Álex Navajas, entrevistador de CreoTV, señala la paradoja: vivimos en la época en que más libros, vídeos y cursos hablan sobre educar a los niños, y a la vez, es la época en la que los padres y educadores se sienten más perdidos.
Le responde Gregorio Luri, maestro, doctor en Filosofía, influyente en el debate educativo por su claridad, firmeza y la treintena de libros sobre educación que ha escrito, siempre con éxito de ventas.
Crisis social y crisis educativa
“La educación es el escaparate más claro de una sociedad, amplifica aquello que en la sociedad se da en sordina”, comenta Luri.
Lamenta que hoy mucha gente no busca ni piensa sobre “lo bueno” y se interesa sólo por “lo nuevo”.
Muchos buscan “innovaciones disruptivas”, algo que, dice, “puede funcionar bien con máquinas, con cámaras fotográficas, pero en el ser humano eso lleva implícito que ya no nos importa lo que hicieron nuestros abuelos, nuestros antepasados… Eso es como suponer que por escribir después de Proust -por decir un gran escritor- eres mejor escritor que Proust. ¿De verdad somos mejores escritores que Lope o mejores filósofos que Platón?”
En la educación, y en la sociedad, el amor tiene un papel clave. “El amor no es ciego, es una de las fuerzas más clarividentes. ¡Hay cosas que sólo las ves si estás enamorado!”, señala. Y para el cristiano es más importante, afirma, recordando las palabras de 1 Juan 4,16: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene“.
El cristianismo, serie frente a las trivialidades
“Hoy, la única impugnación seria a las trivialidades del presente está en manos del cristianismo. Otra cosa es que quiera asumirlo”, proclama el veterano educador, que dice que su “mayor título” es ser maestro de escuela.
Álex Navajas destaca una frase que encuentra en el libro: “Hace tiempo que la madre ha salido de casa pero el padre aún no ha entrado”.
“Es la primera generación de niños con rodillas impolutas: se han quedado sin espacio para hacer trastadas”, constata Luri.
Otra novedad en nuestra época -él mismo señala que es cruda pero debe decirse- es que “un niño es ese ser cuyos padres no han querido abortar”.
Nacido en familia campesina, huérfano de padre desde los 15 años, Luri jugó mucho en la calle y el campo, en la rivera del Ebro, con la naturaleza y otros niños. Hoy mira a sus nietos y se plantea: “un niño que no ha corrido el riesgo de romperse algo, ¿ha tenido infancia?”
Admite que en el mundo hay riesgos, pero ¿es absurdo que un niño perdido pida ayuda a desconocidos? “La inmensa mayoría de los desconocidos en realidad ayudarán al niño”, afirma, contra los miedos excesivos.
“El lugar más seguro para un barco es el puerto, pero no está creado para eso, sino para salir al mar y enfrentar sus inclemencias… y nuestros hijos también”, añade.
Padres dañados por la hiperresponsabilidad
Piensa que “los padres sienten una hiperresponsabilidad que nos les deja desarrollar una paternidad tranquila”.
Y, con todo, la familia es una institución fuerte, que ha resistido todo tipo de embates durante la historia.
“La familia normalica es aquella capaz de gestionar sus neurosis cotidianas sin demasiadas estridencias“, señala. “El otro tipo de familia es la que cree que se solucionan los problemas a gritos”.
“Los manuales de psiquiatría americanos han quitado el narcisismo como patología porque cuando algo se hace tan mayoritario ya no lo puedes considerar patología”, comenta Luri.
“Con frecuencia los padres modernos usan a sus hijos para mostrar a los demás su ‘genialidad reproductora'”, advierte. “El adulto es el que debería aportar el sentido común… y eso cansa“.
“Los niños necesitan normas claras aunque solo sea para que sepan a qué atenerse. Las familias tristes son aquellas que tienen esos hijos rebeldes sin causa que están de mal humor permanentemente sin nada contra lo que rebelarse“, dice de las familias sin normas.
“La felicidad del ser humano, siempre precaria, porque no podemos controlar el futuro, ha de gestionar esa fragilidad, requiere codos y te la tienes que ganar”, detalla.
Lo humano, insiste, es poder pararse a reflexionar en vez de seguir ciegamente un impulso o deseo.
Escribir con lenguaje claro y ayudar a entender
Luri explica que empezó escribiendo libros “con muchas notas a pie de página”. Después, hacia los 55 años, cambió el enfoque.
Un problema de salud física le llevó a una profunda depresión. Le llamó el editor y periodista Josep Maria Espinàs, fallecido en febrero de 2023. “Quiero que me hagas un libro, lo tienes en la cabeza y no lo sabes, quedamos a comer y te cuento tu libro”, le dijo con desparpajo. Espinás también le planteó: “¿Por qué citas a gente? Si tienes algo que decir, dilo, que la gente lea lo que dices tú”. Así surgió el libro La escuela contra el mundo, de gran éxito y superó la depresión.
Navajas le cita una frase de su libro: “Descubro que pienso escribiendo y escribo pensando”. “Eso es de San Agustín”, señala Luri. “No hay un pensamiento crítico serio sin un desarrollo de la lecto-escritura, sobre todo de la escritura”.
Occidente es el diálogo crítico con sus grandes libros
“Occidente es el diálogo con sus grandes libros. Occidente es la única cultura que ha sometido a crítica a todos sus grandes libros, incluso la Biblia, hemos sometido todo a la crítica. ¡Eso es propio del cristianismo! El Logos es Dios, y el cristianismo ha creado así la teología”.
En una entrevista en la contra de La Vanguardiadijo ser “un pagano que creía en Jesús“: se refería a que era un cristiano enamorado de Platón, Sócrates y los grandes nombres greco-romanos que admira y revisita siempre. “A la hora de la verdad, lo que dice San Juan en su prólogo, es que la prueba de que estás en el Logos es que amas a tu hermano”. También Platón decía que el filólogo (el que ama al Logos) ha de ser filántropo (amar al hombre), cita.
Su experiencia y convicción es que igual que muchos vivieron un Viernes Santo, antes de llegar a una Resurrección, muchas personas han de vivir la experiencia del nihilismo antes de poder ser cristianos.
También dice que ayuda mucho conocer buenos cristianos. Él se admira, por ejemplo, de los monjes de Hornachuelos con los que ha pasado unos días. “¡Eso es contracultura, eso sí es la alternativa más radical al capitalismo!”
“Decidí compensar mi mediocridad como cristiano colaborando con cualquier grupo de cristianos que me llame. Y no me preocupa su etiqueta, eso es un asunto de ellos con el Jefe”, explica Luri. También le admira la “minuciosidad” y “el sentido de la liturgia como una disciplina del alma” en el ritual cristiano.
El diálogo finaliza con ganas de seguir hablando, y con Álex Navajas, el entrevistador, recomendando los libros de espiritualidad del dominico Chus Villarroel, fallecido hace unos meses.
Vea aquí la entrevista a Gregorio Luri sobre educación, nuestra sociedad y la aportación del cristianismo:
Mary Eberstadt es una estudiosa y ensayista del Faith and Reason Institute de Washington (https://frinstitute.org) que hace diez años realizó una investigación en profundidad acerca de la encíclica “Humanae Vitae” de Pablo VI. Es probablemente una de las autoras que más ha investigado sobre la revolución sexual en Occidente y cómo este cambio cultural ha generado hedonismo, egoísmo, consumismo y en general ha dañado a hombres, mujeres y niños. Estar casada con un demógrafo, Nicholas Eberstadt, sin duda le ha ayudado a profundizar en las cifras que lo demuestran.
-¿Por qué piensa que Humanae Vitae fue un documento profético?
-Las predicciones de la Humanae Vitae fueron vindicadas como pocas otras: en formas que su autor posiblemente no había previsto, con datos que no existían cuando se redactó el documento, y por investigadores que no tenían ningún interés en sus enseñanzas. Consideremos tres de las predicciones específicas de la encíclica respecto de cómo se vería el mundo si se difundía la anticoncepción.
»Una era la del “rebajamiento general de las normas morales”. Cincuenta años después la pornografía está en todas partes, así como el divorcio, la cohabitación, el aborto y los hogares sin padre.
»Segunda, la encíclica predecía que los hombres iban a respetar menos a las mujeres. Medio siglo después, Estados Unidos y otras sociedades están convulsionadas por escándalos sexuales que implican a hombres prominentes acusados de acoso o cosas peores, y todo porque dieron por sentada la disponibilidad sexual de las mujeres. ¿Qué es el movimiento #MeToo sino la prueba de que la anticoncepción estimuló a los hombres depredadores, y los alentó a ver a las mujeres como objetos?
»Tercera, la Humanae Vitae también advirtió del “peligro de que este poder (la anticoncepción) quedara en las manos de autoridades públicas“. Es exactamente lo que sucedió en China con su bárbara política del “hijo único” que se extendió entre 1979 y 2016, repleta de abortos forzados y esterilizaciones involuntarias.
»Otros ejemplos incluyen a la India con el uso coercitivo de anticonceptivos en 1976 y 1977, y la práctica del gobierno indonesio en los 70 y 80 de aplicaciones estatales de DIU e implantes subcutáneos. En síntesis, puede que Humanae Vitae sea uno de los documentos más ridiculizados de la historia moderna. Pero con cada año que pasa los datos empíricos muestran que es también uno de los más proféticos.
-Humanae Vitae salió durante la “revolución sexual”. ¿Cómo resumiría hoy el impacto en la sociedad que tuvo ese cambio en las costumbres sexuales?
-Después de la revolución sexual, muchas personas alegaron que el sexo es simplemente un acto “privado” entre individuos. Pero se equivocaban. Ahora sabemos que los actos privados, tomados en forma acumulativa, tuvieron enormes efectos públicos. Podemos nombrar algunos. El sexo fuera del matrimonio, por caso, terminó expandiendo el estado benefactor, ya que el gobierno hizo de “superpadre” en ayuda de los hogares sin progenitor. La explosión de la actividad sexual también fue acompañada por niveles de divorcio, cohabitación y aborto nunca vistos antes en la historia. Las enfermedades de transmisión sexual se dispararon. Cincuenta años de ciencias sociales demostraron que los hogares sin padre aumentan en los hijos los riesgos de fracaso escolar, problemas emocionales y otras falencias.
Españolas en “edad fértil”, según el INE; cada vez son menos; las de 40 son casi el doble que las de 20
-Usted menciona también el drama de la vejez en soledad.
