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La represión freudiana no tiene nada que ver con la continencia cristiana

Sigmund Freud, Víctor Frankl i Joan Baptista Torelló

 Juan Bautista Torelló, un gran conocedor de su obra, vivió en Petersplatz, a pocos minutos de donde Freud puso su diván, en la Berggasse. Torelló sintetiza lo efímero y lo permanente del psiquiatra vienés.

VIENA. Juan Bautista Torelló (Barcelona, 1920), sacerdote, médico psiquiatra y teólogo, es autor de obras transformadoras, como Psicología abierta (Rialp). Se instaló en Viena hace décadas. Este catalán rompe moldes: es eximio en psiquiatría, en filosofía y en teología. Los vieneses interesados por las humanidades lo saben bien.

-Imagínese que me encontrara deprimido. ¿Qué me aconseja: que tome antidepresivos como el Prozac, que acuda a un psicoanalista o que vaya a hablar con un sacerdote?

-Si se tiene una depresión, es importante hablar, y hablar con alguien que sea de tu confianza, sea cura o laico, psiquiatra o simplemente un amigo. La cerrazón lo complica todo. ¿Psicoanalista? ¿Confesor? Lo importante es que entienda de estos asuntos. Porque hay muchos santos curas que no tienen ni idea de estas materias, porque por su formación y por su historia, pues no se han metido en estos líos. En cambio, son preferibles otras personas quizá menos profundas en la fe, pero más enteradas. «Buenos consejos» hay demasiados en el mundo. Lo que necesitamos es saber de algo y hablar de lo que sabemos.

-Los enemigos de Freud consideran que sus métodos son poco efectivos, porque sostienen que es mejor, por ejemplo, tomarse una pastilla… -Bueno, esto es una macana, porque son asuntos diferentes. Una cosa es la terapia de tipo medicamentoso y otra la terapia de tipo psicológico.

-Pero la terapia medicamentosa, como dice, ¿puede suprimir completamente a la terapia de la palabra?

-No lo creo, aunque, naturalmente, puede aliviar muchos síntomas.

-A 150 años del nacimiento de Freud, ¿qué piensa que es lo valioso de su obra?

-Freud es una persona importante en la historia de la psicoterapia por ser uno de los pioneros de la terapéutica por medio del diálogo. Lo malo: tenía un poso ideológico muy negativo, materialista. Incluso de los instintos, de los cuales habló tanto, esperaba que un día se encontrara la composición química.

-Freud pasa por ser uno de los pensadores más influyentes del siglo XX. ¿A qué cree que se debe su enconada aversión a lo religioso?

-Era un ateo, digámoslo claro y rápido. Era de origen judío, pero no creía en la religión de sus padres. Incluso se burlaba de Moisés. Sus críticas de la religión están todas llenas de prejuicios. No se puede esperar nada de él respecto de la psicología de la vida religiosa porque no creía en nada.

-¿Piensa usted que hay que creer para que una crítica de la religión tenga valor?

-Por lo menos hay que ser como los fenomenólogos: personas que ven la realidad de la vida religiosa en la historia del mundo, de la sociedad y de las personas, y se la toman en serio. No caen enseguida en el reduccionismo, que es siempre la trampa más grande que tienen los psicólogos.

-¿Puede haber algo de verdad en que la religión sea una «Zwangsneurose», término que no sé cómo traducir realmente bien?

-Se traduce como «neurosis coacta». Esto fue lo que Freud dijo alguna vez. No siempre, porque también él osciló mucho en sus formulaciones. Zwangsneurose, neurosis coacta. Es decir, que te ha venido de fuera, por educación, etc., pero además agrega patología, la neurosis, al fenómeno religioso. Es un término lleno de prejuicios.

-De joven, Freud autoexperimentó con cocaína. ¿Era el suyo un temperamento aventurero?

-No. Pienso que tenía una tendencia a la toxicomanía. Al principio fueron experimentos consigo mismo, pero al final terminó tomando morfina, cuando tuvo su cáncer, para atenuar dolores. O sea, se trata de una tendencia suya a probar tóxicos, en primer lugar para ver qué efectos producían. Eso lo han hecho muchos médicos.

-Del inconsciente («das Unbewusste») escribió mucho Freud y dijo que el 90 por ciento de nuestras decisiones son inconscientes…

-Eso es exagerado. Que tenemos una cierta inconsciencia, está claro, porque llevamos todos en nosotros mismos una cierta carga cultural, que nos influye. Ahora, lo normal, normal en el sentido de no enfermizo, es que cuando uno madura como persona, se sabe calibrar ese fardo, sin estar entregado al lastre infantil. Repito: todos llevamos en nuestra vida una carga: en parte hereditaria, de dentro, y en parte por nuestra educación, cultura, etc., que nos influye. Pero el hombre que se desarrolla normalmente se critica a sí mismo y toma de ello lo que quiere. Así madura como persona.

-¿Son tan importantes los sueños?

-Lo de los sueños no es sólo freudiano, pero de todos modos tiene interés, por lo menos. Aunque también se les ha dado demasiada pompa. Todos tenemos experiencia de sueños un poco dramáticos, con mayores o menores consecuencias. Aun así: la personalidad que va madurando poco a poco sabe también hacer de este material lo que quiere. De manera que no se está totalmente entregado a la actividad del sueño.

-¿Es de verdad la infancia tan absolutamente definitiva para forjar el carácter del ser humano, como parece deducirse de la lectura de Freud? ¿Tienen los traumas infantiles un alcance tan formidable?

