
Un reportatge clar, sense embuts i sense ideologia, per desmuntar la ideologia de gènere

Un reportatge clar, sense embuts i sense ideologia, per desmuntar la ideologia de gènere
LA IRONÍA Y EL HORROR EN UN MUNDO CAPITALISTA i CONSUMISTA, QUE DEGRADA LOS SERES HUMANOS

La isla de las flores, estrenado en 1989, es un cortometraje de apenas 13 minutos, dirigido por el escritor y guionista Jorge Furtado, cineasta brasileño nacido en Porto Alegre en 1959.
Esto no es una ficción, Dios no existe. Dos enunciados que abren una puesta en escena inhabitual, permitiendo que lo que se ponga en juego sea el aparataje retórico con el cual se construye la realidad fílmica. Así, el documental habla de los devenires discursivos desde los cuales se construye la realidad, por medio de una dinámica paradójica de entrecruces categoriales: relaciones inductivas, deductivas, históricas, geográficas, económicas macros y domésticas. Del tomate a la torre de Babel, de una vendedora de perfumes a la economía global, del trueque al capitalismo: la frialdad racionalista del discurso explicativo tratando de unir, de enlazar, de dar sentido a las posiciones de todos los elementos concitados. Porque de eso se trata, de fijar una posición en una cadena cuya apariencia es lógica, es decir, cuya trabazón está sólidamente fundada es una serie de estrategias discursivas capaces de encontrarle a cada elemento su lugar, a cada fenómeno su sitio. De esta forma el universo de lo real aparece construido en y por una potente pulsión explicativa: qué es un ser humano, un tomate, un animal, etc. Es en este nivel donde se instalan los gestos psicóticos de la reiteración y del salto arbitrario. Borges ya había puesto en entredicho el poder de las taxonomías para dar cuenta de la realidad (Borges, 1989). Pero si en Borges lo que importaba era pensar en ese límite del pensamiento que era lo real, poniendo a la parodia como mecanismo para advertir sobre una realidad huidiza a los sistemas clasificatorios, en este documental de Furtado, lo real ya no es huidizo, sino que lisa y llanamente lo real se encuentra aplastado, sometido, arrinconado por una discursividad dominante, naturalista, darviniana: la configuración del capitalismo y la cadena de consumo que consideramos ‘natural’. El 99% del tiempo dedicado a la construcción de la cadena que lleva a ese último y horroroso eslabón: una fila de miserables recogiendo las sobras de los cerdos.
Pareciera, entonces, que el documental hubiera partido mucho más atrás de lo real haciéndose la pregunta: ¿cómo mostrar lo real?, ¿qué mecanismos permitirían que la miseria surgiera ya no bajo la mirada ingenua del realismo social, sino desde su ubicación en el campo de fuerzas que la construye? En efecto, el problema de la visibilización pasa a ocupar un lugar central en la propuesta de Furtado. A diferencia del documental sobre la miseria de carácter pastoral, cuyo objetivo último es ubicar el fenómeno en un ámbito moral, La isla de las flores aborda el lugar de la miseria en la cadena de relaciones políticas, económicas e históricas que conforman al mundo, o sea, simplemente el eslabón no productivo, punto ciego dado por el carácter recolector de la actividad. Según Jacques Rancière, la división de lo sensible es aquel procedimiento que: “fija al mismo tiempo un común repartido y unas partes exclusivas. Este reparto de partes y lugares se basa en una división de los espacios, los tiempos y las formas de actividad que determina la manera misma en que un común se presta a participación y unos y otros participan en esa división” (Rancière, 2002, p.15). Así, operaría el establecimiento de una partición de lo real, pero también una toma de posiciones respecto de esa misma partición o división de lo sensible; es decir, en tanto demarcación, se fundan relaciones de interioridad y exterioridad, inclusiones, exclusiones y dinámicas de pertenencia. No se trata, entonces, de mostrar la miseria sino de hacer patente la cadena de relaciones que la construyen y que la invisibilizan, que la sitúan como una parte más, como una parte lógica, racional, del engranaje de vínculos que constituyen el orden.