-Hoy, en los países desarrollados, una de los temas más extendidos y acuciantes para los investigadores es la situación de los ancianos que no tienen a nadie que los cuide o los quiera, una tragedia provocada por las familias reducidas o fragmentadas tras la “revolución”. Si googleamos “estudios sobre la soledad” aparecerán datos de esta tragedia en todos los países supuestamente avanzados del mundo: Francia, Alemania, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Australia, Portugal y más. Muchos científicos sociales consideran ya que el fenómeno es una “epidemia”.
»Hace unos meses, por caso, el New York Times publicó una noticia desgarradora sobre lo que causa en Japón la escasez o inexistencia de niños: “4.000 muertes en soledad por semana…Cada año, algunos (de los ancianos de Japón) mueren sin que nadie lo sepa, hasta que los descubren los vecinos por el olor”. Esto es verdad en muchos países y es cada vez más visible y desagradable. El propio Papa Francisco dijo en una entrevista con La Repubblica en 2013 que la “soledad de los viejos” es uno de los peores “males” del mundo de hoy. Tiene razón.
» Resulta crítico preguntarse qué nos dice esta explosión de la soledad sobre la pastilla y sus costos. A cincuenta años de haber abrazado la revolución sexual -y debido a ese abrazo- la atomización y la fuerte disminución del contacto humano se esparcen por el planeta. De nuevo, lo que algunos llaman actos “privados” están transformando para peor las sociedades y las familias de todo el mundo.
-A comienzos de los años 60 se decía que los anticonceptivos iban a impedir el aborto, pero eso no fue así. En realidad, fue al revés. ¿Cómo se explica esa aparente paradoja?
-Si dejamos de lado las intenciones individuales y sólo evaluamos los datos incontrovertibles, es transparentemente claro que el aumento en el uso de anticonceptivos también aumentó el aborto. No es una afirmación teológica o ideológica. Es la expresión de un dato, que se basa en argumentos acumulados por la ciencia social secular. Consideremos tres pruebas diferentes de la afirmación. Hace cincuenta años, cuando se extendió la anticoncepción, la gente la defendía precisamente porque pensaban que iba a tornar obsoleto el aborto. Razonaban que el control de la natalidad confiable impediría los abortos. Pero las estadísticas desde los 60 indican que esa lógica estaba errada.
» Economistas y otros científicos sociales mostraron que, lejos de impedir los abortos y los embarazos no deseados, los efectos de la anticoncepción fueron en el otro sentido: las tasas de uso de anticonceptivos, de aborto y de nacimientos fuera del matrimonio explotaron simultáneamente. Hace 22 años los economistas George A. Akerlof, Janet. L. Yellen y Michael L. Katz hicieron en el Quarterly Journal of Economics un análisis secular de esas conexiones imprevistas. Su argumento es que la anticoncepción llevó a más embarazos y más abortos porque erosionó la idea de que los hombres tienen una responsabilidad pareja en los embarazos.
» En el nuevo orden posterior a la pastilla, el embarazo se convirtió en responsabilidad de la mujer, y si el control de la natalidad fallaba, no era problema del hombre. Otro economista, Timothy Reichert, presentó hace diez años en la publicación First Things un análisis econométrico vinculado al mismo enigma. Allí sostuvo que la revolución sexual había terminado en una redistribución masiva de riqueza y poder de las mujeres y los niños hacia los hombres. Sus datos indicaban que las técnicas anticonceptivas aumentan la demanda de abortos.
-¿Hubo también consecuencias legales de esta transformación?
-En Estados Unidos y otros lugares, el razonamiento legal que justifica la libertad en la anticoncepción se ha usado para justificar la libertad de abortar. Michael Pakaluk, de la Universidad Católica, señaló recientemente que “en cuanto jurisprudencia, el fruto de la anticoncepción es el aborto”. La historia también conecta esos puntos causales entre anticoncepción y aborto. Las campañas para liberalizar las leyes de aborto no empezaron en el mundo hasta el primer tercio del siglo XX, cuando entraron en circulación dispositivos de control de la natalidad. Los estados de la Unión no comenzaron a liberalizar las leyes de aborto sino a partir de la autorización federal de la pastilla anticonceptiva en 1960. El fallo Roe v. Wade se dio después de la pastilla, no antes. Lo mismo es cierto en otros países.
» En cuanto a datos históricos, el uso masivo de anticonceptivos ha dado lugar a la demanda de más abortos. Las sociedades que aceptan la anticoncepción masiva eventualmente también aceptan el aborto. Irlanda y la Argentina son los ejemplos más recientes de esa tendencia. Humanae Vitae no predijo que la anticoncepción iba a incrementar el aborto. Pero la historia muestra esa conexión país tras país.
-En este contexto, ¿es posible que se revierta la “revolución sexual”?
-Sin dudas es posible que, en tanto más y más personas afrontan las evidencias de lo que le está haciendo la “revolución” a la humanidad, algunos determinen que no quieren formar parte de ella. Es un hecho interesante que en la actualidad en Estados Unidos, los jóvenes son significativamente menos favorables al aborto que sus padres de mediana edad. ¿Por qué sucedió eso? Por la ciencia, porque el ecógrafo captó de manera permanente la humanidad del nonato.
» Muchos veinteañeros o treintañeros han visto a hermanitos o hermanitas en ecografías. Hoy es común que las mujeres jóvenes tengan fotos de alta calidad de sus bebés nonatos y las enmarquen y las exhiban en sus casas. A esa gente es imposible decirles que el embarazo es sólo “una masa de células” como creían los más viejos partidarios del aborto. La ecografía destruyó esa mentira. Así que ahí tenemos un ejemplo de cómo un aspecto de la revolución está siendo revertido por la ciencia misma.
» Es trágico que países como Irlanda o la Argentina adopten el aborto justo cuando la ciencia más avanzada sobre el desarrollo fetal está cambiando mentes y corazones en otras partes del mundo. Pero las pruebas son las pruebas. Llegado el caso, cambian el modo en que la gente ve a sus sociedades, y las pruebas sobre el daño general de la revolución sexual podrían hacer lo mismo algún día, incluso en la Argentina.
El 16 de noviembre entró en vigor el Real Decreto que de ahora en adelante regulará la evaluación y la promoción en Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional en España, de acuerdo con la última ley orgánica de educación (LOMLOE o “ley Celaá”). Dos asuntos han provocado polémica: la eliminación de los exámenes extraordinarios de junio o septiembre, y los cambios en los criterios sobre la repetición de curso y la obtención del título de la ESO.
Ambas decisiones podían preverse atendiendo al texto de la LOMLOE y, también, a algunas declaraciones de la anterior ministra de Educación, Isabel Celaá, especialmente desde que la pandemia alteró el normal desarrollo de las clases: por ejemplo, cuando animó a los profesores a dejar la repetición para casos “muy excepcionales”, a dar más importancia “a lo formativo que a lo académico” y a evaluar de forma que nadie “saliera perjudicado”. De igual forma, algunas intervenciones recientes de Pilar Alegría, la actual titular de la cartera, hacían presagiar el “espíritu” del texto recién publicado, que para algunos continua en la línea buenista marcada por su predecesora.
Este espíritu se expresa más en el preámbulo que en el propio articulado y se puede resumir en una frase del primer párrafo que afirma que la intención del nuevo decreto es “aumentar las posibilidades educativas y formativas de toda la población”.
A juzgar por lo que se estipula más adelante, este objetivo pasa por rebajar la altura de los muros que muchos estudiantes españoles no están siendo capaces de superar, y así reducir las elevadas tasas de repetición, fracaso escolar y abandono temprano que provocan el sonrojo de las autoridades educativas cada vez que se publica un informe internacional. El debate está en si en aras de este deseo se está sacrificando la exigencia, como piensan algunos, o si, como opinan otros, el texto sirve para deshacerse de un rigorismo y un academicismo que entorpecen el fin global de la educación.
Adiós a la “segunda oportunidad”
Tres son los cambios concretos que introduce el nuevo decreto respecto a las anteriores leyes educativas en cuanto a evaluación y promoción: desaparecen los llamados “exámenes de septiembre” (la convocatoria extraordinaria que muchas comunidades autónomas han adelantado a finales de junio), el número de asignaturas suspensas deja de ser un elemento determinante por sí mismo para decidir si un alumno pasa de curso, y se facilita la obtención de los títulos de Secundaria y Bachillerato (podrá obtenerse con una asignatura suspensa).
Suprimir los exámenes extraordinarios implica adoptar la evaluación continua, método directamente relación con el aprendizaje por competencias
Respecto a la eliminación de la convocatoria extraordinaria (salvo en Bachillerato), el texto no da una fundamentación; de hecho, la supresión de estos exámenes no se anuncia directamente, sino que hay que deducirla de una disposición transitoria al final del documento, que dice que “las actas de evaluación de los diferentes cursos de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria se cerrarán al término del período lectivo ordinario”. Fuentes del gobierno y algunas organizaciones de profesores habían manifestado previamente que no tenía sentido pretender que el alumno recuperara en unas semanas o dos meses (según la fecha de la convocatoria extraordinaria) lo que no había aprendido en los nueve anteriores.
Este argumento puede tener su lógica. Pero, a no ser que lo que se pretenda sea esconder los suspensos debajo de la alfombra y mirar para otro lado, la desaparición de los exámenes extraordinarios implica la obligación de adoptar la llamada evaluación continua, recomendada ya por las anteriores leyes educativas.
El galimatías de la evaluación continua
El problema es que se trata de un término un tanto vago. Si se trata de no valorar únicamente los exámenes, ya la Ley General de Educación de 1970 señalaba que en el proceso educativo “se evitará la subordinación del mismo al éxito en los exámenes”. De hecho, no creo que haya profesor de colegio o instituto que no tenga en cuenta la actitud y el esfuerzo de los estudiantes en la nota. Sin embargo, los teóricos de la evaluación continua no consideran que esto sea suficiente. Tampoco basta con aumentar el número de pruebas para que los alumnos no se jueguen su suerte en un solo examen. Eso –señalan tales teóricos– solo llevaría a multiplicar un tipo de evaluación “sumativa”, opuesta a la ideal evaluación formativa, que sería la continua.