-Tampoco esto es verdad. Ciertamente, los traumas infantiles tienen importancia. Por ejemplo, el problema de la pérdida del padre es muy actual. Porque hay mucha gente que pierde al padre, por la frecuencia de los divorcios, por la frecuencia también de los padres que trabajan en otro país, y al que ven de vez en cuando. Un niño que se desarrolla sin padre es un niño que tiene un vacío notable y por lo tanto es lógico que eso tenga importancia. Ahora, la interpretación freudiana es una interpretación, como siempre, de tipo más sexual, y esto le enturbió mucho su capacidad de conocimiento de las personas, porque tenía eso en la cabeza, la reducción a la sexualidad. Esto lo ha visto muy bien Viktor Frankl [eminente psiquiatra, el fundador de la logoterapia]. Frankl, en vez de hacer una Tiefenpsychologie, una Psicología de las profundidades, dice que lo que hay que hacer es una Psicología de las alturas, porque el hombre tiene un espíritu y, desde arriba, desde el espíritu es como entendemos toda la vida de la persona humana y su historia. Y si no se sabe subir, vicias tu opción.

-¿Pudo haber surgido Freud en otra ciudad que no fuera Viena? El antisemitismo de por entonces, ¿era también necesario para que Freud destacara?

-No, no, no creo que eso se pueda decir, lo del antisemitismo. Y aunque vivió y se instaló en Viena, no nació aquí. Yo creo que el problema del semitismo o del antisemitismo no ha formado un papel decisivo en su ideología.

-¿Por qué rompió Freud con amigos tan importantes como C. G. Jung? ¿Era un tirano? ¿Un engreído? ¿Era un hombre incapacitado para la amistad?

-Digamos que tenía mal carácter. Era muy absolutista. O aceptabas lo que él decía, o te ibas. Así perdió a sus mejores colaboradores, como Jung. Alfred Adler, igual. Si no aceptaban su teoría, que era más bien una fe que una teoría, entonces se tenían que ir. Y esto es triste. Porque quiere decir que este hombre no era muy objetivo, es decir, estaba muy agarrado a sí mismo.

-Freud murió a los 83 años, tras pedir una sobredosis de morfina. ¿Era partidario de la eutanasia?

-No. No lo creo. Como ya tenía esa tendencia toxicómana, cuando padeció cáncer de laringe, pidió la morfina. Pero no creo que eso fuera una eutanasia verdadera.

-¿Qué destacaría de Frankl, a quien conoció muy bien por la larga y profunda amistad que tuvieron?

-Frankl era un hombre que impactaba y el impacto era bueno, porque era más bien espiritual. No era un reduccionista, ni mucho menos tenía obsesión sexual, como Freud, ni tampoco la cosa de Adler, del complejo de inferioridad y la tendencia al poder. Frankl es mucho más amplio en su concepción del hombre. Para Freud, la vida no tiene sentido. Para Frankl sí, y esa cuestión es esencial. En el fondo, un católico puede aceptar la psicología de Frankl fácilmente. Frank estuvo en cuatro campos de concentración. Sobrevivió por sus servicios a la cantidad de gente que en esos campos enfermaban de mente y querían suicidarse. Ayudándoles, se ayudó a sí mismo a sobrevivir.

-El yo, el ello y el superyó: ¿qué queda de este modelo de Freud hoy día?

-Es un esquema mental que él construyó, pero en el fondo era una ficción. Él mismo la llamó así al principio: ficción. Después se hizo un lío, porque el superyó, en realidad, se reducía al yo. De manera que incluso con la teoría, que al principio parecía muy clara, se hizo una gran confusión.

-¿Es lo inconsciente lo que no sabemos articular con palabras?

-No. El inconsciente, según las teorías freudianas, son cosas vividas pero que uno ha reprimido, por ser desagradables, o por algún otro motivo curioso. Pero es un poco mítico esto. Porque, en el fondo, se podría decir que es lo olvidado, o lo reprimido. Lo del inconsciente, eso es ya una elaboración. De todos modos ha pasado así a la historia, y continúa hoy día hablándose del inconsciente como si fuese un subterráneo donde se esconden las cosas más o menos desagradables.

-Muchos tienen la impresión de que Freud era partidario casi de la orgía sexual. Sin embargo, fue fiel a su mujer toda su vida, tuvo seis hijos…

-Freud no era partidario de la revolución sexual como algunos discípulos suyos, entre ellos Wilhelm Reich, que quería la «libertad sexual» e iba contra el matrimonio. Pero Freud no fue nunca así, tampoco teóricamente. Freud dio importancia a la sexualidad en la maduración y en la elaboración de la persona, pero no era ni un libertario ni un libertino, ni mucho menos. Puso de relieve el término «represión sexual», pero entendida la represión como contenerse no por principios, no por ideas. Es decir, la represión freudiana no tiene nada que ver con la continencia cristiana. En la continencia cristiana hay una escala de valores y respecto de la vida sexual, en esa escala de valores está arriba el matrimonio; las demás cosas son más o menos insuficiencias o desviaciones.

https://www.abc.es/sociedad/abci-represion-freudiana-no-tiene-nada-continencia-cristiana-200605080300-1421453954526_noticia.html

Explotación sexual tras la industria del porno, ¿una realidad en España?