De ahí que adquiera tanta importancia una mirada didáctica que ironiza al letrado, a la perspectiva cientificista donde todo debe ser explicado desde su origen. Y la parodia se instala generando una sonrisa, la ironía se vuelve la herramienta más eficaz para abofetearnos en aquello que consideramos ‘normal’. Sin embargo, la risa queda desplazada y lo real que ha estado fuera, la parte de los sin parte, nos golpea con fiereza. El artilugio queda develado o, más bien dicho, podemos por fin ver aquello que se ocultaba debajo de todas las retóricas explicativas, taxonómicas, al develarse su absoluta arbitrariedad y que condujeron, inevitablemente a mostrar su lado más horroroso, a saber, la cadena que justifica todo, la concatenación que legitima.
Atiborrados como estamos de imágenes y discursividades hiperimpactantes pero también parcializadas al máximo, para que sea imposible ligar al pobre, a la miseria, al explotado con el sistema que permite y justifica tal situación, este trabajo documentaliza la naturalización de la red que da sustento al sistema. Es decir, apunta precisamente a lo que ya hoy parece ser la parte vedada, lo prohibido, aquello que fue clausurado por imposición de los modos de visibilización hegemónicos. En la actualidad, como nunca antes, la presencia de los pobres, de la marginalidad, se hace permanente, habitual en los medios; lo que falta, lo ausente es la cadena de relaciones.
El documental en Latinoamérica tiene una tradición donde lo político cumple una función primordial. Pienso en las imágenes del movimiento campesino, la recuperación de tierras mapuche, la grandiosa labor testimonial de los fotógrafos independientes durante la dictadura, los testimonios de tortura, la emergencia de los movimientos de reivindicación popular, la elección de Allende y la Moneda en llamas, una imagen que se pega a la mayor parte de nuestros documentalistas. El documental chileno y latinoamericano ha estado cumpliendo desde hace ya mucho tiempo una función memorialística y de interpelación al sistema, muy superior a la de los historiadores o escritores de ficción. La isla de las flores, asume esta tradición y la reenfoca mediante la parodia, el humor, los guiños pop que nos recuerdan los artefactos parrianos, la preocupación por la economía política, las retóricas y las discursividades represivas o distractoras, con la finalidad de interrogar sobre el lugar desde donde aprehender ese realidad aplastada en los cinco horrorosos minutos finales.
Bibliografía
Borges, J. L.(1989). El idioma analítico de John Wilkins. En Otras inquisiciones. Buenos Aires: Emecé.
Rancière, J. (2002). La división de lo sensible. Estética y política. Salamanca: Consorcio Salamanca.
https://lafuga.cl/la-ironia-y-el-horror/365



http://www.setem.org/site/cat/catalunya/banca-armada/
Banca Armada


Tengo 48 años. Nací en Besalú y vivo en Vilablareix. Era periodista y escritor, hoy al revés. Estoy casado con Eva Olivares y tenemos dos hijos, Quim (8) y Pep (4). ¿ Política? Mi respeto a todas las ideas, el corazón abierto. De tradición cristiana, pero interesado en otras creencias.
En Palabra de judío (Planeta) / Paraula de jueu (Columna), su última novela, Martí Gironell reflexiona sobre el poder de la palabra: los judíos redactaron unos anti-Evangelios (en los que Jesús es hijo de una ramera judía y un legionario romano) para desacreditar al cristianismo, mientras los cristianos inventaban el bulo de que los judíos sacrificaban a bebés cristianos en sus rituales, o envenenaban pozos. Fake news ! Cuajaron en el ánimo de las gentes, hasta provocar el asesinato de millares de judíos en ciudades catalanas. Es el terrible poder de las palabras: “Nada hay más real que la palabra, que el signo”, parafrasea Gironell a Umberto Eco… al que venera, además de admirar la obra de Noah Gordon y de Ken Follet.
…
La malevolencia hacia los judíos derivó en una violencia genocida, respaldada por ciertos intereses. Pero no siempre fue así.
¿Qué quiere decir?
Que hubo antes matrimonios mixtos judeocristianos, y eso lo plasmo en algunos personajes. Hay, pues, una lección de amor.
¿Qué lección?
