Álex Navajas, entrevistador de CreoTV, señala la paradoja: vivimos en la época en que más libros, vídeos y cursos hablan sobre educar a los niños, y a la vez, es la época en la que los padres y educadores se sienten más perdidos.
Le responde Gregorio Luri, maestro, doctor en Filosofía, influyente en el debate educativo por su claridad, firmeza y la treintena de libros sobre educación que ha escrito, siempre con éxito de ventas.
Crisis social y crisis educativa
“La educación es el escaparate más claro de una sociedad, amplifica aquello que en la sociedad se da en sordina”, comenta Luri.
Lamenta que hoy mucha gente no busca ni piensa sobre “lo bueno” y se interesa sólo por “lo nuevo”.
Muchos buscan “innovaciones disruptivas”, algo que, dice, “puede funcionar bien con máquinas, con cámaras fotográficas, pero en el ser humano eso lleva implícito que ya no nos importa lo que hicieron nuestros abuelos, nuestros antepasados… Eso es como suponer que por escribir después de Proust -por decir un gran escritor- eres mejor escritor que Proust. ¿De verdad somos mejores escritores que Lope o mejores filósofos que Platón?”
En la educación, y en la sociedad, el amor tiene un papel clave. “El amor no es ciego, es una de las fuerzas más clarividentes. ¡Hay cosas que sólo las ves si estás enamorado!”, señala. Y para el cristiano es más importante, afirma, recordando las palabras de 1 Juan 4,16: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene“.
El cristianismo, serie frente a las trivialidades
“Hoy, la única impugnación seria a las trivialidades del presente está en manos del cristianismo. Otra cosa es que quiera asumirlo”, proclama el veterano educador, que dice que su “mayor título” es ser maestro de escuela.
Álex Navajas destaca una frase que encuentra en el libro: “Hace tiempo que la madre ha salido de casa pero el padre aún no ha entrado”.
“Es la primera generación de niños con rodillas impolutas: se han quedado sin espacio para hacer trastadas”, constata Luri.
Otra novedad en nuestra época -él mismo señala que es cruda pero debe decirse- es que “un niño es ese ser cuyos padres no han querido abortar”.
Nacido en familia campesina, huérfano de padre desde los 15 años, Luri jugó mucho en la calle y el campo, en la rivera del Ebro, con la naturaleza y otros niños. Hoy mira a sus nietos y se plantea: “un niño que no ha corrido el riesgo de romperse algo, ¿ha tenido infancia?”
Admite que en el mundo hay riesgos, pero ¿es absurdo que un niño perdido pida ayuda a desconocidos? “La inmensa mayoría de los desconocidos en realidad ayudarán al niño”, afirma, contra los miedos excesivos.
“El lugar más seguro para un barco es el puerto, pero no está creado para eso, sino para salir al mar y enfrentar sus inclemencias… y nuestros hijos también”, añade.
Padres dañados por la hiperresponsabilidad
Piensa que “los padres sienten una hiperresponsabilidad que nos les deja desarrollar una paternidad tranquila”.
Y, con todo, la familia es una institución fuerte, que ha resistido todo tipo de embates durante la historia.
“La familia normalica es aquella capaz de gestionar sus neurosis cotidianas sin demasiadas estridencias“, señala. “El otro tipo de familia es la que cree que se solucionan los problemas a gritos”.
“Los manuales de psiquiatría americanos han quitado el narcisismo como patología porque cuando algo se hace tan mayoritario ya no lo puedes considerar patología”, comenta Luri.
“Con frecuencia los padres modernos usan a sus hijos para mostrar a los demás su ‘genialidad reproductora'”, advierte. “El adulto es el que debería aportar el sentido común… y eso cansa“.
“Los niños necesitan normas claras aunque solo sea para que sepan a qué atenerse. Las familias tristes son aquellas que tienen esos hijos rebeldes sin causa que están de mal humor permanentemente sin nada contra lo que rebelarse“, dice de las familias sin normas.
“La felicidad del ser humano, siempre precaria, porque no podemos controlar el futuro, ha de gestionar esa fragilidad, requiere codos y te la tienes que ganar”, detalla.
Lo humano, insiste, es poder pararse a reflexionar en vez de seguir ciegamente un impulso o deseo.
Escribir con lenguaje claro y ayudar a entender
Luri explica que empezó escribiendo libros “con muchas notas a pie de página”. Después, hacia los 55 años, cambió el enfoque.
Un problema de salud física le llevó a una profunda depresión. Le llamó el editor y periodista Josep Maria Espinàs, fallecido en febrero de 2023. “Quiero que me hagas un libro, lo tienes en la cabeza y no lo sabes, quedamos a comer y te cuento tu libro”, le dijo con desparpajo. Espinás también le planteó: “¿Por qué citas a gente? Si tienes algo que decir, dilo, que la gente lea lo que dices tú”. Así surgió el libro La escuela contra el mundo, de gran éxito y superó la depresión.
Navajas le cita una frase de su libro: “Descubro que pienso escribiendo y escribo pensando”. “Eso es de San Agustín”, señala Luri. “No hay un pensamiento crítico serio sin un desarrollo de la lecto-escritura, sobre todo de la escritura”.
Occidente es el diálogo crítico con sus grandes libros
“Occidente es el diálogo con sus grandes libros. Occidente es la única cultura que ha sometido a crítica a todos sus grandes libros, incluso la Biblia, hemos sometido todo a la crítica. ¡Eso es propio del cristianismo! El Logos es Dios, y el cristianismo ha creado así la teología”.
En una entrevista en la contra de La Vanguardiadijo ser “un pagano que creía en Jesús“: se refería a que era un cristiano enamorado de Platón, Sócrates y los grandes nombres greco-romanos que admira y revisita siempre. “A la hora de la verdad, lo que dice San Juan en su prólogo, es que la prueba de que estás en el Logos es que amas a tu hermano”. También Platón decía que el filólogo (el que ama al Logos) ha de ser filántropo (amar al hombre), cita.
Su experiencia y convicción es que igual que muchos vivieron un Viernes Santo, antes de llegar a una Resurrección, muchas personas han de vivir la experiencia del nihilismo antes de poder ser cristianos.
También dice que ayuda mucho conocer buenos cristianos. Él se admira, por ejemplo, de los monjes de Hornachuelos con los que ha pasado unos días. “¡Eso es contracultura, eso sí es la alternativa más radical al capitalismo!”
“Decidí compensar mi mediocridad como cristiano colaborando con cualquier grupo de cristianos que me llame. Y no me preocupa su etiqueta, eso es un asunto de ellos con el Jefe”, explica Luri. También le admira la “minuciosidad” y “el sentido de la liturgia como una disciplina del alma” en el ritual cristiano.
El diálogo finaliza con ganas de seguir hablando, y con Álex Navajas, el entrevistador, recomendando los libros de espiritualidad del dominico Chus Villarroel, fallecido hace unos meses.
Vea aquí la entrevista a Gregorio Luri sobre educación, nuestra sociedad y la aportación del cristianismo:
Mary Eberstadt es una estudiosa y ensayista del Faith and Reason Institute de Washington (https://frinstitute.org) que hace diez años realizó una investigación en profundidad acerca de la encíclica “Humanae Vitae” de Pablo VI. Es probablemente una de las autoras que más ha investigado sobre la revolución sexual en Occidente y cómo este cambio cultural ha generado hedonismo, egoísmo, consumismo y en general ha dañado a hombres, mujeres y niños. Estar casada con un demógrafo, Nicholas Eberstadt, sin duda le ha ayudado a profundizar en las cifras que lo demuestran.
-¿Por qué piensa que Humanae Vitae fue un documento profético?
-Las predicciones de la Humanae Vitae fueron vindicadas como pocas otras: en formas que su autor posiblemente no había previsto, con datos que no existían cuando se redactó el documento, y por investigadores que no tenían ningún interés en sus enseñanzas. Consideremos tres de las predicciones específicas de la encíclica respecto de cómo se vería el mundo si se difundía la anticoncepción.
»Una era la del “rebajamiento general de las normas morales”. Cincuenta años después la pornografía está en todas partes, así como el divorcio, la cohabitación, el aborto y los hogares sin padre.
»Segunda, la encíclica predecía que los hombres iban a respetar menos a las mujeres. Medio siglo después, Estados Unidos y otras sociedades están convulsionadas por escándalos sexuales que implican a hombres prominentes acusados de acoso o cosas peores, y todo porque dieron por sentada la disponibilidad sexual de las mujeres. ¿Qué es el movimiento #MeToo sino la prueba de que la anticoncepción estimuló a los hombres depredadores, y los alentó a ver a las mujeres como objetos?
»Tercera, la Humanae Vitae también advirtió del “peligro de que este poder (la anticoncepción) quedara en las manos de autoridades públicas“. Es exactamente lo que sucedió en China con su bárbara política del “hijo único” que se extendió entre 1979 y 2016, repleta de abortos forzados y esterilizaciones involuntarias.
»Otros ejemplos incluyen a la India con el uso coercitivo de anticonceptivos en 1976 y 1977, y la práctica del gobierno indonesio en los 70 y 80 de aplicaciones estatales de DIU e implantes subcutáneos. En síntesis, puede que Humanae Vitae sea uno de los documentos más ridiculizados de la historia moderna. Pero con cada año que pasa los datos empíricos muestran que es también uno de los más proféticos.
-Humanae Vitae salió durante la “revolución sexual”. ¿Cómo resumiría hoy el impacto en la sociedad que tuvo ese cambio en las costumbres sexuales?
-Después de la revolución sexual, muchas personas alegaron que el sexo es simplemente un acto “privado” entre individuos. Pero se equivocaban. Ahora sabemos que los actos privados, tomados en forma acumulativa, tuvieron enormes efectos públicos. Podemos nombrar algunos. El sexo fuera del matrimonio, por caso, terminó expandiendo el estado benefactor, ya que el gobierno hizo de “superpadre” en ayuda de los hogares sin progenitor. La explosión de la actividad sexual también fue acompañada por niveles de divorcio, cohabitación y aborto nunca vistos antes en la historia. Las enfermedades de transmisión sexual se dispararon. Cincuenta años de ciencias sociales demostraron que los hogares sin padre aumentan en los hijos los riesgos de fracaso escolar, problemas emocionales y otras falencias.