El libro ‘PornoXplotación’ advierte de los abusos, maltratos y excesos que se vive en este sector y lanza la voz de alarma ante un negocio “opaco y poderoso”

Los detenidos están acusados de inducción a la prostitución, inducción al aborto, coacciones, extorsión y amenazas.
Imagen de una operación policial en la que se detuvo a una serie de personas por inducción a la prostitución, inducción al aborto, coacciones, extorsión y amenazas.. Terceros

La pornografía no es solo un industria con actores de éxito y mucho dinero de por medio. Tras las bambalinas, hay mucho más. El libro PornoXplotación. La explosión de la gran adicción de nuestros tiempos (Alrevés), escrito por la directora de cine Mabel Lozano y el policía Pablo J. Conellie, denuncia los abusos, maltratos y excesos que se vive en este sector y lanzan la voz de alarma ante un negocio “opaco y poderoso”, que capta a mujeres y niñas engañadas con suculentas ofertas económicas para trabajar como, por ejemplo, modelos de webcams.

“Esa noche, después de mamársela a cuarenta y cinco hombres y beberse todo su semen, la Rata quiso que la joven extranjera hiciera una escena con él en la cama. Ella lloraba, no quería acostarse con él, le daba asco”. Este es uno de los diversos testimonios que muestran que la industria del porno puede ser mucho más cruel de lo que sus espectadores creen.

https://www.lavanguardia.com/sucesos/20210201/6189999/explotacion-sexual-industria-porno-webcam-espana-pornoxplotacion.html

El capitalismo ha creado grandes bolsas de miseria sentimental

La socióloga franco-israelí publica su ensayo ‘El fin del amor’

Eva Illouz en una visita a Barcelona l’any 2016

va Illouz (Fez, 1961) es, para algunos, la mayor teórica del amor contemporáneo. Esta socióloga franco-israelí ha publicado obras como ‘El consumo de la utopía romántica (1997), ‘Intimidades congeladas’ (2007), ‘La salvación del alma moderna’ (2008) o ‘Por qué duele el amor’ (2012). Atiende por videoconferencia a este diario desde París para hablar de su último ensayo, ‘El fin del amor’ (Katz). Su método tiene la virtud de atraer tanto a lectores académicos como profanos, alternando referencias intelectuales (Hegel, Freud, Marx, Durkheim…) con entrevistas de campo (92 personas han sido interrogadas sobre su vida sentimental para este último libro), referentes de la cultura popular -como la serie ‘Sexo en Nueva York’- o incluso chats de Tinder.

-¿Por qué un libro más sobre el amor?

-Para mi supone el final de un ciclo. Es más sobre el desamor que el amor. Me interesa la manera en que nuestras experiencias emocionales son conducidas por las instituciones, la manera en que somos moldeados, cómo actúan en nuestro interior unas fuerzas sociales que no vemos ni comprendemos. Del mismo modo que, en su día, intenté comprender el tránsito del amor burgués del siglo XIX al amor de la sociedad de consumo, veo ahora que todas esas construcciones burguesas y capitalistas se están hundiendo. Es un libro sobre la contradicción entre el ideal que tenemos del amor, que viene de esas estructuras del pasado, y las potentes fuerzas institucionales que trabajan en otra dirección y que hacen que no pueda funcionar bien.

-Cuando tenemos problemas amorosos, buscamos a los psicólogos. Usted propone la aproximación sociológica, muy distinta. El desamor es visto como fruto del sistema en que vivimos, no como una ineptitud de las personas.

-Exactamente. Una parte importante de mi trabajo es escribir contra la psicología, que es la competidora epistemológica de la sociología. Escribo contra la psicología clínica, que tiene cosas que se pueden utilizar individualmente, que son útiles, pero eso no significa que no haya grandes causas colectivas, problemas sociales, también en este campo. La incertidumbre se ha convertido en un problema sociológico, porque hoy la certidumbre es una anomalía en una relación sentimental. En general, cuando entramos en cualquier otro tipo de relación social, laboral, sabemos a qué atenernos, cuáles son las reglas: lo que significa ser un padre, un vendedor de helados, una prostituta callejera… Son roles que interpretamos. Pero, hoy, entrar en una relación amorosa es introducirnos en un territorio totalmente incierto. No sabemos cuál es la buena conducta a seguir, y esta tremenda incertidumbre no tiene precedentes en la historia. La sociología nos ayuda a gestionar esto. Ojo, no estoy diciendo que los individuos no sean diferentes, sino que hay individuos con muchos más problemas que otros. Los individuos se mueven en instituciones y entornos que no dominan, cosas que no funcionan, y que son constantemente eludidos en la comprensión de los psicólogos en sus terapias.

-Usted habla de desregulación amorosa…

-Utilizo voluntariamente conceptos económicos porque ha habido transformaciones en las relaciones amorosas que tienen un carácter económico. Muy importante resulta, por ejemplo, que, hoy, los encuentros amorosos son un mercado, han adoptado esa forma: hay dos entidades que se encuentran en una arena libre y van a intercambiar algo entre ellos, sin mediaciones ni regulaciones. Antes nadie se casaba fuera de los preceptos de una religión, de los estereotipos, de su clase social… Había un montón de mecanismos sociales que regulaban las parejas. La desregulación es lo mismo que en el terreno de las mercancías: la libre circulación de cuerpos y de psiques. Eso va a hacer que la gente se aparee en función de mecanismos de acumulación de valor, de capital, que maximicen sus posibilidades en el mercado matrimonial. La regulación implica muchas prohibiciones y tabúes, y en el mercado no los hay, solo dos personas que intercambian utilidades. Ese es el amor del neoliberalismo. La paradoja es que las ideas de Thatcher y Reagan, tan defensores de la familia tradicional, conducen a su destrucción, a la ley del más fuerte.