Los judíos sostienen que las palabras crean el mundo, crean materia, como leemos en El libro de la Creación , que explica que es posible crear un cordero y comérselo.
Entiendo que es una metáfora.
Podían dar vida a un homúnculo, llamadogólem, y enviarlo a destruir a los enemigos.
Un buen precedente de Frankenstein .
Cada palabra viene a ser como una piedra: puede destruir o construir un puente, metáfora que me interesa: el puente como diálogo entre dos visiones, culturas, grupos…
¿Ve ahí una lección para el presente?
Sí. Encerrarte en tu verdad esteriliza. Lo fértil es tender puentes, en el siglo XXI como en el XIV. Nos toca cooperar… ¡o colapsaremos! Salgamos adelante juntos, y ya volveremos después a las diferencias. Ahora hagamos el puente con piedras llamadas respeto, comprensión, voluntad, sacrificio, amor.
…
El fotoperiodista sud-africà Kevin Carter es va suïcidà als 33 anyos; el TNC recupera ara la seva figura en ‘Testimoni de guerra’

La simbólica y dolorosa fotografía tomada en Sudán en 1993 que mereció a Kevin Carter el premio Pulitzer (Kevin Carter)
alleció con la edad de Cristo, con tan sólo 33 años. Se suicidó. Se dirigió a un lugar junto al río cercano a Johannesburgo en el que jugaba de niño, se bañó, se metió en el coche con el que había llegado y conectó la manguera al tubo del escape para llenar su interior de dióxido de carbono. Y dormirse mientras escuchaba música en su Walkman. Y así quizá ir, “si era afortunado”, como dejó escrito, con Ken, Ken Oosterbroek, otro de sus amigos fotoperiodistas, que acababa de morir en un tiroteo en el que creía, gritaba, que tenía que haber muerto él.

Para ese día, el 27 de julio de 1994, el sudafricano Kevin Carter ya había vivido mucho más, y sobre todo visto en directo mucho más horror, de lo que la mayoría de humanos acumula en vidas mucho más longevas. Había llegado a lo más alto, al premio Pulitzer, que había recogido apenas tres meses antes en Nueva York por una foto enormemente polémica, por la que le llegaron a llamar carroñero, pero también a lo más bajo, a contemplar tras su cámara el sadismo y el dolor de la condición humana, hambre infame, lluvias de balas, muertes atroces con neumáticos repletos de gasolina atados alrededor del pecho y prendidos fuego, el llamado necklacing, hasta 20 minutos de muerte hórrida para los negros colaboracionistas del apartheid de su país.
Porque Kevin Carter (1960-1994) ganó el Pulitzer por la icónica y polémica fotografía de una niña famélica a la que acechaba un buitre en un Sudán arrasado por la guerra y el hambre en 1993, pero sobre todo Carter cubrió junto a otros tres amigos y sus cámaras la brutalidad del apartheid y las terribles luchas intestinas de los sudafricanos negros en los estertores del régimen segregacionista.
Las cruentas luchas, casi una guerra civil, entre el Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela y los zulúes del partido Inkhata de Mangosuthu Buthelezi, utilizado por el régimen blanco. La revista de Johannesburgo Living llamó a Carter y sus amigos el Bang-Bang Club, por su atrevimiento a ponerse continuamente en medio de las balas, y justamente uno de ellos, Greg Marinovich, logró el Pulitzer en 1990 con una foto de un militante del CNA matando a un zulú. Marinovich sería gravemente herido el 18 de abril de 1994 y otro miembro del grupo, Ken Oosterbroek, muerto en una lluvia de balas en el township -asentamientos donde el apartheid concentraba a los negros- de Thokoza. Carter había regresado a Johannesburgo, a 10 kilómetros, poco antes, y decía a quien quisiera escucharle que la bala tenía que haber sido para él.