Españolas en “edad fértil”, según el INE; cada vez son menos; las de 40 son casi el doble que las de 20
-Usted menciona también el drama de la vejez en soledad.
-Hoy, en los países desarrollados, una de los temas más extendidos y acuciantes para los investigadores es la situación de los ancianos que no tienen a nadie que los cuide o los quiera, una tragedia provocada por las familias reducidas o fragmentadas tras la “revolución”. Si googleamos “estudios sobre la soledad” aparecerán datos de esta tragedia en todos los países supuestamente avanzados del mundo: Francia, Alemania, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Australia, Portugal y más. Muchos científicos sociales consideran ya que el fenómeno es una “epidemia”.
»Hace unos meses, por caso, el New York Times publicó una noticia desgarradora sobre lo que causa en Japón la escasez o inexistencia de niños: “4.000 muertes en soledad por semana…Cada año, algunos (de los ancianos de Japón) mueren sin que nadie lo sepa, hasta que los descubren los vecinos por el olor”. Esto es verdad en muchos países y es cada vez más visible y desagradable. El propio Papa Francisco dijo en una entrevista con La Repubblica en 2013 que la “soledad de los viejos” es uno de los peores “males” del mundo de hoy. Tiene razón.
» Resulta crítico preguntarse qué nos dice esta explosión de la soledad sobre la pastilla y sus costos. A cincuenta años de haber abrazado la revolución sexual -y debido a ese abrazo- la atomización y la fuerte disminución del contacto humano se esparcen por el planeta. De nuevo, lo que algunos llaman actos “privados” están transformando para peor las sociedades y las familias de todo el mundo.
-A comienzos de los años 60 se decía que los anticonceptivos iban a impedir el aborto, pero eso no fue así. En realidad, fue al revés. ¿Cómo se explica esa aparente paradoja?
-Si dejamos de lado las intenciones individuales y sólo evaluamos los datos incontrovertibles, es transparentemente claro que el aumento en el uso de anticonceptivos también aumentó el aborto. No es una afirmación teológica o ideológica. Es la expresión de un dato, que se basa en argumentos acumulados por la ciencia social secular. Consideremos tres pruebas diferentes de la afirmación. Hace cincuenta años, cuando se extendió la anticoncepción, la gente la defendía precisamente porque pensaban que iba a tornar obsoleto el aborto. Razonaban que el control de la natalidad confiable impediría los abortos. Pero las estadísticas desde los 60 indican que esa lógica estaba errada.
» Economistas y otros científicos sociales mostraron que, lejos de impedir los abortos y los embarazos no deseados, los efectos de la anticoncepción fueron en el otro sentido: las tasas de uso de anticonceptivos, de aborto y de nacimientos fuera del matrimonio explotaron simultáneamente. Hace 22 años los economistas George A. Akerlof, Janet. L. Yellen y Michael L. Katz hicieron en el Quarterly Journal of Economics un análisis secular de esas conexiones imprevistas. Su argumento es que la anticoncepción llevó a más embarazos y más abortos porque erosionó la idea de que los hombres tienen una responsabilidad pareja en los embarazos.
» En el nuevo orden posterior a la pastilla, el embarazo se convirtió en responsabilidad de la mujer, y si el control de la natalidad fallaba, no era problema del hombre. Otro economista, Timothy Reichert, presentó hace diez años en la publicación First Things un análisis econométrico vinculado al mismo enigma. Allí sostuvo que la revolución sexual había terminado en una redistribución masiva de riqueza y poder de las mujeres y los niños hacia los hombres. Sus datos indicaban que las técnicas anticonceptivas aumentan la demanda de abortos.
-¿Hubo también consecuencias legales de esta transformación?
-En Estados Unidos y otros lugares, el razonamiento legal que justifica la libertad en la anticoncepción se ha usado para justificar la libertad de abortar. Michael Pakaluk, de la Universidad Católica, señaló recientemente que “en cuanto jurisprudencia, el fruto de la anticoncepción es el aborto”. La historia también conecta esos puntos causales entre anticoncepción y aborto. Las campañas para liberalizar las leyes de aborto no empezaron en el mundo hasta el primer tercio del siglo XX, cuando entraron en circulación dispositivos de control de la natalidad. Los estados de la Unión no comenzaron a liberalizar las leyes de aborto sino a partir de la autorización federal de la pastilla anticonceptiva en 1960. El fallo Roe v. Wade se dio después de la pastilla, no antes. Lo mismo es cierto en otros países.
» En cuanto a datos históricos, el uso masivo de anticonceptivos ha dado lugar a la demanda de más abortos. Las sociedades que aceptan la anticoncepción masiva eventualmente también aceptan el aborto. Irlanda y la Argentina son los ejemplos más recientes de esa tendencia. Humanae Vitae no predijo que la anticoncepción iba a incrementar el aborto. Pero la historia muestra esa conexión país tras país.
-En este contexto, ¿es posible que se revierta la “revolución sexual”?
-Sin dudas es posible que, en tanto más y más personas afrontan las evidencias de lo que le está haciendo la “revolución” a la humanidad, algunos determinen que no quieren formar parte de ella. Es un hecho interesante que en la actualidad en Estados Unidos, los jóvenes son significativamente menos favorables al aborto que sus padres de mediana edad. ¿Por qué sucedió eso? Por la ciencia, porque el ecógrafo captó de manera permanente la humanidad del nonato.
» Muchos veinteañeros o treintañeros han visto a hermanitos o hermanitas en ecografías. Hoy es común que las mujeres jóvenes tengan fotos de alta calidad de sus bebés nonatos y las enmarquen y las exhiban en sus casas. A esa gente es imposible decirles que el embarazo es sólo “una masa de células” como creían los más viejos partidarios del aborto. La ecografía destruyó esa mentira. Así que ahí tenemos un ejemplo de cómo un aspecto de la revolución está siendo revertido por la ciencia misma.
» Es trágico que países como Irlanda o la Argentina adopten el aborto justo cuando la ciencia más avanzada sobre el desarrollo fetal está cambiando mentes y corazones en otras partes del mundo. Pero las pruebas son las pruebas. Llegado el caso, cambian el modo en que la gente ve a sus sociedades, y las pruebas sobre el daño general de la revolución sexual podrían hacer lo mismo algún día, incluso en la Argentina.
Del 22 al 24 de septiembre tuvo lugar en la Universidad de Navarra un Simposio multidisciplinar sobre reconocimiento natural de la fertilidad. La variedad de enfoques y la profundidad de los temas –antropología, afectividad y salud en torno a la sexualidad centrada en la persona– despertaron una enorme esperanza en cuanto al presente y el futuro del amor y la vida humana. Entre los ponentes se encontraba la doctora Regina Cárdenas, médico y promotora de proyectos sociales, que responde a algunas de las preguntas que se suscitaron.
— Sorprende la eclosión de interrogantes que surgen al abordar interdisciplinarmente la reproducción humana. ¿Se acostumbra una ginecóloga a trabajar en las entrañas de la vida?
— La vida es un misterio insondable, más para una persona contemplativa, como yo. Cada vez que veo la secuencia de pares de bases de un genoma, el latido de un embrión de dos milímetros, el primer llanto de un niño… me conmuevo ante la grandeza de lo que es el ser humano.
— La generación del 68 reventó con preguntas y desafíos a los que, quizás, no se había dado una respuesta acorde con la mentalidad contemporánea. ¿Cómo nos impacta este tsunami antropológico y moral?
— Me fascina lo relacionado con aquella revolución porque yo nací en el año 1968. Además, en los últimos años se está produciendo una re-revisión de lo que sucedió. Pienso que no fue una revolución sexual, sino el debut del individualismo aplicado a la sexualidad. En el centro de todo se situó el yo, el placer personal, el propio deseo. Ese giro vino acompañado por la evolución de anticonceptivos hormonales que permitían desligar sexualidad y reproducción.
— El individualismo termina por sumergirnos en una soledad muy dolorosa, más cuando el placer se consuma. ¿Y qué de bueno nos aportó aquella eclosión?
— Las personas sentían que sus vidas estaban regidas por normativas externas, controles al margen de su individualidad. Eso abrió una puerta maravillosa: desde entonces somos más conscientes de nuestra libertad interior. De una ética percibida como imposición extrínseca llegamos a la ley inscrita en el corazón. Es vital abordar estos temas con honestidad, con fundamentación, con el deseo de acompañar y de aprender sin imponer.
— Usted suele utilizar un término que seduce a la razón: “Ecoética”. ¿En qué medida la medicina nos sana para vivir en armonía con nuestra naturaleza?
— La “ecoética” viene usándose en entornos de pensamiento muy distintos. Tenemos sed de re-conectar con lo más profundo de nosotros mismos. Queremos cuidar mejor nuestro cuerpo y nuestro entorno. Y el “todo vale” ha tenido efectos no deseados en ese sentido. Hace falta un universo común que nos salvaguarde desde una ley natural acorde a lo que somos. La esencia de la medicina es sanar la carne sin olvidar el espíritu, respetando profundamente la dignidad de cada persona en su integridad.
— Conforme avanzan los descubrimientos científicos, lamedicina da más esperanza a quienes desean concebir y no pueden. ¿Qué hallazgo le parece más significativo?
— Ante situaciones de esterilidad se van dilucidando muchas causas. Resultan llamativos los últimos avances en microbiota endometrial, o en la genética de las células endometriales y su influencia en los procesos de implantación para que pueda prosperar un embarazo.
— Paradoja: mayor conciencia ecológica. Crecen los feminismos. Pero la anticoncepción aboga por métodos que alteran el cuerpo de la mujer a veces durante años. ¿Y los efectos secundarios?
