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"Ésser un passerell" vol dir ésser nou o aprenent en alguna activitat. És una actitud que m'agrada. Exemple: "Aquell company del futbol qualificava de passerell qui feia una mala jugada." Perquè sempre hi ha marge de millora. Sempre hi ha un "pla B". Si perds un tren, sempre en tens un altre. Però primer has de saber on vols anar i després has de voler pujar-hi. Passerell té també un significat més positiu, de persona viva, astuta i molt alegre.

camino de la ruptura generacional

La pandemia ha ampliado la distancia entre generaciones y consolidado una fractura que empezó con la crisis del 2008

Botellon calle Verdi después del levantamiento de las restricciones y el confinamiento hasta las 10PM.

“La juventud de hoy ama el lujo, es maleducada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores, y chismea mientras debería trabajar”. Estas palabras se atribuyen a Sócrates en el siglo V a.C.

Tan lejos, tan cerca.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hacía público el mes de julio cómo tras la covid y ya sea entre los jóvenes que entre los adultos, el aumento en la distancia entre generaciones será una de sus principales consecuencias. La tercera en el ranking después de las menores oportunidades laborales y el hecho de que habrá efectos psicológicos.

Percepción que, a medida que se es más adulto, crece más. El punto de inflexión sólo llega sobre los 60 años.

Y es que hoy, en el 2021, mientras los jóvenes hacen responsables a las generaciones anteriores de la falta de oportunidades y la precarización, los mayores apuntan a ellos con las últimas olas de la covid. Y en medio quedan la crisis del sistema de pensiones. Y la demográfica. Y más.

Pero no sólo eso. “La novedad es que en el momento actual la brecha”, la distancia entre los jóvenes y adultos, que ha existido en otros muchos momentos históricos y de las más diversas formas, “corre el riesgo de convertirse en ruptura”, incide Carles Feixa, catedrático de Antropología Social en la Universitat Pompeu Fabra. Porque “la inequidad generacional ha crecido hasta niveles alarmantes”, continúa.

Se intuye, por ejemplo, al preguntarse en medio de la pandemia de la covid: “¿Los jóvenes han actuado de forma más irresponsable que las personas de otras edades?”

La respuesta, según el propio CIS: el no es rotundo de 18 a 24 años, según su informe sobre la juventud y la pandemia; al contrario para los mayores de 65; vence el sí entre los adultos hasta los 45 años; hay división desde esa edad hasta los 65.

Inmaculada Sánchez-Queija, profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, lo define así: “Tras la covid ocurre lo que siempre ha ocurrido, que se demoniza a un grupo poblacional, a las personas jóvenes, que son efectivamente quienes en este momento transmiten el contagio. Aunque es el único grupo no vacunado, y las vacunas funcionan.”

La fractura empezó en la etapa de mayor crecimiento y explotó en la crisis del 2008. La covid lo único que ha hecho es visibilizarla con la particularidad de que se culpa a las víctimas y no a los victimarios

Carles FeixaCatedrático de Antropología Social en la Universitat Pompeu Fabra

“Parece que de lo que se trata es de buscar culpables, cuando no es eso. De lo que se trata es de ser responsable tengas 18, 30, 55, 70 años”, dice Eunate Uribe, estudiante universitaria de 19 años de Berango (Bizkaia). Y agrega: “Con la pandemia la incomprensión entre generaciones ha ido a más”.

“No sólo pienso que hay incomprensión hacia los jóvenes, sino que el problema va más lejos. Hay una manipulación a nivel informativo enorme, en la televisión siempre salimos discutiendo y echándonos la culpa los unos a los otros”, denuncia Aníbal Buigues, trabajador forestal de 21 años de València.

Eunate Uribe

19 años, Berango (Bizkaia)

“La incomprensión generacional siempre ha estado ahí, pero con la pandemia ha ido a más. No niego que hayamos hecho muchas cosas mal y que seamos menos conscientes del riesgo que generamos, pero creo que es debido a la forma en que se nos ha excluido. Durante la desescalada del año pasado nos echaron la culpa y tacharon de ser los más irresponsables, mientras había más personas de entre 40 y 50 años incumpliendo las restricciones. Cuando muchos jóvenes dicen eso de ‘nos están quitando nuestros mejores años’ como excusa para emborracharse y generar una ola de contagios, entiendo a las generaciones mayores que dicen que tenemos gran parte de culpa en el repunte de la pandemia. Pero parece que de lo que se trata es de buscar culpables, cuando no es eso. De lo que se trata es de ser responsable, tengas 18, 30, 55 o 70 años. Pero puestos a buscar culpables habría que señalar a uno, el Gobierno”.