Nacido en una familia católica de origen inglés, no afrikaaner, Carter desde niño detestó el régimen del apartheid. Soñó con conducir coches de carreras, estudió brevemente Farmacia con malas calificaciones, tuvo que realizar el servicio militar, donde sus compañeros le llamaron kaffir-boetie (amante de los negros) por proteger a un camarero de la cantina, y le golpearon. Escapó del servicio y se hizo dj en Durban, pero cuando perdió el trabajo intentó suicidarse. Acabó el servicio militar tras sobrevivir a una bomba del CNA que mató a 19 soldados y acabó enrolado en una tienda de fotografía y, así, en el fotoperiodismo: a los 24 años, en 1984, cuando estallaron en rebeldía los suburbios negros, quiso formar parte del grupo de reporteros blancos que retrataba la brutalidad del régimen pese al peligro y a ser arrestados una y otra vez.
La famosa fotografía de la niña sudsudanesa publicada por The New York Times, niña que luego resultó ser un niño y que no se estaba muriendo -aunque lo haría de adolescente debido al paludismo-, la tomó en 1993 en un viaje junto a Joao Silva, el cuarto integrante de los Bang-Bang. La mitología respecto a la imagen del pequeño acechado por el buitre ha sido ingente. Para empezar, porque se convirtió en un símbolo del destino de África, quizá incluso un símbolo del sistema económico del mundo. ¿Por qué no ayudaste a la niña?, le preguntaron una y otra vez al saber que tardó minutos en tomarla, esperando a que quizá el buitre abriera las alas. Algunos diarios señalaron que el verdadero carroñero era él. Pero el niño no estaba solo perdido, sino muy cerca de una larga y famélica cola de ayuda alimentaria de la ONU en la que estaban sus padres, como prueba la pulsera que lleva, del programa de ayuda.
Sin duda no le ayudó a seguir viviendo, pero no fue lo que le quitaría la vida. La pérdida de su amigo Oosterbroek y su propia situación personal sí lo harían. Carter se aficionó a la marihuana primero y luego a una mezcla de potentes narcóticos que le ayudaban a disminuir el dolor y la lucidez que le proporcionaban las imposibles escenas que vivía sin miedo en directo continuamente. Fue también un empujón más para un desorden vital que le llevaba de una relación a otra -dejó a una hija de seis años- y que poco a poco le conduciría a perder aviones, entrevistas, carretes de fotografía. Todo sumado a la presión por estar a la altura -envió tarde un carrete de fotos de la visita de Mitterrand a Sudáfrica, pero cuando Sygma, la agencia fotográfica que le fichó en Nueva York tras el Pulitzer las vio, le dijo que tampoco habrían estado a la altura de sus clientes-, acabó quitándose la vida en el momento que su carrera más debería haber brillado.
En la nota de suicidio escribió: “Deprimido… sin teléfono… dinero para el alquiler… dinero para mantener a la niña… dinero para las deudas… ¡¡¡dinero!!! . . . Me persiguen los vívidos recuerdos de matanzas y cuerpos, de ira y dolor… de niños hambrientos o heridos, de hombres locos de gatillo fácil, con frecuencia policía, o ejecutores. Me voy a reunirme con Ken, si soy afortunado”.
Desde el día 21 el TNC recupera la figura de Kevin Carter junto a la de la periodista asesinada en Siria Marie Colvin en Testimoni de guerra, escrita y dirigida por Pau Carrió y protagonizada por Laura Aubert y Pol López.

Aquestes festes de Nadal estan sent especialment solitàries per a molta gent com a conseqüència de les restriccions per la pandèmia de la Covid-19. Per això, potser més que mai convé conèixer com la solitud i l’aïllament afecten a la salut dels qui els pateixen.
Un nou estudi ha mostrat una espècie de firma al cervell de les persones solitàries que les distingeix de manera fonamental, segons les variacions en el volum de diferents regions del cervell, així com també segons la forma en què aquestes regions es comuniquen entre si a través de les xarxes cerebrals.
Un equip d’investigadors va examinar les dades de les imatges de ressonància magnètica, la genètica i les autoavaluacions psicològiques d’aproximadament 40.000 adults de mitjana i tercera edat que es van oferir com a voluntaris perquè la seva informació s’inclogués al Biobanc del Regne Unit. Després van comparar les dades de les ressonàncies magnètiques dels participants que van informar que sovint se sentien sols amb les que afirmaven no patir solitud.