Hattie Retroage, la abuela de 85 años que triunfa en Tinder e Instagram. Terceros

-De hecho, usted muestra cómo, en el amor, coinciden los libertarios y los neoliberales…

-Uno de los desafíos del libro es proponer una sociología de la libertad. Pensamos comúnmente en la libertad en términos morales y políticos, pero yo lo que quiero es ver sus efectos profundos en las prácticas sociales, porque es absolutamente claro que la libertad cambia de contenido, según las épocas. Por ejemplo, en los años 70 y 80 el escritor Gabriel Matzneff podía tener comportamientos pedófilos, acostarse con niños, impunemente, se consideraba parte de su libertad sexual. Hoy eso ya no es posible. Hay, pues, ajustes y redefiniciones de la libertad. Me doy cuenta de que los grandes valores que han defendido las feministas y los homosexuales, que jugaron un papel importantísimo en todo el siglo XX y en el advenimiento de la democracia, cambian de cariz al ser cooptados por lo que yo llamo el capitalismo escópico, las industrias que utilizan la mirada, el ojo del espectador, para extraer valor de otra persona, a partir de la belleza evaluable del cuerpo de una mujer. La idea de libertad de ese capitalismo escópico cambiará profundamente la definición de la masculinidad y la feminidad, así como de la sexualidad. Se trata de algo muy político: privilegiar a la vez la libertad y la desigualdad. Dado que no existe una igualdad de partida, la libertad sexual se utiliza contra las mujeres.

-Desmenuza las consecuencias de la falta de ética en el terreno sexual. Pero ¿quién podría dictarla?

No creo que haya que crear una organización internacional que dicte una ética sexual, han de ser los hombres y las mujeres los que la creen conjuntamente. Esa es una gran cuestión de la que ocuparnos en los años que vienen. El feminismo es una gigantesca reacción al gran malestar que existe en las relaciones sexuales y emocionales. Tenemos una gramática compartida entre hombres y mujeres para tratar las desigualdades en el campo laboral. Pero no hemos formulado la gramática de la sexualidad y las relaciones íntimas para que no sean un campo donde reinen la humillación, la herida, el sufrimiento, los sentimientos de invisibilidad social. No es siempre el caso, de acuerdo, pero sí a menudo. La libertad implica el derecho a hacer lo que queramos sexualmente pero aquello que queremos da lugar a mucha violencia, en lo físico, simbólico y emocional. Hace falta comenzar esta discusión ética. Hasta ahora, hemos percibido este tipo de cuestiones como un intento de reglamentar lo íntimo, pero se trataría simplemente de meterlo en los carriles de la ética. Que la relación ética con los otros no se detenga o se extinga al llegar a la sexualidad y al deseo.

-¿Libertad, igualdad, fraternidad?

-Las tres cosas son una demanda clara, también en lo íntimo.

La futbolista Paula Dapena (con el dorsal 6) da la espalda a sus compañeras en el minuto de silencio que se guardó por Maradona, a quien considera “violador, pedófilo, putero y maltratador”  Amador Lorenzo / EFE

-Usted habla de la ‘deselección’, el abandono de las relaciones, como la característica más importante de hoy.

-Parto de la constatación de que la idea de ‘elección’ ha sido absolutamente central en la modernidad. El feminismo puede ser definido como un combate para que las mujeres elijan, ya sea en casa o fuera de ella (con el voto). La misma sociedad de consumo se presenta como una cultura del derecho a tener muchas posibilidades de elección… El individuo moderno se define a través de su toma constante de decisiones: en su profesión, en la sexualidad, en sus amistades, sus compras… Pero hoy vivimos una nueva etapa en la historia cultural de la elección porque el individuo se define según sus ‘deselecciones’, su ruptura de compromisos y decisiones anteriores. Eso es algo muy nuevo, un modo de sociabilidad negativa, donde el individuo es quien es por aquello que rechaza, por la experiencia repetida de rechazar o no escoger algo. Bien porque prescinde de algo o alguien o porque lo toma pero luego ya no. El verdadero yo surge de rechazar a alguien: entrevisté a una mujer casada durante 25 años, relativamente contenta con su matrimonio, que estaba bien, pero se decía que, al haberse casado joven, no había conocido nada de la vida, quería probar la vida de soltera y dejó a su marido. Es al menos una acción inteligible, se comprenden las causas. Rechazar es constitutivo de la identidad.

-Habla de poliamor, del más común ‘casual sex’ pero también destaca la gran fuerza que mantiene el ideal del amor romántico.

-Esa es una idea clave del libro, la contradicción entre la ideología que sigue siendo poderosísima en nuestra sociedad y el hecho de que nuestras instituciones trabajan en otra dirección…

-Otra paradoja: la apariencia física es más importante que nunca.

Nunca ha sido tan importante. Irónicamente, al tiempo que el feminismo ha hecho progresos, el rol de la sexualidad ha sido cada vez más importante en la autodefinición de las mujeres. Hay un enorme debate en el feminismo, el de analizar si la autodefinición a partir del cuerpo y la sexualidad representa una emancipación o una regresión. Tras investigarlo mucho tiempo, finalmente creo que el cuerpo juega un papel fundamental para sojuzgar a las personas. En el patriarcado tradicional, las mujeres tienen dos roles: el reproductor, son matrices o vaginas que van a dar niños; o bien son prostitutas, para dar placer sexual a los hombres. No sorprende que, en este sistema, el rol de la mujer esté hipersexualizado, y marcado como diferente. Este cuerpo sexualizado se ha integrado en las formas actuales de dominio capitalista, las que conciernen a la mirada, la que reconoce la belleza, y que da a algunas mujeres una sensación de empoderamiento, pero junto a la mirada también son necesarios los procesos de reconocimiento social, emocional y romántico, y ahí la hipersexualización de las mujeres –que los hombres no sufren- va a impedir que se produzca ese reconocimiento.