Testimonio recogido por Ander Goyoaga (Bilbao)

Sus palabras se refieren al repunte de los casos de covid entre las personas jóvenes. Y también a sus polémicas por las aglomeraciones los fines de semana, los botellones, los disturbios… Sin embargo, y como señala Feixa, se respalda en datos que son sobre todo económicos.

Hay un desempleo abultado desde hace más de una década. Hoy es del 15,26% del total de la población activa según el último dato del INE. Del 56,56% para los de 16 a 19 años. Del 34,56% para los de 20 a 24 años. Del 38,38% para los menores de 25 y cuando, desde el 2008, siempre ha estado por encima del 30%. A los jóvenes que trabajan, además, les acompaña la precariedad laboral: los contratos temporales no han dejado de aumentar desde la crisis del 2008, y si entonces eran poco menos del 50%, hoy son casi el 60%. Y los parciales involuntarios ven unas cifras similares. Y en los salarios se mantiene o crece la brecha entre la generación alrededor de los 20 años con el resto desde inicios del siglo XXI, hace ya dos décadas.

Condiciones que también reflejan las cifras de un estudio financiado por España y la Unión Europea de la Universidad de Sevilla a partir de dos latitudes y economías muy diferentes del país. Se cuestionó a estudiantes de Sevilla y el País Vasco en dos fechas diversas, en el 2015 y ahora, en el 2021. Sus conclusiones preliminares chocan.

Hoy el 45% de los universitarios indican que tuvieron el salario bajo respecto a los que se pagan en su ámbito profesional. El 75% no tuvo derecho a prestación por desempleo. Al 46% no le pagaron las horas extra. El 50% estaba sobrecualificado. Y más del 90% tuvo un empleo temporal… Entre los estudiantes de Formación Profesional, el 48% percibieron un salario bajo respecto a los que se pagan en ese ámbito profesional, el 66% no tuvo derecho a prestación por desempleo, al 40% no le pagaron las horas extra, el 55% estaba sobrecualificado, y la tasa de trabajo temporal se quedó en un (abultado) 84%.

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“Recogimos datos en el 2015 y hemos vuelto a recoger datos ahora en el 2021. La idea era comparar a los jóvenes de la crisis económica con los de la recuperación, pero llegó la covid y hemos recogido datos de otra crisis”, resalta a La Vanguardia Águeda Parra, una de las coautoras del estudio.

“Por ser jóvenes no significa que tengamos que aceptar condiciones lamentables. Por lo que rechazar algunas de esas propuestas no nos convierte en vagos, simplemente cada vez somos más conscientes de nuestra valía y de nuestros derechos. Y nos protegemos de la explotación que nos intentan imponer como normal”, asevera ante ello Paula de la Morena, estudiante de 18 años de Colmenar Viejo (Madrid).

Otro dato que resume su situación: España tiene de las mayores tasas de jóvenes que ni estudian ni trabajan (ninis, en el argot habitual) de Europa en una edad clave, entre los 20 y 24 años. Cifra que ha crecido de forma constante desde el 2008 hasta estabilizarse poco antes de la pandemia pero que hoy es mayor que la que ve Grecia, que fue la gran afectada durante la Gran Recesión, y que sólo es superada por Italia.

Este drama intergeneracional lo expresa así Juan Carretero, universitario sevillano de Derecho, Finanzas y Contabilidad de veinte años: “Las empresas no están confiando en los jóvenes para hacer el relevo generacional con el que se pueda seguir manteniendo el sistema de pensiones. Te piden experiencia pero no te dan una oportunidad para adquirirla. Es incongruente”.

Son jóvenes adaptados a su entorno. No tienen la expectativa de esforzarse y que ese esfuerzo suponga un buen futuro

Inmaculada Sánchez-QueijaProfesora de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla

“La fractura se empezó a fraguar en la etapa de mayor crecimiento económico y neoliberalismo, entre 1992 y el 2007, y explotó en la crisis del 2008. La covid lo único que ha hecho es visibilizarla con la particularidad de que se culpa a las víctimas y no a los victimarios. Se culpa al joven supuestamente irresponsable que se divierte, por ejemplo, pero no a las autoridades políticas y sanitarias que abren la veda y deciden vacunarles los últimos. Ello tiene efectos en lo político (los jóvenes no tienen voz en la toma de decisiones), en lo social (con el mal reparto del gasto social) y en lo cultural (por el sentimiento de abandono y estigma). Es lo que llamo un juvenicidio moral”, sigue Feixa.

¿Germina una guerra generacional?

Los más jóvenes se ven imposibilitados de acceder a un trabajo y, aunque se tenga, se hace en precario. Les es difícil acceder a una vivienda mientras la de los abuelos es de propiedad. Han tenido que dar las clases por Zoom cuando sus predecesores no. Ven cómo el gasto en pensiones se blinda alrededor de la subida del IPC y se debe financiar los ERTE mientras sus sueldos y trabajos –cuando los hay– llevan estancados y quedan atrás desde hace años. Se sienten estigmatizados en el repunte de la covid.