Entonces, ¿qué implica esta evaluación? Además de lo anterior, se trataría de organizar el currículo de cada asignatura como una gradación de competencias –no conocimientos, propiamente–, de forma que cada avance se construya sobre el anterior y, por tanto, no sea necesaria una prueba final sobre todo el curso, puesto que aprobar el último examen ya indicaría la adquisición de las destrezas necesarias. Por otra parte, las evaluaciones intermedias tendrían un carácter formativo: además de asegurar que el estudiante ha completado tal o cual competencia, servirían para examinar el propio proceso de aprendizaje y la metodología empleada, con lo que el profesor iría recalibrando la enseñanza según los datos obtenidos y ajustándola al estadio de aprendizaje de cada alumno.
Así pues, el concepto de formación continua está directamente relacionado con el de aprendizaje por competencias (saber hacer, más que saber un contenido) y con la personalización de la enseñanza. Lo último es una aspiración fantástica sobre el papel, pero, tanto si se evalúan conocimientos como destrezas, al final habrá que exigir a todos los estudiantes un mínimo común, con lo que la personalización queda reducida a los diferentes procesos para llegar a una misma meta. Ahora bien, en la realidad del aula no es sencillo –quizás, tampoco aconsejable– impartir clase según 20 o 30 ritmos distintos.
El enfoque competencial
En cuanto al aprendizaje por competencias, lo cierto es que con frecuencia se concibe como opuesto a la transmisión de unos conocimientos teóricos: el famoso tópico de “¿Para qué aprender algo si lo puedo buscar en Wikipedia?”. Pero detrás de esta frase hay dos errores: ni aprender unos contenidos implica memorizarlos palabra por palabra, ni todas las asignaturas pueden diseñarse como un plano inclinado de destrezas. Quizás esto funciona bien en Matemáticas o idiomas, pero no tanto en Biología, Historia o Literatura.
Por otra parte, detrás del enfoque competencial a veces late una concepción puramente instrumental y cortoplacista del saber, típica de la llamada “pedagogía progresista” que, pese a su nombre, adopta posturas típicamente pragmáticas y mercantilistas: el conocimiento no vale por sí mismo, sino por lo que permite hacer o los puestos de trabajo para los que faculta.
Confianza teórica, desconfianza real
Aparte de la evaluación continua y las competencias, el otro leitmotiv del nuevo decreto es la confianza en el claustro de profesores para que decidan, de forma colegiada, si un alumno debe pasar de curso o no, más allá del número de asignaturas suspensas. Tampoco esto es algo completamente nuevo. Ya las anteriores leyes establecían que, en Primaria, ha de ser el conjunto de docentes quien valore el rendimiento global del alumno. En Secundaria sí se permitía que cada profesor aplicara sus propios criterios en su asignatura. Esto también se admite ahora, aunque se señala que el estándar básico han de ser las famosas competencias y objetivos de cada etapa.
El decreto ordena medidas de refuerzo para los alumnos que se quedan atrás, pero sin contratar más profesores ni pagar más a los que ya ejercen
En cualquier caso, esa teórica confianza en “el profesorado” enmascara una desconfianza en el profesor particular, ya que se entiende que este no es capaz de valorar suficientemente el desempeño del estudiante. Por otro lado, el estrecho límite al que se reduce la repetición (solo una vez en Primaria – en 2.º, 4.º y 6.º– y dos como mucho en toda la educación obligatoria) también contradice esa supuesta confianza en los docentes y el objetivo de personalizar el aprendizaje. ¿Y si el conjunto de profesores considera que a un estudiante en concreto le viene bien repetir en 3.º o en 5.º?
Medidas de refuerzo para el que se queda atrás
El aspecto más positivo del texto está en las medidas de refuerzo para ayudar al alumno que se queda atrás, especialmente si ha repetido. Ya se recomendaban en anteriores leyes, pero aquí destaca el énfasis.
No obstante, una vez más esta declaración teórica adolece de problemas prácticos. El primero es que la Disposición adicional única estipula que “la aplicación de las medidas incluidas en este real decreto no podrá suponer incremento de dotaciones ni de retribuciones ni de otros gastos de personal”. Es decir, el texto pide aumentar el apoyo a los estudiantes, pero sin destinar más recursos.
Por otra parte, el afán por ayudar al que no llega al nivel supone, en algunos casos, igualar lo que no es igual. Por ejemplo, con el nuevo decreto, los alumnos de FP Básica, que cursan unos estudios diferentes a los de los otros estudiantes de Secundaria, recibirán ahora al terminar el mismo título. Lo mismo sucederá con los matriculados en Diversificación curricular: al contrario que hasta ahora, no habrá en su título una indicación sobre su diferente –y más asequible– itinerario.
Una vez más, se trata de “aumentar las posibilidades educativas y formativas de toda la población”, pero a costa de confundir lo que de hecho es distinto. Además, si estos programas conducen al mismo título es porque se supone que permiten desarrollar las mismas competencias que el ordinario. Pero, entonces, ¿no sobraría del currículum de este una gran parte de contenido?
Del 22 al 24 de septiembre tuvo lugar en la Universidad de Navarra un Simposio multidisciplinar sobre reconocimiento natural de la fertilidad. La variedad de enfoques y la profundidad de los temas –antropología, afectividad y salud en torno a la sexualidad centrada en la persona– despertaron una enorme esperanza en cuanto al presente y el futuro del amor y la vida humana. Entre los ponentes se encontraba la doctora Regina Cárdenas, médico y promotora de proyectos sociales, que responde a algunas de las preguntas que se suscitaron.
— Sorprende la eclosión de interrogantes que surgen al abordar interdisciplinarmente la reproducción humana. ¿Se acostumbra una ginecóloga a trabajar en las entrañas de la vida?
— La vida es un misterio insondable, más para una persona contemplativa, como yo. Cada vez que veo la secuencia de pares de bases de un genoma, el latido de un embrión de dos milímetros, el primer llanto de un niño… me conmuevo ante la grandeza de lo que es el ser humano.
— La generación del 68 reventó con preguntas y desafíos a los que, quizás, no se había dado una respuesta acorde con la mentalidad contemporánea. ¿Cómo nos impacta este tsunami antropológico y moral?
— Me fascina lo relacionado con aquella revolución porque yo nací en el año 1968. Además, en los últimos años se está produciendo una re-revisión de lo que sucedió. Pienso que no fue una revolución sexual, sino el debut del individualismo aplicado a la sexualidad. En el centro de todo se situó el yo, el placer personal, el propio deseo. Ese giro vino acompañado por la evolución de anticonceptivos hormonales que permitían desligar sexualidad y reproducción.
— El individualismo termina por sumergirnos en una soledad muy dolorosa, más cuando el placer se consuma. ¿Y qué de bueno nos aportó aquella eclosión?
— Las personas sentían que sus vidas estaban regidas por normativas externas, controles al margen de su individualidad. Eso abrió una puerta maravillosa: desde entonces somos más conscientes de nuestra libertad interior. De una ética percibida como imposición extrínseca llegamos a la ley inscrita en el corazón. Es vital abordar estos temas con honestidad, con fundamentación, con el deseo de acompañar y de aprender sin imponer.
— Usted suele utilizar un término que seduce a la razón: “Ecoética”. ¿En qué medida la medicina nos sana para vivir en armonía con nuestra naturaleza?
— La “ecoética” viene usándose en entornos de pensamiento muy distintos. Tenemos sed de re-conectar con lo más profundo de nosotros mismos. Queremos cuidar mejor nuestro cuerpo y nuestro entorno. Y el “todo vale” ha tenido efectos no deseados en ese sentido. Hace falta un universo común que nos salvaguarde desde una ley natural acorde a lo que somos. La esencia de la medicina es sanar la carne sin olvidar el espíritu, respetando profundamente la dignidad de cada persona en su integridad.
— Conforme avanzan los descubrimientos científicos, lamedicina da más esperanza a quienes desean concebir y no pueden. ¿Qué hallazgo le parece más significativo?
— Ante situaciones de esterilidad se van dilucidando muchas causas. Resultan llamativos los últimos avances en microbiota endometrial, o en la genética de las células endometriales y su influencia en los procesos de implantación para que pueda prosperar un embarazo.
— Paradoja: mayor conciencia ecológica. Crecen los feminismos. Pero la anticoncepción aboga por métodos que alteran el cuerpo de la mujer a veces durante años. ¿Y los efectos secundarios?
— El eje hormonal es la esencia transversal de nuestro ser mujeres. Trastocarlo es romper la armonía interna. Las pacientes no reciben información completa sobre lo que están decidiendo tomar. Apenas se publican estudios médicos que alerten sobre los efectos neuropsicológicos de los anticonceptivos hormonales: desde anomalías en el sistema nervioso central, hasta la alteración en vínculos relacionales, pasando por tendencia a depresión, estrés o miedo. Somos una unidad.
“Apenas se publican estudios médicos que alerten sobre los efectos neuropsicológicos de los anticonceptivos hormonales”
— Entonces el deseo de liberar a la mujer acaba por dañarla.
— La mentalidad anticonceptiva se vuelve contra la mujer. Cada vez más me encuentro con un patrón estremecedor: primero se practica el sexo; después se plantea si hay atracción personal. Entristece escuchar a tantas mujeres que por miedo a la soledad o al rechazo viven esclavas: son capaces de arriesgar su salud, renunciar a su afectividad, asumir prácticas que imitan a las películas o a páginas pornográficas y que les generan un profundo rechazo…
Métodos naturales
— Existe una vieja broma que señala que “aquel es hijo de Ogino”, uno de los pioneros en reconocimiento de los ritmos fértiles de la mujer. ¿Qué evidencia científica hay de que son fiables los métodos más avanzados, como el sintotérmico o el propuesto por Creighton?
— Si el conocimiento es bueno y se practican perfectamente, la tasa de éxito es similar a la del preservativo. Pero el preservativo es decisión de un momento. Los métodos naturales conllevan un compromiso de pareja, respeto a un proceso, perseverancia… Este camino requiere una pedagogía de la afectividad y un acompañamiento de personas experimentadas.
— Como ginecóloga, ha asistido a mujeres en Camerún, en Bolivia, se especializó en oncología ginecológica… ¿Cómo se conjuga la explosión de vida de una fecundación con las sombras punzantes de una enfermedad letal?
— Ahora trabajo en uno de los proyectos más apasionantes de mi vida profesional. Se trata de un programa de cuidados paliativos perinatales (“CUN te acompaña”). Mis pacientes son padres que viven un embarazo con una cortísima esperanza de vida. La emoción de la gestión de la vida convive con la certeza de que en el nacimiento va a llegar la muerte. En muchos partos al cortar el cordón umbilical el bebé va a morir. Yo tengo que cortar ese cordón. Me produce una conmoción total. Me habla de que somos criaturas vulnerables pero creadas para ser amadas.