-Se ocupa también del ‘ghosting’…

-Es una forma cool de denominar una crueldad. Es un término que agrupa una serie de prerrogativas, una manera de legitimar un comportamiento maltratador. Si imagináramos un comportamiento parecido en el campo profesional ¿qué sería? ¡Un delito! Sería imposible, usted no puede tratar a un cliente así: que él le pregunte algo y usted decide arbitrariamente no contestarle más. Comportarse así sería considerado una afrenta en cualquier campo, pero lo aceptamos en las relaciones íntimas. Y no hay ninguna razón para ello.

Muñecos que reproducen arquetipos y roles sociales  — Terceros

-¿Qué son los ‘incel’?

-Un movimiento de ‘célibes involuntarios’, una subcultura violenta, de extrema derecha, que llama al odio contra las mujeres. La desregulación del mercado sexual crea una gran miseria sexual para mucha gente, enormes bolsas de miseria. El capital sexual es tan importante para los hombres, una fuente de poder, que, cuando no es satisfactorio, dado que está repartido de forma muy desigual, genera enormes resentimientos. Michel Houellebecq fue el primero en hablar de esto en su ‘Ampliación del campo de batalla’ en 1994. Hay un vasto campo de miserables sexuales.

-¿Y el consentimiento?

-Se ha convertido en la piedra angular de las relaciones entre hombres y mujeres basadas en la libertad, el libre albedrío de las partes. Pero a mí me recuerda el contrato del trabajo asalariado, que se presenta como un contrato entre dos partes, el que paga y el que le da su trabajo a cambio. Marx ya se reía de eso en las primeras páginas de ‘El capital’, ¡no es una relación entre iguales! Si no aceptas, te mueres de hambre, el empleador tiene un enorme poder sobre ti. Y hoy, en el terreno sexual, hay que recordar que definimos la identidad de las mujeres según el reconocimiento que la mirada de los hombres le da. Así, le sorprendería descubrir la cantidad de mujeres que dicen que ‘sí’ a propuestas sexuales que no les apetecen. Más allá del ‘sí’ y el ‘no’ hay una gran zona gris donde la mujer no quiere algo pero carece del repertorio adecuado para decir un ‘no’ sin ser insultada, vista como una calientabraguetas o una puritana frígida. Si el hombre te desea es que has hecho algo para que eso suceda y deberías ser consecuente y sentirte halagada. No solo está en juego la voluntad de la mujer. El libro ‘El consentimiento’ de Vanessa Springora es muy bueno porque expone el tema muy claramente: una niña de 14 años ¿qué sabe de la vida? ¿a qué puede consentir cuando un adulto de 50 la aborda? Del mismo modo, una chica de 22 años, que ha bebido en una fiesta, y lleva toda su vida escuchando y asumiendo mensajes sobre la sexualidad que le dicen que follar o responder a esas insinuaciones es cool, le resulta muy difícil oponerse. El debate sobre el consentimiento, reducido a ‘sí’ o ‘no’, elude la complejidad de toda la casuística real.

-¿En qué trabaja?

-En varias cosas. Analizo el populismo a través de las emociones, en el contexto de la sociedad israelí. Tengo otro proyecto antipsicológico: analizo 14 emociones y muestro que, en realidad, son sociales. Acabo otro libro sobre sexo. Y estamos haciendo, con un periodista y un académico, dos libros de entrevistas sobre toda mi obra.

El imaginario del incesto está colonizando la pornografía

Rosa Cobo. Tengo 63 años. Nací en Cantabria, vivo con mi hija en Madrid y trabajo en A Coruña. Doctora Lo más urgente es reducir la pobreza. Necesitamos más izquierda, más políticas redistributivas. Agnóstica, creo en los seres humanos, pero también creo que existe el mal

Rosa Cobo, profesora de Sociología en la Universidad de A Coruña y ensayista

La pornografía crea realidad

Pensamos que el porno es inofensivo, pero en su investigación, Pornografía. El placer del poder (Ed. B), Cobo deja claro que el porno es uno de los fenómenos sociales que más están dañando a nuestros menores y adolescentes porque a ellos les está educando en el ejercicio del poder y de la violencia y a ellas en la aceptación de esa violencia como parte de la sexualidad. El porno alimenta el imaginario sexual de nuestra sociedad, permea la publicidad, las series, el cine… “La pornografía es un discurso ideológico y una práctica económica y social que está en un proceso creciente de institucionalización. Es un negocio internacional que alimenta y nutre la prostitución. Emporios económicos, como el Banco de Irlanda o General Motors, invierten en productoras de pornografía.

Ha visto usted pornografía?

No.

Yo, para hacer este libro me he hinchado a verla y todavía no me he librado del asombro.

¿Qué se ve?

Las mujeres son objeto de distintas formas de violencia. Uno de los vídeos más vistos es una violación colectiva a una chica.

Así nos va.

En pornografía, y también en la prostitución (que bebe de ella), una de las demandas más usuales de los varones es la penetración anal.

¿Y?