Els científics van trobar diverses diferències al cervell de les persones solitàries. Aquestes manifestacions cerebrals es van centrar en el que es diu la xarxa predeterminada: un conjunt de regions cerebrals involucrades en pensaments interns com recordar, planificar el futur, imaginar i pensar en els altres.

Els investigadors van trobar que les xarxes predeterminades de persones solitàries estaven connectades amb més força i el seu volum de matèria gris a les regions de la xarxa predeterminada era més gran. La solitud també es va correlacionar amb diferències al fòrnix: un feix de fibres nervioses que transporta senyals des de l’hipocamp a la xarxa predeterminada. En persones solitàries, l’estructura d’aquest tracte de fibra es va conservar millor.
Les persones utilitzem la xarxa predeterminada quan recordem el passat, imaginem el futur o pensem en un present hipotètic. El fet que l’estructura i funció d’aquesta xarxa s’associï positivament amb la solitud pot deure’s que les persones solitàries són més propenses a utilitzar la imaginació, els records del passat o les esperances en el futur per superar el seu aïllament social.
“En absència de les experiències socials desitjades, els individus solitaris poden estar predisposats cap a pensaments dirigits internament, com recordar o imaginar altres experiències. Sabem que aquestes capacitats cognitives estan intervingudes per les regions cerebrals de la xarxa predeterminada”, afirma Nathan Spreng de la Universitat McGill i autor principal de l’estudi. “Així que aquest enfocament més gran en l’autoreflexió, i possiblement en experiències socials imaginades, naturalment involucraria les funcions basades en la memòria de la xarxa predeterminada”.
La solitud és un problema de salut important, i estudis anteriors han demostrat que les persones grans que experimenten solitud tenen un risc més important de deteriorament cognitiu i demència. Comprendre com es manifesta la solitud al cervell podria ser clau per prevenir malalties neurològiques i desenvolupar millors tractaments.
https://www.elnacional.cat/ca/salut/ciencia-mostra-solitud-cervell_569661_102.html
Entrevista al poeta, traductor, lingüista i gramàtic. 19-12-2020

“Des d’aquesta finestra he vist centenars de manifestacions”, diu el poeta, traductor, lingüista i gramàtic Albert Jané (Barcelona, 1930) quan obre la porta del seu estudi del carrer Fontanella, a tocar de la plaça Catalunya. A la taula hi té diferents carpetes; a les parets, il·lustracions i dibuixos, i arreu, centenars de llibres i diccionaris. Jané va treballar en un banc fins que el 1963 li van demanar d’entrar a formar part de Cavall Fort. En va ser redactor i corrector i, del 1979 al 1997, director. A banda, és autor de nombroses traduccions i adaptacions d’obres infantils i juvenils de diferents llengües (francès, anglès, italià, castellà o occità). Ha traduït còmics tan coneguts com ara la sèrie dels barrufets o la d’Aquil·les Taló, contes tradicionals com El soldadet de plom (1983), La Caputxeta Vermella (1984) o guions cinematogràfics com La Ventafocs, la primera pel·lícula infantil que es va traduir al català. Ha fet 90 anys però continua escrivint. Diu que mai s’ha penedit d’haver deixat la feina estable al banc per la literatura. Demà dilluns li fan un homenatge a l’Ateneu Barcelonès.
Vostè va inventar el nom de barrufet i el verb barrufar . Les seves traduccions de Les schtroumpfs del belga Peyo van alimentar la lectura de moltes generacions. Com va arribar a trobar el terme barrufet ?
Em va semblar eufònic, com el verb barrufar. Vol dir “dimoniet” en menorquí. Crec que hi va influir també el fet que el meu pare era un admirador de l’intel·lectual mallorquí Gabriel Alomar i Vilallonga [poeta, assagista i prosita, va ser un inconformista i va declarar a Josep Pla que si parlava d’ell a la gent de Palma, moltes persones li dirien que era un barrufet, una encarnació del dimoni, i que ja tenia, almenys, una cama a l’infern]. Altres temes els debatíem a la redacció de Cavall Fort, però en aquest cas vaig decidir tirar pel dret. Abans hi havia més llibertat, ara em sembla que els editors, quan cedeixen els materials, controlen més les traduccions, els títols i els personatges. En aquell moment podia fer bastant el que volia, no havia de demanar permís a ningú.