— El eje hormonal es la esencia transversal de nuestro ser mujeres. Trastocarlo es romper la armonía interna. Las pacientes no reciben información completa sobre lo que están decidiendo tomar. Apenas se publican estudios médicos que alerten sobre los efectos neuropsicológicos de los anticonceptivos hormonales: desde anomalías en el sistema nervioso central, hasta la alteración en vínculos relacionales, pasando por tendencia a depresión, estrés o miedo. Somos una unidad.
“Apenas se publican estudios médicos que alerten sobre los efectos neuropsicológicos de los anticonceptivos hormonales”
— Entonces el deseo de liberar a la mujer acaba por dañarla.
— La mentalidad anticonceptiva se vuelve contra la mujer. Cada vez más me encuentro con un patrón estremecedor: primero se practica el sexo; después se plantea si hay atracción personal. Entristece escuchar a tantas mujeres que por miedo a la soledad o al rechazo viven esclavas: son capaces de arriesgar su salud, renunciar a su afectividad, asumir prácticas que imitan a las películas o a páginas pornográficas y que les generan un profundo rechazo…
Métodos naturales
— Existe una vieja broma que señala que “aquel es hijo de Ogino”, uno de los pioneros en reconocimiento de los ritmos fértiles de la mujer. ¿Qué evidencia científica hay de que son fiables los métodos más avanzados, como el sintotérmico o el propuesto por Creighton?
— Si el conocimiento es bueno y se practican perfectamente, la tasa de éxito es similar a la del preservativo. Pero el preservativo es decisión de un momento. Los métodos naturales conllevan un compromiso de pareja, respeto a un proceso, perseverancia… Este camino requiere una pedagogía de la afectividad y un acompañamiento de personas experimentadas.
— Como ginecóloga, ha asistido a mujeres en Camerún, en Bolivia, se especializó en oncología ginecológica… ¿Cómo se conjuga la explosión de vida de una fecundación con las sombras punzantes de una enfermedad letal?
— Ahora trabajo en uno de los proyectos más apasionantes de mi vida profesional. Se trata de un programa de cuidados paliativos perinatales (“CUN te acompaña”). Mis pacientes son padres que viven un embarazo con una cortísima esperanza de vida. La emoción de la gestión de la vida convive con la certeza de que en el nacimiento va a llegar la muerte. En muchos partos al cortar el cordón umbilical el bebé va a morir. Yo tengo que cortar ese cordón. Me produce una conmoción total. Me habla de que somos criaturas vulnerables pero creadas para ser amadas.
— Esas historias con nombre y apellido estremecen. La vida y la muerte en la misma cuna.
— Acompañando a estas parejas, se hace patente el valor más profundo a la vida, la dignidad absoluta de un hijo. Nos preparamos juntos para acoger y para despedir. Lloramos y festejamos. Vivimos momentos durísimos, pero en los que tanta intimidad compartida crea un vínculo indestructible. Me considero una privilegiada.
Hace años, Regina Cárdenas creó la fundación “Ellas lo bordan”. Su misión es formar en un oficio a mujeres antes explotadas y ahora abocadas a la exclusión social. Esa aventura pide otra entrevista. De momento, oyéndole, me asombra redescubrir las entrañas de la mujer como una ventana que nos asoma a un admirable eco-universo. Su ciencia médica y su experiencia dentro y fuera de la consulta nos hablan de una fecundidad que trasciende a la fertilidad biológica.
Marian Rojas Estapé (Madrid, 1983) es la best seller de la pluma antiinflamatoria, la bata blanca y la sonrisa realista y consciente. Psiquiatra. En el momento más doloroso de su vida escribió Cómo hacer que te pasen cosas buenas(2018), y el viento de la naturalidad y la franqueza de sus páginas, siempre entre la ciencia y la experiencia, cosechó 350.000 ejemplares vendidos y un alto número de hogares reencendidos sin miedo al precio de la luz. Sus páginas trajeron más brillo, también para los ojos de una sociedad con síndrome de burnout que miraba hacia los lados, titubeante, incluso antes de que debutara el coronavirus.
Este año ha vuelto al podio de los libros más vendidos con Encuentra tu persona vitamina: una rebotica para conocernos y sanar la convivencia, y una vacuna de emergencia ante este clima de urgencias de salud mental que se salen de madre en nuestros propios domicilios.
No ha vivido aún su crisis de los 40 y ya ha salvado de muchas asfixias emocionales, angustias existenciales, ahogamientos en piscinas y en vasos de agua, tiros por la culata, encierros al vacío, sorderas de orgullo, miopías individualistas, cobardías crónicas, hiperplasias de inmadurez, esguinces familiares, anorexias de afecto, bulimias de egocentrismo… y suicidios.
El timbre de su consulta está que arde. Las páginas de sus libros viajan en el metro. Mujer de rojo sobre fondo gris-oscuro-casi-negro-mate. Apasionada. Ilusionante. Es un ventilador de divulgación científica, guiños de empatía y motivos contundentes para vivir con la cabeza alta.
Con la mirada puesta en una pandemia que sube y baja por el retrovisor. Con El País y su “España, en terapia” sobre la mesa del café. Muy cerca de las grúas monstruosas que recomponen el nuevo Bernabéu, zumo de oxitocina con vitaminas, andamios, reset, la ola en las gradas y ¡gol!
— Dice The Lancet que los casos de depresión grave han aumentado un 28% en todo el mundo y los diagnósticos de ansiedad, un 26%. Son porcentajes de guerra mundial que nos están hablando a gritos: “Conócete a ti mismo, cuídate, y protege a los demás”.
— No estamos diseñados para vivir en modo alerta. Las cifras son “lógicas” después de este tiempo de pandemia, porque casi nadie sabe enfrentarse de manera sana a la muerte, a la enfermedad, al sufrimiento y a la incertidumbre. Durante el confinamiento repetí muchas veces: “Si no puedes salir fuera, métete dentro”. Estas circunstancias son ocasiones de oro para pararse a pensar y hacerse las grandes preguntas. La pandemia bien gestionada nos ayudará a crecer. De momento, lo que veo en consulta es que la pandemia mal gestionada nos está enfermando.
— Desde el inicio de la pandemia, en España se prescriben el doble de psicofármacos. Pero en Encuentra tu persona vitamina nos habla de que nadie sale del hoyo solo con pastillas.
— Las pastillas pueden ser una grúa necesaria que nos sacan del hoyo y nos colocan de nuevo con los pies sobre la tierra. A partir de ahí, debemos contar con herramientas que nos permitan aprender a vivir sin fármacos. Las pastillas son impermeables que ayudan a no sentir. En los casos de depresión grave o de angustia sirven para paliar esos síntomas ansiosos depresivos, pero debemos prepararnos para seguir adelante sin impermeables. Recomiendo ir contando con recursos propios, poco a poco, para ser capaz de gestionar los problemas de cada día: un bache económico, la incertidumbre de la vida misma, la relación con personas que no nos convienen…
“Si contamos con herramientas para gestionar lo bueno y lo malo, vibra en nosotros un equilibrio interior y somos más felices”
— El CIS dice que el 35,1% de los españoles ha llorado en el último año y medio. Me parecen pocos. Lo que está claro es que ante una sociedad que cambia bruscamente cada día, la incertidumbre y las crisis cada vez necesitamos más estar rodeados de personas que curan: aspersores de oxitocina, en la jerga de tus libros.
— Yo he llorado varias veces durante la pandemia y no me importa admitirlo. En pleno confinamiento tuve a mi cuarto hijo y el mayor tenía cinco años… De pronto, me vi en unas circunstancias muy complejas de gestionar, porque mi marido era trabajador esencial. No conozco a nadie que no haya sufrido mucho en algún momento de esta pandemia. La incertidumbre, el miedo y el estrés nos intoxican de cortisol y las personas vitamina nos riegan de oxitocina, que inhibe el cortisol. Es importante aprender a ser persona vitamina y rodearse de personas vitamina, que son esas que en un solo instante te alivian de la tensión y saben sacar lo mejor que llevas dentro.
— Bienaventurados quienes te bajen el cortisol y te mejoran la vida, porque ellos son la mejor vitamina en este contexto de anemia existencial.
— Tener una persona con quien hablar o estar cuando lo necesitamos provoca ratos oxitocínicos que son el mejor regalo. Por primera vez en nuestra historia, hoy, cuando vemos a alguien, medimos antes el riesgo que el cariño. Prevalece el miedo a contagiarse sobre las ganas de verse. ¿Estará vacunado? ¿Lleva mascarilla? ¿Me ha dado la mano? ¿Le respondo con un abrazo? Todo este proceso mental es terrible en las relaciones humanas, que son de entrega, de servicio y de cariño.
— En tus libros abres muchas pestañas y hay una que me parece la más esperanzadora de todas: los seres humanos podemos cambiar. Tenemos capacidad para mejorar nuestra forma de ser y para hacer que nos pasen cosas buenas después de evitar las inercias malas.
— No conozco a nadie que no esté librando una batalla importante en algún aspecto de su vida, porque la vida es un drama y eso es una realidad. Al que no le preocupa la salud, le angustia el dinero, o el amor, o el trabajo, o los padres, o los hijos… Como psiquiatra y como persona que se dedica a investigar el comportamiento humano, cada vez tengo más claro lo importante que es ser capaces de disfrutar lo bueno y gestionar adecuadamente lo malo. Conozco a personas que protagonizan muchas vivencias positivas, pero no son capaces de disfrutarlas y deambulan en tensión. Suelen ser personas que, después, ante lo malo, se bloquean, se enfadan, pierden el control o enferman. Mi mensaje es esperanzador, porque yo he visto que, cuando contamos con herramientas para gestionar lo bueno y lo malo, vibra en nosotros un equilibrio interior y somos más felices.
— Es posible pensar en una sociedad en la que amanezcamos pensando: ¿cómo puedo hacer que todas las personas que se cruzan hoy por mi vida estén a gusto, aunque el mundo real no sea Pixar?