Permea a la sociedad. La gran cantidad creciente de adolescentes que llegan con hemorragias anales a los hospitales está documentada. Otro top ten es el bukkake : un grupo de hombres eyaculan sobre la cara de una mujer. Y otro imaginario que está colonizando el porno –también en el mundo gay– es el del incesto.

¿En serio?

Sí, es fortísimo, y provoca que se normalice como fuente de placer. Si pone usted en un buscador “porno gay” en seguida le saldrá un padrastro, dos hermanos, un padre con dos hijos…

Más del 70% de adolescentes ven porno.

Dos terceras partes varones y una tercera parte chicas, y muchas de ellas lo ven para complacer a sus parejas. La pornografía dicta un modelo de comportamiento. Relega a las mujeres a servidoras sexuales y otorga a los hombres el poder.

Pero en la pornografía ellas también son activas y parece que disfrutan.

Las mujeres no disfrutan en la pornografía, tienen que abdicar de sus deseos para complacer los deseos de los varones.

¿Cómo serán de adultos estos jóvenes educados en la pornografía?

No soy optimista, la pornografía alimenta el imaginario sexual de nuestra sociedad, permea la publicidad, las series, el cine, la literatura… El porno es un elemento fundamental de la socialización de los adolescentes y lo llevan a su vida.

¿Consecuencias?

La pornografía no tiene que ver con la sexualidad sino sobre todo con la violencia. Es una construcción jerarquizada: ellos son seres activos, agresivos, violentos, con un subtexto de que pueden hacer cualquier cosa, mientras que ellas son pasivas, deben dejarse hacer y ser receptoras a menudo de grados muy altos de violencia y recibirlos como si les gustase.

Hay actores y actrices porno que defienden la pornografía como una liberación.

Para las mujeres que trabajan en el porno no es nada liberador, tienen permanentes dolores anales, vaginales, y jaquecas. Consumen muchos fármacos y cremas anestésicas para poder rodar esos vídeos. Hay un vídeo de Nacho Vidal en el que agrede repetidas veces a una mujer.

¿Le pega?

Una paliza, y le mete la cabeza cubierta con una bolsa de plástico en una bañera llena de agua (muy de moda ahora). La única escena de sexo que hay es al final, cuando él se masturba solo. Ese vídeo explica muy bien como la pornografía es sobre todo violencia contra la mujer.

¿Es legal ese vídeo?

Sí, claro. Yo lo he visto en una plataforma, de hecho me topé con él. Los chicos están siendo socializados en la idea de que el poder es un elemento fundamental en la constitución de su yo.

Ahora hay pornografía para mujeres.

Las mujeres representamos menos del 30% de los consumidores. A la mayoría de mujeres adultas se lo piden sus compañeros, y en la adolescencia muchas chicas ven porno porque forma parte de lo que tienen que aprender y hacer para ser alguien y pertenecer entre sus iguales.

Las niñas se exhiben en Instagram.

Están hipersexualizadas, no pueden sustraerse a la cultura dominante, a ese modelo que se construye de manera silenciosa.

¿Se está desdibujando la línea divisoria entre la pornografía de adultos y la infantil?

La diferencia es que una es legal y la otra no. Los pedófilos comienzan viendo porno de adultos. No hace falta rebuscar para ver pornografía infantil, se te abren ventanas.

Se contempla el porno como algo aceptable, cotidiano…

Lo esencial no es que se masturben delante de la pantalla, sino cómo contribuye ese consumo a la manera de vivir las relaciones sexuales con las mujeres. Crecen los casos de varones usuarios de porno con dificultades para tener relaciones sexuales cálidas con sus novias.

¿La pornografía acaba con la empatía?

Sí. En la pornografía solo aparece el deseo masculino, ellas, aunque se muevan, son muy pasivas, hacen lo que les demandan los varones. No es un problema moral sino un fenómeno social y político, de poder sobre las mujeres.

Ocurre en todos los rincones del mundo.

Sí, es impresionante. Cuando las grandes empresas pornográficas cuelgan sus vídeos en su plataforma, esas prácticas se estandarizan en todo el mundo y los hombres piden a las mujeres, aquí y en Gabón, lo mismo. El porno es incompatible con la igualdad.

¿Cómo gestionar eso?

La pornografía no puede seguir en abierto y que a un crío de 8 años –edad en la que se comienza a ver porno–, le baste poner la palabra porno para que le aparezcan cientos de vídeos. Y hay que ilegalizar los que utilizan violencia y abuso.

https://www.lavanguardia.com/lacontra/20200917/483519669487/el-imaginario-del-incesto-esta-colonizando-la-pornografia.html

selecció de comentaris

aliasn47j0 Sep 18, 2020 La enésima cruzada de mujeres de cierta edad que buscan la prohibición de todo aquello de lo que no son parte. Esta cruzada contra la pornografía se parece mucho a la liga de la templanza en EE.UU. que se originó como un movimiento de mujeres cristianas radicalizadas que buscaban imponer su credo evangelizante. 