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El sociólogo Mariano Urraco, de la Universidad a Distancia de Madrid, por todo ello la ha tildado de “generación descreída”. Sánchez-Queija señala que “ni descreídos, ni con menos moral que los anteriores ni que los posteriores, posiblemente. Como mucho serían jóvenes adaptados a su entorno. No tienen la expectativa de esforzarse y que ese esfuerzo suponga un buen futuro, es así. Así que se adaptan y esperan a ver qué ocurre”.

Una juventud que, es más, ha cambiado su perfil. Ahora es menos numerosa que lo que eran las generaciones anteriores y, si en los años 1950 era normal que una pareja de 24-25 años tuviera hijos, o si en los datos del INE se ve que en los 70 el acceso a la maternidad eran los 25 años, hoy esa edad se ha atrasado a los 31 años. En conjunto ha llevado a transformaciones sociales importantes en los países industrializados como España que “provocó ya en el año 2000 que se conceptualizara una nueva etapa en el ciclo vital que se denominó adultez emergente, fruto de un atraso en la adquisición de roles adultos”, explica Sánchez-Queija. “Estamos instaurados en una cultura que ensalza la juventud. Y la revolución sexual y feminista supone que las mujeres tengamos más aspiraciones que ser pareja y madre. Todo ello lleva a que los jóvenes actuales sí que tengan diferencias con aquellos de hace medio siglo, no tanto con los millennials”, continúa.

En EE.UU. se suele considerar que se pasa de una generación a otra cada 20 años, más o menos. También cuando hay un cambio profundo del contexto histórico. Sea por a o por b, Neil Howe, historiador, en los años 90 predijo junto a William Strauss que se viviría una crisis generacional con punto álgido en el 2020, al menos si se seguían los patrones de la evolución histórica, que cada 80-90 años ven una de gran magnitud.

“Viene el invierno”, señalaron entonces. Aún está por ver si llega o no; por ahora los jóvenes que rondan la mayoría de edad y aquellos nacidos al final del siglo XX, a los que les rozó las consecuencias de la Gran Recesión del 2008 y que les vuelve a golpear otra, la de la covid, pronto superarán, en número, a los más mayores en edad para votar. El cambio en los países del G-7 se prevé para el cercano 2030, según Naciones Unidas. “Si tenemos que ser la generación que evite que la Tierra se vuelva inhabitable en un futuro cercano, agradeceríamos ser escuchados”, lanza Anna Sallés, de 21 años, desde Barcelona.

https://www.lavanguardia.com/vida/20210801/7632347/espana-camino-ruptura-generacional.html

Las redes sociales están diseñadas para producir tristeza y ansiedad

El teórico de medios explica en su último ensayo “Tristes por diseño” cómo Internet pasó de hacernos felices a deprimirnos

Sabemos que son nocivas, pero continuamos usándolas. Dicen estar pensadas para conectarnos, pero nos aíslan. Las usamos para buscar información aunque nos distraen. “Las redes sociales están diseñadas para exprimir las vulnerabilidades del yo”, escribe Lovink. La tristeza de hoy se desarrolla por medio de interacciones en entornos digitales.

En su último libro Tristes por diseño. Las redes sociales como ideología (Consonni), el teórico de medios Geert Lovink reflexiona acerca de la última década de Internet, marcada por la irrupción de los teléfonos inteligentes y los medios sociales. “El problema de Internet es más un problema de adicción que de privacidad”, asegura.

La redes no están pensadas crear vínculos entre personas sino para no dejarlas

Fundador del Instituto de Culturas de la Red en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Amsterdam, Lovink señala que la era hegemónica de las plataformas como ideología ya está aquí. El origen del aislamiento, la tristeza y la distracción actuales se encuentra en las grandes compañías tecnológicas que actúan en Silicon Valley.

¿Por qué afirma que los medios sociales están diseñados para volvernos más tristes y aislarnos?

Lejos del utopismo tecnológico que postulaba que estas plataformas sirven para organizarnos mejor en sociedad, el diseño de estas redes está pensado para hacernos dependientes. No son herramientas para que la gente haga cosas conjuntamente ni para crear vínculos. En lugar de eso, están pensadas para no dejarlas. Para sumergirse en un flujo continuo y efímero de contenidos. Fíjese en el infinito feed de Facebook, por ejemplo. Ahí se mezcla deliberadamente información de la esfera personal con noticias de interés público. Todo junto en una misma pantalla y con el objetivo de no salir de ahí, sino de adentrarse cada vez más y más para suscitar emociones. Para que estemos tristes o enfadados.

¿Qué mecanismos utilizan las tecnológicas para secuestrar nuestra atención?