— En esto soy más pesimista, porque hay un fondo egoísta en la sociedad. Hoy estamos más conectados que nunca, tenemos más amigos en las redes sociales que nunca, y somos más individualistas que nunca. Y la pandemia ha exacerbado ese perfil. Nos levantamos por la mañana preguntándonos qué hago con mi vida, qué me satisface, y nos hemos olvidado completamente de qué hago con la vida de los demás o qué les satisface a quienes me rodean. Con mis libros, trato de impulsar que esto cambie, porque una sociedad individualista, se destruye. No estamos diseñados para vivir así. No tocarse, mata. Aislarse, enferma.
— Pongamos por hecho que yo quiero ser vitamina en medio del mundo. ¿Cómo puedo curar a una persona egoísta?
— Las personas que no son vitamina están sufriendo por algún motivo. La mejor manera de ser vitamina es dejar de juzgar a los demás. Debo comprender que detrás de la toxicidad de ese egoísmo, de ese mal humor, de esa frialdad, hay un daño patente o latente. Si levanto la barrera del juicio crítico y me impongo la del entendimiento, todo cambia. Yo escucho cosas increíbles en mi consulta, y evito juzgar, sobre todo desde que me tocó afrontar un caso muy grave que me dejó impactada. En este episodio concreto, pensaba que mi paciente era una mala persona, y cuando percibí ese planteamiento, me di cuenta de que así nunca sería capaz de ayudarle. Me despojé del prejuicio del juicio, intenté entender el camino por el que había llegado hasta ese comportamiento, y en ese momento el paciente empezó su fase de sanación, porque cuando comprendemos a alguien aflora la oxitocina, y si hay oxitocina, baja el cortisol, y cuando baja el cortisol, nos empezamos a curar.
“La mejor manera de ser vitamina es dejar de juzgar a los demás. Comprenderse y comprender es aliviar”
— Dices que la escucha activa “provoca un subidón de oxitocina instantáneo en el prójimo”. Que empatizar de verdad es una receta magistral para todos. Parece fácil, pero…
— La empatía es una cualidad maravillosa, pero ojo con la empatía exagerada. Hay personas que empatizan tanto que se pasan la vida sufriendo por todos los problemas del mundo. Debemos aprender a protegernos. De todas formas, para el 80% de la población, la empatía es dejar de ser el centro del universo para que los demás nos empiecen a importar. Todos nos damos cuenta perfectamente cuando interesamos de verdad a otra persona y sentimos esa conexión mágica ante quien nos entiende perfectamente.
— ¿Cómo se ayuda a curar la amargura, la tristeza y ese resentimiento que muchas veces reverbera en el diálogo social?
— La tristeza se contagia y los amargados se juntan. Son cosas de las neuronas espejo… Al triste hay sacarle de su zona de disconfort con mucha delicadeza. La amargura es un veneno. En ambos casos conviene ayudar a cada cual a saber cómo han entrado en su vida. Cuando el ser humano se entiende, entiende por qué ha llegado a una determinada situación. Si desconocemos el cómo, el cuándo y el por qué, la capacidad de salir se complica y se acaba huyendo hacia adelante buscando vías de escape rápidas como las redes sociales, la pornografía, los videojuegos, las compras compulsivas o la comida, que son extras que alivian momentáneamente la amargura, pero que, a la larga, nos destruyen.
— ¿Cómo podemos revertir el colapso de quien sufre incertidumbre crónica, miedo al presente y al futuro o vértigo por soledad?
— Lo primero es saber si uno es así, o si las circunstancias han hecho que se convierta en una persona así. ¿Soy miedoso, sufridor, hipocondríaco, habitualmente irascible…, o lo soy ahora después de una pandemia, después de una ruptura afectiva, después de un problema de salud? Saber dónde y cómo se activó mi estado de alerta es importante para salir del túnel. Si son problemas de mi forma de ser, tengo que trabajar mi forma de ser. ¿Por qué soy así? ¿Algún trauma en el armario? Identificar las heridas y las causas es el primer paso para mejorar. Yo suelo exponerlos por escrito, con flechas, con colorines, porque ver tu vida simplificada plasmada en un papel nos descomplica y alivia las fuentes de tensión. Si no analizamos las cosas con calma, en frío, entramos en estado de incertidumbre, de miedo, de ansiedad, colapsamos en medio del desconocimiento y naufragamos en el desconcierto. Comprenderse y comprender es aliviar.
“El amor requiere mucha tolerancia a la frustración y una alta capacidad de posponer la recompensa y, sin embargo, todos ansiamos sentirnos queridos de esa manera”
— ¿A qué cosas buenas podemos agarrarnos cuando nos tiemblan los cimientos personales y sociales?
— No podemos tener miedo a profundizar. La historia nos ayuda a entendernos, la cultura nos hace más sabios, conocer vidas ejemplares nos enseña y nos inspira, desde un Nelson Mandela a un santo Tomás Moro, pasando por muchos grandes personajes que, en momentos de grandes sufrimientos, dolor y lucha, supieron encontrar un camino. En un mundo cada vez más materialista no podemos temer dar respuesta a nuestra sed de trascendencia. ¿Hay vida después de la muerte? ¿Todo lo que existe es tangible? ¿Admiro la grandeza del más allá? ¿Creo en Dios? Yo creo que hay un ser superior que nos quiere y nos protege, y me parece que creerlo te cambia la vida. Cada uno debe buscar sus respuestas preguntando, leyendo, escuchando… Encerrarse en el hoy y el ahora sin aclarar los interrogantes últimos que dan sentido a nuestra vida genera un vacío existencial, que es la primera causa de angustia. El amor es otro pilar fundamental. El motor principal que nos mueve a hacer cosas buenas es sentirnos queridos.
— En tu libro queda claro que amar bien es fundamental y, también, que amar bien es dificilísimo. Y nadie nos enseña…
— Aprendemos a querer durante nuestra infancia según nos quieran en casa. Si unos padres se gritan, se normaliza el grito como componente de las relaciones; si unos padres expresan su afecto, se busca esa manera de expresarse en la propia vida. Si unos padres se comunican, conversan y se entienden, se aprende a comunicarse adecuadamente en las relaciones personales, y si los padres se hablan en casa en el idioma de la tensión constante, a los hijos les faltarán habilidades para manifestar cómo se sienten. Nadie nos enseña a querer, pero cuando aprendes a querer bien, la sensación de plenitud es inmensa.
— Alertas de que reluce un “tabú sentimental” en la sociedad open-mind, open-heart, open-couple...
— En muchos círculos es más fácil hablar de sexo que de amor. Las mismas personas que cuentan que ven porno, tienen reparos en comentar el regalo que le han hecho a su mujer o la carta romántica que le han escrito a su pareja, porque eso sí les da vergüenza. Hay quien entra en crisis porque su novia le quiere presentar a sus padres, pero alardea con familiaridad de todas las posturas sexuales que practican en la intimidad. Estamos en un contexto social donde la consistencia del amor es líquida, incluso gaseosa. Vivimos en una sociedad basada en gratificaciones instantáneas –¡lo quiero todo y lo quiero ya!– en la que podemos comprar sushi, sexo, ropa y libros en menos de 24 horas, pero el amor es esfuerzo, trabajo, paciencia, perseverancia, atención… El amor requiere mucha tolerancia a la frustración y una alta capacidad de posponer la recompensa y, sin embargo, todos ansiamos sentirnos queridos de esa manera.
— Drogodependencia emocional: hemos apostado por las sensaciones fuertes posponiendo las razones para vivir. Y tampoco le acabamos de encontrar sentido a estas arenas movedizas…
— Querer sentir a todas horas tiene sus consecuencias, y una de ellas es que la inteligencia y la voluntad se vuelven irrelevantes. A más experiencias vibrantes, más dopamina y menos corteza prefrontal, que es la zona del cerebro de la atención, de la construcción, del control de impulsos, de la profundización, del discernimiento, del juicio moral… Sentir a todas horas hace que el criterio para opinar dependa de los sentimientos y no del pensamiento, y eso es un problema. Cada uno siente según su biografía, sus heridas y su estado de ánimo de esa mañana, y eso se observa perfectamente en las redes sociales, porque la razón está perdiendo la guerra.
— La felicidad no es Mr. Wonderful. La felicidad está en las ilusiones sencillas, defiendes tú.
— Lo que llamamos felicidad es la capacidad de disfrutar de las cosas buenas de cada día. El problema es cuando nuestro corazón está incapacitado para amar, para disfrutar, para compartir… La pandemia nos ha ayudado a valorar la felicidad en las pequeñas cosas.
“La gente buena tiene algo muy atractivo, que se llama corazón. La gente mala es gente herida, no lo olvidemos”
— Has vendido más de 350.000 ejemplares de Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Y estás en el podio de los más vendidos de no ficción con esta segunda obra. Los libros curan, al menos a muchos lectores. Pero la autora supongo que irá de ala…
— El primer libro lo escribí para ayudar a mis pacientes y tener un apoyo para mis conferencias. Me alegra saber que un mensaje esperanzador que toca las fibras sensibles del ser humano está calando en la sociedad, pero estoy abrumada por la respuesta. He tenido que aprender a gestionarme ante esta avalancha, que, de haberla intuido, la habría rechazado desde el principio, porque yo soy muy casera y disfruto en la consulta, y de pronto me he visto en medio de un tsunami a lo grande. Como me conozco muy bien, he intentado poner frenos y barreras para que esto no me afecte más de lo normal, aunque ha habido momentos de agobio.
— Reconocer la vulnerabilidad es un componente importante de la empatía. Parece que ese prototipo de perfección que nos proponían las redes sociales y la televisión ha perdido hegemonía. El maquillaje y el postureo ya no nos dan confianza. Escuchamos mejor a quienes tienen heridas, porque son como nosotros.
— La perfección no existe, pero nos la venden. No conozco ninguna vida sin heridas, pero nos atrae tanto la belleza y la armonía, aunque sean artificial, porque alivian el sufrimiento. Cuando estamos sumergidos en el drama, mirar mundos supuestamente ideales nos evade, aunque, en general, ayuda más constatar que todos somos humanos y que tenemos nuestras luces y nuestras sombras. Es bueno que sepamos que las redes sociales son el paraíso del filtro, y que el perfeccionista es el eterno insatisfecho. Quien ansía la perfección constantemente es un gran sufridor que acaba somatizando en algún frente, porque vive con la tensión de quien no sabe disfrutar.
