jepmaria @jepmaria En resposta a @salvadorcardus Com ara que els Països Catalans mantenim, amb els nostred PIB, els funcionaris de la resta. Extremadura té un 30 % de funcionaris, un 30% d’aturats, un 30% de temporers i un 10 % de població activa productiva tot l’any (més o menys)
Ramon Burniol 🎗 @burniolpr En resposta a @salvadorcardus No em puc creure la xifra de Madrid. De cap manera. Ministeris, institucions, policia, GC, exèrcit (de terra, mar i aire), embaixades, casa reial, ajuntaments, autonomia, … No m’ho crec
Psicólogos y expertos ofrecen consejos para evitar que los períodos de restricciones o el temor a ser contagiado por el virus causen estrés y preocupaciones excesivas que puedan paralizar o aumentar el sufrimiento.
Hallar el equilibro emocional y la serenidad en las relaciones personales es imprescindible para sobreponerse en los momentos de tensión, desánimo o incertidumbre (Sònia Pulido)
EN BUSCA DE LA SERENIDAD
La incertidumbre provocada por la pandemia está alumbrando, dicen los expertos, un monstruo con varias cabezas (la salud, el trabajo, los hijos …) que anticipa amenazas reales o imaginarias. ¿Y si pierdo el trabajo?, ¿Y si la covid-19 afecta mi capacidad pulmonar? ¿Y si…? Una situación que motiva que proliferen iniciativas cada vez más efervescentes para mantener la calma. El último grito son los llamados consultores espirituales que comienzan a proliferar en EE.UU. y que mezclan el lenguaje de lo sagrado con el lenguaje de la consultoría de gestión para ofrecer a los teletrabajadores la posibilidad de compartir sus preocupaciones y obtener soporte espiritual.
También se están popularizando calcomanías con la llamada plegaria de la serenidad: “Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia”. Según parece, su autor, el teólogo Reinhold Niebuhr, escribió el texto en 1943 para combatir la ansiedad que provocaba la II Guerra Mundial.
Un momento convulso
Pero si los consejeros espirituales norteamericanos forman parte de la parafernalia que ha traído la covid-19, es posible que la frase de Niebuhr encierre una enseñanza provechosa. “Estamos en el momento de más ansiedad generalizada de la historia moderna”, aprecia Francesc Miralles, escritor y periodista especializado en psicología, toda vez que autor de libros como Todo saldrá bien (Cúpula).
En opinión de este experto, el deseo insatisfecho de estabilidad y la dificultad de prever futuro está llevando a lo que los budistas denominan “mente de mono”, esto es, a saltar de pensamiento en pensamiento en función de lo que sucede en el exterior y a caer en la terribilitis, el término que usa el psicólogo Rafael Santandreu para nombrar la tendencia a pensar que todo irá a peor. “En cambio, hay culturas que saben que lo bueno y lo malo que sucede es temporal, por lo que perciben el presente como ver pasar nubes sobre un lienzo blanco”, ejemplifica.
Miralles se ha referido en ocasiones al “zen del asfalto” para dar a entender que es en las ciudades donde más falta hace la tranquilidad. “Lo que podría llamarse el zen del asfalto es una invitación a buscar la paz y la lucidez, en medio de una metrópoli ruidosa”, indica. “Las culturas urbanas son más histéricas, porque son culturas de la inmediatez, donde todo es más cuadriculado. En cambio, las culturas tradicionales contemplan el cambio como parte fundamental de la vida, en tanto están acostumbradas a fluir con el clima y a perder las cosechas por causas meteorológicas, a diferencia de las urbanas, que son más artificiales y, por lo tanto, tienen un deseo permanente de control y de que todo suceda de una determinada manera”, apostilla. Visto así, una posible moraleja es que, pese a la dificultad de la empresa, hay que intentar vivir con la máxima serenidad la pandemia.
Miralles pone como ejemplo al escritor Gaspar Hernández, autor de libros como El oficio de vivir bien (Aguilar) o El silencio, obra con la que ganó el Premio Josep Pla en 2009. “Cuando entrevisté a Gaspar Hernández, me dijo que la pandemia le sorprendió durante el lanzamiento de su nuevo libro, cuando ya tenía un montón de charlas programadas, presentaciones y entrevistas, y que todo se le vino debajo de repente, lo que le sumió en un estado de ansiedad que le llevó a pensar que el libro fracasaría”, relata. “Gaspar me dijo entonces algo interesante: hay que abolir el futuro cuando no lo puedes controlar. Es decir, prohibirse a uno mismo el tiempo futuro y ocuparse solamente del día en curso”, explica.
Posiblemente, alcanzar la serenidad en tiempos de coronavirus se está convirtiendo en una de las piedras filosofales del momento presente, como demuestra la gran producción editorial centrada en conseguir la ataraxia, la palabra que utilizaban los antiguos griegos para tener autodominio sobre los acontecimientos externos, fueran cuales fuesen.
Otro tanto piensa Patricia Ramírez, “una psicóloga de la vida cotidiana” –según se define– autora de libros como Cuenta contigo (Conecta) y, anteriormente, de Educar con serenidad (Grijalbo) o Entrénate para la vida (Espasa), entre otras obras. “Sobre cómo alcanzar la serenidad y combatir la ansiedad, hay libros maravillosos como La trampa de la felicidad (Planeta), de Russ Harris, o Sal de tu mente, entra en tu vida (Desclée De Brouwer), de Steven C. Hayes”, aconseja esta psicóloga.