En primer lugar, hay que hablar de los teléfonos inteligentes. Internet tiene unos cincuenta años de vida, pero tan solo hace unos diez o quince que existe una velocidad adecuada y un aparato para compartir contenido en cualquier momento. El 24/7 es un factor clave. Así como también lo es la funcionalidad simple, sin problemas, de los teléfonos. Es interesante preguntarse de dónde sale ese diseño, ¿por qué no cerramos el teléfono si nos enfada?

¿Por qué?

En Silicon Valley invierten muchos recursos en estudiar la experiencia de usuario: es una gran industria. ¿Cómo hacen tan placentera la experiencia? Siempre accesible, siempre funcionando. La palabra clave aquí es ciencia del comportamiento. Hay unos cuantos mecanismos que influencian a la gente a seguir conectados: el botón de me gusta, las recomendaciones, las notificaciones, los seguidores, los comentarios, la reproducción automática de los vídeos, los colores…

Algunos disidentes de Silicon Valley ahora pregonan los beneficios de la desconexión. Lo hemos visto recientemente en el documental The Social Dilemma de Netflix, por ejemplo.

El Center for Humane Technology, fundado por un antiguo ingeniero de desarrollo de producto de Google, Tristan Harris, junto con otros alertadores de las empresas tecnológicas de Silicon Valley, divulga de forma exhaustiva todos estos mecanismos y explica por qué son tan adictivos. Las redes sociales no son simples herramientas. No las utilizamos para hacer esto o lo otro. Nos utilizan ellas a nosotros. Nos distraen. Las notificaciones, las noticias, los mensajes que debemos responder, los me gusta… es un flujo de contenidos infinito. Esta sobrecarga es la que conduce al estrés, el aislamiento y la tristeza, y es lo que hay que combatir. Es necesario retroceder para enfrentarnos a la plataforma en sí. Hay que aprender a alejarse del teléfono de vez en cuando.

Aun así, la gente sigue usándolas. ¿Por qué nos hemos entregado al flujo continuo y efímero de contenidos?

Porque la experiencia de usuario es placentera. Ofrece placeres frecuentes y banales. Podríamos conectarnos a Facebook en un momento de aburrimiento y levantar los ojos una hora después, preguntándonos dónde se fue esa hora y por qué la gastamos en una experiencia tan poco interesante y a la vez no desagradable.

En su libro señala los efectos más perjudiciales de las plataformas, pero las redes sociales aíslan y conectan al mismo tiempo. Sirven para extender la cultura del narcisismo, pero también para explorar con detalle los cuadros expuestos en El Prado, por ejemplo. Al final, ¿el problema de la adicción a Internet no es un problema del ser humano?

A pesar de que Internet es una red para conectar y organizar personas, vemos que en la práctica se usa para la autopromoción, para mostrar lo bien que nos va. Mostramos nuestra ciudad, las buenas vacaciones, la buena comida, el tiempo de ocio… Esta representación de uno mismo es el fondo social de estas plataformas. Las empresas tecnológicas facilitan esa idea. No trabajan para conectarnos, sino para aislarnos. El eslogan “Eres lo que compartes” expresa la transformación de la unidad autónoma del yo en una unidad externa que reproduce constantemente su capital social al exponer valor (datos) a otros. La brecha entre la autorrepresentación de un deseado estatus social y la precaria realidad conduce a la tristeza.

Internet ha descarrilado: la era del blogging ha dado paso a la era del postureo. ¿Qué ha ocurrido en estos últimos diez años?

Los blogs ya no se usan como antes. Fueron una comunicación del primer Internet. Servían para la auto-organización. Después, con el cambio del milenio, vino la crisis de las puntocom y lo que trajo, las redes sociales, desterró a los blogs. Hoy ya no hablamos de una blogosfera: autores que publican constantemente y enlazan a otros blogs, e interactúan con otros internautas. Eso ya pasó. Y todo ha sucedido muy rápido. Ahora impera una cultura del yo, una constante distracción.

2016 fue un punto de inflexión: el año de la elección de Trump, del Brexit y de Cambridge Analytica. ¿Qué papel tiene la desinformación en todo ello?

Facebook ha admitido que tuvo un papel fundamental en la elección de Trump como presidente de los Estados Unidos, aunque la injerencia rusa está, a mi entender, sobredimensionada. De todas maneras, las fake news y la propaganda han existido siempre. Los anuncios personalizados, sin embargo, son el factor determinante al que hay que prestar atención. De ahí viene la financiación de Facebook y Google, las compañías de anuncios más grandes del mundo. La personalización de anuncios y noticias es relevante y preocupante porque nos hace manipulables.

En su libro señala que Internet no ha logrado establecerse como una disciplina académica propia, de manera que no se ha desarrollado una teoría crítica global, ni se han planteado alternativas. ¿Qué soluciones ofrece?