— Sus investigaciones científicas acaban aconsejando abrazos, equilibrio, normalidad, escucha, silencio, paz… Parece un villancico…
— ¡Me encanta!
— Hay tanta dopamina en los villancicos como en la bondad de la gente, que también existe.
— Todos conocemos a gente buena y a todos nos gusta estar con esa gente, porque tienen algo muy atractivo, que se llama corazón. Son personas que siempre buscan comprenderte y entenderte sin juzgarte. La gente mala es gente herida, no lo olvidemos.
— Navidad y asombro. Infancia y misterio. Sorpresa y horizontes. Dar gracias y pedir perdón. Pasar página y hacer propósitos de año nuevo.
— Después de la pandemia, es muy sano hacer un reset, rebobinar, ver en qué hemos mejorado este año, de qué me siento orgullosa, de qué me arrepiento, a quién le debería pedir perdón, a quién iría a darle un abrazo consciente de que lo necesita… No viene mal hacerse estas preguntas y ser valientemente consecuentes con las respuestas. También nos sirve pensar propósitos realistas para el año que viene, y no me refiero a ir al gimnasio o a dejar de fumar, sino a temas vitales más consistentes. Solo la conquista de haber traído a la mente ese deseo de mejorar nos guía ya por el camino correcto.
— ¿Pedimos a los Reyes Magos algo especial para que nos conserve con salud la corteza prefrontal?
— Pedimos a los Reyes que no perdamos la ilusión de la infancia o que la recuperemos, porque las cosas buenas pueden suceder.
— ¿Venderá Amazon barriles inyectables de oxitocina?
— Si Amazon supiera donde los venden, no me cabe la menor duda…
Llicenciada en belles arts, creadora del moviment educatiu Aprendemos Todos i mare del Diego, la Paula i la Belén, de 28, 25 i 21 anys. Publica un manual ple d’idees estimulants, ‘Mamá, me he parado por dentro. Cómo cuidar el motor interior de tu hijo’ (editorial Desclée De Brouwer), http://www.aprendemostodos.com i http://www.marinaescalona.
Els meus tres fills són dislèxics i tenien aquestes etiquetes que espanten tant, com és hiperactivitat i dèficit d’atenció. Em vaig passar la seva infància trucant a la porta de tota mena de terapeutes buscant una solució per als seus problemes, fins que em vaig adonar que ells no tenien cap problema, sinó que era el sistema educatiu el que no estava pensat per atendre la seva manera d’aprendre.
Advocats del torn d’ofici han realitzat 8.232 assistències a víctimes de violència de gènere
Els advocats del Col·legi de l’Advocacia de Barcelona (Icab) i les seves onze delegacions (que abracen des d’Arenys de Mar a Vilanova i la Geltrú) van realitzar un total de 8.232 assistències en el torn d’ofici a víctimes de violència de gènere (VIGE, amb relació sentimental amb el seu presumpte agressor) i de violència masclista(sense relació sentimental) el 2022. Aquesta xifra significa el doble d’assistències de les que es van realitzar anys anteriors a la pandèmia, com el 2018 i 2019, amb unes 4.000 designes a l’any en el torn d’ofici d’aquests dos tipus de violència, que la nova llei estatal obliga a diferenciar. De les 8.232 assistències, 6.317 van ser de violència de gènere i 1.915 de violència masclista; és a dir, han realitzat unes 22 assistències de dones al dia, segons les dades facilitades aquest dimecres per l’Icab, amb motiu del Dia Internacional de les Dones. La sensibilització més gran és un dels motius principals per interpretar l’augment d’assistències, segons l’Icab.
Concentració de dones advocades, aquest 8 de març a Barcelona. / Foto: M.P.
La diputada responsable del Torn d’Ofici i Assistència a la Persona Detinguda de l’Icab, Carmen Valenzuela, ha insistit a recordar que les víctimes de violència de gènere tenen dret a l’assistència gratuïta i amb un advocat que les acompanya en tot el procés durant dos anys, mentre que les de violència masclista, només tenen la primera assistència. Per això, Valenzuela ha reclamat que “cal crear un torn d’ofici específic de violència masclista” per atendre correctament a les víctimes i “per fer front a aquesta xacra social”.
Assistència a comissaries
La primera assistència de víctimes en comissaries -com recull la llei catalana des de l’any passat- va en augment i ja s’atenen el 71,6% de les denunciants, segons dades de l’Icab. L’advocada ha anat més enllà: “Caldria una atenció integral a les dones i ja en la mateixa comissaria. La primera atenció amb un psicòleg per tranquil·litzar-les, i després el jurista i la policia. Rescataríem moltes dones”, ha declarat Valenzuela, que alhora ha lloat la tasca dels advocats i advocades del torn d’ofici “ja que moltes vegades fan de psicòlegs i acompanyants, no només de juristes”. En aquest sentit, Valenzuela ha exposat que cal passar de 3 a 6 els advocats que estan de guàrdia cada dia de l’any en el torn d’ofici de violència de gènere a Barcelona (a tot el territori Icab són 17 advocats per VIGE al dia del total de 1.097 inscrits).
El primer premi amb nom de dona
Abans, la junta de l’Icab, amb el seu degà Jesús M. Sánchez,ha participat en la lectura d’un manifest, elaborat per la Comissió de Dones Advocades de l’ICAB, als jardinets del Palauet Casades, en el qual s’ha afirmat que “davant la feminització de la pobresa, la resposta és la feminització de la lluita”, i s’ha denunciat que “continua la bretxa salarial de gènere”, i s’ha recordat a les “dones encara més invisibilitzades”, com les que es dediquen a les “cures, que és un treball no remunerat i el continuen realitzant les dones”.
A l’acte, la vicepresidenta de la Comissió de Dones Advocades, Marina Roig, ha presentat un premi jurídic que portarà el nom de Maria Soteras i Mauri (Barcelona, 1905-Ciutat de Mèxic, 1976), que va ser la primera dona que es va llicenciar en Dret a la Universitat de Barcelona el 1927 i va exercir com a advocada a Barcelona fins que es va haver d’exiliar a Mèxic en finalitzar la Guerra Civil. “Dels set premis que té el Col·legi de l’Advocacia, tots són amb noms de degans, magistrats o advocats. Calia, doncs, un nom de dona i per visibilitzar la feina de les advocades”, ha declarat Roig. El premi guardonarà un treball o article jurídic sobre la igualtat de gènere, des de la perspectiva de qualsevol branca del dret, està dotat de 3.000 euros i el primer s’entregarà el 8 de març de 2024.
Maria Soteras, la primera llicenciada en Dret i advocada a Barcelona, el 1927. / Foto: Icab
El 44% de ponents, dones
A més, la diputada responsable de la Comissió de Dones Advocades, Núria Flaquer, ha detallat que el Col·legi de l’Advocacia de Barcelona ja compleix la Llei de Paritat, que ara impulsa el govern espanyol. Si l’any 2002 la junta de l’Icab era formada per 13 homes i 7 dones; l’any 2012 van ser 10 homes i 10 dones, i des del 2023: 8 dones i 6 homes.
Ha precisat que l’any 2018 la institució ja va començar un pla d’Igualtat, fet que ha augmentat la presència de dones ponents en les formacions de l’Icab fins al 44% l’any passat, i s’assegura que el 100% dels programes inclou- formació en perspectiva de gènere.
Un canal de denúncies
Per la seva part, amb motiu del 8 de març, el Consell de l’Advocacia Catalana, que presideix Encarna Orduna, ha anunciat que a partir d’aquest dimecres posa en marxa un canal per denunciar possibles casos de discriminació per raó de sexe o de gènere entre la professió. L’accés a aquesta eina es podrà fer a través de la pàgina web del Consell (www.cicat.cat) o mitjançant el correu electrònic denunciadiscriminacio@cicac.cat. Aquesta iniciativa ha estat impulsada per la Comissió de Violència Masclista i Igualtat del Consell.
En los últimos años, los artistas del ligue, los influencers “incels” y las políticas de extrema derecha han encontrado en el insulto a las mujeres una fuente de ingresos, bien sea a través de talleres y venta de libros, suscriptores a su canal o haciendo carrera política en partidos masculinizados.
El pasado mes de noviembre asistimos, estupefactas, a un nuevo episodio bochornoso dentro de la política de nuestro país: el insulto por el insulto de una concejala de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Zaragoza y de una diputada de Vox en el Congreso a la ministra de Igualdad Irene Montero. La política de Ciudadanos, Carmen Herrarte, durante una comisión de Hacienda celebrada en su ayuntamiento, escupía sin venir a cuento que Irene Montero “está donde está porque la ha fecundado el macho alfa”. Por su parte, la diputada de Vox, Carla Toscano, en el pleno del debate presupuestario, vomitaba que “el único mérito que tiene usted es haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias”, refiriéndose también a la ministra.
Podríamos reflexionar sobre la fijación que tiene la extrema derecha (en estos momentos, Ciudadanos es un partido que ha virado sus posiciones hacia este punto del tablero, apoyando una y otra vez gobiernos del PP junto a Vox y, sus integrantes parecen abrazar ya estas posiciones) con insultar en Irene Montero en cualquier situación o debate, y atacarla siempre por su vida privada, pero la cortina de humo del griterío y la ofensa oculta unas cuantas verdades incómodas.
La extrema derecha predica volver a la sociedad tradicional basada en los valores familiares que implica un recorte de los derechos alcanzados para las mujeres como los derechos reproductivos o, incluso, el condicionamiento del divorcio bajo una serie de supuestos y para la que el ideal social sería el devolver a la mujer al seno del hogar y encerrarla en los cuidados gratuitos. Entonces, ¿cómo es posible que veamos rostros femeninos en sus formaciones? ¿Por qué está creciendo su base de votantes entre las mujeres jóvenes con estudios?