También a Ramírez el coronavirus le cogió con el pie cambiado. Al respecto, no deja de ser curioso observar cómo están predicando con el ejemplo los propios psicólogos a la hora de poner en práctica durante el coronavirus los consejos que posteriormente ofrecen a sus clientes en la consulta. Porque…¿hay algo bueno en no tener la vida bajo control?
“Yo, por ejemplo, me he reinventado”, contesta Ramírez. “Antes de la pandemia tenía montada mi actividad de puertas afuera, porque había dejado de ver a pacientes y me dedicaba a dar conferencias en empresas, a mis intervenciones en radio y televisión y a la obra de teatro que había montado con Silvia Congost: Diez maneras de cargarte tu relación de pareja. Pero se anuló todo…”, prosigue. “Así que decidí reinventarme y montar una plataforma para impartir talleres virtuales que ha funcionado muy bien, porque ahora llego a Latinoamérica. Asimismo, como no podía abarcar tantos pacientes, he montado una consulta virtual con ocho compañeras. A mi, la falta de control sobre cosas que tenía muy controladas, me ha dado una perspectiva de trabajo distinta”, admite.
Una mujer realiza ejercicios de meditación en la sierra del Montsant, en el interior de las comarcas de Tarragona . Vicenç Llurba
No obstante, si se trata de aconsejar sobre cómo sortear la ansiedad anticipatoria que está provocando el coronavirus por no saber que ocurrirá mañana, los expertos proponen no perder de vista estas estrategias:
1. Contra el desorden exterior, … el orden interior
Cuando reina el desorden exterior, tener un orden interior puede atenuar el desasosiego, recuerda Ramírez. “Se trata de fomentar un orden personal basado en rutinas que den seguridad. Puede tratarse de guardar unos horarios, de tener la casa ordenada o de tirar cosas que sobren, es decir, de que el hogar no sea un caos, porque cuando hay confusión y desorden en el exterior, es necesario un orden interior”, reflexiona.
Poner un poco de orden en casa o planificar ciertas actividades ayuda a centrarse y a combatir mejor el desasosiego. Getty Images
2. Mejor no pensar en lo que puede pasar… porque es probable que no pase
“Durante mi vida, he sufrido muchas desgracias que nunca llegaron a suceder”, señaló en su día el escritor norteamericano Mark Twain, autor de libros inolvidables como El príncipe y el mendigo, Un yankee en la corte del rey Arturo, Las aventuras de Tom Sawyer o Las aventuras de Huckleberry Finn. Esta frase de Mark Twain es muy celebrada entre los expertos en psicología por prevenir del peligro de anticipar el futuro. Hay otras sentencias parecidas como, por ejemplo, “Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere”, como sugería el pintor francés Eugène Delacroix. Es decir, concurren tantas variables, que aunque exista la tendencia a pensar que el problema aparecerá por un lado, lo más común es que surja por un lugar imprevisto. “Viene a ser algo parecido a lo que dicen los porteros: la pelota nunca acaba entrando por dónde uno había pensado”, recuerda Miralles esbozando un símil futbolístico.
3. Si insiste en pensar que le pasará algo … puede que al final le acabe sucediendo
Hay que mirar de frente a la intranquilidad y cortarle las alas. En opinión de Ramírez, si una persona piensa que acabará contagiándose de coronavirus (o que le sucederá cualquier otra desgracia relacionada con la pandemia…) es más probable que suceda. “El consejo es poner distancia con las cavilaciones negativas, a ser posible con sentido del humor”, sugiere. “Mi recomendación para quienes tienen estos pensamientos es que le digan a su mente: “Qué cansina eres, todo el día anticipándome desgracias, que si pasará esto, que si pasará lo otro. Si no te importa, voy a pensar en otra cosa y luego, si tengo tiempo y me apetece, igual te escucharé otra vez. Ahora no es el momento”, propone. Como pequeña nota a pie de página, hablar solo en voz alta “es sanísimo”, tranquiliza Ramírez, “especialmente si son palabras serenas que ayudan a relacionarse con uno mismo”.
4. Concéntrese en lo que puede controlar… y olvídese de lo que no esté en sus manos
Conviene concentrarse en las cosas que se pueden controlar y no obsesionarse con las que no. “Por ejemplo, si tu hijo va al colegio y en su clase hay un positivo, lo controlable es llevarlo al hospital a que le hagan la PCR, mientras que lo incontrolable es pasarse tres días comiéndose las uñas en espera de saber el resultado. Conviene controlar únicamente lo que está en nuestras manos”, argumenta.
5. Ponerse en lo peor podría servir… pero es mejor dejar vivir el presente
Pensar ocasionalmente en lo peor puede ayudar a amortiguar los miedos. Imaginar alguna vez el peor de los escenarios puede contribuir a que, llegado el momento, no coja por sorpresa y servir para preparar un plan alternativo. Sin embargo, el consejo de Ramírez es no imaginarse ni lo peor ni lo mejor, sino fluir por el presente.
Mark Twain es autor de obras maravillosas que forman parte de la cultura universal y de su boca y de la de sus personajes surgen sentencias llenas de sorpresa y sabiduría. Archivo
6. La mente no puede cargar con todo… el cuerpo también debe ayudar
Las grandes victorias siempre son psicológicas pero no hay que poner todos los huevos en el cesto de la mente. “Aunque la actitud es muy importante, no hay que volcar todo el peso en la mente, porque no todo el mundo tiene las mismas circunstancias socio-económicas o culturales”, advierte Ramírez. “Creo que es meter mucha presión a la gente decirle que todo se puede solucionar con una actitud positiva”, opina. En resumidas cuentas: no centrarlo todo en la cabeza, sino también ocuparse del cuerpo. Por ejemplo, “llevar una alimentación saludable, practicar actividad física y tener un sueño reparador para que los neurotransmisores relacionados con la relajación y el bienestar puedan regularse”, sugiere esta experta.