— Esas historias con nombre y apellido estremecen. La vida y la muerte en la misma cuna.
— Acompañando a estas parejas, se hace patente el valor más profundo a la vida, la dignidad absoluta de un hijo. Nos preparamos juntos para acoger y para despedir. Lloramos y festejamos. Vivimos momentos durísimos, pero en los que tanta intimidad compartida crea un vínculo indestructible. Me considero una privilegiada.
Hace años, Regina Cárdenas creó la fundación “Ellas lo bordan”. Su misión es formar en un oficio a mujeres antes explotadas y ahora abocadas a la exclusión social. Esa aventura pide otra entrevista. De momento, oyéndole, me asombra redescubrir las entrañas de la mujer como una ventana que nos asoma a un admirable eco-universo. Su ciencia médica y su experiencia dentro y fuera de la consulta nos hablan de una fecundidad que trasciende a la fertilidad biológica.
Marian Rojas Estapé (Madrid, 1983) es la best seller de la pluma antiinflamatoria, la bata blanca y la sonrisa realista y consciente. Psiquiatra. En el momento más doloroso de su vida escribió Cómo hacer que te pasen cosas buenas(2018), y el viento de la naturalidad y la franqueza de sus páginas, siempre entre la ciencia y la experiencia, cosechó 350.000 ejemplares vendidos y un alto número de hogares reencendidos sin miedo al precio de la luz. Sus páginas trajeron más brillo, también para los ojos de una sociedad con síndrome de burnout que miraba hacia los lados, titubeante, incluso antes de que debutara el coronavirus.
Este año ha vuelto al podio de los libros más vendidos con Encuentra tu persona vitamina: una rebotica para conocernos y sanar la convivencia, y una vacuna de emergencia ante este clima de urgencias de salud mental que se salen de madre en nuestros propios domicilios.
No ha vivido aún su crisis de los 40 y ya ha salvado de muchas asfixias emocionales, angustias existenciales, ahogamientos en piscinas y en vasos de agua, tiros por la culata, encierros al vacío, sorderas de orgullo, miopías individualistas, cobardías crónicas, hiperplasias de inmadurez, esguinces familiares, anorexias de afecto, bulimias de egocentrismo… y suicidios.
El timbre de su consulta está que arde. Las páginas de sus libros viajan en el metro. Mujer de rojo sobre fondo gris-oscuro-casi-negro-mate. Apasionada. Ilusionante. Es un ventilador de divulgación científica, guiños de empatía y motivos contundentes para vivir con la cabeza alta.
Con la mirada puesta en una pandemia que sube y baja por el retrovisor. Con El País y su “España, en terapia” sobre la mesa del café. Muy cerca de las grúas monstruosas que recomponen el nuevo Bernabéu, zumo de oxitocina con vitaminas, andamios, reset, la ola en las gradas y ¡gol!
— Dice The Lancet que los casos de depresión grave han aumentado un 28% en todo el mundo y los diagnósticos de ansiedad, un 26%. Son porcentajes de guerra mundial que nos están hablando a gritos: “Conócete a ti mismo, cuídate, y protege a los demás”.
— No estamos diseñados para vivir en modo alerta. Las cifras son “lógicas” después de este tiempo de pandemia, porque casi nadie sabe enfrentarse de manera sana a la muerte, a la enfermedad, al sufrimiento y a la incertidumbre. Durante el confinamiento repetí muchas veces: “Si no puedes salir fuera, métete dentro”. Estas circunstancias son ocasiones de oro para pararse a pensar y hacerse las grandes preguntas. La pandemia bien gestionada nos ayudará a crecer. De momento, lo que veo en consulta es que la pandemia mal gestionada nos está enfermando.
— Desde el inicio de la pandemia, en España se prescriben el doble de psicofármacos. Pero en Encuentra tu persona vitamina nos habla de que nadie sale del hoyo solo con pastillas.
— Las pastillas pueden ser una grúa necesaria que nos sacan del hoyo y nos colocan de nuevo con los pies sobre la tierra. A partir de ahí, debemos contar con herramientas que nos permitan aprender a vivir sin fármacos. Las pastillas son impermeables que ayudan a no sentir. En los casos de depresión grave o de angustia sirven para paliar esos síntomas ansiosos depresivos, pero debemos prepararnos para seguir adelante sin impermeables. Recomiendo ir contando con recursos propios, poco a poco, para ser capaz de gestionar los problemas de cada día: un bache económico, la incertidumbre de la vida misma, la relación con personas que no nos convienen…
“Si contamos con herramientas para gestionar lo bueno y lo malo, vibra en nosotros un equilibrio interior y somos más felices”
— El CIS dice que el 35,1% de los españoles ha llorado en el último año y medio. Me parecen pocos. Lo que está claro es que ante una sociedad que cambia bruscamente cada día, la incertidumbre y las crisis cada vez necesitamos más estar rodeados de personas que curan: aspersores de oxitocina, en la jerga de tus libros.
— Yo he llorado varias veces durante la pandemia y no me importa admitirlo. En pleno confinamiento tuve a mi cuarto hijo y el mayor tenía cinco años… De pronto, me vi en unas circunstancias muy complejas de gestionar, porque mi marido era trabajador esencial. No conozco a nadie que no haya sufrido mucho en algún momento de esta pandemia. La incertidumbre, el miedo y el estrés nos intoxican de cortisol y las personas vitamina nos riegan de oxitocina, que inhibe el cortisol. Es importante aprender a ser persona vitamina y rodearse de personas vitamina, que son esas que en un solo instante te alivian de la tensión y saben sacar lo mejor que llevas dentro.
— Bienaventurados quienes te bajen el cortisol y te mejoran la vida, porque ellos son la mejor vitamina en este contexto de anemia existencial.
— Tener una persona con quien hablar o estar cuando lo necesitamos provoca ratos oxitocínicos que son el mejor regalo. Por primera vez en nuestra historia, hoy, cuando vemos a alguien, medimos antes el riesgo que el cariño. Prevalece el miedo a contagiarse sobre las ganas de verse. ¿Estará vacunado? ¿Lleva mascarilla? ¿Me ha dado la mano? ¿Le respondo con un abrazo? Todo este proceso mental es terrible en las relaciones humanas, que son de entrega, de servicio y de cariño.
— En tus libros abres muchas pestañas y hay una que me parece la más esperanzadora de todas: los seres humanos podemos cambiar. Tenemos capacidad para mejorar nuestra forma de ser y para hacer que nos pasen cosas buenas después de evitar las inercias malas.
— No conozco a nadie que no esté librando una batalla importante en algún aspecto de su vida, porque la vida es un drama y eso es una realidad. Al que no le preocupa la salud, le angustia el dinero, o el amor, o el trabajo, o los padres, o los hijos… Como psiquiatra y como persona que se dedica a investigar el comportamiento humano, cada vez tengo más claro lo importante que es ser capaces de disfrutar lo bueno y gestionar adecuadamente lo malo. Conozco a personas que protagonizan muchas vivencias positivas, pero no son capaces de disfrutarlas y deambulan en tensión. Suelen ser personas que, después, ante lo malo, se bloquean, se enfadan, pierden el control o enferman. Mi mensaje es esperanzador, porque yo he visto que, cuando contamos con herramientas para gestionar lo bueno y lo malo, vibra en nosotros un equilibrio interior y somos más felices.
— Es posible pensar en una sociedad en la que amanezcamos pensando: ¿cómo puedo hacer que todas las personas que se cruzan hoy por mi vida estén a gusto, aunque el mundo real no sea Pixar?
— En esto soy más pesimista, porque hay un fondo egoísta en la sociedad. Hoy estamos más conectados que nunca, tenemos más amigos en las redes sociales que nunca, y somos más individualistas que nunca. Y la pandemia ha exacerbado ese perfil. Nos levantamos por la mañana preguntándonos qué hago con mi vida, qué me satisface, y nos hemos olvidado completamente de qué hago con la vida de los demás o qué les satisface a quienes me rodean. Con mis libros, trato de impulsar que esto cambie, porque una sociedad individualista, se destruye. No estamos diseñados para vivir así. No tocarse, mata. Aislarse, enferma.
— Pongamos por hecho que yo quiero ser vitamina en medio del mundo. ¿Cómo puedo curar a una persona egoísta?
— Las personas que no son vitamina están sufriendo por algún motivo. La mejor manera de ser vitamina es dejar de juzgar a los demás. Debo comprender que detrás de la toxicidad de ese egoísmo, de ese mal humor, de esa frialdad, hay un daño patente o latente. Si levanto la barrera del juicio crítico y me impongo la del entendimiento, todo cambia. Yo escucho cosas increíbles en mi consulta, y evito juzgar, sobre todo desde que me tocó afrontar un caso muy grave que me dejó impactada. En este episodio concreto, pensaba que mi paciente era una mala persona, y cuando percibí ese planteamiento, me di cuenta de que así nunca sería capaz de ayudarle. Me despojé del prejuicio del juicio, intenté entender el camino por el que había llegado hasta ese comportamiento, y en ese momento el paciente empezó su fase de sanación, porque cuando comprendemos a alguien aflora la oxitocina, y si hay oxitocina, baja el cortisol, y cuando baja el cortisol, nos empezamos a curar.
“La mejor manera de ser vitamina es dejar de juzgar a los demás. Comprenderse y comprender es aliviar”
— Dices que la escucha activa “provoca un subidón de oxitocina instantáneo en el prójimo”. Que empatizar de verdad es una receta magistral para todos. Parece fácil, pero…
— La empatía es una cualidad maravillosa, pero ojo con la empatía exagerada. Hay personas que empatizan tanto que se pasan la vida sufriendo por todos los problemas del mundo. Debemos aprender a protegernos. De todas formas, para el 80% de la población, la empatía es dejar de ser el centro del universo para que los demás nos empiecen a importar. Todos nos damos cuenta perfectamente cuando interesamos de verdad a otra persona y sentimos esa conexión mágica ante quien nos entiende perfectamente.
— ¿Cómo se ayuda a curar la amargura, la tristeza y ese resentimiento que muchas veces reverbera en el diálogo social?