En primer lugar, las políticas de derecha han encontrado un filón en estos partidos masculinizados: ellos necesitan integrarlas en sus filas para dar una imagen moderna y de apertura. Ellas hacen carrera política aprovechándose de esta situación. Son un porcentaje pequeño dentro del partido y tienen posiciones poco relevantes en la toma de decisiones pero, siendo la excepción, tanto ellos como ellas salen ganando.
Que el discurso de extrema derecha haya calado más o menos en mujeres jóvenes y universitarias supone que prefieren defender unos valores tradicionales en la sociedad. Esto quiere decir que prefieren anteponer sus posiciones racistas, islamófobas y patrioteras frente a sus propios intereses de género. Los enemigos son (somos) las feministas que buscamos destruir el país (el que sea porque este discurso es transnacional) con la “ideología de género”, que implica la destrucción de la familia tradicional y la caída de occidente. Creemos en el matrimonio igualitario, buscamos la igualdad de género y defendemos los derechos de las minorías. Según la extrema derecha, las feministas y el movimiento LGTBIQ destruimos la patria y propiciamos que otras culturas invadan la nuestra y nos arrebaten derechos (puestos de trabajo o derechos sociales) e impongan sus costumbres .
Este discurso encuentra suelo fértil en la sociedad actual, donde el empleo precario está estructuralmente instalado y las jóvenes que apoyan estas posiciones lo hacen desde la tranquilidad de disfrutar de una serie de derechos que hemos conseguido para todas las feministas: derechos políticos y civiles como el divorcio, derechos reproductivos, igualdad salarial y en el empleo y sobre los que seguimos trabajando. Las influencers tradwifes (esposas tradicionales) rentabilizan sus seguidoras y seguidores desde el privilegio blanco, occidental y de clase media, sus redes sociales que cuentan con una cuidada y estilizada imagen soporte perfecto para marcas publicitarias de productos cosméticos, gastronómicos o accesorios de lujo.
Dejando todo esto a un lado, ¿por qué esa fijación en mentir sobre el currículo académico de la ministra y afirmar que no tiene ninguna cualificación cuando está licenciada en Psicología y tiene un máster en esta materia, todo ello con altas calificaciones?
Ahí es donde la extrema derecha se coge de la mano con los artistas del ligue (supuestos gurús del ligue que imparten talleres sobre técnicas de conquista y seducción), los incel (celibato involuntario, del inglés, involuntarily celibate) y los caballeros supremos (aquellos incels que pasan a la acción violenta y llevan a cabo su ideario machista).
Steve Bannon, ex estratega jefe en la Casa Blanca durante la administración de Donald Trump, diseñó una campaña de ascenso de la ultraderecha a nivel global que implicaba tanto a EEUU como a Europa. Esta, aparte de incluir fake news, anuncios personalizados en las redes sociales que apuntaban directamente a los votantes potenciales y a la manipulación de la opinión pública próxima a las elecciones, pasa por el ataque personal y sistemático contra los miembros de la oposición. El ataque a las feministas se escribe solo.
Para escribir este artículo pensé en zambullirme en la deep web (todo el contenido online que no está indexado en buscadores, por lo que no está disponible a simple vista) pero, ¿para qué? El discurso de odio a las mujeres está frente a nuestras pantallas, explícitamente expresado en foros como Reddit o 4chan, hilos de Twitter (con el beneplácito de su nuevo dueño Elon Musk) o en vídeos de Youtube. Preferí consultar Odio a las mujeres. Inceles, malfollaos y machistas modernos, de Susanne Kaiser, publicado este mismo año por la editorial Katakrak y traducido por Gema Facal Lozano. En él, la autora hace una exhaustiva investigación sobre este movimiento, apoyándose en las tesis de Michael Kimmel expuestas en Hombres (blancos) cabreados, publicado por la editorial Barlin en 2020 y con traducción de Daniel Esteban Sanzol.
El marco teórico principal que defiende el discurso de los autodenominados incel es que la sociedad está adormecida por el discurso y las políticas progresistas que la han ido feminizando y que han ido “afeminando” a los hombres. Haciendo referencia a la película Matrix hay quienes han aceptado la píldora azul y viven anestesiados, pero otros han tomado la píldora roja y han despertado para ver la realidad, una en la que las mujeres odian a los hombres y buscan someterlos a sus deseos y aprovecharse económica y socialmente de ellos. Aplican la ley de Pareto para afirmar que el 20 por ciento de los hombres bien parecidos, los machos alfa, tienen acceso al 80 por ciento de las mujeres sexualmente atractivas. Abogan por volver a una sociedad patriarcal (primera noticia de que no vivamos en una de ellas) en la que las mujeres ocupen el lugar que les corresponde, sometidas a los hombres. Los hombres tienen que recuperar su masculinidad violenta y agresiva, perdida por la educación actual, y alcanzar el puesto que les corresponde como caballeros supremos, ostentando el poder sobre los considerados normies (personas físicamente normativas) y acaparando las relaciones sexuales con las mujeres que consideren más apetecibles Los artistas del ligue utilizan esta frustración de los considerados a sí mismos como machos beta para venderles cursos y libros supuestamente infalibles para ligar con mujeres. Las tácticas se basan en la violencia verbal, la humillación y el acoso hacia ellas. Los autoconsiderados “machos beta” también tienen sus propias estrellas de internet, con miles de seguidores que rentablizan cada suscripción a su canal o cada reproducción de uno de sus vídeos.
Llevado a posiciones extremas, este discurso plagado de machismo, misoginia, racismo y homofobia ha sido el que ha impregnado los últimos atentados y tiroteos masivos de hombres (blancos y cabreados) contra multitudes y colegios en Estados Unidos y Europa. Sí, en los han ocurrido durante los últimos 20 años, casi siempre había un vídeo, una carta o un manifiesto en internet de odio contra las mujeres. Y pocas veces los medios de comunicación en España hablan de ello.
El pasado 20 de agosto, Juan Soto Ivars escribió una columna de opinión en El Confidencial donde defendía a los incel del supuesto menosprecio e insulto progre porque, al fin y al cabo, son hombres que no han tenido suerte en el amor o son unos fracasado en sus relaciones afectivosexuales. Y no se puede afirmar que sean unos terroristas y que vayan a hacer un ataque masivo. No Juan, en eso te equivocas, la propia definición de incel implica un discurso político de extrema derecha. No son corazones rotos, son la ultra derecha y están organizados. A todo el mundo nos han roto el corazón y no por eso odiamos a la mitad de la población y fantaseamos con una masacre o con esclavizar a nadie.
Consells per superar la falta d’inspiració i decidir millor com invertir el temps
Un home a casa seva mirant per la finestra en una imatge de recurs. GETTY
Cada cap de setmana arriba un moment en què algun dels meus fills, que tenen entre 8 i 11 anys, s’arrossega cap a mi i em diu que s’està avorrint. Esclar que el primer que faig és enumerar tot el que podrien fer llavors. Hi ha moltes coses, els dic, com llegir un llibre, començar algun projecte artístic o tocar un instrument. Encara no he acabat que ja m’han fulminat amb la mirada, perquè se senten exactament igual que com si acabés de demanar-los que fessin 150 flexions. Però això no només els passa als nens. Durant el confinament, que de vegades va semblar que no s’acabaria mai, molts adults també van notar que s’avorrien més del que era habitual. I si volem ampliar encara més la mostra, hi ha estudis recents que afirmen que darrerament els adolescents també han sentit que s’avorrien més que mai.
L’avorriment no és bo, però pot ser una font d’informació útil. “Apareix quan fem coses que no ens semblen ni interessants, ni satisfactòries, i ens porta a pensar que realment ens agradaria estar fent una altra cosa”, explica Andreas Elpidorou, filòsof de la Universitat de Louisville que estudia les emocions. Els estudis actuals revelen que l’avorriment pot aparèixer per moltes raons i que saber-ne l’origen pot ajudar-nos a prendre millors decisions sobre com invertim el temps o, com a mínim, replantegem les nostres activitats per fer-les més gratificants.
Per entendre l’avorriment, primer cal comprendre’n la causa. Erin Westgate, científica de la Universitat de Florida, ha passat anys investigant els detonants que ens porten a l’avorriment, i ha deduït que apareix en diverses situacions. Una d’elles és sentir-nos avorrits quan ens trobem fent una acció en la qual no som capaços de centrar l’atenció perquè és massa fàcil o massa difícil. “És necessari que hi hagi un equilibri entre les exigències cognitives i els recursos perquè ens interessi”, assegura Westgate. En altres paraules: les exigències de l’activitat que estem fent han de coincidir amb el que el nostre cervell pugui aportar.
També és habitual notar avorriment quan el que estem fent ens sembla difícil i aclaparador; per exemple, quan hem de redactar un informe de feina i no sabem per on començar. De la mateixa manera “ens passa quan estem veient una pel·lícula que té una trama molt complicada i ens perdem”, explica Karen Gasper, psicòloga de la Universitat Estatal de Pennsilvània que estudia la manera com els sentiments influeixen en la vida de les persones.
Modifica la tasca
Si el que ens fa avorrir és que ens trobem davant d’una tasca massa fàcil o difícil, cal fer alguna cosa per resoldre el problema. El com dependrà de la situació i de la flexibilitat a la nostra disposició, però la millor solució quan estàs avorrit és deixar de fer el que feies per passar a una altra cosa. Però això no sempre és possible, perquè quan som a l’escola o a la feina sovint demanen que fem tasques avorrides cada dia. Un estudi clàssic va trobar que la gent que assistia a classes avorrides de manera obligatòria sentia que el temps avançava més lentament que els que havien triat escoltar-les.
Si l’activitat que estàs fent et sembla massa senzilla, sempre que tinguis l’opció, pots “provar de fer alguna una cosa nova i estimulant”, recomana Gasper. Un exemple: potser estem començant a avorrir-nos amb els nostres passejos diaris, llavors és el moment de considerar fer senderisme o escalar muntanyes. Si no hi ha altra opció i has de continuar fent la mateixa activitat, pensa en diverses maneres d’afegir-li complexitat.
Westgate recomana que si et sents avorrit perquè el que estàs fent és massa difícil, és bo dividir la tasca en parts més petites amb la finalitat que el total se senti més manejable. En el cas de l’informe, plantejar-nos l’objectiu de redactar només una part del text abans d’anar a dinar.