Internet no nos viene dado. Podemos discutir su arquitectura y para qué lo queremos hacer servir. ¿Qué plataformas queremos? La estructura impuesta por Silicon Valley ha derivado en distracción, tristeza, aislamiento, desinformación. Tenemos que discutir el papel de Europa: ¿sólo somos usuarios pasivos que vamos a consumir lo que se diseña y produce en China o California? Hemos de construir plataformas alternativas europeas. Europa tiene que construir su propio Google. Estuvo a punto de hacerlo hace unos 15 años, ¿se imagina dónde estaríamos ahora? Los rusos tienen Yandex y los chinos, Baidu. ¿Qué tenemos en Europa? ¡Google! ¿Se imagina cuán poderoso sería un buscador europeo?

Pero, ¿qué hacemos con las tecnológicas que nos gobiernan ahora? ¿Debemos regular para aplicar una ética algorítmica?

No, no creo en la regulación. Hay que desarrollar plataformas valiosas desde Europa: plataformas de tecnología abierta; con un diseño centrado en el ser humano responsable; financiadas públicamente; y que no comercialicen con los datos de los usuarios. Deberíamos deshacernos del modelo de Silicon Valley en el que obtenemos servicios de forma gratuita a cambio de nuestros datos. ¡Dejemos de invertir el dinero en hacer más visible la radio televisión pública española en redes sociales y construyamos una infraestructura tecnológica europea pública para el siglo XXI! 

https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20210725/7619694/geert-lovink-redes-sociales-disenadas-tristeza-ansiedad.html

NO ERES VAGO, SOLO UN PROCRASTINADOR CRÓNICO

Cómo dejar de procrastinar? Te damos 5 tips para lograrlo - Terapify

La psicóloga Fuschia Sirois sugiere varios trucos para evitar la procrastinación, un problema que sufren más del 50% de los estudiantes al realizar sus tareas

¿Sueles dejar para mañana lo que podrías haber hecho hoy? ¿Retrasas tus quehaceres hasta que no puedes más? Si has respondido afirmativamente a ambas preguntas tenemos noticias para ti: procrastinas de manera regular. Pero no te preocupes, no estas solo. El 20% de los adultos y más del 50% de los estudiantes también lo hacen. De hecho los científicos han descubierto que hasta las palomas también procrastinan.

La procrastinación se define como el retraso consciente, voluntario e innecesario de una tarea. Al contrario de lo que se cree, la procrastinación no es el resultado de una mala gestión del tiempo, sino que esta relacionado con la forma en la que se gestionan las emociones.

La doctora Fuschia Sirois es una investigadora de la Universidad de Sheffield que ha estudiando este tema durante 20 años. Sirois afirma que cuando una persona se enfrenta a una tarea estresante y exigente, se activa en su cerebro una región conocida como la amígdala, la parte que procesa las emociones y señala las amenazas. La amígdala desencadena la respuesta de «lucha o huida». La procrastinación está relacionada con la activación de la respuesta de «huída», en este caso, del trabajo.

Otro de los factores que afecta a la procrastinación es el pensamiento temporal. En muchas ocasiones nos cuesta imaginar a la versión futura de nosotros mismos y la concebimos como una persona completamente diferente. Es por ese motivo que contemplamos a nuestro «yo futuro» como otra persona a la que no nos importa tanto perjudicar dejándole el trabajo sin hacer.  Otra opción es que lo veamos como un «superhéroe» que podrá con todas las tareas que no hemos hecho nosotros en el presente.

La estrategia perfecta para dejar de procrastinar hoy mismo (y otras 10 que  se adaptan a ti) - Habitualmente

¿CÓMO DEJAR DE PROCRASTINAR?

Sirois propone algunas estrategias emocionales para escapar de la trampa de la procrastinación.

  • Un truco es reducir la unidad de medida con la que estás midiendo el tiempo. De esta forma pensaremos que nos quedan 48 horas para entregar el trabajo en lugar de dos días. A medida que pasan las horas, la presión es más visible.
  • Sioris también propone reducir la autoexigencia y aumentar la autocompasión. Para ello sostiene que realizar ejercicios de mindfulness y ejercicios que reduzcan la tendencia de juzgase a uno mismo con dureza.
  • En su estudio Sioris hizo reflexionar a sus voluntarios sobre diferentes cuestiones antes de comenzar una tarea, por ejemplo cuáles eran sus objetivos, y de qué forma era importante cumplirlos para ellos. De esta forma comprobó que tras un breve periodo de reflexión sus voluntarios procrastinaban menos, ya que mejoraban la relación con ellos mismos y  manejaban mejor las emociones negativas.

Además puedes encontrar aquí otros trucos clásicos para vencer la procrastinación.