— La tristeza se contagia y los amargados se juntan. Son cosas de las neuronas espejo… Al triste hay sacarle de su zona de disconfort con mucha delicadeza. La amargura es un veneno. En ambos casos conviene ayudar a cada cual a saber cómo han entrado en su vida. Cuando el ser humano se entiende, entiende por qué ha llegado a una determinada situación. Si desconocemos el cómo, el cuándo y el por qué, la capacidad de salir se complica y se acaba huyendo hacia adelante buscando vías de escape rápidas como las redes sociales, la pornografía, los videojuegos, las compras compulsivas o la comida, que son extras que alivian momentáneamente la amargura, pero que, a la larga, nos destruyen.
— ¿Cómo podemos revertir el colapso de quien sufre incertidumbre crónica, miedo al presente y al futuro o vértigo por soledad?
— Lo primero es saber si uno es así, o si las circunstancias han hecho que se convierta en una persona así. ¿Soy miedoso, sufridor, hipocondríaco, habitualmente irascible…, o lo soy ahora después de una pandemia, después de una ruptura afectiva, después de un problema de salud? Saber dónde y cómo se activó mi estado de alerta es importante para salir del túnel. Si son problemas de mi forma de ser, tengo que trabajar mi forma de ser. ¿Por qué soy así? ¿Algún trauma en el armario? Identificar las heridas y las causas es el primer paso para mejorar. Yo suelo exponerlos por escrito, con flechas, con colorines, porque ver tu vida simplificada plasmada en un papel nos descomplica y alivia las fuentes de tensión. Si no analizamos las cosas con calma, en frío, entramos en estado de incertidumbre, de miedo, de ansiedad, colapsamos en medio del desconocimiento y naufragamos en el desconcierto. Comprenderse y comprender es aliviar.
“El amor requiere mucha tolerancia a la frustración y una alta capacidad de posponer la recompensa y, sin embargo, todos ansiamos sentirnos queridos de esa manera”
— ¿A qué cosas buenas podemos agarrarnos cuando nos tiemblan los cimientos personales y sociales?
— No podemos tener miedo a profundizar. La historia nos ayuda a entendernos, la cultura nos hace más sabios, conocer vidas ejemplares nos enseña y nos inspira, desde un Nelson Mandela a un santo Tomás Moro, pasando por muchos grandes personajes que, en momentos de grandes sufrimientos, dolor y lucha, supieron encontrar un camino. En un mundo cada vez más materialista no podemos temer dar respuesta a nuestra sed de trascendencia. ¿Hay vida después de la muerte? ¿Todo lo que existe es tangible? ¿Admiro la grandeza del más allá? ¿Creo en Dios? Yo creo que hay un ser superior que nos quiere y nos protege, y me parece que creerlo te cambia la vida. Cada uno debe buscar sus respuestas preguntando, leyendo, escuchando… Encerrarse en el hoy y el ahora sin aclarar los interrogantes últimos que dan sentido a nuestra vida genera un vacío existencial, que es la primera causa de angustia. El amor es otro pilar fundamental. El motor principal que nos mueve a hacer cosas buenas es sentirnos queridos.
— En tu libro queda claro que amar bien es fundamental y, también, que amar bien es dificilísimo. Y nadie nos enseña…
— Aprendemos a querer durante nuestra infancia según nos quieran en casa. Si unos padres se gritan, se normaliza el grito como componente de las relaciones; si unos padres expresan su afecto, se busca esa manera de expresarse en la propia vida. Si unos padres se comunican, conversan y se entienden, se aprende a comunicarse adecuadamente en las relaciones personales, y si los padres se hablan en casa en el idioma de la tensión constante, a los hijos les faltarán habilidades para manifestar cómo se sienten. Nadie nos enseña a querer, pero cuando aprendes a querer bien, la sensación de plenitud es inmensa.
— Alertas de que reluce un “tabú sentimental” en la sociedad open-mind, open-heart, open-couple...
— En muchos círculos es más fácil hablar de sexo que de amor. Las mismas personas que cuentan que ven porno, tienen reparos en comentar el regalo que le han hecho a su mujer o la carta romántica que le han escrito a su pareja, porque eso sí les da vergüenza. Hay quien entra en crisis porque su novia le quiere presentar a sus padres, pero alardea con familiaridad de todas las posturas sexuales que practican en la intimidad. Estamos en un contexto social donde la consistencia del amor es líquida, incluso gaseosa. Vivimos en una sociedad basada en gratificaciones instantáneas –¡lo quiero todo y lo quiero ya!– en la que podemos comprar sushi, sexo, ropa y libros en menos de 24 horas, pero el amor es esfuerzo, trabajo, paciencia, perseverancia, atención… El amor requiere mucha tolerancia a la frustración y una alta capacidad de posponer la recompensa y, sin embargo, todos ansiamos sentirnos queridos de esa manera.
— Drogodependencia emocional: hemos apostado por las sensaciones fuertes posponiendo las razones para vivir. Y tampoco le acabamos de encontrar sentido a estas arenas movedizas…
— Querer sentir a todas horas tiene sus consecuencias, y una de ellas es que la inteligencia y la voluntad se vuelven irrelevantes. A más experiencias vibrantes, más dopamina y menos corteza prefrontal, que es la zona del cerebro de la atención, de la construcción, del control de impulsos, de la profundización, del discernimiento, del juicio moral… Sentir a todas horas hace que el criterio para opinar dependa de los sentimientos y no del pensamiento, y eso es un problema. Cada uno siente según su biografía, sus heridas y su estado de ánimo de esa mañana, y eso se observa perfectamente en las redes sociales, porque la razón está perdiendo la guerra.
— La felicidad no es Mr. Wonderful. La felicidad está en las ilusiones sencillas, defiendes tú.
— Lo que llamamos felicidad es la capacidad de disfrutar de las cosas buenas de cada día. El problema es cuando nuestro corazón está incapacitado para amar, para disfrutar, para compartir… La pandemia nos ha ayudado a valorar la felicidad en las pequeñas cosas.
“La gente buena tiene algo muy atractivo, que se llama corazón. La gente mala es gente herida, no lo olvidemos”
— Has vendido más de 350.000 ejemplares de Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Y estás en el podio de los más vendidos de no ficción con esta segunda obra. Los libros curan, al menos a muchos lectores. Pero la autora supongo que irá de ala…
— El primer libro lo escribí para ayudar a mis pacientes y tener un apoyo para mis conferencias. Me alegra saber que un mensaje esperanzador que toca las fibras sensibles del ser humano está calando en la sociedad, pero estoy abrumada por la respuesta. He tenido que aprender a gestionarme ante esta avalancha, que, de haberla intuido, la habría rechazado desde el principio, porque yo soy muy casera y disfruto en la consulta, y de pronto me he visto en medio de un tsunami a lo grande. Como me conozco muy bien, he intentado poner frenos y barreras para que esto no me afecte más de lo normal, aunque ha habido momentos de agobio.
— Reconocer la vulnerabilidad es un componente importante de la empatía. Parece que ese prototipo de perfección que nos proponían las redes sociales y la televisión ha perdido hegemonía. El maquillaje y el postureo ya no nos dan confianza. Escuchamos mejor a quienes tienen heridas, porque son como nosotros.
— La perfección no existe, pero nos la venden. No conozco ninguna vida sin heridas, pero nos atrae tanto la belleza y la armonía, aunque sean artificial, porque alivian el sufrimiento. Cuando estamos sumergidos en el drama, mirar mundos supuestamente ideales nos evade, aunque, en general, ayuda más constatar que todos somos humanos y que tenemos nuestras luces y nuestras sombras. Es bueno que sepamos que las redes sociales son el paraíso del filtro, y que el perfeccionista es el eterno insatisfecho. Quien ansía la perfección constantemente es un gran sufridor que acaba somatizando en algún frente, porque vive con la tensión de quien no sabe disfrutar.
— Sus investigaciones científicas acaban aconsejando abrazos, equilibrio, normalidad, escucha, silencio, paz… Parece un villancico…
— ¡Me encanta!
— Hay tanta dopamina en los villancicos como en la bondad de la gente, que también existe.
— Todos conocemos a gente buena y a todos nos gusta estar con esa gente, porque tienen algo muy atractivo, que se llama corazón. Son personas que siempre buscan comprenderte y entenderte sin juzgarte. La gente mala es gente herida, no lo olvidemos.
— Navidad y asombro. Infancia y misterio. Sorpresa y horizontes. Dar gracias y pedir perdón. Pasar página y hacer propósitos de año nuevo.
— Después de la pandemia, es muy sano hacer un reset, rebobinar, ver en qué hemos mejorado este año, de qué me siento orgullosa, de qué me arrepiento, a quién le debería pedir perdón, a quién iría a darle un abrazo consciente de que lo necesita… No viene mal hacerse estas preguntas y ser valientemente consecuentes con las respuestas. También nos sirve pensar propósitos realistas para el año que viene, y no me refiero a ir al gimnasio o a dejar de fumar, sino a temas vitales más consistentes. Solo la conquista de haber traído a la mente ese deseo de mejorar nos guía ya por el camino correcto.
— ¿Pedimos a los Reyes Magos algo especial para que nos conserve con salud la corteza prefrontal?
— Pedimos a los Reyes que no perdamos la ilusión de la infancia o que la recuperemos, porque las cosas buenas pueden suceder.
— ¿Venderá Amazon barriles inyectables de oxitocina?
— Si Amazon supiera donde los venden, no me cabe la menor duda…
Segons l’últim estudi de la Fundació Ferrer i Guàrdia només un de cada 10 contribuents marca únicament la casella de l’Església en la seva declaració de la renda
La població de l’Estat és cada vegada menys creient. L’últim informe de la Fundació Ferrer i Guàrdia Laïcitat en xifres 2023 revela que el nombre de persones que es declaren no creients no ha parat de créixer les últimes dècades. Concretament, fa quaranta anys el 8,5% de les persones es declarava no creient –terme que engloba ateus, agnòstics o indiferents davant la religió– i avui en dia la proporció s’ha incrementat fins al 39,4%, la xifra més alta de la història a l’Estat. Però és que des del 2019 la tendència pren més força i accelera el creixement d’aquest col·lectiu. En el cas de Catalunya la dinàmica encara s’accentua més. En les últimes dades sobre religiositat publicades pel Centre d’Estudis d’Opinió s’observa que les persones que no creuen en cap religió han passat de representar un 44,7% el 2014 a un 54,6% el 2020.