7. Mejor que luchar contra las emociones… es dejar que fluyan
Hay que evitar luchar contra aquello que nos irrita. Los psicólogos llaman meta-emoción a la idea de que cada vez que luchamos contra una emoción emanamos otras emociones posteriores. Es decir, “al enfadarnos por la situación que vivimos nos enfadamos al mismo tiempo por estar enfadados, lo que propicia un segundo nivel de malestar”, explica Miralles. En opinión de este experto, no se trata de luchar contra una emoción, sino de dejarla fluir sin aferrarse a ella, para no entrar en un bucle negativo.
8. Observe sus pensamientos con distancia… porque puede que no sean ‘la realidad’
Practicar la meditación formal o…informal. Porque…¿hay otros caminos para mantener la calma que no pasen por la ortodoxia espiritual? Según indica Miralles, un profesor de yoga de Los Angeles, Arthur Jeon, abordó este tema en “Dharma urbano” (Ediciones B). He aquí uno de los consejos de este californiano: “observe sus pensamientos con distancia y no los confunda con la realidad. Así será capaz de distinguir lo neurótico de lo útil”. Otro consejo: “Sea consciente de que cualquier cosa que suceda, buena o mala, cambiará”. Un tercero: “Huya de la idea de que en la ciudad vive amenazado por las personas y las situaciones”. Puesto que la serenidad es un estado mental, Jeon sostiene que “el sufrimiento no lo generan las personas que nos rodean ni el lugar en el que nos encontramos, sino la lectura que hacemos de lo que nos sucede”, anota en su libro. Respecto a la posibilidad de meditar informalmente, Ramírez propone poner los cinco sentidos en una única tarea (y pone de ejemplo “cortar verdura” o “darse una ducha sin pensar en otra cosa que no sea la temperatura del agua y la sensación que produce”) para experimentar el aquí y ahora y no proyectarse hacia el pasado o el futuro
9. Es mejor adaptarse a una situación adversa… que enfrentarse a ella y “romperse”
Ser resiliente. El término está de moda desde hace tiempo. Luis Rojas Marcos, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York, dedicó en su día un libro (Superar la adversidad: el poder de la resiliencia) a este concepto proveniente de la metalurgia que nombra la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o situación adversa. La segunda acepción del término, según la Real Academia Española, es la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Así pues, se trata de adaptarse lo mejor posible a una situación complicada, en lugar de “romperse”.
10. La serenidad no se halla en ninguna parte… pero se encuentra en la búsqueda
Inspirarse en culturas más serenas. La cultura asiática enseña que la mayor o menor gravedad de un acontecimiento reside en la manera de filtrarlo a través la mente, lo que podría explicar que algunas personas se ahoguen en un vaso de agua, mientras otras se sobreponen ante las mismas adversidades. Hace unos años, Lonely Planet impulsó un libro titulado Calm. Secretos para la serenidad a través de las culturas del mundo (GeoPlaneta). Según puede leerse en esta obra, “la serenidad no está en ninguna parte y está en todas. No está en un lugar, está en la búsqueda” y tanto puede encontrarse “renunciando al control del entorno seguro, como cuando uno baila hacia atrás en un tango argentino”, como “dándole un masaje shiatsu a un gato”.
Les substàncies que es fumen actualment són més potents i poden generar paranoia
El cànnabis que es fuma al carrer ha anat variant en els últims anys. Si fins als noranta els porros es feien sobretot amb haixix, ara el producte que més es barreja amb el tabac és la marihuana. I el tipus de marihuana que es fuma també ha anat canviant amb el temps. Des de fa anys s’ha detectat un augment de la presència de tetrahidrocannabinol (THC), el principi actiu del cànnabis més psicoactiu i que pot generar més paranoia. L’augment del nombre de consumidors i l’augment de la presència de THC als porros han disparat les urgències hospitalàries. L’any 2018, el 49,4% de les urgències a tot l’Estat per consum de drogues eren per culpa del cànnabis i el perfil de les víctimes era el de gent jove. El mateix estudi de l’Observatori Espanyol de les Drogues i les Addiccions avisa que des del 2016 el cànnabis ha superat l’alcohol i ja és la segona causa d’urgències hospitalàries per consum de drogues, només per darrere de la cocaïna, consumida per persones més adultes.
Fonts del servei d’urgències de l’Hospital del Mar confirmen aquest increment de les intoxicacions per consum de cànnabis i adverteixen que “s’acosten cada cop més a les urgències per consum de cocaïna”. Segons han detectat des del centre hospitalari, les intoxicacions que pateixen els joves que ingressen són conseqüència que consumeixen “un cànnabis més pur o una barreja de cannabidoides”.
Qui també coneix perfectament aquesta realitat és Mireia Ventura, responsable del servei d’anàlisi d’Energy Control, una entitat que, entre altres tasques, analitza les drogues que prenen els consumidors per informar-los del que estan ingerint dins dels espais d’oci nocturn.
Ventura, que és farmacèutica de formació, confirma que des de fa temps ha incrementat la presència de THC a les varietats que es consumeixen a nivell recreatiu, ja que es busca aquesta reacció psicoactiva. “Tot i així, últimament hem detectat un canvi, i és que cada cop hi ha més varietats de cannabidiol (CBD)”, explica. Per a Energy Control, que és un projecte de reducció de riscos de l’Associació Benestar i Desenvolupament, aquesta nova tendència és “un bon indicatiu”, ja que el CBD relaxa. “Fa que el consum no sigui tan problemàtic” perquè, combinat amb el THC, “provoca un efecte modulador”. Fins fa uns anys hi havia molt poques varietats de cànnabis recreatiu que portessin CBD. La inclusió d’aquest altre principi actiu, segons Ventura, rebaixa els riscos de patir pal·lidesa o fins i tot brots psicòtics.