BHCQM0PSep 18, 2020 Opinamos que esta Sra. socióloga, que se ha tomado el asunto en serio y no como una mera banalidad, no tiene razón, que exagera, que la cosa no es para tanto….y luego nos quejamos de que el mundo está muy mal, los matrimonios no aguantan, violan a las mujeres y las maltratan, no se respeta a nadie y de que “hay que ver lo que pasa con los jóvenes” que son unos descerebraos. No somos más ridículos e hipócritas porque es imposible.

egyjan25Sep 18, 2020 comparto con esta escritora su opinión sobre la importancia de ilegalizar el uso de la violencia en el porno. Pero, al otro lado veo que ella lo mira desde un punto demasiado feminista. El porno en general convierte a los seres humanos en trozos de carne. Es tan degradante para los hombres como lo es para las mujeres.

aliasmf1piSep 17, 2020 No es lo mismo disfrutar del sexo que el sexo impuesto, violento y manipulado como explotación económica, aprovechando los más bajos instintos. Por eso es pornografía y está sumergida. Si estuviera regulada y políticamente cotizara, los países no tendrían déficit, pero al no serlo, solo las mafias son poderosas y gracias a ello, indestructibles. Los proxenetas y mafiosos usan mano de obra barata y extorsionable: mujeres y niños. Es lo de siempre, “El patriarcado necesita del consentimiento y de la violencia para perpetuarse”, “El feminismo no se quiere basar en la queja sino en la vindicación política. El agravio y la deslegitimación de la igualdad, explotación económica, falta de respeto social y discriminación”. “La prostitución del s. XXI habita en el corazón del capitalismo neoliberal junto al narcotráfico y la venta de armas”. Políticamente se debería sustituir el termino igualdad por el de equidad, en todos los campos sociales sobre las mujeres. La solución pasa por cerrar los burdeles (auténticos campos de concentración). Ya lo han hecho Irlanda, Noruega, Islandia, Suecia, Francia…y controlar las redes sociales, darle esa función a la IA. Lo que nos convierte en necios domésticos es la imitación (gratuita) del sometimiento y la violencia a que la impunidad nos tiene acostumbrados y la creencia de que eso te hace mas “hombre” y más “poderoso”. Darse emociones limite, no tiene en cuenta a las víctimas. La propaganda habla de satisfacción asegurada en manada (India, México, España).

GnósticoSep 17, 2020 Para mi, todas las relaciones humanas son básicamente luchas de egos, luchas de poder, así que las relaciones sexuales también, y estas luchas se ven reflejadas en la pornografía, en las que el hombre suele ser el dominante, ya que la sociedad siempre ha sido patriarcal y machista. La ira y la violencia hacia las mujeres provienen de estas luchas de egos, en lo que importa es ser o creerse mas especial, mejor, que la otra persona, así que hay que dominarla.
Por otra parte, el deseo sexual es mayor en el hombre que en la mujer, por cuestiones hormonales, así que es normal que los hombres consuman más pornografía que las mujeres. Este mayor deseo y la posición dominante, junto a la busqueda de beneficio económico de la industria pornográfica, explicaría la cosificación sexual de la mujer que se ve en la pornografía.

nekane! Sep 17, 2020 El sexo lleva al orgasmo -labor del sistema nervioso involuntario que produce una descarga con un placer indescriptible, (así pues todo el mundo tiene prisa en experimentarlo) y a día de hoy ni comer, ni dormir, ni enriquecerse llevan a él como el sexo en cualesquiera de sus modalidades, el sexo se nos puso ahí, desde el momento que no tenemos celo para disfrute, el problema es que a las mujeres nos deja encintas y ni por esas reniegas del sexo, hoy podemos hacerlo más libremente, aunque no exenta de riesgo la salud de nuestro organismo… La pornografía llegó porque vende, ayuda a ponerte a mil mucho más rápido que los preliminares y como las mujeres somos más lentas muchas parejas acuden a ello de más o menos común acuerdo, gustar gusta? si estas en pareja no terminas de visualizarlo completo, si estás sola pues… adivinen… pero el porno de tantos años en el mercado no se desgata, al revés prolifera y de tanto novedarlo se nos ha ido de madre (los actores funcionan con drogas muchas muy duras y con final fatal) y de tanto poner freno a la educación sexual los chavales que están despertando a la peor de las velocidades pues han acudido a él, hay que ser ignorante para no preverlo, pero como siempre vivimos sociedades derechistas y reprimidas pues… entonces nos preguntamos, qué pasa en los países nórdicos, ellos educan sexualmente y … pues afirmo que es mentira, como educas si el mercado negro, la tv, el cine, te está enseñando que el sexo es poder, a ella para ganar dinero, para escalar y a él porque todo lo que sueñe y más se lo van a dar…

Como mujeres recibimos todos los golpes, la pornografía no iba a ser menos, pero nosotras también estamos contaminadas, educamos hombres en el “salva tu pellejo” porque la vida es tan breve que la burocracia apenas da tiempo a cambiar nada y a contracorriente solo vas si vas solo…

La literatura, para mí, nos ha respetado más… Lolita de Nabokov expone lo que hay y no ganamos nada en ocultar, al revés perdemos todos, la sociedad no te enseña sobre la pederastia, la tapa y la castiga con crueldad, casi todo pederasta se suicida, otros miles se refugian en faldas largas… pero no aprendemos, no maduramos… solo castigamos ..Las edades de Lulú de la Almudena Grandes o lo que nos marca la infancia…y gracias siempre, como chicas, a la Sra Hite, que murió anteayer, a Elena Ochoa que dio la cara bajo la batuta de Chicho Ibáñez serrador, a los pub,s catalanes años 80 que en pantalla…

En india, en Africa, en américa latina el sexo mata mujeres y niñas sin piedad… la explotación y trata tiene un agravante a día de hoy, siglo XXI vergonzante y o puede ser que estemos vergonzosamente impotentes ante ello… las manadas salen de chavales que se educan en ese porno tan alcance de la mano, en esta sociedad que les da alas y se ríe del feminismo y la izquierda… luego, de aquellos polvos estos lodos…