¿Creu que ara no el deixarien fer servir el nom de barrufet?
No ho sé, però podria ser que no. No té res a veure amb schtroumpfs, una paraula que no vol dir res. El cert és que en altres llengües s’ha traduït amb noms molt més semblants a l’original.
Els seus inicis no devien ser fàcils, no hi havia ni tradició de còmic ni de llegir en català.
En aquella època, a totes les revistes del món hi havia còmics i no en podíem ser l’excepció, no podíem seguir amb el mateix model que abans de la guerra, textos com a pans que amb prou feines es podien llegir. Els còmics expliquen històries boníssimes, n’hi ha que estan molt ben fets, i al darrere hi ha molta imaginació. No podia ser que no n’existissin en català.
I no hi havia prejudicis?
Vam haver de vèncer la resistència dels pedagogs, i en alguns casos va ser una resistència tenaç. No volien saber res del còmic, deien que el còmic ensenyava a no llegir, però aquesta mentalitat va desaparèixer fa temps. Els còmics francesos i belgues que vam traduir van tenir molt d’èxit. El repte en aquell moment era utilitzar un llenguatge correcte i explorar a fons els recursos de la llengua, utilitzar frases senzilles, sense barbarismes ni incorreccions gramaticals. La llengua tenia i té prou recursos per poder fer un bon producte.
Vostè, que s’ha dedicat durant tants anys a la traducció del còmic al català, ¿què n’opina de l’estat de salut actual del còmic d’autoria catalana adreçat al públic infantil i juvenil?
No tinc prou informació per fer-ne una anàlisi detinguda i veraç, estic jubilat, però sempre ha estat una mica deficitari. Hi va haver un moment, fa anys, que podies trobar força estands de còmics catalans al Saló. Hi ha bons autors, com Oriol Garcia Quera, Jordi Viladoms o Lluís Juste de Nin, que ha mort aquest any. A Cavall Fort hi van treballar grans dibuixants però molts ja van morir, com Josep Maria Madorell [va començar a col·laborar a Cavall Fort el 1961 i va crear personatges com Els Galifardeus, els germans Jordi i Núria, la Pona, que forma part de les aventures de Jep i Fidel, o les aventures de Pere Vidal i de Massagran]. Per a mi Madorell era el número u del còmic català sense cap mena de dubte. Suposo que si el còmic català és deficitari, com passa amb moltes altres coses, és per la llei d’oferta i demanda.
¿Ha sigut important el fet que li donessin marge per poder traduir amb llibertat?
El còmic és una adaptació. Hi havia un personatge d’un còmic italià, l’Stefi [creat per Grazia Nidasio]. Era una nena petita i se suposava que vivia a Milà, però no s’esmentava la ciutat i jo vaig fer que passés a Barcelona sense especificar que era a Barcelona i hi vaig incorporar els referents d’aquí. Al còmic hi ha sempre molts jocs de paraules que són intraduïbles, i quan es volen fer en català s’han de pensar molt bé. Als còmics de l’Stefi n’hi havia molts. Recordo una rima que mencionava equips de futbol italians. Jo la vaig traduir així: “Garsa o rossinyol, rossinyol guanya l’Espanyol, garsa guanya el Barça”. La nostra cultura i llengua són prou complexes i riques per permetre això i moltes altres coses.
Vostè va treballar en el moment en què es va poder tornar a escriure i publicar en català. Han passat més de 40 anys des de la creació de Cavall Fort . Què n’opina de l’estat de salut del català?
Hi ha molta producció, es publica molt. Hi ha factors favorables i n’hi ha d’altres que no ho són tant, com la intervenció contínua del govern espanyol. Ara el TSJC ha fixat en un 25% la quota de classes que s’han de fer en castellà. Es pot ser pessimista, però des del punt de vista tàctic amb el català s’ha de ser optimista per lluitar i actuar.