La frontera dels 21 anys
El consum de drogues és especialment nociu per als menors de 21 anys, l’edat de desenvolupament del cervell. “El cànnabis interactua amb el cervell. Consumir-ne abans dels 21 anys facilita problemes d’addicció i el risc de brots psicòtics”, avisa Ventura, que destaca que, a més, des de la maduresa és més fàcil “saber gestionar les drogues”.
“El Tsunami Democràtic va néixer per controlar la reacció post-sentència i canalitzar-la cap a on interessava a l’elit política autonòmica catalana”
Pilar Carracelas 14.10.2020
Avui fa un any que Tsunami Democràtic convocava milers de persones contra la sentència del procés a l’aeroport del Prat. Uns dies després, ho va fer a La Jonquera. Aquestes són algunes de les accions de protesta més potents que es poden dur a terme a l’actualitat, perquè el que passa a un aeroport o a una via per on fins ara passaven 100.000 passatgers i 10.000 camions diaris respectivament et projecta necessàriament al món. Genera problemes que a tercers realment els pugui interessar resoldre. Però aquell moviment, que encara avui ningú sap qui és però resulta evident als interessos de qui treballava, desconvocava la protesta abans que això passés. Es va dir que s’havia assolit l’objectiu. Encara avui no han explicat quin.
Dic que resulta evident als interessos de qui estava el Tsunami Democràtic perquè va adoptar un lema, “Sit and talk”, que l’independentisme civil no havia defensat mai abans. No ho va fer ni en manifestacions al carrer ni a les urnes. Sí que ho van fer els líders polítics independentistes, incloent Carles Puigdemont, Quim Torra, Pere Aragonès. I va desaparèixer just quan va ser investit Pedro Sánchez president del Govern espanyol.
El Tsunami Democràtic va néixer per controlar la reacció post-sentència i canalitzar-la cap a on interessava a l’elit política autonòmica catalana. Perquè els ciutadans no n’han tret res d’aquelles mobilitzacions: el seu vot és anul·lat cada cop que a l’Estat li ve de gust i la repressió no s’atura ni tan sols de la mà de la Generalitat, la policia de la qual avui mateix ha condecorat 400 agents de mossos, inclosos 140 antiavalots, per ajudar a sufocar aquelles mateixes protestes.
Sí que se n’han beneficiat els partits polítics independentistes: pocs van apuntar al govern com un col·laborador necessari de l’Estat i poden continuar al capdavant d’aquesta gestoria d’Espanya anomenada Generalitat de Catalunya. La repressió que ells mateixos també pateixen i apliquen és un preu que estan disposats a pagar per això: no podrien aconseguir-ho d’altra manera.
Però si una cosa ens va ensenyar el Tsunami (i això no ho vam preveure) és que els catalans efectivament podem bloquejar l’aeroport. I la Jonquera. I l’Estació de Sants. I que si ningú ens desconvoca, és a dir, si no deixem que ens aturin ni tan sols els polítics que diuen estar amb nosaltres i la seva policia, podem generar un problema en què algú estigui disposat a donar alguna cosa a canvi de resoldre’l. No només les molles amb què es conformen els polítics sinó, com deia la CUP quan encara feia caure candidats convergents i introduïa referèndums a l’agenda política, el pa sencer.
Però per fer-ho cal entendre que tot el que es comença no surt gratis, i per tant, pel preu a pagar, cal necessàriament arribar fins el final. Això implica no tenir uns polítics en contra a la Generalitat. Perquè com estem veient, si demà tornéssim a l’aeroport i baixéssim a pistes, serien els primers a acusar-nos a la justícia espanyola de sedició.
No hi ha dubte que al costat de les anomenades drogues dures, com l’heroïna o la cocaïna, i fins i tot al costat de l’alcohol, la marihuana té una certa bona imatge, fins i tot simpàtica i progre, cosa que ha derivat en una manca total de consciència dels seus efectes per a la salut. Si a aquesta percepció hi sumem que Catalunya, i en general la costa mediterrània, s’ha convertit en un paradís per al cultiu i el tràfic d’aquesta substància, el resultat és un còctel preocupant. I és que ara mateix és extremadament fàcil aconseguir marihuana, i els traficants es fixen especialment en els més joves, fins i tot en menors de 14 anys.
En efecte, els metges adverteixen dels efectes perniciosos que té la marihuana en edats en què el cervell encara s’està formant, és a dir, durant l’adolescència, i com pot actuar com a potenciador de trastorns mentals. Segurament la majoria d’aquests efectes seran passatgers, sempre que no hi hagi un consum excessiu o una predisposició física, però al final és com si s’estigués jugant a la ruleta russa amb la salut dels nostres fills. I aquesta circumstància, ¿la permetríem amb cap altra substància?
Malauradament, encara hi ha molta feina per fer per conscienciar la població, els joves però també els pares, dels perills del cànnabis. El fet que derivats d’aquesta planta puguin tenir un ús terapèutic, per exemple per tractar el dolor, no té res veure amb els efectes que pot produir l’herba que es pot aconseguir en una cantonada, i de la qual desconeixem la qualitat i el procés de producció.