BRUNA2017Sep 17, 2020 @nekane! ¿y los médicos de cirugía estética?…¿Cómo pueden hacer operaciones de pecho a niñas de 18 años que ni están desarrolladas?…por ahí también empieza la pornografía…Si no tienes tetas, te las ponen, si no tienes culo, te lo ponen, si estás gorda, te liposuccionan…más agresión a nuestro cuerpo que éste…

Harry HallerSep 17, 2020 Los niños crecen viendo violencia en las pantallas, asesinatos y muertes, pero en general no lo trasladan a la realidad, Por qué? Porque les damos una educación, porque les enseñamos lo que debe o no debe hacerse y la diferencia entre realidad y ficción, lo que es bueno y lo que es malo. No creo que deban ver ese tipo de películas ni jugar a según que tipos de juegos, pero a menudo es imposible evitarlo. No se pueden poner puertas al campo. La pornografia no debería estar al alcance de los niños y adolescentes, puede confundirles, pero la educación de los padres y los tutores puede prevenirles y enseñarles. Quizás el problema es que la sexualidad sigue siendo para muchas famílias un tema tabú. Para los adultos es otra cuestión, creo que todos somos lo suficientemente responsables y maduros para saber lo que nos conviene ver y lo que no. Lo que ocurre en la imaginación de cada uno ahí está y ahí queda. Quién no ha soñado alguna vez en tirar al jefe por la ventana? Cuántos hombres no han deseado en secreto a su cuñada? Y todo queda en el silencio de sus mentes sabiendo que nunca actuarían de tal modo. La pornografia al fin y al cabo es lo que es, sexo desnudo de amor, una mala película, reiterativa y sin argumento. El sexo nos da placer, el mal sexo frustración.

tiene Un niño de 12 años la madurez psicológica necesaria para decidir hormonarse ?

Los médicos opinan sobre la proposición de ley LGTB llevada a pleno por Podemos

La nueva ley LGTB permitiría a los niños hormonarse para detener su desarrollo y cambiar de sexo

Si prospera el texto que Podemos ha llevado al Congreso, la nueva ley LGTB permitirá a un niño de 12 años hormonarse para detener su desarrollo o someterse a los 16 a una operación de cambio de sexo para la que ya no hay lugar al arrepentimiento. Y todo sin el consentimiento de los progenitores.

La nueva propuesta legal abre un debate similar al que se vivió con el aborto, cuando el Gobierno socialista facultó a las chicas de 16 años a interrumpir la gestación sin el conocimiento de los padres y fue revocada cinco años después por el Ejecutivo del PP.

Entonces se argumentó que la ley contradecía al Código Civil, al privar a las menores de la protección que un tutor o un progenitor debe proporcionar a sus hijos, tal y como recoge este texto legal. Y más en un momento crucial y complicado de su vida. Esta misma idea es la que esgrime Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), la asociación que agrupa a los médicos, al rechazar la propuesta de Podemos.

«No me parece correcto ni adecuado, los menores deberían estar acompañados en esos momentos. Un niño de 12 años no tiene la madurez psicológica necesaria para decidir su hormonación. A los 16, probablemente sí la tengan para operarse pero yo sería partidario de que se pudiera consultar a los progenitores», opina Romero.

Hoy la ley no permite siquiera a los menores someterse a una cirugía de cambio de sexo, aunque tengan el aval y apoyo de sus padres. La Fiscalía de Menores debe dar antes su visto bueno.

Iván Mañero, el cirujano plástico que ha cambiado el sexo a más de 2.000 personas, recuerda que el proceso para que un menor transexual pueda mutilar sus genitales es largo y tedioso. «Tanto, que lleva a algunos padres y a sus hijos a esperar hasta alcanzar la mayoría de edad», cuenta Mañero. Él trató al primer menor de edad que se sometió a un cambio de sexo en España . Lo hizo con el apoyo familiar y el proceso para conseguir el permiso se prolongó durante dos años, recuerda. A la consulta siguen llegando menores «casi siempre acompañados por sus padres», aunque la mayoría desisten por el proceso judicial al que deben someterse. Pero Mañero tiene claro que el conocimiento familiar es clave. «No estoy de acuerdo con que los progenitores no estén informados. Los padres deben saberlo, porque si no entienden la situación quizá hay un problema familiar de fondo que debería conocerse y solucionarse previamente», dice.

La nueva ley solucionaría casos excepcionales «que no son la normalidad», opina Marcelino Gómez, endocrino de la Unidad de Identidad de Género del Hospital Dr. Peset de Valencia. «No me parece bien que los padres no opinen, pero deberíamos ver caso a caso. Tengo a una niña que viene a escondidas a la consulta porque sus padres no asumen su problema. No come para evitar tener la regla y para que no le crezca el pecho. Es un caso excepcional y quizá se legisla para y aquí creo que debe prevalecer el interés del menor».

El tratamiento de un niño transexual comienza de forma gradual. Al llegar a la pubertad, primero se bloquea el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (vello, crecimiento del pecho, desarrollo nuez…) con fármacos que actúan sobre la hipófisis. Dos años después, si el deseo por cambiar la identidad sexual permanece, los especialistas proponen lo que se conoce como tratamiento hormonal cruzado, en el que se masculiniza o feminiza al niño transexual con testosterona o progesterona. Estos dos procesos son reversibles si no se mantienen durante mucho tiempo. La cirugía de cambio de sexo es el último paso.

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