Un millar de chicas de minorías religiosas violadas cada año

Neha amaba los himnos que se cantaban en su iglesia, hasta que el año pasado dejó de disfrutarlos cuando, a la edad de 14 años, fue obligada a convertirse al islam para casarse con un hombre de 45 años ya con dos hijos que le doblaban la edad. En estos momentos su marido está en la cárcel, acusado de violación debido a la edad de Neha, pero ella tiene que esconderse desde que a su cuñado le confiscaron una pistola en la propia sala del tribunal. Tiene miedo. “Quería dispararme”, dice.
Neha es una entre un millar de chicas de minorías religiosas que son obligadas cada año a convertirse al islam en Pakistán, en la mayoría de los casos para permitir matrimonios por debajo de la edad legal y no consensuados. Los activistas de derechos humanos dicen que esta práctica se ha acentuado durante el confinamiento por el coronavirus, al estar los casamenteros más activos en internet, aprovechándose del endeudamiento y la ruina de las familias.
El Departamento de Estado norteamericano ha señalado este mes a Pakistán por violación de las libertades religiosas, algo que su Gobierno rechaza. Las minorías religiosas representan el 3,6% de los 220 millones de habitantes del país y a menudo son objeto de discriminación.
La declaración del Gobierno de Washington se basa en parte en la valoración de una comisión estadounidense sobre la libertad de culto en el mundo según la cual menores pertenecientes a las minorías hindú, cristiana y sij de Pakistán son “secuestradas para convertirlas a la fuerza al islam, obligarlas a casarse y someterlas a violación”. Muchas son de familias hindúes empobrecidas de la provincia de Sindh, donde la edad legal para casarse es de 18 años, pero en el último mes se han producido dos casos de chicas cristianas, Neha una de ellas. A veces son entregadas a individuos poderosos en pago de una deuda y la policía hace la vista gorda. La red de complicidades incluye a familiares, vecinos, imanes y jueces corruptos que validan los matrimonios.
Según Yibran Nasir, un activista en la defensa de los derechos de los menores, esta “mafia”, como la define, apunta a las niñas de minorías porque resultan ser blancos fáciles para “hombres mayores con tendencias pederastas”. No se trata en realidad de convertir a las chicas al islam sino de conseguir vírgenes con facilidad. Y aquellas personas que denuncien conversiones forzadas pueden ser acusadas de blasfemia.
Neha explica que fue engañada por una de sus tías, que la hizo acompañar al hospital para ver a su hijo, ingresado. Su tía se había convertido al islam años atrás y vivía con su marido en el mismo edificio que la familia de Neha. La menor acabó secuestrada, encerrada en una habitación durante una semana y obligada a casarse. Fue violada. Llevada de vuelta a su casa, con un burka y 500 rupias, su familia la repudió. Neha acabó huyendo y encontrando refugio en una iglesia de Karachi.
La Contra. La Vanguardia, 12-11-2020
Tinc 68 anys. Soc alemany. Soc creador de jocs de taula. Tinc tres fills i dos nets (18i14 anys). Política? Fora fanatismes, acceptació de l’altre. Creences? Crec en Déu, sense esglésies ni religions. Participo en el 9è Dau Barcelona Festival del Joc, aquest cap de setmana.

Què és Catan? Un joc de taula. El vaig crear fa 25 anys. Hi juguen milions de persones a tot el món. Estic orgullós de Catan.
Per què? Els jugadors competeixen per civilitzar una illa deserta. Han de fundar viles i ciutats, i per a això precisen aplegar recursos.
Quins recursos? Matèries primeres, llenya, ramats, collites de blat, blat de moro, argila, maons…
I els obtenen jugant. Són quatre jugadors, i guanya el que suma deu punts. Cada vila proporciona un punt, i dos punts cada ciutat.
Algun truc per guanyar? Tingui molt en compte els ports.
Hi ha guerres? Un xaval em va dir “he intentat provocar una guerra i és impossible”. És el meu orgull: per guanyar no fa falta fer malbé ni destruir res, només edificar, fundar, civilitzar…
A més de Catan, quants jocs de taula ha dissenyat? Un centenar.
I d’on li ve aquest talent? Amb dotze anys jugava a romans contra cartaginesos, un joc de taula espanyol que m’encantava, amb els seus prats, turons, rius, boscos… i elefants i cavalls.
