no es para tanto….y luego nos quejamos de que el mundo está muy mal, los matrimonios no aguantan, violan a las mujeres y las maltratan, no se respeta a nadie y de que “hay que ver lo que pasa con los jóvenes” que son unos descerebraos. No somos más ridículos e hipócritas porque es imposible.
egyjan25Sep 18, 2020 comparto con esta escritora su opinión sobre la importancia de ilegalizar el uso de la violencia en el porno. Pero, al otro lado veo que ella lo mira desde un punto demasiado feminista. El porno en general convierte a los seres humanos en trozos de carne. Es tan degradante para los hombres como lo es para las mujeres.
aliasmf1piSep 17, 2020 No es lo mismo disfrutar del sexo que el sexo impuesto, violento y manipulado como explotación económica, aprovechando los más bajos instintos. Por eso es pornografía y está sumergida. Si estuviera regulada y políticamente cotizara, los países no tendrían déficit, pero al no serlo, solo las mafias son poderosas y gracias a ello, indestructibles. Los proxenetas y mafiosos usan mano de obra barata y extorsionable: mujeres y niños. Es lo de siempre, “El patriarcado necesita del consentimiento y de la violencia para perpetuarse”, “El feminismo no se quiere basar en la queja sino en la vindicación política. El agravio y la deslegitimación de la igualdad, explotación económica, falta de respeto social y discriminación”. “La prostitución del s. XXI habita en el corazón del capitalismo neoliberal junto al narcotráfico y la venta de armas”. Políticamente se debería sustituir el termino igualdad por el de equidad, en todos los campos sociales sobre las mujeres. La solución pasa por cerrar los burdeles (auténticos campos de concentración). Ya lo han hecho Irlanda, Noruega, Islandia, Suecia, Francia…y controlar las redes sociales, darle esa función a la IA. Lo que nos convierte en necios domésticos es la imitación (gratuita) del sometimiento y la violencia a que la impunidad nos tiene acostumbrados y la creencia de que eso te hace mas “hombre” y más “poderoso”. Darse emociones limite, no tiene en cuenta a las víctimas. La propaganda habla de satisfacción asegurada en manada (India, México, España).
GnósticoSep 17, 2020 Para mi, todas las relaciones humanas son básicamente luchas de egos, luchas de poder, así que las relaciones sexuales también, y estas luchas se ven reflejadas en la pornografía, en las que el hombre suele ser el dominante, ya que la sociedad siempre ha sido patriarcal y machista. La ira y la violencia hacia las mujeres provienen de estas luchas de egos, en lo que importa es ser o creerse mas especial, mejor, que la otra persona, así que hay que dominarla.
Por otra parte, el deseo sexual es mayor en el hombre que en la mujer, por cuestiones hormonales, así que es normal que los hombres consuman más pornografía que las mujeres. Este mayor deseo y la posición dominante, junto a la busqueda de beneficio económico de la industria pornográfica, explicaría la cosificación sexual de la mujer que se ve en la pornografía.
nekane! Sep 17, 2020 El sexo lleva al orgasmo -labor del sistema nervioso involuntario que produce una descarga con un placer indescriptible, (así pues todo el mundo tiene prisa en experimentarlo) y a día de hoy ni comer, ni dormir, ni enriquecerse llevan a él como el sexo en cualesquiera de sus modalidades, el sexo se nos puso ahí, desde el momento que no tenemos celo para disfrute, el problema es que a las mujeres nos deja encintas y ni por esas reniegas del sexo, hoy podemos hacerlo más libremente, aunque no exenta de riesgo la salud de nuestro organismo… La pornografía llegó porque vende, ayuda a ponerte a mil mucho más rápido que los preliminares y como las mujeres somos más lentas muchas parejas acuden a ello de más o menos común acuerdo, gustar gusta? si estas en pareja no terminas de visualizarlo completo, si estás sola pues… adivinen… pero el porno de tantos años en el mercado no se desgata, al revés prolifera y de tanto novedarlo se nos ha ido de madre (los actores funcionan con drogas muchas muy duras y con final fatal) y de tanto poner freno a la educación sexual los chavales que están despertando a la peor de las velocidades pues han acudido a él, hay que ser ignorante para no preverlo, pero como siempre vivimos sociedades derechistas y reprimidas pues… entonces nos preguntamos, qué pasa en los países nórdicos, ellos educan sexualmente y … pues afirmo que es mentira, como educas si el mercado negro, la tv, el cine, te está enseñando que el sexo es poder, a ella para ganar dinero, para escalar y a él porque todo lo que sueñe y más se lo van a dar…
Como mujeres recibimos todos los golpes, la pornografía no iba a ser menos, pero nosotras también estamos contaminadas, educamos hombres en el “salva tu pellejo” porque la vida es tan breve que la burocracia apenas da tiempo a cambiar nada y a contracorriente solo vas si vas solo…
La literatura, para mí, nos ha respetado más… Lolita de Nabokov expone lo que hay y no ganamos nada en ocultar, al revés perdemos todos, la sociedad no te enseña sobre la pederastia, la tapa y la castiga con crueldad, casi todo pederasta se suicida, otros miles se refugian en faldas largas… pero no aprendemos, no maduramos… solo castigamos ..Las edades de Lulú de la Almudena Grandes o lo que nos marca la infancia…y gracias siempre, como chicas, a la Sra Hite, que murió anteayer, a Elena Ochoa que dio la cara bajo la batuta de Chicho Ibáñez serrador, a los pub,s catalanes años 80 que en pantalla…