Cómo dejar de procrastinar | UNITEC

LA PROCRASTINACIÓN PROVOCA PROBLEMAS DE SALUD

La procrastinación también puede causar otros problemas. Las personas que tienen este hábito tienen mayores niveles de estrés y es más probable que tengan dolores de cabeza, problemas digestivos e insomnio.

La investigadora Sioris también ha descubierto que la procrastinación esta relacionada con enfermedades cardiovasculares. Las personas que son procrastinadores crónicos son más propensas a posponer comportamientos saludables como hacer ejercicio.

https://www.quo.es/psicologia/q2107103251/procrastinar-psicologia-solucion-tareas/

Centre democràtic franquista

… el centre, la dreta i l’extrema dreta esdevenen intercanviables en un país que va tancar en fals la carpeta del feixisme. Una característica, especialment preocupant, que allunya la dreta espanyola de la tradició dels grans partits conservadors

L'adeu interminable al franquisme: 1939-2019, per Xavier Casals

Dilluns passat Pablo Casado es va deixar veure a Àvila, somrient, entre dos exministres de la UCD que les deien de l’alçada d’un campanar. Cal recordar que, amb la finalització del franquisme, la dreta espanyola es va reorganitzar sobretot en dos grans partits. El que avui dia presideix Casado prové, després d’una refundació, d’aquella Alianza Popular creada per diversos ministres franquistes dels sectors més immobilistes. Les cròniques de l’època recullen els habituals càntics de “Franco! Franco! Franco!” en els primers congressos de la coalició. La part més oberta de la dreta va arrenglerar-se amb el Ministre Secretari General del “Movimiento”, Adolfo Suárez, que havia estat nomenat president del govern per Joan Carles I durant el període preconstitucional, deixant-lo en una posició d’avantatge per guanyar les eleccions de 1977.

Que l’acte fos justament a la ciutat de Santa Teresa de Jesús no era pas una casualitat, sinó una decisió molt ben pensada. Suárez era d’allà i Casado és diputat per aquella circumscripció. Ajuntar ministres de la UCD amb Casado a Àvila volia ser un missatge de relleu, de continuïtat en el PP del fallit experiment centrista, de pal de paller de la dreta. Ara bé, la lectura del present i del passat que van fer Rafael Arias Salgado i Ignacio Camuñas ben poc té a veure amb la pàtina de moderació amb la que es va voler decorar la seva extinta formació política. El primer, fill de ministre franquista, va titllar de “fill de puta” a Mark Rutte, primer ministre dels Països Baixos, per haver demanat que es controli l’ús que fa Espanya dels fons europeus. L’insult volia ser jocós i anava seguit d’exclamacions de joia perquè la vigilància va dirigida al govern de Pedro Sánchez. Si a la Moncloa hi hagués un representant del PP possiblement el to hauria estat més agre, convertint-se l’afer en un atac intolerable a la sobirania nacional, tot reprenent el “Muera Europa, viva España” de les darreres grans manifestacions falangistes

Units contra Franco | Pere Bosch i Cuenca | Barcelona | Política | El Punt  Avui

Ignacio Camuñas va acabar d’amenitzar la jornada amb unes declaracions que difonien la lectura franquista del que va ser la Guerra Civil: el conflicte havia estat culpa del règim democràtic que, com que no sabia fer les coses ben fetes, havia obligat a uns pobres militars a rebel·lar-se violentament. No feia pas gaire que Casado havia practicat des del faristol del Congrés dels Diputats un exercici d’igualació pel qual tots eren culpables: la República per voler “democràcia sense llei” i els colpistes per voler “llei sense democràcia”. Ara no mostrava cap signe d’incomoditat en el moment de sentir-ne una altra versió que anava una mica més enllà en la justificació del feixisme, la repressió i la dictadura. 

Hi ha qui ha volgut veure en el paperot de Casado una gravíssima patinada, com si tot hagués estat una errada, un accident o hagués pecat d’excessiva consideració amb els seus convidats. Ho podríem entendre així si no hi hagués una opció que està creixent a la dreta del PP proferint missatges exaltats del mateix tarannà. La mirada a la frontera electoral amb VOX, especialment després que Isabel Díaz Ayuso es reforcés a Madrid utilitzant una retòrica propera a la nova extrema dreta, serà una constant en el partit majoritari de la dreta espanyola. 

El mateix Camuñas que dilluns deia bestieses, el que havia format part d’allò que volia ser el centre durant el postfranquisme, va arribar a ser vicepresident de VOX fa tot just quatre dies. Si aquests eren els moderats, imaginem-nos com les gastaven els altres. Casado no restava impassible, dibuixant un somrís, perquè no sabés què dir, sinó que l’escena era perfectament orquestrada: el centre, la dreta i l’extrema dreta esdevenen intercanviables en un país que va tancar en fals la carpeta del feixisme. Una característica, especialment preocupant, que allunya la dreta espanyola de la tradició dels grans partits conservadors europeus. 