La seva afició neix allà? Encara conservo aquell joc! Però després em vaig dedicar a l’odontologia. Fabricava peces dentals en uns laboratoris. A la nit em distreia a casa ideant jocs.
Quin va ser el primer? Barbarrossa, que vaig provar amb el meu fill Benjamin. Després va arribar una crisi i em vaig arruïnar. I em vaig posar a dissenyar Catan, en un intent d’aconseguir vendre’l, per no perdre-ho tot.
Tan greu era la cosa? Els creditors venien a rondar al voltant de casa meva, i jo tancat al soterrani amb el meu joc pensava “espereu, ja gairebé el tinc”.
¿Catan el va salvar de la misèria? Un creador de jocs necessita desenvolupar-ne tres o quatre a l’any per poder viure d’això. Però jo només amb l’èxit de Catan podria viure folgadament, i això és molt rar.
Quines són les xifres de l’èxit d’aquest joc de taula, Catan? Hem venut 32 milions de taulers a tots els països de món. I continuem venent-ne, en moltes versions locals i tematitzades.
És el nou Monopoly? Li diuen “el Monopoly del segle XXI”, sí. Però jo els veig bastant diferents.
En quin sentit? A les dones els encanta jugar a Catan, molt més que a Monopoly, joc que veuen massa masculí: Catan els resulta menys agressiu, és constructiu i civilitzat.
Creu que les dones van apostar per les ciutats i el sedentarisme? Segur que els va agradar viure en un lloc en el qual pots sembrar, conrear, collir, criar bestiar… igual que com es fa a Catan!
D’on va treure aquest nom? No ho sé, vaig fer llistes de noms, i em vaig quedar amb Catan. Havia llegit una novel·la sobre víkings i la història em va estimular.
A quins països agrada més el seu joc? Alemanya, els Estats Units, els Països Baixos, el Canadà, i també a Espanya.
Els alemanys senten passió pels jocs de taula, oi? Hi ha ressenyes de jocs de taula a la premsa. I el concurs Joc de l’Any: tots esperen la decisió del jurat per comprar-se aquest joc.
El va guanyar Catan? Sí, i va arrasar de seguida, va agradar molt. Encaixa en les pulsions humanes: hi ha lladres d’excedents, també, perquè si acumules massa recursos t’estàs arriscant a que te’ls robin els lladregots.
Què aconsella, camps o ramats? Bladars, camps de cereals.
Quant dura cada partida? Una hora.
Quines són les virtuts del bon jugador? Agilitat, humor, sociabilitat i sort. I un bon saber perdre.
Qui és el millor jugador del món? Un argentí molt simpàtic, guanyador de l’últim campionat mundial de Catan, celebrat a la ciutat de Colònia.
Vostè podria guanyar-lo? Ni voldria guanyar-lo, ni quedar l’últim.
Per a quines edats el recomana? De deu anys endavant.
Per què des de petits ens agraden els jocs de taula? Jugar és fer unes petites vacances de la realitat quotidiana. I perdre jugant ens surt de franc. I és un ensinistrament per a la vida.
Què opina dels videojocs? Tot és intangible, i en el meu joc, vius!
Els jugadors li han comentat el joc? Una dona se’l va endur a la selva com a coixí. Una malalta de càncer em va donar les gràcies per haver-la distret jugant a Catan durant els pesats tractaments…
Per què hi hauria de jugar, jo? Vol saber com és algú? Jugui amb ell.
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Dau Barcelona Festival. Klaus Teuber, actual guru mundial dels jocs de taula, és l’estrella de l’edició d’aquest any del 9è Dau Barcelona Festival del Joc, en aquest cas de manera virtual. Encara que estiguem ara perimetrats pels nostres governants, res no ens impedeix de jugar! I jugar en gran: entreu al veterà festival dedicat als jocs de taula que dirigeix Oriol Comas des de fa ja nou anys. En aquesta edició caldrà jugar des de casa, íntegrament en línia, dissabte i diumenge, a través del web del festival: Barcelona.cat/DauBarcelona. Hi haurà vídeos i podcasts, personalitats, autors, editorials i dos grans jocs de participació. Per Skype, li mostro al gran Klaus Teuber el regal que Oriol Comas acaba de fer-me: un Catan.