A més, al costat dels problemes de salut pública hi ha l’impacte social i econòmic del narcotràfic. Catalunya s’ha convertit, segons els Mossos d’Esquadra, en el primer productor de marihuana d’Europa, de manera que s’hi han establert les principals màfies que es dediquen a aquest negoci. La policia catalana ha passat d’intervenir 132 plantacions el 2015 a 368 el 2019, una al dia durant l’últim any. I al voltant d’una activitat il·legal com aquesta sempre hi ha violència i també misèria. En dos anys s’han produït sis homicidis directament relacionats amb el cànnabis. I hi ha barris com el Culubret i Sant Joan de Figueres que s’han convertit en veritables territoris sense llei, amb talls de llum constants per culpa de les plantacions.
El 15% de los adolescentes consumidores de cannabis, puntual o habitualmente, sufre ideas de persecución y/o alucinaciones auditivas.
Més enllà del debat sobre la legalització o no de la marihuana, un debat que és extremadament complex però que s’ha d’abordar amb urgència, resulta necessari que la societat prengui consciència dels seus perills i actuï en conseqüència. Per molta policia que es posi, si no s’actua sobre la demanda el consum no s’aturarà i el negoci i totes les problemàtiques associades continuaran creixent.
Victoria Camps: “El mal es más atractivo y nos puede”.
Victoria Camps (Barcelona, 1941) recurre a filósofos antiguos, modernos y posmodernos, de Platón y Adam Smith a Hannah Arendt, para explicarnos en El gobierno de las emociones (Herder) que no basta con saber distinguir entre el bien y el mal, sino que la moral se ha de definir como “una sensibilidad de acuerdo con la cual uno siente atracción hacia lo que está bien y repulsión hacia lo que está mal”
En definitiva, el “alma sensible” de Hutcheson. “Es cierto, encontramos apoyos a lo que quiero decir en todas las épocas, aunque en la modernidad sobre todo ha predominado el racionalismo –explica–. Pero a mí siempre me ha atraído la ética griega, la ética de las virtudes, entendida como la formación del carácter, el cual es una mezcla de sensibilidad y razón”.
Heredera de López Aranguren y Ferrater Mora, Camps ha conseguido hacer visible la filosofía y dar voz a la democracia participativa y a la ética en unos tiempos poco propicios para ello.
En El gobierno de las emociones acude a Aristóteles, Spinoza y Hume, para exponer la hipótesis de que no hay razón práctica sin sentimientos. Pero la gran pregunta a la que contesta en este libro nos la estamos haciendo mucho últimamente.
¿Por qué es tan difícil que la ley moral dirija nuestras vidas?
Porque la condición humana es imperfecta y porque no somos solo razón, suponiendo que entendamos que quiere decir eso. San Pablo ya decía “no hago el bien que quiero sino el mal que aborrezco”. Aristóteles ya lo había notado al decir que la voluntad es débil. Querían decir que muchas veces el problema no es que no sepamos distinguir el bien del mal, sino que el mal es más atractivo y nos puede. Por eso, lo que defiendo es que no basta la visión del mal, debe repugnarnos emotivamente.
Cubierta de ‘El gobierno de las emociones’, de Victoria Camps
La voluntad
Otra manera de verlo es su afirmación de que quien “vive en la indiferencia” no tiene ética… ¿Predica la “motivación moral”?
El comportamiento moral –también el inmoral– es una cuestión de voluntad, de querer hacer el bien y evitar el mal. La voluntad no se mueve si no se siente mínimamente “apasionada” por una idea, por un objetivo o por una causa.
Dice: “Todas las emociones pueden ser útiles y contribuir al bienestar de la persona que las experimenta, para lo cual hay que conocerlas y aprender a gobernarlas. Es posible hacerlo”. Pero, ¡nos han enseñado a esconderlas!
Hay emociones que se han fomentado para conseguir determinados propósitos. Ciertas personas sienten vergüenza de ser como son porque la sociedad las excluye y les hace sentirse inferiores. El discurso del miedo siempre ha acompañado a la propaganda política. La compasión se ha presentado como sustituta de la justicia. Por eso, conviene conocer las emociones, valorarlas, ver de dónde proceden para reprimirlas o exhibirlas.
Y por eso alerta del excesivo “culto a la emoción”…
Sí, porque un culto excesivo a las emociones no discrimina ni distingue entre las adecuadas o inadecuadas para vivir con justicia y convivir en paz. Es lo que hacen los llamados “mercados”. Su objetivo es vender productos, para beneficio de quien los vende, aunque no satisfagan ninguna necesidad real. Crean necesidades, producen deseos y emociones que los satisfagan de inmediato.
Denuncia que nos intentan convencer de que “hay que sentir en lugar de aprender a pensar”. De aquí surge el “culto al individualismo”. ¿Cómo frenarlo?
No es posible convivir si cada cual piensa solo en sí mismo y en sus intereses. Es lo que trata de corregir la ética a partir de la “regla de oro” de la moralidad, que remite a Confucio: “No hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti”, o, en sentido positivo, “trata a los demás como quisieras que te trataran a ti”.
Repasa en su libro cómo “el cristianismo, primero, y el racionalismo que culmina en Kant, después”, contribuyeron a difundir una concepción excesivamente racionalista de la ética: como dominio o erradicación de las pasiones… ¿Ya no es así?
Ha sido así en general, pero con excepciones. Ni Aristóteles ni Spinoza ni Hume ignoraron los afectos como aspecto básico del comportamiento ético. Hoy la psicología ha contribuido a dar relieve a las emociones, con la inteligencia emocional. Nos han hecho ver que sin ellas no hay motivación para hacer nada y que la ética debe tenerlas en cuenta en sentido positivo.
La ética como valor
Entre la crisis y los indignados, parece que la ética resplandece como valor fundamental para vivir y relacionarse. ¿Será ahora o cuándo?