Aquestes reticències afecten també l’àmbit econòmic, un fet que s’ha notat en la baixada de contribuents que marca la casella de l’Església en la seva declaració de la renda (sigui com a única opció o conjuntament amb altres fins), que s’ha accentuat des del 2015. Avui en dia només 1 de cada 10 contribuents marca únicament la casella de l’Església.
En les generacions més joves, 6 de cada 10 persones d’entre 18 a 34 anys s’identifiquen en adscripcions de consciència no religioses. Aquesta realitat és un mirall de la situació en l’àmbit eductiu, un dels pilars on la religió ha estat tradicionalment més present. La participació de les criatures en àmbits religiosos pot analitzar-se en diferents àmbits. Primer, en l’elecció de l’escolarització dels infants en centres educatius públics o concertats i privats –on la majoria d’escoles són confessionals–. En segon terme, en l’elecció d’inscriure’s a l’assignatura de religió o la de cursar assignatures alternatives com ètica. Actualment, aquesta última opció és la decisió del voltant d’un 40% dels alumnes entre primària i batxillerat, un nombre que s’ha doblat respecte fa 20 anys. Així i tot, les dades contrasten amb l’increment del nombre de professors de l’assignatura de religió catòlica, que ha passat de 25.660 docents en el curs 2013-14 a haver-hi un total de 40.118 en el curs 2019-20.
Catalunya i País Basc, on hi ha menys creients
Segons l’estudi, Catalunya i el País Basc són els territoris on més alumnes cursen activitats alternatives. A primària i l’ESO, 6 de cada 10 alumnes catalans i bascos no fan religió, mentre que a les regions del sud i interior d’Espanya és on hi ha més presència de l’assignatura de religió a les aules –83,6% a Extremadura i un 76,7% a Andalusia.
Alumnat de primaria que va cursar activitats alternatives en el curs 2020 2021 (%) MAPA ELABORAT PER LA FUNDACIÓ FERRER I GUÀRDIA
A Catalunya i al País Basc, així com a les Illes Balears, també s’observa una marcada tendència a l’alça en els matrimonis civils que ja representen més del 90% dels enllaços. D’altra banda, les regions del nord d’Espanya, la Comunitat de Madrid i la Comunitat Valenciana es mantenen al voltant del 80%.
La Weiße Rose, la Rosa Blanca, fue un grupo de universitarios que en la Alemania nazi abogaba por la resistencia no-violenta contra el régimen liderado por Adolf Hitler. Fundado en 1942, desapareció un año después cuando todos sus miembros fueron arrestados y ejecutados.
Los hermanos Scholl se refieren a los hermanos Hans y Sophie Scholl pertenecían a la Rosa Blanca, un movimiento de resistencia no violento en la Alemania nazi. Hoy en día, hay muchas calles y escuelas en Alemania que llevan el nombre de los hermanos Scholl. También hay un premio literario en su honor, el Geschwister-Scholl-Preis. Foto: CordonPress
En el apogeo del III Reich, nadie estaba a salvo de ser delatado, de los juicios arbitrarios o de ser ejecutado. Teniendo en cuenta esas peligrosas circunstancias, puede surgir la pregunta ¿no había nadie que hiciera algo al respecto? La respuesta es un rotundo sí. En aquella época surgieron algunos movimientos de resistencia formados por socialdemócratas o comunistas, había otros de carácter religioso, tanto católicos como protestantes, y otros estuvieron compuestos por intelectuales alemanes, como es el caso de un grupo de alumnos de la Universidad de Múnich conocidos como “La Rosa Blanca”.
HONRADEZ Y VERGÜENZA Con el lema “la pluma contra la espada”, La Rosa Blanca era un grupo reducido de alumnos de la Universidad de Múnich, liderados por los hermanos Sophie y Hans Scholl. Junto a ellos había otros estudiantes como Christoph Probst, Willi Graf y Alexander Schmorell. El profesor Kurt Huber se uniría al grupo más tarde por recomendación de Sophie Scholl. La temible Gestapo, la eficaz policía política del Tercer Reich, sabía de las actividades de este grupo, pero era incapaz de frenar su expansión o de descubrir la identidad de sus miembros.
Inspirados por los sermones del obispo de Münster, el cual también era un firme opositor del nazismo, Hans y sus compañeros empezaron a distribuir panfletos escritos a máquina denunciando al régimen. Con frases tan incendiarias como “cualquier alemán honesto se avergüenza de su gobierno actual” o “un gobierno que comete los crímenes más horribles, crímenes que sobrepasan ilimitadamente cualquier medida humana”, los miembros de La Rosa Blanca afirmaron que cualquiera que no actuara era cómplice de esos crímenes y suplicaron a toda la población que se organizase en una gran “resistencia pasiva”.
LA GRAN ALEMANIA La Rosa Blanca también denunció en un segundo panfleto las atrocidades cometidas contra la población judía: “Aquí vemos el más espantoso crimen en contra de la dignidad humana, un crimen que no tiene paralelo en toda la historia puesto que los judíos también son seres humanos”. Tampoco se mordían la lengua a la hora de criticar al Fiuhrer: “Todas las palabras que salen de la boca de Hitler son mentiras”. Llenos de referencias a Goethe, Aristóteles, Schiller, el libro del Eclesiastés o a Lao-Tse, los panfletos concluían con frases como éstas: “No guardaremos silencio” o “Somos su conciencia. La Rosa Blanca no los dejará en paz”.
A finales de junio y mediados de julio de 1942, estos panfletos aparecieron en buzones de correos y se difundieron entre los estudiantes afines al movimiento. El propio Hans, como miles de jóvenes de su edad, había formado parte de las Juventudes Hitlerianas y había creído en la gran Alemania que propugnaba Hitler. Pero a pesar de su patriotismo, todos creían que el gobierno nacionalsocialista ocultaba un lado oscuro y que su aclamado líder no era la persona que muchos creían. Durante la contienda, Hans, Schmorell, Graf y Probst fueron enviados al frente oriental donde pudieron comprobar en persona el descalabro militar tras la derrota alemana en Stalingrado donde 300.000 soldados fueron abandonados a su suerte por su propio líder.
EL FIN DE LA ASOCIACIÓN
Al regresar del frente, el grupo emitió dos panfletos más, en los que advertían de que tras el fracaso en Stalingrado la derrota final era inevitable. En dichos panfletos se formulaba una pregunta: “¿Tendremos que ser por siempre una nación odiada y rechazada por toda la humanidad?”. No conformándose sólo con los panfletos, Hans, Schmorell y Graf salían por las noches y hacían pintadas en la avenida principal de Múnich en las que podía leerse: “Abajo Hitler” y “Libertad”.
El 18 de febrero de 1943, Hans y Sophie, decididos a distribuir panfletos en la universidad, dejaron varios paquetes en los pasillos. Cuando estaban a punto de irse, Sophie vio que había unas copias en su maleta. Se dirigió a lo alto de una de las escaleras que daban a un patio y los lanzó, sin darse cuenta de que Jakob Schmid, el encargado de mantenimiento y un ferviente simpatizante del partido nazi, la estaba mirando. Rápidamente, Schmid cerró las puertas de la facultad y comunicó a las autoridades el incidente. Los hermanos fueron arrestados y trasladados al palacio de Wittelsbach, el cuartel general de la Gestapo, donde poco después también llegó arrestado Christoph Probst. Fueron interrogados durante varios días, pero se negaron a implicar al resto de integrantes del grupo. “Desde las llamas de Beresina y Stalingrado los muertos nos convocan”, ése fue el último panfleto lanzado por La Rosa Blanca.
¡QUE VIVA LA LIBERTAD!
El juicio contra los miembros de La Rosa Blanca fue, evidentemente, una pantomima. El encargado de dirigir el proceso fue Roland Freisler, un abogado, militar, político y presidente del Tribunal Popular o Corte del Pueblo, que llegó desde Berlín expresamente para ello y actuó más como fiscal que como juez. A lo largo del juicio, Freisler no dejó de gritar, de golpear la mesa y de tachar de traidores a los jóvenes acusados. Después de tres horas de juicio, el juez dictó sentencia: culpables de alta traición. Para aquel delito sólo había una pena: la muerte. Freisler estableció que fuera por decapitación, y tan sólo unas poca horas después de haberse dictado la sentencia, la tarde del 22 de febrero de 1943, se llevaron a cabo las ejecuciones.
Los padres de Sophie y Hans les visitaron antes de su ejecución y su madre les dijo: “Estoy orgullosa de vosotros”. Por su parte, el padre tuvo una acalorada intervención durante el juicio ante el temible juez Roland Freisler: “Si nadie defiende a mis hijos lo voy a hacer yo. Hoy somos nosotros, pero mañana será su turno, nosotros estamos en la verdad, pero usted no”. Sophie fue la primera en subir al cadalso donde esperaba la guillotina. Tras ella, le llegó el turno a Cristoph Probst. Hans Scholl, al grito de “que viva la libertad”, fue el último. Tras las ejecuciones, la Gestapo prosiguió con sus investigaciones y los demás miembros de La Rosa Blanca acabaron detenidos. Entre abril de 1943 y octubre de 1944 se celebraron los juicios que se saldaron con cuatro nuevas condenas a muerte y numerosas penas de prisión por colaboración.
Con la muerte de sus fundadores, La Rosa Blanca desapareció, pero sus palabras, la única arma que aquellos jóvenes idealistas emplearon contra el régimen nazi, no cayeron en el olvido. Una copia de su último panfleto cayó en manos del abogado alemán, contrario al nazismo, Helmuth James Graf von Moltke, quien, con la ayuda de colaboradores en los países nórdicos, hizo llegar el último panfleto a Londres. Los aliados lanzaron miles de estos documentos sobre Alemania desde sus aviones. Bajo el titulo El manifiesto de los estudiantes de Múnich, en ellos se podía leer: “Nuestro pueblo se alza contra la esclavización de Europa a manos del nacionalsocialismo en una nueva irrupción de libertad y honor”. Pero aquellos panfletos no provocaron ninguna oposición activa contra el régimen nazi entre la población alemana.
Torna la Queta. El Departament de Cultura no només pensa que pot refregir una campanya del 2005. També pretén que sigui ben rebuda en el context actual.