Per finalitzar, podríem fer una reflexió sobre la perillositat d’apropar-se al relat de l’extrema dreta perquè “el votant sol preferir l’original en comptes de la imitació” i totes aquestes coses que solen dir-se. Ara bé, en aquest cas tampoc és que acabi de quedar massa clar quina és la marca genuïna i per això no ens aventurarem a fer pronòstics.

Estrangers pobres atenen estrangers rics

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Passa un avió per sobre l’Hotel Vela i al xiringuito de la platja de Sant Miquel, al costat de la de la Barceloneta, es poden trobar taules buides. És un quart de dues del migdia d’aquest dijous, falta una bona estona per als ‘botellons’ nocturns que indignen els veïns, i a l’entrada de l’establiment de platja un cartell adverteix que la mascareta és obligatòria, però només els cambrers la porten. No és il·legal treure-se-la per prendre alguna cosa i a uns metres, com a totes les zones exteriors, no és obligatori portar-la. Però com que a la ciutat molta gent la continua portant, potser espantada pel repunt dels contagis, sorprèn una mica comprovar que a la platja no se’n veu cap.

https://www.elperiodico.cat/ca/barcelona/20210722/estrangers-pobres-atenen-estrangers-rics-11933171

fote’t, Armènia

Gran Armènia - Viquipèdia, l'enciclopèdia lliure

Les democràcies amb complex de superioritat moral, van deixar abandonada i indefensa aquesta petita comunitat nacional resistent, malaurada víctima històrica, una comunitat d’arrel cristiana, però ni catòlica ni ortodoxa, amb una església pròpia, l’Església Gregoriana Apostòlica Armènia, amb una llengua pròpia, amb un alfabet propi, amb una personalitat pròpia que la faculta d’una perspectiva única, d’una mirada singular sobre la realitat

https://www.elnacional.cat/ca/opinio/jordi-galves-follin-armenia_568500_102.html

¿Puc contagiar-me de covid tot i haver-me vacunat?

Set mesos després que comencés la campanya de vacunació ja es veuen els efectes protectors de la vacuna. Ara bé, ¿funcionen igual les vacunes per a tothom? ¿És possible contagiar-se quan ja s’està vacunat? ¿Les vacunes prevenen les infeccions o només protegeixen davant la malaltia greu?

Cua per accedir a la vacunació mòbil a l’Arc del Triomf. CRISTINA CALDERER

La vacuna és excel·lent per protegir de la malaltia greu però sempre que se n’hagi rebut la segona dosi

Prevenir la infecció i prevenir la malaltia són coses diferents. Les vacunes van ser creades i assajades per evitar la malaltia, i la seva inoculació s’associa a la disminució de la càrrega viral i de la capacitat de transmissió, però això no significa que pugui aturar les noves infeccions.

Pintant de verd una societat hipòcrita

Cómo distinguir a las empresas que no son verdes pero se dicen serlo? |  ExpokNews

Obro les xarxes i apareix un inacabable reguitzell de publicacions reclamant un món més sostenible. És un clam contra el canvi climàtic i la pèrdua de biodiversitat, és com una gran marea verda. Hi ha publicacions de persones anònimes, d’influencers, de personalitats públiques, i d’empreses d’allò més diverses. Tots els missatges van en la mateixa direcció. Sembla que finalment tots plegats hem entès la necessitat de canviar el model. Però malauradament només ho sembla, només és una pàtina verda sobre un fons que segueix sent gris. 

Vivim en una societat hipòcrita que no mira més enllà de la capa de verd amb què ens ho pinten tot

Almenys un terç de la població catalana té un gran interès en consumir de forma habitual productes ecològics, sostenibles i saludables. Però sabem què volen dir aquests tres termes? Majoritàriament no, i per això resulta tant fàcil vendre’ns la seva falsa sinonímia. Sí, els tres termes podrien ser sinònims, però majoritàriament ara mateix de sinònims no en tenen res.

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https://www.elnacional.cat/ca/gastronomia/pintura-verda-fons-gris_629384_102.html

Dos anys d’avantatge a l’adversari

Quan hauríem d’estar preparant-nos per activar la declaració d’independència, hem decidit aturar màquines. Oficialment és durant dos anys, per seguir insistint en l’opció del diàleg, però no sabem si a la pràctica pot ser fins i tot més temps. Perquè si el procés es frena completament és possible que costi tornar a engegar les màquines.

Anava a escriure que és incomprensible com podem haver pres una decisió estratègica tan clarament errònia. Però en realitat és molt fàcil d’entendre. Tan fàcil que potser costa de creure. A aquestes alçades és innegable que la renúncia a la unilateralitat (a preparar-nos per activar la declaració d’independència, en definitiva), des de fa temps, obeeix a la urgència per sortir de la presó d’alguns líders.