Que los movimientos actuales sean la expresión de la indignación significa que puede producirse esa vinculación entre la visión de las injusticias y el sentimiento de indignación ante ellas. Por eso, muchos se echan a la calle y acampan en las plazas. Si no hay sentimiento, nadie se mueve. Ahora bien, para que el movimiento persevere y prospere habrá que hacer algo más.
¿Hacia dónde debe de ir?
Puede ser el principio de un cambio si no se reduce a ser la mera expresión de la indignación. Un movimiento tiene que ir hacia alguna parte, no sabría decir hacia dónde, pero habría que profundizar en esa idea de una democracia más efectiva, menos partidista y menos endogámica. Más creíble. A partir de ahí, pueden darse cambios; aunque en una democracia, los cambios no pueden hacerse de espaldas a las instituciones. Se mejoran desde dentro.
Los estoicos decían que “hay hechos inevitables que no dependen de nosotros, y hechos evitables que sí dependen y está en nuestras manos impedir o cambiar”.
Plantearse lo imposible o querer cambiar lo inevitable (como la muerte) no tiene que ver ni con la ética ni, por supuesto, con la política. El problema es que los poderosos intentan convencernos de que es imposible cambiar lo que quisiéramos cambiar. Pero se equivocan. ¿Es imposible gravar con un impuesto las transacciones financieras? ¿Es imposible eliminar los paraísos fiscales? ¿Cambiar la ley electoral?
Una reflexión final: ¿dónde queda el papel de la religión en este análisis?
La religión no es necesaria para el discurso ético, lo que no significa que la mayoría de los valores que reconocemos –como la libertad, la igualdad o la fraternidad– nacieran con el cristianismo. Hoy se han secularizado y valen por sí mismos. No hace falta el apoyo de un Dios para sustentarlos, lo que hace falta es la voluntad de los hombres para que tengan más presencia en el mundo.
¿Cómo conciliar la diversidad de culturas y religiones con esta ética?
Con la regla de oro de la moralidad. No se puede construir una ética sin tenerla en cuenta. De ella derivan valores como la justicia, la solidaridad y el respeto. Son valores universales. Otra cosa es que la práctica no los tenga en cuenta. En realidad, el conflicto entre religiones y culturas no se da tanto en el reconocimiento de grandes principios, como en la interpretación que damos a las prácticas.
Con 3.640 kilómetros en su litoral, lidera las especies costeras y marinas en peligro, con los acuíferos contaminados con agua salada por la subida del nivel del mar, lidera los vertidos de basura plástica y caladeros sobrexplotados de los que alerta la ONU en su última evaluación
Inundaciones en Tossa de Mar (Girona) por el temporal ‘Gloria’.
La presión sobre sus recursos naturales, la pérdida de biodiversidad y el creciente impacto de la crisis climática abocan a un deterioro sin vuelta atrás del Mediterráneo, según evidencia el último informe sobre su estado, hecho público este miércoles por la Organización de las Naciones Unidas.
El Programa de Medio Ambiente de la ONU, tras revisar la evolución de esta región durante la última década, advierte ahora de que, “si no se detiene la tendencia actual, la degradación podría tener graves y perdurables consecuencias para la salud y el sustento de los humanos”. Al fin y al cabo, el Mediterráneo se encuentra en una situación de grave déficit ecológico: se consume, de media, un 40% más de recursos renovables naturales y otros servicios de los ecosistemas de los que es capaz de producir”.
España está especialmente concernida por esta alarma: 3.640 kilómetros de costa se abren a este mar. Ahí viven unos 18 millones de personas, según cálculos del Gobierno. Es el país con más especies costeras y marinas en peligro, con los acuíferos contaminados con agua salada por la subida del nivel del mar, a la cabeza de vertidos de basura plástica y los caladeros sobrexplotados. Ecosistemas como el Mar Menor, el delta del Ebro o l’Albufera de Valencia padecen una regresión continua.
En los países del Mediterráneo, hasta un 15% de las muertes están ligadas a factores ambientales prevenibles, recuerda la ONU, ya sea por la contaminación atmosférica o las olas de calor. Se trata de la zona del mundo más deseada por los turistas y que concentra las rutas marítimas más transitadas. “Poco ha cambiado desde la primera evaluación de 2005”, se queja el director del programa François Guerquin. “Debemos adoptar cambios drásticos en nuestra relación con la naturaleza si queremos un Mediterráneo para el presente y futuras generaciones”. Entre esos cambios están las políticas de transición ecológica del fondo europeo para la recuperación de la pandemia de COVID-19. El green new deal al rescate de la situación de emergencia en el Mediterráneo. Una emergencia con muchas caras.
La crisis climática
El Mediterráneo se está recalentando más rápidamente. Un 20% más que la media del planeta. Si la Tierra tiene una temperatura 1,1º C superior a la época pre-industrial, el Mediterráneo está en 1,5 grados. Es decir, el cambio climático y sus consecuencias avanzan aceleradamente en esta zona.
En el Mediterráneo, la subida del nivel del mar producida por la alteración climática dispara toda una serie de impactos de gran calado: conduce a la salinización de aguas subterráneas, inundaciones y erosión del terreno que provocan un enorme perjuicio para la salud, para la disponibilidad de agua dulce, para la agricultura e incluso para el patrimonio cultural. La ONU recuerda que, solo en España, un millón de personas viven en zonas con menos de cinco metros de altura sobre el nivel el mar, a modo de ilustración sobre el riesgo que suponen los efectos de la crisis climática. Las últimas evaluaciones más precisas han demostrado que amplias zonas están más amenzadas por las inundaciones de lo que se creía.