Observa el panorama complet
Quan una tasca no et sembla interessant perquè no creus que valgui la pena, és útil pensar en el benefici que ens portarà, és a dir, de quina manera ens ajudarà a aconseguir propòsits més importants. Per exemple, si a la nostra filla no li agraden les matemàtiques, convidem-la que pensi de quina manera les matemàtiques podrien ser profitoses per al seu futur. Els estudis revelen que aquest tipus de plantejament ajuda que els estudiants es mantinguin compromesos i els vagi millor a l’escola.
Dit tot això, si el que estem fent ens avorreix constantment, seria bo reflexionar si hi ha alguna manera d’eludir aquestes feines, tal vegada delegant-les o canviant de professió, afirma Westgate. L’avorriment freqüent també pot ser un signe de depressió, va afegir; així que si t’adones que gairebé no gaudeixes de les teves activitats (sobretot si abans t’agradaven), millor parla amb el teu metge.
Deixa de navegar
És rellevant determinar el paper que tenen els smartphones i les xarxes socials en el nostre avorriment. ¿Naveguem tant per Instagram perquè estem avorrits? ¿La gratificació instantània que obtenim al consultar-lo ens pot fer sentir més avorrits quan intentem fer activitats quotidianes? Ningú ho sap amb certesa, però alguns estudis revelen que, tot i que recorrem al telèfon per pal·liar l’avorriment, la tecnologia també pot fer que ens sentim més avorrits. Westgate afirma que el preocupa que la tecnologia provoqui que no responguem d’una manera constructiva davant l’avorriment: “El fet que, en comptes d’afrontar-la, constantment mitiguem la sensació d’avorriment amb el telèfon impedeix que desxifrem un missatge molt útil”. A més, si cada vegada que estem avorrits consultem el telèfon, estem evitant trobar alguna cosa més satisfactòria.
Elpidorou explica que pot ser útil tenir una llista mental amb les activitats que gairebé sempre ens semblen satisfactòries a les quals podem acudir quan no se’ns ocorre què volem fer, com llegir, tocar algun instrument, dibuixar, cosir o qualsevol altre passatemps. “Tria alguna cosa que sol agradar-te –alguna cosa que puguis fer i que generalment desitges fer– i compromet-te a fer-ho uns minuts. Amb sort, t’atraparà i l’avorriment passarà”, conclou Gasper.
Copyright The New York Times
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@M. AngelsSEGUEIX 06/01/2023 L’avorriment es un problema de societats riques que tenim de tot.On hi ha misèria i mancances de tota mena no hi ha espai per l avorriment.
En España, los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, aunque los expertos alertan de que ellas lo intentan más; son muchos los factores que entran en juego, pero los estereotipos de género y los mandatos patriarcales también tienen que ver con estas cifras
Cuando el psicólogo Iñaki Lajud lanzó la pregunta en el grupo de hombres que dinamizaba, prácticamente todos levantaron la mano: “¿Quién ha pensado alguna vez en quitarse de en medio?”. El resultado sorprendió a los hombres, pero no al psicólogo. “Suele repetirse en los grupos en los que reflexionamos sobre cómo ha influido el machismo en nuestra forma de vida”, explica el profesional de la asociación Masculinidades Beta.
Los datos avalan esa mayoría de manos levantadas. En España, los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres, una tendencia generalizada en los países ricos, y que confirman los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Varios estudios muestran, no obstante, que las mujeres registran más intentos de suicido. Aunque en un fenómeno como este son muchos los factores que entran en juego, los estereotipos de género y los mandatos patriarcales también tienen que ver con estas cifras.
Los suicidios son tres veces más frecuentes entre los hombres
Evolución de la tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes en España por géneros
En 2021, 4.003 personas murieron por suicidio: 2.982 hombres y 1.021 mujeres. Los datos indican que hay 12,8 suicidios por cada 100.000 hombres y 4,2 por cada 100.000 mujeres. Desde 2019, los suicidios han aumentado, tanto en hombres como en mujeres, aunque la proporción y la diferencia entre sexos sigue siendo parecida. Aunque la extrema derecha ha utilizado estos datos como arma arrojadiza contra el feminismo, lo cierto es que el análisis de expertos concluye justo lo contrario: son precisamente los mandatos patriarcales los que influyen negativamente en la salud de los hombres (y también de las mujeres) y los que se suman como factor de riesgo del suicidio masculino.
La psicóloga experta en trastorno mental grave y especialista en suicidio Paula G. Valverde Fonseca subraya que el del suicidio es un fenómeno multifactorial en el que influyen muchas variables, desde factores genéticos a sociales y económicos: la existencia de traumas, discriminaciones, antecedentes familiares, trastornos mentales, dolor crónico, consumo de sustancias, situación financiera, abusos, existencia o no de red de apoyo…
Los datos e investigaciones, agrega la experta, apuntan en una doble dirección: “Los hombres fallecen más por suicidio, pero las mujeres lo intentan mucho más. Así que los hombres cometen intentos letales con más frecuencia que las mujeres”. Ese hecho, que las mujeres registran más intentos de suicidio, lo constatan diferentes estudios internacionales.
¿Cómo es posible, entonces, que los hombres mueran más por suicidio? Una explicación tiene que ver con los métodos: los hombres eligen formas más letales. “Son más eficaces a la hora de tomar la decisión. Existe una cuestión de género tanto en la eficacia como en los métodos elegidos: son métodos más letales, además, el haber meditado el plan hace más difícil el rescate. A veces, o el método falla o la persona es rescatada a tiempo y digamos que los hombres tienen eso más en cuenta, que no falle el método y que no les rescaten a tiempo”, apunta Valverde Fonseca. La autora del libro Prevenir el suicidio: una guía para ayudarte a ayudar (Almuzara) prefiere no especificar las diferentes metodologías utilizadas pero asegura que las formas elegidas por los hombres suelen implicar niveles más elevados de violencia.
El antropólogo mexicano Benno de Keijzer, especialista en salud y género, insiste en que las mujeres utilizan medios “no necesariamente letales”. Si bien cualquier suicidio puede ser considerado como una llamada de socorro, De Keijzer cree que esta diferencia puede indicar que en muchas mujeres el intento es más “una petición desesperada de ayuda”, mientras que los hombres “ni siquiera piden ayuda” y ejecutan con más violencia una decisión aun más meditada.
Las tasas de suicidio son más elevadas en los países bálticos
Tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes, entre hombres y mujeres, en cada país. Datos de 2017. No hay datos para los países en gris
La tormenta perfecta El psicólogo de Masculinidades Beta Iñaki Lajud considera que, en el caso de los hombres, hay una mezcla de factores, algunos muy relacionados con la masculinidad tradicional, que terminan formando una “tormenta perfecta”. “Muchos hombres tienen intenciones suicidas en algún momento de sus vidas, durante periodos malos, pero luego no siempre llevan a cabo ese pensamiento, ni siquiera hay un intento. Pero ahí subyace una muy mala gestión emocional. Los hombres identificamos muy mal las emociones, no las detectamos, no las sabemos manejar… eso hace que haya estados que no identifiquemos como un problema”, asegura.
“Además –prosigue Lajud– tenemos la idea de que podemos solos. Para los hombres, pedir ayuda es un símbolo de debilidad, mostrar cómo nos sentimos es ponernos en un lugar de vulnerabilidad. Y para la masculinidad tradicional, la vulnerabilidad es debilidad”, apunta.
Según el estudio del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD ‘La caja de la masculinidad’, “el tipo de posicionamiento frente a la masculinidad tiene un claro impacto sobre la salud mental”. El informe recoge que el 51,2% de las mujeres de entre 15 y 29 años afirma haber experimentado ideas suicidas alguna vez o con frecuencia, frente al 34,3% de los hombres de la misma edad.
También son más mujeres que hombres las que afirman haber sufrido algún tipo de problema psicológico o psiquiátrico en el último año. Sin embargo, el estudio muestra cómo, entre los hombres, el malestar psicológico y las ideas suicidas se incrementan en aquellos que se sitúan dentro de “la caja de la masculinidad”, esto es, dentro de los valores tradicionales que se le asocian. El porcentaje es mucho menor en aquellos que se sitúan más lejos de ese estereotipo.
Paula G. Valverde Fonseca constata que “la cuestión cultural” marca importantes diferencias: “Las mujeres estamos más acostumbradas a apoyarnos y comunicarnos para buscar soluciones mientras que parece que los hombres tienen que ser autosuficientes, desatendiendo incluso el sufrimiento psicológico. Para nosotras es más habitual buscar una solución en comunidad, en nuestra red de apoyo, o buscarla fuera, en psicología, psiquiatría, terapia ocupacional… Esta búsqueda de apoyo no se da tanto en los hombres, en buena parte por miedo a lo que van a pensar los demás”. Curiosamente, apunta la experta, las mujeres llegan en menor medida a los recursos de salud mental, como centros de día o de rehabilitación. Es decir, las mujeres buscan más ayuda, formal o informal, pero son derivadas en menor medida a determinados dispositivos.
“Por un lado, en los hombres influye la presión de que tienes que volver a ser productivo, recuperarte, seguir. Y, sin embargo, parece que las mujeres, socializadas para ser cuidadoras, no necesitan esa ayuda mientras sigan ‘sirviendo’ para cuidar a sus familias y mantener el hogar. Todo eso es un factor para la cronificación del sufrimiento de las mujeres, porque no están viendo sus necesidades atendidas, y un factor de riesgo para los hombres porque la urgencia para que vuelvan a ser productivos puede llegar a desatender la situación de vulnerabilidad en la que están”, explica la psicóloga. Esos estereotipos, apunta, influyen en quienes experimentan una situación de sufrimiento pero también en los profesionales que deciden a quién derivar a un recurso.