Però si una cosa és clara després de la primavera del 2017 és que Catalunya no és la que era i que totes les consignes sobre el país que es repetien cegament el 2005 són ja obsoletes. El 2005 era més fàcil repetir quin era el país desitjat que mirar la veritat del país als ulls. El 2017, aquesta veritat va quedar al descobert i des de llavors és més fàcil dir allò que a principis de segle encara no es podia dir: Catalunya no és un sol poble perquè una part no vol ser catalana més enllà del veïnatge civil i els molesta tot allò que els hauria d’interpel·lar com a catalans. Del “és català tothom qui viu i treballa a Catalunya” hi ha qui sempre n’ha volgut obviar la segona part: “i vol ser-ho”. Després de la rendició del disset, una part important del país no ho vol ser: ha interioritzat interessadament el missatge que amb l’independentisme hi ha perdut la catalanitat i tot el que hi té a veure. Ho explicava aquí en David González: com que els catalans indepes han volgut fer la independència, els no indepes tenen dret a no respectar-los, començant per la seva llengua. En aquest ambient conflictiu que es materialitza socialment a través de la llengua, la Generalitat de Catalunya ha rellançat la Queta.
Catalunya no és un sol poble perquè una part no vol ser catalana
La Queta del 2005 era producte d’un miratge que les xifres de catalanoparlants i el discurs polític podien aguantar. La Queta del 2023 és producte de l’assumpció de tots els complexos que l’espanyolisme treballa contra nosaltres per transformar la derrota en pau. Però la derrota mai no porta pau. Quan el Departament de Cultura necessita dir que la campanya vol “reforçar els valors de cohesió i tolerància associats al català”, ho fa perquè demana disculpes a qui se sent exclòs perquè tu parles la teva llengua al teu país. Tota llengua és excloent per a qui no la parla perquè es queda fora de la conversa però només a Catalunya tenim la necessitat de decorar-ho de tolerància perquè quedi clar, malgrat ser tan obvi, que parlem la nostra llengua sense voler fer mal a ningú. Fer-se perdonar és més fàcil i menys conflictiu que promoure per qualsevol via i sanció possible l’aplicació com cal de la immersió lingüística, perquè res fa la llengua catalana més accessible —i per tant diversa i igualitària— que garantir que qualsevol podrà aprendre-la en igualtat de condicions a qualsevol lloc del país. Però això suposaria mirar el conflicte als ulls. Avui, la Queta —una dentadura postissa— té cabells afro perquè quedi clar que només som catalans, no feixistes, i que el catalanoparlant no té un aspecte concret. Cal haver-se empassat molts clixés de l’esquerra espanyola —o conèixer molts pocs catalans negres— per pensar que aquest recurs és trencador o eficaç.
La Queta del 2023 també vol “motivar la ciutadania a fer petits gestos i utilitzar més la llengua”. D’entrada, no sembla una mala idea: assumir l’ús de la llengua des de la consciència política i la militància és un punt d’inflexió per a molts catalans que conviuen en entorns de socialització fortament castellanitzats. Però és cínic demanar-ho des de la Generalitat quan, per exemple, se salta la seva pròpia llei i contracta sanitaris sense demanar-los cap mena de nivell de català. Tu aniràs conscienciadíssim per la vida i el dia que arribis als serveis públics del teu país i demanis ajuda en la teva llengua, la infermera no t’entendrà.
Aquest episodi explica sense embuts el moment polític que viu el país però també explica esplèndidament l’estratègia del Govern d’ERC i l’actitud de Junts. Han refregit la Queta perquè volen refregir el país i tornar al 2005 i aquell mateix pla de conflictivitat. Repescar avui els referents del 2005, però, és una barreja de mandra i covardia que condemna la llengua abans que ho hagi fet l’estat espanyol. A la Catalunya del 2023 tens un govern que indirectament o directa accepta totes les llufes que Ciutadans va treballar per encasquetar-nos durant el procés; una “Catalunya sencera” on les escoles es fan la política lingüística a mida, en què viure en català a la capital és un esport de risc, on una dentadura postissa ressuscitada amb perruca i maquillatge reaprofitat es presenta com el remei dels nostres mals.
Gregorio Luri (Azagra, Navarra, 1955) es un pensador, en el mejor sentido de la palabra: inquieto, honesto, claro. Filósofo y pedagogo de formación, ha impartido clases en todas las etapas educativas, desde primaria a la universidad. Como ensayista, varias de sus obras tratan sobre educación, aunque también ha escrito sobre familia, filosofía o sociología.
Por sus conocimientos antropológicos, por su sentido común, y por su resistencia a los clichés, Luri se ha convertido en una de las voces más respetadas en el debate educativo. Tenemos la oportunidad de entrevistarle sobre el llamado “enfoque competencial” del currículum, una expresión que se ha puesto de moda cuando se habla de para qué sirve la escuela, y de la que hace bandera la última ley española de educación (“ley Celaá”).
— Una de las propuestas más repetidas por la llamada “pedagogía progresista” es esta apuesta por una educación más competencial (saber hacer), que se supone contraria a otra memorística o centrada en los conocimientos. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
— Sinceramente, creo que depende mucho de lo que se entienda por competencias. En la nueva ley de educación, que en general es bastante vaga, se dice que las competencias son la unión de conocimientos, destrezas y aptitudes; es decir, conocimientos más hábitos. Yo, ante eso digo: perfecto, no tengo nada que objetar. Adelante con las competencias. Pero habrá que ver, por un lado, si esta es la última palabra del Ministerio al respecto.
La enseñanza no debe reducirse al saber cómo hacer algo: antes de eso tendremos que decidir qué queremos saber
Por otro lado, puede ocurrir, como indicas, que la enseñanza se reduzca al saber puramente instrumental, al saber cómo hacer algo, cuando antes de eso tendremos que decidir qué queremos saber. De hecho, la ambición teórica es precisamente lo que caracteriza al hombre libre. Etimológicamente, la palabra skholè significa ese deseo de saber por saber que caracteriza al hombre libre, y que cualquier sistema educativo debe cultivar.
En cualquier caso, creo que el propio Ministerio está bastante confuso respecto a lo que quiere. Además, las comunidades autónomas decidirán la mitad de los contenidos, así que habrá que esperar a sus decretos para ver en qué queda esto de las competencias.
Problemas de lectoescritura
— Entre las competencias más citadas suelen estar algunas llamadas “transversales”, como el espíritu crítico, la creatividad, aprender a aprender o la capacidad para el trabajo colaborativo, auténticas piedras de toque de la “nueva escuela”. ¿Cómo descender estos términos a la práctica docente? ¿A cuál habría que dar prioridad?
— Cuando uno oye estos términos, tiende a pensar que faltan ideas claras. En ese sentido, la Ley General de Educación de Villar, de 1970, no sé si era mejor o peor que la LOMLOE, pero tenía ideas claras. Todas esas expresiones que mencionas están vacías, son puros brindis al sol, si no somos capaces, por ejemplo, de enseñar a leer. Y resulta que en nuestro sistema educativo actual uno de cada cuatro estudiantes termina la secundaria siendo incapaz de entender un texto mínimamente complejo. Entonces, ¿de qué sirve hablar de “aprender a aprender”? Las escuelas tienen el deber, diría que ontológico, de llenar de contenido real esas expresiones.
Por ejemplo, se habla mucho de pensamiento crítico, pero para eso primero es necesario el pensamiento riguroso, tal y como lo entendía Kant. Tenemos que saber –y enseñar– cómo se crea el pensamiento riguroso. No basta con decir a los alumnos, como hacemos con frecuencia los profesores, que justifiquen o razonen sus respuestas. Hay que darles herramientas para hacerlo. Se trata de un problema pedagógico, que no soluciona ninguna ley por sí misma. El alumno que razona bien, ¿qué estructuras utiliza?; ¿cuáles no conoce el que no razona bien? Hay que llegar a ese punto de concreción, apoyándonos en el proyecto educativo del centro y la autonomía curricular que la ley nos brinda. Si no, nos quedamos en frases grandilocuentes pero vacías.
La “revolución” de la gramática
— Pero hacer esto que propones lleva mucho tiempo. Te lo digo por mi experiencia de profesor, y profesor de Lengua. Es mucho más cómodo apelar a la creatividad del estudiante o a las bondades del trabajo colaborativo…
— Tienes razón. Lleva trabajo, pero hay que hacerlo. Igual que cuando surgió el virus: producir una vacuna necesitaba mucho tiempo y esfuerzo, pero había que hacerlo. Los problemas de lectoescritura suponen una urgencia pedagógica. Muchas veces, cuando nos encontramos con ellos, nos apresuramos a señalar que se trata de un trastorno del aprendizaje. Y puede serlo en ocasiones. Pero en Corea, que tan buenos resultados obtiene en las pruebas internacionales, tienden a pensar que se trata de un problema pedagógico no resuelto.
Tenemos que ver cómo hacemos de la gramática un instrumento curricular de todas las materias. Porque expresarse bien no es solo un problema del profesor de Lengua. Ahora que tan en boga está la “interdisciplinariedad” –otro de los términos preferidos de la pedagogía moderna–, aquí tenemos un ámbito que realmente requiere de un enfoque interdisciplinar. Hay que trabajar la comprensión –oral y escrita– y la expresión –oral y escrita– en todas las asignaturas.
La instrucción directa, es decir, dirigida por el profesor, da muy buenos resultados cuando se hace bien
Pero, insisto, con herramientas concretas. No vale con decirle al estudiante que tiene un 3,5 en expresión; igual que si voy al médico no me sirve que me diagnostique un 3,5 en salud. ¿Qué análisis hacemos del error del alumno y cómo transformamos la lógica de su error en conocimiento? A veces les pedimos a los estudiantes respuestas desarrolladas, pero ¿les enseñamos primero a construir frases, y a utilizar las conjunciones adecuadas para expandirlas y formar un discurso? Es muy interesante, por ejemplo, lo que están haciendo en algunas escuelas de Nueva York, como la New Dorp High School: han desarrollado un programa riguroso, profesional, para enseñar la escritura analítica. Se llama The Writing Revolution, y ha dado muy buenos resultados, visibles en todas las asignaturas.