En india, en Africa, en américa latina el sexo mata mujeres y niñas sin piedad… la explotación y trata tiene un agravante a día de hoy, siglo XXI vergonzante y o puede ser que estemos vergonzosamente impotentes ante ello… las manadas salen de chavales que se educan en ese porno tan alcance de la mano, en esta sociedad que les da alas y se ríe del feminismo y la izquierda… luego, de aquellos polvos estos lodos…
BRUNA2017Sep 17, 2020 @nekane! ¿y los médicos de cirugía estética?…¿Cómo pueden hacer operaciones de pecho a niñas de 18 años que ni están desarrolladas?…por ahí también empieza la pornografía…Si no tienes tetas, te las ponen, si no tienes culo, te lo ponen, si estás gorda, te liposuccionan…más agresión a nuestro cuerpo que éste…
Harry HallerSep 17, 2020 Los niños crecen viendo violencia en las pantallas, asesinatos y muertes, pero en general no lo trasladan a la realidad, Por qué? Porque les damos una educación, porque les enseñamos lo que debe o no debe hacerse y la diferencia entre realidad y ficción, lo que es bueno y lo que es malo. No creo que deban ver ese tipo de películas ni jugar a según que tipos de juegos, pero a menudo es imposible evitarlo. No se pueden poner puertas al campo. La pornografia no debería estar al alcance de los niños y adolescentes, puede confundirles, pero la educación de los padres y los tutores puede prevenirles y enseñarles. Quizás el problema es que la sexualidad sigue siendo para muchas famílias un tema tabú. Para los adultos es otra cuestión, creo que todos somos lo suficientemente responsables y maduros para saber lo que nos conviene ver y lo que no. Lo que ocurre en la imaginación de cada uno ahí está y ahí queda. Quién no ha soñado alguna vez en tirar al jefe por la ventana? Cuántos hombres no han deseado en secreto a su cuñada? Y todo queda en el silencio de sus mentes sabiendo que nunca actuarían de tal modo. La pornografia al fin y al cabo es lo que es, sexo desnudo de amor, una mala película, reiterativa y sin argumento. El sexo nos da placer, el mal sexo frustración.

Aquestes festes de Nadal estan sent especialment solitàries per a molta gent com a conseqüència de les restriccions per la pandèmia de la Covid-19. Per això, potser més que mai convé conèixer com la solitud i l’aïllament afecten a la salut dels qui els pateixen.
Un nou estudi ha mostrat una espècie de firma al cervell de les persones solitàries que les distingeix de manera fonamental, segons les variacions en el volum de diferents regions del cervell, així com també segons la forma en què aquestes regions es comuniquen entre si a través de les xarxes cerebrals.
Un equip d’investigadors va examinar les dades de les imatges de ressonància magnètica, la genètica i les autoavaluacions psicològiques d’aproximadament 40.000 adults de mitjana i tercera edat que es van oferir com a voluntaris perquè la seva informació s’inclogués al Biobanc del Regne Unit. Després van comparar les dades de les ressonàncies magnètiques dels participants que van informar que sovint se sentien sols amb les que afirmaven no patir solitud.
Els científics van trobar diverses diferències al cervell de les persones solitàries. Aquestes manifestacions cerebrals es van centrar en el que es diu la xarxa predeterminada: un conjunt de regions cerebrals involucrades en pensaments interns com recordar, planificar el futur, imaginar i pensar en els altres.

Els investigadors van trobar que les xarxes predeterminades de persones solitàries estaven connectades amb més força i el seu volum de matèria gris a les regions de la xarxa predeterminada era més gran. La solitud també es va correlacionar amb diferències al fòrnix: un feix de fibres nervioses que transporta senyals des de l’hipocamp a la xarxa predeterminada. En persones solitàries, l’estructura d’aquest tracte de fibra es va conservar millor.
Les persones utilitzem la xarxa predeterminada quan recordem el passat, imaginem el futur o pensem en un present hipotètic. El fet que l’estructura i funció d’aquesta xarxa s’associï positivament amb la solitud pot deure’s que les persones solitàries són més propenses a utilitzar la imaginació, els records del passat o les esperances en el futur per superar el seu aïllament social.
“En absència de les experiències socials desitjades, els individus solitaris poden estar predisposats cap a pensaments dirigits internament, com recordar o imaginar altres experiències. Sabem que aquestes capacitats cognitives estan intervingudes per les regions cerebrals de la xarxa predeterminada”, afirma Nathan Spreng de la Universitat McGill i autor principal de l’estudi. “Així que aquest enfocament més gran en l’autoreflexió, i possiblement en experiències socials imaginades, naturalment involucraria les funcions basades en la memòria de la xarxa predeterminada”.
La solitud és un problema de salut important, i estudis anteriors han demostrat que les persones grans que experimenten solitud tenen un risc més important de deteriorament cognitiu i demència. Comprendre com es manifesta la solitud al cervell podria ser clau per prevenir malalties neurològiques i desenvolupar millors tractaments.
https://www.elnacional.cat/ca/salut/ciencia-mostra-solitud-cervell_569661_102.html