El cambio climático en España ya se deja sentir con la multiplicación de las olas de calor y los temporales costeros. Las tormentas y embates marinos agreden más frecuentemente la costa que carece de la barrera de defensa natural que suponen las playas. Sin esa muralla, tanto la reposición de arena como la construcción de infraestructuras absorbe periódicamente millones de euros en obras de restauración del litoral.
Cala Salitrona (Región de Murcia) plagada de desperdicios y basura / ANSE
Un mar lleno de basura y contaminado
El Mediterráneo se está convirtiendo en un basurero marino. Y, además, contaminado. Los países de su cuenca generan unos 180 millones de toneladas de residuos urbanos al año. Está rodeado de fábricas de basura. La ONU calcula que, directamente, 730 toneladas solo de basura de plástico llegan al mar cada día. España es el segundo país del ránking con 125 toneladas diarias, por detrás de Turquía y superando a Italia, Egipto o Francia. Son unos dos kilos por persona y día todos los años, calculados para la población agrupada en la franja de 50 kilómetros a lo largo de la costa. En 2016, un estudio sobre la basura asociada al turismo intensivo calculó que, en el mes de julio, se podía hallar una media de 450.000 objetos al día por km2 de playa en zonas turísticas y 200.000 en las playas más remotas. El 38% son plásticos y otro 30% colillas de cigarro. Los microplásticos rondan el 9%.
Buque faenando. EPA/OLIVIER HOSLET/
Además, las aguas del mediterráneo son contaminadas con vertidos de todo tipo: metales pesados, sustancias orgánicas, hidrocarburos y nutrientes. “El 80% de la contaminación del mar proviene de tierra adentro: la agricultura, la industria y los residuos urbanos”, afirma este informe. En España se da un ejemplo ya dramático de cómo la contaminación que llega de las actividades terrestres se lleva por delante el ecosistema en el Mar Menor. Allí, los vertidos y filtraciones de agua llena de restos de fertilizantes agrícolas tienen a la laguna prácticamente KO.
De manera general, España usa más de 1,7 millones de toneladas de fertilizantes, una media de 144 kilos por hectárea cultivada, la cuarta detrás de Eslovenia y Montenegro (que aportan muy poco en términos absolutos) y Francia (la gran potencia agrícola de Europa). Mientras las explotaciones agrarias en Francia e Italia son pequeñas, en España, el 85% superan las cinco hectáreas.
Un mar esquilmado por la pesca
El mar Mediterráneo es el más esquilmado del mundo. Se desembarcan unas 800.000 toneladas de pescado (el 18% del volumen total se descarta después de capturarse). El 78% de las especies comerciales de estas aguas están oficialmente sobrepescadas, es decir, el ritmo al que se extraen impide que las poblaciones se repongan de manera natural. Es un fenómeno que se prolonga en el tiempo ya que casi la mitad de estas especies objetivo de la industria presentan un nivel de biomasa bajo lo que indica que la sobrepesca impide que se repongan, recuerda la ONU.
España está a la cabeza de la lista. Lo viene reconociendo el Gobierno español al verse obligado a aprobar órdenes para ordenar las capturas ante la “sobrexplotación generalizada”. Este mismo año se ha publicado un plan para las especies del fondo marino (demersales) como la merluza mediterránea que es, precisamente, la especie más esquilmada, según este informe de la ONU.
La sobrepesca no es, únicamente, un problema para la biodiversidad. Llevar los caladeros al límite implica que, con el tiempo, las especies en las que se sustenta la industria no rendirán: no habrá pescado para faenarlo. El sector supone un millón de puestos de trabajos directos e indirectos, explica el informe. 250.000 sirven a bordo de los buques pesqueros en un sector que produce 10.000 millones de euros al año.
La escasez del agua
La región mediterránea en general es la zona con más escasez de agua del mundo. Sin ir más lejos, el sureste de la península ibérica se enfrenta a una, cada vez, mayor aridez. Es la frontera por donde avanza la desertificación favorecida por la erosión que se come el suelo en España y el consumo intensivo de agua para la agroindustria. Todo el Mediterráneo avanza hacia un modelo climático “más seco y con precipitaciones más violentas”, avanza el informe.
En esta situación, las reservas subterráneas van cobrando una mayor importancia. Sin embargo, la extracción de líquido para alimentar explotaciones intensivas de regadío combinado con la subida del nivel de mar asociada al cambio climático está empujando la intrusión de agua salobre en estos depósitos. Y una vez contaminados de esta manera se convierte en inútil para el consumo humano directo o mediante el riego de alimentos.
La destrucción de la biodiversidad
Las actividades humanas han multiplicado la presión y destrucción de la riqueza natural del Mediterráneo. Alrededor del 14%, unas 168, de las especies costeras están amenazadas con la extinción. España lidera la lista con 63 variedades entre animales y plantas. Además, en todo el Mediterráneo, se cuentan 78 especies marinas en peligro (el 11% del total conocido). Efectivamente, en España se encuentran 72 de estas variedades, el primer país de la región. Esta condición convierte al litoral mediterráneo español a la vez en zona de riesgo y refugio para la biodiversidad bajo amenaza.
El informe hace mención especial a dos especies referenciales para ilustrar la riqueza en ecosistemas: el coral rojo y las praderas de posidonia. España tuvo que ordenar este año un parón de la pesca de este animal que conforma un hábitat completo para otras muchas especies. Las capturas lo han llevado al límite en muchas zonas. Sobre la posidonia, esta planta ha sufrido una regresión de, al menos, el 30% en los últimos 50 años. En España ha sido notable en toda la costa levantina y las Baleares. Las principales causas de destrucción han sido la restructuración de la costa mediante infraestructuras como puertos o espigones, los vertidos y el boom de la navegación de recreo y los cruceros turísticos.