— Yo diría que algunos profesores son los primeros que deberían trabajar la expresión. Pero, por otro lado, parece que la clase magistral es algo pasado de moda, y que los alumnos deben llevar el peso de su propio aprendizaje, con el docente solo como “asistente”…
— La investigación demuestra que la instrucción directa, es decir, dirigida por el profesor, da muy buenos resultados cuando se hace bien. Pero hay que hacerla bien. Todos hemos sufrido al típico profesor plúmbeo, que dictaba la lección sin interés alguno, y que solo provocaba sueño y desdén en los estudiantes. Y también hemos disfrutado de ese otro profesor que era capaz de ir dando forma a una idea delante de ti, poco a poco, partiendo de unas premisas, desarrollándolas y llegando a unas conclusiones coherentes. Esa experiencia es maravillosa, y totalmente necesaria para cualquier alumno. Ahora bien, esto es un problema pedagógico, no legal o administrativo. Debemos exigir buenas leyes de educación, y buenos desarrollos normativos por parte de las comunidades, pero primero debemos conocer qué problemas pedagógicos tenemos enfrente. Debemos ser exigentes con los profesores.
Currículum menos extenso, pero más desarrollado
— Como contrapartida al enfoque competencial, cada vez se habla más de la necesidad de reducir los contenidos del currículum. Se dice, incluso, que en algunos países con buenos sistemas educativos, como Corea, ya se ha hecho, y sin rebajar la exigencia.
— Respecto a esto se han dicho muchas medias verdades. Es cierto que en Singapur o Corea se ha reducido el currículum, pero también lo es que partían de un nivel de exigencia muy superior al nuestro. Incluso después de la reducción siguen estando claramente por encima. En Corea había una auténtica patología nacional con el currículum. Muchos alumnos, cuando terminaban sus clases, acudían a academias privadas para seguir estudiando. Y eso es una locura.
Quien ataca el papel de la memoria en la educación frecuentemente parte de una imagen simplista de la memoria, como si fuera un archivo estático
Reducir el currículum tiene un sentido didáctico, que es poder desarrollar paso a paso, y sin perder a ningún estudiante, los conceptos necesarios para llegar a otro concepto más global. Por ejemplo, para explicar la raíz cuadrada, primero tendré que asegurarme de que los estudiantes entienden lo que es el número cuadrado. Y lo mismo para la expresión: antes de escribir un texto de dos folios, el profesor debe enseñar a construir frases simples, y a unirlas correctamente. Así pues, lo que se pierde en extensión, se gana en profundidad, y te aseguras de que los estudiantes no se pierdan por el camino, porque hay más “peldaños” en el aprendizaje, y de menor tamaño. Ahora bien, no tendría sentido rebajar el currículum para dedicar más tiempo a tareas de “cortar y pegar”, o hacer murales, ya me entiendes. No hay que reducir el tiempo dedicado a la instrucción directa o explícita, que ha demostrado ser muy beneficiosa.
La memoria, aliada del conocimiento
— El filósofo francés Francois-Xavier Bellamy señalaba en su libro Los desheredados que la escuela había renunciado a su labor de inculturación por el miedo a las connotaciones negativas de la palabra cultura (elitismo, tradición), creando generaciones de “huérfanos culturales”. Tú publicaste hace dos años una defensa de la “imaginación conservadora”. ¿Debe ser la escuela un lugar esencialmente conservador? ¿Qué papel hay que conceder a la memoria? Sé que es una pregunta más antropológica, pero…
— Las preguntas antropológicas son las verdaderas preguntas pedagógicas, o al menos las más interesantes. Por desgracia, en los debates educativos nos centramos demasiado en el cómo y nos olvidamos del para qué. Dejamos de lado la antropología, que debería ser la base de cualquier proyecto educativo, y nos quedamos con la psicología y el bienestar emocional de los alumnos. Hay como un intento por reducir la complejidad del ser humano.
Yendo a tu pregunta, uno de los fines de la educación es elevar la cultura común de la población, porque esta es el lenguaje que nos permite comunicarnos con precisión. El ser humano no es un ser aislado, forma parte de una comunidad, y la cultura nos permite saber de dónde venimos y reconocernos en un “texto” común. Por eso, saber quién es Cervantes no sobra; haber leído algo de Lope tampoco sobra. Y además es que la reducción de los conocimientos lleva implícita una reducción del lenguaje. Nuestro lenguaje es nuestra cultura en acto, y si mutilamos nuestra cultura hacemos daño también al lenguaje.
Por otro lado, quien ataca el papel de la memoria en la educación frecuentemente parte de una imagen simplista y anticientífica de lo que es la memoria, como si fuera un archivo, algo estático y con tendencia a llenarse de inutilidades. Pero no. La memoria es más bien como una ameba: según va fagocitando nuevos alimentos, va creciendo y cambiando su propia estructura. Eso de lamentarse por todo lo que he olvidado, como si no hubiera valido la pena aprenderlo, es falso: no sabes a qué conocimientos dio lugar aquello que aprendiste en su momento, aunque lo hayas olvidado después. No he conocido a nadie que quiera tener menos memoria de la que tiene.
Elisabet Silvestre, doctora en Biologia; professora de Bioconstrucció i Toxicitat.
Tinc 49 anys: ajudo adults i nens més sensibles a detectar tòxics i a desintoxicar-se. Vaig néixer a Caldes de Montbui: balneari per depurar-se a fons. Procuro que les meves relacions humanes també siguin desintoxicants. Cuidar la salut és una feina, la més important, d’equip.
Substàncies i rutines Un deu per cent dels nostres conciutadans es desperten cansats, amb cefalees, asma ialtres molèsties de difícil diagnòstic. Elisabet Silvestre s’ha especialitzat adetectar els tòxics que poden causar-les i, en especial, les que formen part de les rutines que danyen la salut d’aquesta minoria sensible que ens assenyala atots el perill. El catàleg és extens, però, per evitar paranoies, n’hi ha prou amb recordar que el veritable perill és convertir-les en part dels nostres hàbits. Només cal ser molt conscients i analitzar acuradament, com explica Silvestre a Viure sense tòxics, quines són les substàncies amb les quals cada dia mengem, dormim, ens vestim i treballem.
Quines substàncies ens poden intoxicar dins de casa? Tòxics químics, biològics i radioactius.
Radioactius a casa? El gas radó és cancerigen.
No m’espanti. Està causat per la radioactivitat natural del subsòl i, entre altres mals, causa càncer de pulmó. L’estudiem, perquè es troba a Galícia i Barcelona, així com en altres zones de la Península.
Com es pot detectar i eliminar? Ventilibétota la casa diàriament.
Amb això n’hi ha prou? L’ideal és fer una anàlisi de la zona geològica abans d’edificar-hi i, si es detecta radioactivitat, col·locar-hi càmeres de ventilació en la construcció.
Esperem que les vagin instal·lant. També la lipotròfia semicircular causa pèrdua muscular per la ionització d’edificis malalts quan hi ha falta d’humitat relativa i la instal·lació elèctrica és deficient.
I, si l’edifici és sa, amb què puc intoxicar-me? Pensi que la toxicitat depèn de les dosis i que el que les converteix en nocives és la rutina. Per això el que és fonamental és estudiar i corregir els seus hàbits en la utilització de roba, cosmètics i articles d’higiene, neteja i, sens dubte, alimentació.
Denunciï un tòxic poc advertit. No posi mai els aliments o begudes calentes en un recipient de plàstic.
Per què? Perquè els plàstics no són estables i, sotmesos a temperatura elevada, es tornen disruptors hormonals: mimetitzen les funcions de les hormones i causen infertilitat, pubertat precoç i càncers hormonodependents.
El vidre és més sa? Sí, però moltes mares fan servir recipients de plàstic per a les farinetes calentones i biberons i els nadons són precisament els més sensibles aaquestes disrupcions hormonals. Busqui a les etiquetes dels envasos “Free BPA”, és a dir, lliure de bisfenol A i ftalats.
Quines altres substàncies és millor evitar en recipients i paelles? No posi en contacte amb aliments ni begudes: aluminis, parabens, ftalats, triclosan i metalls pesants com el mercuri, que avui és un problema universal perquè es concentra a la carn dels peixos més grossos com la tonyina. També hi ha productes de neteja que, per deslliurar-nos de microbis, ens omplen de tòxics.
Quina és la llista negra? Lleixiu, salfumant i amoníac són netejadors tòxics als quals podem trobar alternatives saludables com el vapor, les baietes de microfibra o aspiradors amb filtre i dipòsit d’aigua. Es tracta de netejar més sovint amb menys tòxics.
I si hi ha molta porqueria? El vinagre és bactericida i desgreixant i la llimona, el bicarbonat i l’aigua oxigenada són potents blanquejadors pertenir la casa i la roba immaculades sense gastar en detergents o netejadors tòxics. I, per perfumar, deixi’s estar d’ambientadors cars i poc saludables: posi plantes d’interior.
Altres substàncies que cal evitar? Acetona, àcid fosfòric, clorur de metil, fosfats, monetilamina, morfolina, naftalina, lauril, sulfat de sodi, xilè … Són habituals de la neteja, però fan mal al nostre organisme.
No és millor advertir l’autoritat? El nostre poder més gran contra la mala política és el vot i contra els tòxics és no comprar. No compri productes amb aquestes substàncies i veurà com desapareixen.
Al dormitori, ataca algun tòxic? El nostre dormitori ha de ser un balneari, perquè és on realitzem la reparació cel·lular. No hi ha d’haver gens de metalls ni conglomerats que poden contenir formaldehids ni vernissos ni adhesius. Sí les fustes, bambús, cotó, fibra de coco, cànem…
Mira molt prim, vostè. Perquè tracto els qui pateixen les conseqüències d’aquests tòxics. Un 10 per cent de persones pateixen malalties com la fibromiàlgia o les fatigues cròniques per la seva sensibilitat a l’exposició rutinària a determinats tòxics químics, camps elèctrics, radioactius o radioelèctrics. Val més coneixe’n els perquès. Per cert, he de denunciar l’expropiació a Espanya de moltes terrasses per a la instal·lació de repetidors de telefonia mòbil.
Mòbil idescans són incompatibles? Sens dubte, és higiènic apagarmòbils iwifis quan no siguin del tot necessaris.
Dono fe que ajuda a relaxar-se. I fixi’s bé en la roba que es posa i no només per la moda. L’abril del 2012 es van analitzar a l’atzar 141 peces de 20 marques de 27 països per a homes, dones i nens.
Tota mena de roba? D’abric, interior i exterior: es van trobar disruptors hormonals en 89 de les 141 peces, a més de molts altres tipus de substàncies tòxiques que penetren pels nostres porus oberts amb la suor.
Busquem moda non tox. Hi ha emprenedors tèxtils que s’estimen més la salut que el màrqueting: segueixi’ls.