Los hombres se suicidan más en todo el mundo
Tasas de mortalidad por suicidio, por cada 100.000 habitantes, ajustados por grupos de edad. Se agrupan los países según su renta. Datos de 2017 o el último año anterior disponible
Más allá de quién llega a esos centros, la psicóloga pone en cuarentena el enfoque que muchas veces tienen los tratamientos y las intervenciones con personas que sufren. “A menudo se trabaja desde la funcionalidad, desde la recuperación de las funciones que te van a hacer útil para la sociedad, desde la vuelta al trabajo, pero no tanto desde la atención a las necesidades emocionales. La urgencia puede evitar que se trabajen herramientas de comprensión y comunicación, de acercamiento y proceso de las emociones, algo que seguramente muchos hombres necesiten. Es atender a la punta del iceberg”. Y atender solo la punta del iceberg puede empeorar o cronificar determinados estados mentales.
Amigos, pero no para hablar de sí mismos La brecha de género en el suicidio se agranda con la edad. A partir de los 70 años, el impacto crece muy significativamente entre los hombres, y no así entre las mujeres. Entre los 80 y los 89 años, la tasa de suicidios es del 34,3 por cada 100.000 en los hombres y del 7,1 en las mujeres. Este aumento tan significativo de la diferencia podría estar relacionado con la red social con la que cada persona cuenta.
Las diferencias por género en los suicidios se acentúan con la edad
Tasa de suicidios por cada 100.000 habitantes en España, por géneros y grupos de edad, en 2020:
El antropólogo Benno de Keijzer habla de “la caída del sistema” que tiene lugar para muchos hombres en la tercera edad. “El hombre jubilado se queda sin su lugar-identidad, muy centrada en lo laboral, y se queda sin proyecto porque no lo ha construido o preparado. Muchos regresan a casa a tiempo completo sin involucrarse en lo doméstico o en la crianza, como sí lo hacen las mujeres, jubiladas o no. También las mujeres logran construir más vínculos emocionales significativos y diversos que los hombres”, explica a elDiario.es. Los datos de suicidio , dice, muestran el impacto que llegan a tener “los mandatos de la masculinidad tradicional” para muchos hombres: “Ese tener que ser los fuertes, no poder pedir ayuda, no reconocer la vulnerabilidad, tener un concepto equivocado de autosuficiencia”.
El factor social es también una de las claves que menciona el psicólogo Iñaki Lajud: “Un gran mandato de la masculinidad es no hablar de nuestras emociones, es ser frío, la independencia. Eso nos da estatus”. Un hombre puede tener muchas amistades, pero ¿qué tipo de amistades? Contar con una red robusta tiene más que ver con la calidad que con la cantidad de relaciones.
“Puedes quedar para ver el fútbol o jugar al pádel y te vas luego a casa y no has hablado de ti o no sabes bien cómo está tu colega. Nosotros nos vinculamos más a través de las acciones y las mujeres a través de las palabras y de crear intimidad. Una mujer queda con sus amigas y hablan o incluso quedan para hablar, nosotros siempre tenemos una actividad por medio y en los silencios los temas que se suelen tratar son la política, los deportes, la tecnología, la música… pero no hablamos de nosotros mismos, de nuestros miedos, preocupación sentimientos”, afirma el psicólogo. Las conversaciones masculinas giran en torno al afuera y el interior se vuelve así un terreno menos explorado y, desde luego, mucho más difícil de compartir con los otros.
Cuando existe un sufrimiento o alguna patología, “el mandato de no pedir ayuda hace que vayamos cayendo en una espiral cada vez más compleja y sin salida, que incluye no buscar atención psicológica”, añade Benno de Keijzer. Iñaki Lajud subraya la importancia de la red social, “de tener a diferentes personas de diferentes ámbitos y momentos de la vida que nos puedan proporcionar cariño, escucha, alternativas.”. “Con compartir el dolor y pedir ayuda y dejar que nos ayuden se solucionarían muchas cosas”, agrega el psicólogo, que habla de la importancia de contar con una red que permita contrastar los malos pensamientos que pueden llegar a tenerse.
Paula G. Valverde Fonseca habla de otra de las diferencias de género que existen y que tiene que ver con las metodologías del suicidio: “Las mujeres pueden ser hasta cuidadosas, piensan en quién las va a descubrir, que no quieren molestar a nadie.. hasta en ese momento están cuidando. Los hombres sienten que tienen que hacerlo y lo hacen sin importar tanto esas circunstancias y eso tiene mucho que ver con la socialización de género”.
En cualquier caso, la experta recuerda que apenas se registran como suicidios una pequeña parte de los que en realidad lo son. Algunos accidentes o abandono de tratamientos también podrían responder a esa lógica, pero no se reconocen como tales en la estadística. Y eso, aventura, podría cambiar algunas de las cifras que conocemos.
L’estudi suggereix que els canvis preparen la mare per a la relació amb el nadó (iStock)
L’embaràs comporta canvis en el cervell de la futura mare que poden tenir un paper per afavorir la relació que tindrà amb el nadó. Així ho mostra una recerca feta als Països Baixos, amb resultats que concorden amb una altra que es va fer a Catalunya fa sis anys.
El nou estudi l’ha encapçalat Elseline Hoekzema, de les universitats d’Amsterdam i de Leiden, i que dirigeix el seu propi laboratori, Hoekzema lab, sobre embaràs i cervell. La recerca s’ha publicat a Nature Communications.
A l’estudi hi han participat 44 dones que volien quedar embarassades per primer cop i 40 dones que havien estat mares recentment o que no tenien fills però que no tenien intenció de quedar en estat a curt termini. Aquestes formaven el grup control.
La recerca s’ha fet amb imatges del cervell durant l’embaràs i després del part, però també amb anàlisis de diferents metabòlits. Amb les imatges s’ha observat que disminueix el volum de matèria grisa, sobretot a l’anomenada xarxa per defecte (Default Mode Network o DMN en anglès).
Aquesta xarxa s’activa en moments de passivitat o repòs i quan es fan tasques que requereixen recordar esdeveniments passats o preveure fets futurs. També té un paper clau en la diferenciació entre un mateix i els altres.
Com que està relacionada amb la percepció d’un mateix, les autores suggereixen que aquesta modificació en el cervell prepara la dona per a l’arribada del nadó i per als lligams entre mare i fill posteriors al part. D’aquesta manera, la disminució de matèria grisa no significaria una pèrdua, sinó una reestructuració del cervell per a la nova etapa.
Si bé aquests canvis es mantenen almenys durant dos anys després del part, també es detecta una certa recuperació del volum. Això es produeix sobretot a la zona del cervell anomenada hipocamp, que té un paper important en la consolidació de la memòria a curt i a llarg termini.
A més, l’equip ha vist que com més es prolonga l’alletament, més temps es mantenen aquests canvis abans de revertir-se.
Les modificacions en el cervell, tal com van comprovar els investigadors, es corresponien als nivells de certes hormones, sobretot amb els d’estradiol durant el tercer trimestre. En canvi, no hi influïen ni l’estrès ni la manca de son.
Precedent a Catalunya el 2016 Aquests resultats confirmen els obtinguts en un estudi anterior, encapçalat també per la doctora Hoekzema però fet a Catalunya. Hi van participar, entre altres, Òscar Vilarroya, investigador de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) i de l’Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IMIM). Es va publicar a Nature Neuroscience al desembre del 2016.
En aquell estudi, pioner en l’anàlisi de la relació entre embaràs i cervell, hi van participar 25 dones que no havien tingut fills, a les quals es va fer el seguiment des d’abans de l’embaràs fins uns mesos després del part.
També es van fer estudis amb la mateixa periodicitat a 19 homes que havien estat pares per primer cop, a 17 homes sense fills i a 20 dones sense descendència i que no pretenien quedar embarassades a curt termini.
Els resultats indicaven disminució de la matèria grisa en les dones que quedaven embarassades per primer cop, però no en els altres grups.
Noves imatges del cervell preses dos anys després a 11 de les 25 mares –les que no havien tornat a quedar embarassades en aquest període- mostraven que es mantenia un volum inferior de matèria grisa, tret de l’hipocamp, que s’havia recuperat en la major part.
Els canvis eren tan evidents que un algoritme podia preveure, amb un 100% d’encerts, si l’escàner cerebral corresponia o no a una de les dones que havien quedat embarassades.
El doctor Vilarroya comenta al 324.cat que el punt més destaca del nou estudi és que confirma els resultats de l’anterior. A més, el fet que s’hagin obtingut en dos grups en països diferents també permet suposar que els canvis són universals. També explica els efectes sobre la memòria:
“Vam comprovar que en la memòria a curt termini no hi havia diferències degudes a l’embaràs o a ser mare. Però si la mare detecta més distraccions o oblits probablement es deu al fet que té moltes més coses a considerar i això facilita alguns oblits momentanis.”
Pel que fa als pares, un estudi publicat aquest setembre a Cerebral Cortex, liderat per Magdalena Martínez-García, de l’Institut d’Investigació Sanitària Gregorio Marañón de Madrid (IISGM) i en què ha participat també Òscar Vilarroya, sí que detectava canvis en el cervell de pares primerencs. Els pares eren els mateixos que l’estudi del 2016. Però el doctor Vilarroya comenta que els canvis són molt menors que els vistos en les dones:
“A més, són “intrasubjecte”, és a dir, comparant abans i després de l’embaràs en cada subjecte, i no apareixen quan es comparen entre el grup d’homes amb descendència i el d’homes sense fills.”
A Catalunya està en marxa l’estudi BeMother, que duen a terme investigadors de la UAB, l’IMIM i l’IISGM.
L’estudi es troba en la fase final de reclutament, que està previst que acabi a finals d’aquest any. Hi participen parelles, sobretot de sexes diferents però també algunes de formades per dues dones, i s’estudia la futura mare abans i durant l’embaràs i fins a 15 mesos després del part.
L’estudi vol ser aprofundit i no es basarà només en imatges del cervell sinó també en anàlisi de metabòlits i la relació amb processos fisiològics –el que s’anomena metabolòmica. Els resultats indicaran no només els canvis en el cervell sinó també en els nivells de diversos compostos i amb anàlisis psicològiques per comprovar com afecta tot plegat el vincle entre la mare i el nadó.