En este sentido, el estudio de Naciones Unidas indica que las aguas se han llenado con unas 1.000 especies exóticas de las que, al menos, 100 son invasoras. Variedades de animales o plantas que llegan de manera artificial, se asientan y medran. El ritmo de introducción de estas especies que dañan los ecosistemas y desplazan a las autóctonas ha crecido mucho en las últimas décadas por la intensificación de actividades humanas como el transporte marítimo y el cambio en las condiciones ambientales que conlleva el calentamiento global, señala este trabajo global.
Enorme densidad de población y turismo
El litoral del Mediterráneo está densamente poblado. Más de 500 millones de personas viven al lado del mar. En España unos 18 millones de personas habitan en la considerada franja costera, aunque sea algunos kilómetros tierra adentro. “Las densidades de población han crecido a ritmo insostenible la última década”, calcula el informe que señala que las zonas construidas se han doblado o incluso más. En España, la costa está fuertemente urbanizada. Más del 40% del litoral sur está construido según cálculos de Greenpeace. En la provincia de Málaga llega al 75%, Alicante un 64%, Valencia un 66% y Murcia un 33%. En Barcelona está urbanizado el 69% de su litoral.
Playas de València.
A la población residente se le suma, cada temporada, la presión de la actividad turística. La ONU le dedica un apartado especial. Es el destino número uno en el mundo con 360 millones de llegadas anuales. 139 millones son en los países de la ribera norte, entre los que está España. Las agresiones llegan en forma de “basura marina, ocupación de terreno costero, consumo de agua y generación de residuos”, detalla la ONU. Y concluye: “Es indiscutible que las presiones humanas están amenazando gravemente tanto el medio ambiente como la sostenibilidad de estos destinos turísticos al igual que la viabilidad el sector”.
La Dià (llum, en àrab) va néixer fa dues setmanes a l’illa grega de Samos, on la seva mare va arribar en pastera l’any passat fugint de la guerra de Síria. Dorm en una hamaqueta, dins d’una barraca feta de fusta i plàstics, protegida per una mosquitera i uns mitjons que li tapen les mans. En els seus pocs dies de vida, la petita ja ha tastat l’infern de Samos: la primera nit que va passar al campament una rata li va mossegar el cap. Quan la seva mare, Mariam Ali, li aparta els cabells amb delicadesa per ensenyar-nos la ferida, la Dià arrenca a plorar. Només es calma quan l’agafa a collibè i li dona el pit. Xuma amb avidesa. La mare encara no s’ha refet de l’ensurt: “No em separo mai d’ella, però em vaig quedar adormida. La nena va cridar i vaig veure com la rata saltava i sortia per un forat de la tenda”. L’endemà al matí, un metge voluntari li va curar la ferida. “No demanem res, només un lloc segur per als nostres fills -diu aquesta mestressa de casa de 33 anys esforçant-se per contenir les llàgrimes-: Fa deu mesos que estem atrapats en aquesta illa i ja no puc més. Estic molt cansada”.
La vida del camp es desenvolupa al voltant de tasques com anar a buscar aigua als pocs punts de subministrament disponibles.
Els refugiats anomenen aquest lloc la Jungla. Una jungla plena de brossa. L’aigua per beure i rentar s’ha de portar en garrafes des d’uns dipòsits que ha muntat Metges Sense Fronteres. Algunes zones del campament tenen electricitat, només de nit, però d’altres no. En alguns llocs hi ha lavabos químics, en altres, latrines. Les aigües residuals corren muntanya avall formant rierols pudents, i hi ha rates vives i mortes per tot arreu. Moltes criatures tenen crostes al voltant de la boca: és impetigen, un bacteri que causa infeccions a la pell. Les rates no són l’únic perill: a l’Amina, una nena de tres anys i mig, la va picar un escorpí fa uns dies. En plena nit, el seu pare només li va poder fer un torniquet i xuclar-li el verí. “No volem ni diners ni ajudes… només volem que ens deixin marxar d’aquí”, diu l’home. Van arribar a Samos al gener, fugint dels bombardejos de l’aviació de Baixar al-Assad, de Rússia i de l’Iran. Tot i que els han concedit asil, no poden marxar de l’illa per les restriccions que les autoritats gregues han imposat al camp de refugiats per la pandèmia.
Aquesta setmana el LLEGIM de l’ARA ha obert una animada polèmica en no poques famílies catalanes. El nostre company Jordi Nopca va fer un interessant reportatge sobre el llibre Generació tap, un assaig de Josep Sala i Cullell.
El títol de l’article era prou eloqüent: Josep Sala i Cullell: La Generació Tap o com conservar el poder “arruïnant fills i nets”. El llibre qüestiona de manera descarnada el paper dels nascuts entre 1943 i 1963 (tenen avui entre 57 i 77 anys) per haver pilotat -i seguir fent-ho- un sistema que ha encadenat crisis i ha deixat com a llegat una conclusió assumida per tots: que les noves generacions viuran pitjor que les que les van precedir.
Si durant els propers dies teniu un dinar amb familiars o companys de feina de diferents edats i que us temeu que pugui ser ensopit, us recomanem molt treure el tema: veureu que aixeca opinions dures, que atia un curiós sentiment de pertinença generacional i que no fomenta, en cap cas, la concòdia ni l’entesa entre els pobles. Independentment del que cada qual pensi, resulta saníssin poder parlar de tot, i que sigui possible qüestionar, també, una generació que té a favor seu un factor decisiu: la superioritat numèrica, de la qual tan conscients en són els partits polítics. Que tingueu tots una setmana de concòrdia i salut.