Donar-li oxigen al règim mentre la repressió no afluixa és una pèssima decisió

De poc serveix que els mateixos documents oficials que expliciten que l’indult és a canvi d’algun article de diari, diguin també que no tots els presos se’l mereixien. El càlcul que fa l’Estat és que amb una part dels independentistes que renunciïn a treballar per activar la declaració d’independència ja n’hi ha prou per neutralitzar tot el moviment. A nosaltres ens tocarà desmentir-ho.

Durant tres anys ens varen dir que la renúncia a la unilateralitat era necessària fins que l’independentisme no hagués superat el 50%. Què poc se’n parla darrerament d’aquesta fita que vàrem assolir el 14-F! Ja es veia venir que quan ho féssim l’excusa seria una altra. Per als que s’han instal·lat en el marc mental de la derrota, la confrontació amb l’Estat sempre és una cosa del futur, sense concretar.

Quan Europa finalment comença a fer pressió a Espanya, quan les esquerdes del règim són cada vegada més nombroses i més evidents (la crisi del TC per l’estat d’alarma n’és l’últim episodi), hem decidit donar-li a l’Estat dos anys de marge per tapar-les i refer-se. Li hem regalat dos anys en què no només no furgarem en aquestes esquerdes sinó que el règim es podrà dedicar a rearmar-se i preparar-se per quan decidim tornar-ho a intentar.

Donar-li oxigen al règim mentre la repressió no afluixa és una pèssima decisió. Potser als dos presidents els feia gràcia reunir-se el 29 de juny, dia de Sant Pere. Però també era el dia que el Tribunal de Cuentas pujava una mica més la potència de la rostidora en què s’ha convertit la repressió. I donar-li al règim aquesta imatge de normalitat autonòmica no toca. Com tampoc no és bona idea donar temps a l’Estat per a què faci la seua “proposta” per a Catalunya. Ja sabem quina és aquesta proposta: blindar el règim. Donant-los marge i cedint-los la iniciativa ho tenen més fàcil per a aconseguir-ho.

Pedro Sánchez probablement ja ha decidit que amb els indults ens ha donat tot el que ens pot donar. D’aquí que no hi hagi pressa per fer reunions que tothom sap que no donaran cap resultat. El diàleg no passarà de simulacre, ja que la pressió internacional ha afluixat i la pressió de la dreta i el deep state ara li comença a fer més por al PSOE. I Podemos és cada vegada més irrellevant.

Certament, no es pot descartar que aquests dos anys que ens hem proposat perdre amb la taula de diàleg en realitat sigui el temps que necessitam nosaltres per posar-nos d’acord. En d’altres paraules, que la decisió d’aturar màquines obeeixi sobretot a la manca de consens estratègic entre els partits independentistes. De fet, en clau catalana tenim la nostra particular taula de diàleg, anomenada espai de coordinació. Tant que en vàrem parlar durant les negociacions de govern i tan poc com se n’ha parlat després…

Sigui com sigui, no podem esperar res del diàleg amb l’Estat ni de la coordinació entre partits. Sobretot si els independentistes ens quedam a casa esperant que arribin els resultats. Caldrà activar-nos per evitar que aquesta nova pantalla de concòrdia, distensió i renúncies es consolidi. Haurem de ser un problema tant per als altres com per als nostres.

Segurament aquí hi ha la clau de molts desacords. Si penses obtenir alguna cosa del diàleg amb l’Estat (recordem que hi ha qui no es veu capaç de fer la independència sense permís), té lògica intentar ajudar els dialogants de l’altre costat. I així quedes atrapat en les seues teranyines i el clàssic “que viene la derecha”. Si pensam que només es pot fer sense permís, en canvi, no hem de deixar de ser un problema per a l’Estat, governi qui governi.

Som en un atzucac del que no ens trauran ni el govern, ni els partits ni els espais de coordinació. Malauradament. Com si tornàs a ser 2009, només tenim la immensa capacitat de mobilització de la gent. Més val que anem fent camí, com vàrem fer a Arenys amb les consultes. Caldrà que novament sigui la gent de base, els activistes, qui marquin el camí. Això o seguirem en un carreró sense sortida.

En definitiva, no podem perdre més temps. No podem donar-li ni dos anys ni dos mesos d’avantatge a l’Estat. No podem permetre que continuï la desmobilització, que l’Estat es refaci de les esquerdes, que es dilueixin les victòries internacionals, que arribi alguna altra proposta per enredar-nos. En quina situació i quin escenari estarem si perdem aquests dos anys?  

Crec que ja n’hi ha prou. Necessit dir-ho. L’article està escrit en primera persona perquè em sent part d’un moviment que ens té i ens necessita a tots per fer la independència. Però és un article dolorós d’escriure. Som molts els que no hem votat ni hem consentit res d’això. Dos anys? No en el meu nom.